jueves, 29 de septiembre de 2011

El mundo es de los insectos

Familia Asilidae

Después de unas cuantas entradas dedicadas a los mamíferos y a las aves, no está mal agacharse un momento, cambiar de escala y abrir los ojos para fijarse en los verdaderos artífices de que el mundo sea como es actualmente. De todos los animales que se han identificado hasta la actualidad, la mitad son insectos y dos de cada cinco seres vivos, incluidas las plantas, pertenecen a este grupo. La biomasa de todos los seres humanos del mundo en el momento actual se ha estimado en 100 millones de Toneladas métricas, una miseria si lo comparamos con los 10.000 millones de toneladas que representarían los insectos.

Pero la importancia de los insectos no sólo radica en su número sino en su importancia ecológica, ya que desempeñan prácticamente todos los roles dentro del ecosistema: unos son depredadores y otros presas, polinizan las plantas pero también son sus plagas, descomponen los residuos orgánicos y viven en todos los hábitats de la Tierra. Podríamos decir sin temor a exagerar en exceso, que el mundo sería perfectamente eficiente en términos biológicos si desaparecieran todos los animales salvo los insectos.

Fam Licenidae

Pero por el contrario, si los insectos desaparecieran repentinamente, la vida sobre nuestro planeta desaparecería en pocas semanas o al menos cambiaría tanto que sería irreconocible. Sólo por citar un caso concreto, las mayoría de las plantas no podrían reproducirse al faltar sus polinizadores, y por tanto no se liberaría oxígeno ni se capturaría gran parte del CO2 que desprende en la respiración el resto de organismos.

Mycrelytra fosularum

Pero en estos tiempos, en los que parece que todo gira alrededor de la economía, convendría recordar el estudio realizado en 2005 por varios investigadores del INRA y del CNRS en Francia.  Estos investigadores calcularon que el valor económico mundial de los insectos polinizadores en el año 2005 fue de 153.000 millones de euros, sólo para la agricultura. Si los insectos se pusieran en huelga de patas caídas tan sólo durante una semana, la crisis económica que se desencadenaría sería de dimensiones astronómicas.

Me gustaría ver en ese caso las declaraciones de este individuo, después de intentar convencer a abejas y mariposas de que es él y no ellas, el amo del mundo.

NOTA: como siempre haced click en las fotos para ampliarlas, así comprobareis que aparte de su abundancia y de que muchas veces algunos insectos causen cierta aprensión, si los miramos de cerca son realmente bonitos

lunes, 26 de septiembre de 2011

Tiempo de berrea


Uno de los espectáculos más característicos de los primeros días del otoño es la berrea del ciervo (Cervus elaphus). En ésta época los machos tienen las cuernas totalmente desarrolladas y se encuentran en plena forma. Son suficientes las primeras lluvias del final del verano para que se despierte el celo y se empiecen a escuchar los inconfundibles bramidos de los venados, que de esta forma marcan su estatus social y su dominancia frente a otros rivales potenciales.

Cuando dos machos se encuentran, el más débil suele huir sin necesidad de enfrentamientos inútiles. Sólo cuando coinciden dos ejemplares de similar corpulencia se producen las luchas, en las que ambos entrelazan sus cuernas y se empujan para medir sus fuerzas. En la mayoría de los casos estas peleas son incruentas.


Solemos estar acostumbrados a ver por televisión la berrea de los ciervos en el centro y sur de la Península, donde el celo tiene lugar en grandes planicies donde los machos reunen harenes de varias decenas de hembras. En las montañas cantábricas todo es distinto. Los machos berrean desde las empinadas laderas y se escuchan mas que se ven. Por otra parte, el número de hembras que reúne cada macho es mucho menor.

En poco tiempo la berrea habrá terminado, los machos habrán perdido casi un tercio de su peso después de varias semanas de grandes esfuerzos y sin apenas probar bocado . Su cuerna se les caerá a los pocos días y se retiraran a descansar y a recuperar fuerzas hasta que con nuevo otoño todo vuelva a comenzar.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Sigue la migración

Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

La migración de los limícolas no se detiene y aunque los números de aves que pasan por la costa es menor que hace unos días, todavía sigue habiendo algunos picos de entrada en las playas y rías, sobre todo cuando las condiciones climatológicas no son las mejores para volar y resulta mas conveniente detenerse a descansar.


La especie más abundante sigue siendo el Correlimos común (Calidris alpina), la mayoría jóvenes y adultos que ya han mudado completamente a su plumaje de invierno.


Los chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula) son también muy frecuentes durante los pasos migratorios. Al contrario que los correlimos, tienen un pico muy corto, lo que condiciona en gran medida su alimentación ya que solo pueden alimentarse de las presas que se encuetran en la superficie de la arena.


Aparte de esas especies comunes, hay otras que aunque no se presentan en grandes números aparecen regularmente. Entre estas especies se encuentra el Correlimos zarapitín (Calidris ferruginea). Su aspecto es similar al del correlimos común, aunque es ligeramente más grande y tiene el pico mas largo y curvado que este último.


El correlimos menudo (Calidris minuta), al igual que el zarapitín, también aparece regularmente aunque no es una especie abundante y suele asociarse a los correlimos comunes durante la invernada y el paso, entre los que destaca rápidamente por su menor tamaño.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Se acabó el verano


Hoy se termina el verano, que al menos en Asturies pasó de puntillas dejando más días nublados que soleados. Entre julio y agosto ha llovido 35 días y hemos tenido días de agosto con mínimas de tan sólo 9ºC.

Ante estas cifras, no han faltado las personas que han empezado a cuestionar un fenómeno tan objetivamente comprobado como el del cambio climático. A pesar de éste verano atípico, la tendencia global sigue demostrando claramente un aumento de las temperaturas, tanto en la tierra como en la mar, donde este año se han registrado temperaturas del agua superiores a los 23ºC.

Por otra parte, uno de los efectos del cambio climático es el aumento de la estocasticidad ambiental, que expresado de manera sencilla significa que aumenta la frecuencia de aparición de ciertos fenómenos ambientales fuera de lugar, ya sea por su intensidad (ej. lluvias catastróficas), por su duración (ej. sequías prolongadas) o porque ocurren en épocas en las que no son normales (ej. nevadas tardías).



La conclusión es que no nos debemos fiar de las apariencias, las tendencias climáticas hay que tomarlas a largo plazo. Como ejemplo podéis observar la gráfica anterior que representa las temperaturas medias anuales registradas en el observatorio de el Cristo, en Uvieo (fuera del casco urbano), donde se aprecia perfectamente la tendencia positiva desde 1974 hasta 2010, a pesar de las importantes variaciones anuales registradas. Por supuesto esos datos están libremente accesibles en la red para todo el que los quiera consultar.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Salida en barco para ver marinas

Ayer sábado hicimos una salida en barco para ver aves marinas. La idea era salir sin detenernos hasta el borde del cantil, a unas 22 millas de costa. Al contrario que en otras ocasiones no se iba a echar chum durante el trayecto y se esperaría hasta llegar al destino para arrojar bloques de pescado triturado congelado para atraer a las aves.

Alcatraz joven (Morus bassanus)

El tiempo estaba nublado llovía un poco, pero las previsiones hablaban de una mejoría a partir del mediodía. Durante el trayecto observamos bastantes pardelas, charranes y algún alcatraz, casi todos juveniles.

Balsa de pardelas cenicientas y una pardela capirotada arriba a la derecha

Al llegar a la zona elegida, arrojamos el bloque de chum (pescado triturado) congelado y esperamos a que aparecieran las aves. A lo lejos vimos un grupo de pardelas que parecían estar pescando, nos acercamos y comprobamos que la mayoría eran pardelas cenicientas (Calonectris diomedea) aunque entre ellas destacaban dos pardelas capirotadas (Puffinus gravis).

Paiño de Wilson (Oceanites oceanicus)

Al regresar hacia la posición donde habíamos soltado el bloque de chum comprobamos que ya habían llegado los paíños, entre ellos los primeros Paíños de Wilson (Oceanites oceanicus). Había parado de llover, pero seguía muy nublado, la luz era muy mala y no mejoraría a lo largo de todo el día, por lo que no pudimos sacar fotos como quisiéramos y nos conformamos con hacer algunas fotos testimoniales.

Paíño común (Hydrobates pelagicus)

Paiño de Wilson (Oceanites oceanicus)

Los paíños llegaban a picotear las superficie y en algunos momentos se concentraron más de 10 juntos y el número de paíños de wilson observados a lo largo del día fue de 4 ejemplares distintos al mismo tiempo.

Págalo rabero (Stercorarius longicaudus)

Págalo rabero (Stercorarius longicaudus)

No tardaron en aparecer los págalos y entre ellos hasta 4 raberos (Stercorarius longicaudus), todos adultos, pero al igual que ocurrió con otras especies no se alimentaron del chum y pasaron de largo.

Págalo grande (Stercorarius skua)

Págalo pomarino (Stercorarius pomarinus)

Págalo parásito (Stercorarius parasiticus)

A lo largo del día observamos las cuatro especies de págalos, aunque pocos individuos y casi siempre volando bastante lejos del barco.

Pardela capirotada (Puffinus gravis)

Pardela cencienta (Calonectris diomedea)

Pardela pichoneta (Puffinus puffinus)

Pardela sombría (Puffinus griseus)

Las pardelas también aparecieron pudiendo disfrutar de cuatro de las cinco especies que frecuentan nuestras aguas (todas menos la pardela balear), aunque al igual que ocurrió con los págalos no se acercaron demasiado al barco y nos tuvimos que conformar con verlas pasar volando frente a nosotros.

Charrán comun (Sterna hirundo)

Charrán ártico (Sterna paradisaea)

Fumarel común (Chlidonias niger)

Los charranes no quisieron faltar a la cita y a lo largo de todo el día vimos varios grupos de Charranes comunes, unos cuantos fumareles, unos pocos charranes patinegros, casi todos cerca de la costa y un par de charranes árticos.

Gaviota de sabine (Xema sabini)

Para redondear el día algunas gaviotas de sabine (Xema sabini) se aproximaron a los bloques congelados pero no se quedaron durante mucho tiempo. Era la hora de dar la vuelta y como aun quedaba algún bloque de pescado sin usar, así que lo atamos a la popa y en poco tiempo nos empezaron a seguir los paíños, llegando a concentrase unos 50 de ellos que continuaron con nosotros hasta que el bloque se derritió completamente.


El resumen del día fue muy positivo, ya que a pesar de que las condiciones meteorológicas no eran demasiado favorables, sobre todo por la falta de luz, pudimos ver casi todas las especies de aves marinas que se encuentran actualmente en plena migración.

Por último agradecer a Manolo Pajuelo y a Xuanín la organización de la salida y a los que allí nos juntamos la compañía, que no pudo ser mejor (Manolo Quintana, Manolo Pajuelo, Xurde Gayol, Elías García, Xuan Cortés, Jesús Menéndez, Monchu Revuelta, Héctor Rúiz, Pedro Gacía-Rovés, Jorge Chachero, José Antonio Fernández y Xuanín)

jueves, 15 de septiembre de 2011

El gato montés


Hay algunos animales que son completamente imprevisibles, puedes ir al monte toda tu vida y no verlos nunca y otras veces los ves varias veces seguidas y luego nunca los vuelves a ver. Eso es lo que me pasa a mi con el Gato montés (Felix silvestris), durante años no conseguí encontrarme con uno y en el último año lo vi tres  veces, aunque dos de ellas de noche y fugazmente.

Pero ayer fue distinto, fui a una zona de la cordillera con Héctor y con Tino donde solían ver a un gran macho de vez en cuando mientras cazaba en un prado. Creo que hay muy pocas personas en el norte de la Península que hayan observado tantos ejemplares distintos y en tantas ocasiones como ellos (eso si a base de muchas horas de prismáticos y telescopio), así que no podía estar en mejor compañía.

Al poco de empezar a caminar, Tino vio un enorme gato sentado en un prado a unos 300 metros. Era un macho que ya tenían controlado desde hace al menos cuatro años y que reconocían por una muesca en su oreja derecha. Estuvo cazando ratones en el prado y luego se tumbó para meterse luego en el bosque.


Al poco tiempo de esconderse entre los árboles, las urracas (Pica pica) y los arrendajos (Clamator glandarius) empezaron a reclamar insistentemente, lo que indicaba sin duda que el gato seguía por allí. Nos cambiamos de sitio y nos situamos a unos 200 metros de donde estaban los córvidos, en un alto desde el que se controlaban unos prados que el gato solía usar como cazadero. Montamos el telescopio y empezamos a escudriñar la zona, pero no vimos nada. Localizamos una corza que ramoneaba entre las escobas para de vez en cuando quedarse clavada mirando hacía "algo" que había a su espalda.

Tuvo que ser Tino otra vez el que descubrió al gato. Había bajado por la ladera y estaba tumbado dormitando entre la vegetación, justo hacia donde miraba la corza. Ya eran más de las ocho de la tarde y la luz empezaba a bajar pero con el telescopio se le veía perfectamente. A la distancia a la que se encontraba resultaba imposible hacerle una foto con el equipo que llevábamos así que intentamos probar montando un macro sobre el telescopio y tirando a una velocidad de 1 segundo y un diafragma de 2,8. Para mi sorpresa un par de fotos quedaron algo decentes, lo suficientes para que se viera el gran gato.

Él siguió descansando, levantando la cabeza de vez en cuando para ver lo que pasaba a su alrededor. Pero no fue hasta que se puso el sol cuando se desperezó y salió de su encame para caminar lentamente hacia el prado. Había empezado la caza, pero nosotros apenas ya podíamos verlo.

NOTA: haced click en las fotos, que algo mejor se verá.

martes, 13 de septiembre de 2011

Limícolas americanos y el flujo de información

Correlimos canelo (Tryngites subruficollis)

Una de las cosas que más se ha notado con la llegada de las nuevas tecnologías es en la rapidez con la que fluye la información. Y eso no afecta sólo a las "noticias serias", sino también a las aficiones y entre ellas a la ornitología. Actualmente casi podemos saber a tiempo real si en una playa, un estuario o un jardín ha aparecido una ave rara, o ver en directo cómo se desarrollan los pollos de un águila imperial en un nido de Monfragüe. Hace años, sin internet y sin teléfonos móviles teníamos que esperar a las reuniones semanales para contarnos unos a otros lo que habíamos observado y ver en la tele los pocos documentales que ponían.

No se puede negar la utilidad de todas estas nuevas tecnologías, pero tampoco se puede negar que han contribuido a que muchas de esas reuniones de amigos para hablar de bichos hayan pasado a la historia, y en mi opinión, a que se pierda algo del encanto que tenía ir al campo sin tener ni idea de lo que te podías encontrar.

Correlimos pectoral (Calidris melanotos)

El pasado sábado José Antonio Cañal observó dos limícolas americanos en la playa de Bañugues, un correlimos canelo (Tryngites subruficollis) y un correlimos pectoral (Calidris melanotos). Al poco tiempo, la noticia corrió como la pólvora entre blogs, móviles y foros ornitológicos, de forma que a las pocas horas prácticamente todos los que tenemos cierto interés por las aves sabíamos donde estaban.

Correlimos canelo (Tryngites subruficollis)

A los dos días llegaron noticias de que había dos correlimos canelos y no uno, que es probable que permanezcan unos cuantos días entre nosotros, como ocurrió el año pasado. Junto a ellos, una gran cantidad limícolas de otras especies se alimentaban en la playa, al igual que todos los años por estas fechas.

Ayer me acerqué por Bañugues a última hora y allí estaban los tres, junto a varios ornitólogos. Y me volvió a sorprender el comportamiento tan confiado de estas pequeñas aves, que no dudaban en caminar entre los bañistas que aun aprovechan los últimos días del verano y que incluso posaban ante las cámaras de los que nos que allí nos habíamos juntado, como si fueran estrellas de cine, eso si, americanas.

NOTA: haced click en las fotos para ampliar

lunes, 12 de septiembre de 2011

Avispas

Cerceris sp.

Las avispas siempre me llamaron la atención, sobre todo las que escavan sus túneles en el suelo. Siempre las veía en casa de mis padres, en el camino empedrado por donde entraba el coche y que día tras día veían como sus pequeños agujeros eran tapados cada vez que las ruedas pasaba sobre ellos.


Fam. Halictidae

Al fijarme pude observar que al menos había dos especies distintas que construían sus nidos en la misma zona y que se afanaban en reconstruirlos cada vez que eran destruídos. En pocos minutos destapaban la entrada, unas veces trabajando en equipo y otras en solitario.


También tengo que decir que a mi nunca me picaron, a pesar de que para fotografiarlas me puse a menos de 10 cm de ellas y a pesar de que algunas tenían un aspecto nada amistoso. Pero a mi padre eso no parecía importarle gran cosa y no contento con taparles diariamente sus túneles con el coche y aunque intenté convencerlo sin ningún éxito, les declaró la guerra a base de insecticida.

A pesar de todo, a los pocos días otras volvían a aparecer y comenzaban las obras como si nada hubiera pasado. Creo que mi padre ya se ha dado por vencido.

NOTA: Pinchad las fotos para ampliar

viernes, 9 de septiembre de 2011

La luz al final de la escalera

La luz al final del tunel by DavidAlvarez1

Esto es lo que se ve al entrar en la Fortaleza de São Filipe, en Setúbal, actualmente convertida en una pousada. Hace más de 500 años se construyó para defender la ciudad de los piratas ingleses, tras los ataques de Francis Draque en 1578. Pero no sirvió de mucho, porque en 1712 fue asaltada, esta vez por los piratas franceses, que además aprovecharon para saquear la cuidad y posteriormente quemarla.

No se exactamente porqué me apeteció colgar esta foto, quizás porque ya estoy cansado de escuchar hablar de primas de riesgo, de la bolsa, de fondos de rescate y de que inevitablemente y por mucho que nos empeñemos, finalmente nos vamos a ir al carajo. Al menos en ese momento podremos empezar a subir las escaleras.

Si ya me dice un amigo que últimamente "estoy muy misticu".

lunes, 5 de septiembre de 2011

Fieles a su cita


A finales de verano millones de aves abandonan los parajes donde han nacido para emigrar hacia los cuarteles de invernada. Algunas de estas aves realizan viajes de miles de kilómetros en busca de climas más benignos donde el alimento es abundante. Entre éstas aves destacan los limícolas, que estos días llenan las playas y estuarios, aunque la mayoría sólo se detienen el tiempo necesario para recuperar fuerzas y continuar su viaje hacia el sur. Otros, por el contrario, permanecerán en el Cantábrico durante todo el invierno y sólo se marcharán cuando llegue la primavera y regresen al norte para reproducirse.


Unos de los limícolas más frecuentes son los correlimos comunes (Calidris alpina). Algunos aun no han mudado completamente su plumaje y conservan parte de su librea nupcial. Aun así, la mayoría son aves jóvenes, que probablemente sea la primera vez que ven a un ser humano, ya que en la tundra, donde han nacido hace pocos meses, la densidad de población humana es muy baja. Esto explica su comportamiento confiado y las escenas que podemos ver estos días, con decenas de éstas pequeñas aves corretendo entre los bañistas sin inmutarse.

Pronto comprenderán que nuestra especie no es de fiar y aprenderán a tenernos miedo y a huir ante nuestra presencia.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Garcilla cangrejera



La Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) es una especie de ardeida de presencia esporádica en la cornisa cantábrica. Esta especie tiene sus mayores poblaciones en Europa y según los datos del último Atlas de Especies nidificantes, su población en España oscila entre 850 y 1100 parejas reproductoras, la mayoría de las cuales se concentran en las marismas del Guadalquivir, la Albufera de Valencia y el Delta del Ebro.



Desde el 20 de agosto, un ejemplar joven de esta especie se está viendo en Xixón, donde ha sido observado por gran cantidad de personas, que atraídas por su comportamiento confiado pueden observarla a escasos metros de distancia.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Revista LNH nº2



Aquí tenéis el segundo número de la revista LNH, una publicación online, gratuita y sin ánimo de lucro fruto del trabajo atruista de Javier Alonso Torre, un extraordinario fotografo de naturaleza, como podréis comprobar si visitáis su página personal o su blog.

En el nuevo número de la revista, podréis encontrar artículos con impresionantes fotografías de varios autores, sobre temas como las luces del bosque, las cascadas o los volcanes. En mi opinión con este número ha conseguido algo muy difícil, continuar con la calidad del primer número e incluso superarlo. Así da gusto
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