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jueves, 4 de noviembre de 2010

Las otras víctimas del asfalto


Hace un par de días, durante un muestreo nocturno de anfibios, Alfredo Nicieza encontró un Tejón (Meles meles) que había sido recientemente atropellado en una carretera comarcal del concejo de Llanes. Una carretera en el monte en la que no se puede circular a mas de 50 km/h, en medio de una recta a las 10 de la noche. El tejón es uno de esos animales, junto a martas, garduñas o ginetas, que es mucho más fácil de encontrar muerto en el arcén que corriendo por el monte. Este año tuve la suerte de ver vivos a dos de estos magníficos animales mientras estaba muestreando por la noche. Se encontraban en una carretera secundaria y al ver las luces del coche treparon por el talud para esconderse entre los árboles mientras yo reducía la velocidad. Es cierto que en autopistas o carreteras principales esto no es posible, o no es recomendable, pero en pequeñas pistas y carreteras suele bastar con levantar un poco el pie del acelerador para que los animales huyan al ver acercarse el coche.

Los accidentes de tráfico son actualmente la primera causa de mortalidad en los jóvenes de entre 15 y 29 años. Lo que probablemente muy poca gente sepa es que los acidentes de tráfico son también la mayor causa de mortalidad entre los animales salvajes. Se ha estimado que anualmente mueren aproximadamente 30 millones de vertebrados salvajes en las carreteras españolas, aunque esa cifra es muy probable que no llegue ni a la mitad del total de muertes, ya que según un estudio de la Sociedad para la Conservación de los Vertebrados el 90% de los animales atropellados desaparecen en menos de 24 horas.


Gineta atropellada en una carretera comarcal en el concejo de Piloña (Asturies)

El incremento de la mortalidad por atropello está directamente relacionado con el aumento de la red de carreteras y autopistas (un total de 163.577 km a los que hay que sumar otros 170.000 km de carreteras vecinales y de pequeña capacidad) y con el gran número de vehículos que circulan por ellas, que en 2009 ya superaban los 31 millones. Pero este crecimiento descontrolado no ha venido acompañado de un aumento en la seguridad que impida el acceso a esas vías de los numerosos animales, tanto domésticos como salvajes, que se ven atrapados en esa red de asfalto. Muchas barreras estan deterioradas y es prácticamente imposible encontrar pasos de fauna, elevados o subterráneos, en la mayoría de las nuevas infraestructuras. Aunque sólo fuera desde un punto de vista egoísta, la creación de esas infraestructuras disuasorias evitaría los numerosos accidentes y muertes humanas que se producen cuando los animales entran en la calzada.

 Sapo común (Bufo bufo) atropellado en la carretera de Tuiza

Las muertes por atropello afectan a todos los grupos de animales, desde mamíferos hasta anfibios y aves. Miles de anfibios, sobre todo sapos comunes, mueren todos los años al cruzar las carreteras mientras se dirigen a los lugares de reproducción. Entre las aves, las especies más sensibles son las rapaces nocturnas, y entre estas las lechuzas (Tyto alba). Adrián Vigil, socio de la COA, ha recopilado un total de 140 citas de lechuzas muertas en Asturies durante 2008, el 50% de las cuales perdieron la vida en 30 puntos negros que en total suman unos 25 km de carreteras.

Es evidente que actualmente es imposible eliminar completamente esta causa de mortalidad entre los animales salvajes, aun así se podría reducir enormemente su incidencia. Si bajamos la velocidad en las carreteras rurales, sobre todo por la noche,  y si se señaliza convenientemente y se colocan barreras disuasorias (no transparentes), además de pasos de fauna en los principales puntos negros, se podrían evitar la mayoría de estas muertes. Sólo hace falta un pequeño esfuerzo por parte de todos.

5 comentarios:

  1. Y si hablamos de invertebrados posiblemente haya que añadir varios ceros a esas cifras.

    Muchos depredadores se están 'aficionando' a comer de estas victimas del tráfico, el asfalto es una superficie con muy buena visibilidad y presas ya liquidadas listas para comer, se han 'cebado' aves, tanto carnívoras como insectívoras, mustélidos, pero también he visto lagartijas apostadas en los arcenes que entran rápidamente a por los insectos que caen rebotados de los parabrisas, algunos morirán a su vez atropellados, pero o no son conscientes del peligro, o la facilidad de obtener comida les compensa el riesgo... la mayoría de los cuerpos son eliminados por estos 'depredadores de carretera' antes que de los veamos siquiera...

    La única solución es la que dices, concienciación de los conductores y pasos de fauna en los puntos negros.

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  2. pues si, si incluímos los invertebrados la cifra seria desorbitada, y como bien dices,otros muchos morirán al intentar comerse esos invertebrados. Es frecuente ver aves especializadas en comer esos insectos.

    un saludo

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  3. Los porcentajes son aproximaciones, pues los cadáveres desaparecidos en las carreteras son numerosísimos.

    El aguilucho lagunero y el milano negro son dos oportunistas que arriesgan bastante en la captura de animales atropellados, atrapándolos con una agilidad pasmosa antes de que los vehículos les alcancen. Verlos actuar es un auténtico espectáculo. Pero me quedo con la experimentada cogujada común. Pasea con una parsimonia contagiosa recorriendo su línea privada de arcén, y cuando localiza a las víctimas se aventura a capturarlas. Antes de que el coche se aproxime peligrosamente, la erguida cogujada correteando ágilmente se aparta lo justo dentro del arcén, haciendo gala de una chulería que no he visto jamás en ave alguna.

    Saludos.

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  4. Yo he visto a grupos de cornejas varias veces comiendo cadáveres en las carreteras, y en cuanto a los pájaros más pequeños, también me acuerdo en una gasolinera de un par de lavanderas blancas que nada mas parar el coche llegaban a comer los mosquitos de los faros y del frontal del coche.
    un saludo

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  5. Hace poco estuve a punto de atropellar una Lechuza que me saltó(antes del amanecer) a la autovía delante del coche, a comer algún insecto. Por suerte pude girar rápido al carril izquierdo, que estaba vacío. Casi me da algo.

    Un saludo, Ángeles.

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