lunes, 29 de abril de 2013

Vestidos de gala

Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

A pesar del tiempo desapacible de estos días, la mayoría de las especies de aves han comenzado la reproducción, pero otras muchas, las más viajeras, aun se encuentran en plena travesía hacia los lugares de nidificación.

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Los limícolas son unas de las aves más viajeras. Muchas de ellas se reproducen en la tundra del norte de Europa y aunque algunos ejemplares se quedan entre nosotros, la mayoría viajan hasta las costas de África para pasar el invierno. La última vez que asistimos a la migración fue en su viaje hacia el sur, una vez que habían terminado la reproducción y los adultos habían mudado su plumaje. En el viaje de vuelta, al que podemos asistir ahora, han vuelto a mudar y ya lucen sus plumajes nupciales o están a medio camino de completarlos.

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Las aves grisaceas del otoño visten ahora con colores rojizos y con blancos intensos, o les han aparecido machas negras en el pecho. También se comportan de distinta manera, mientras que en otoño eran confiados y poco asustadizos (probablemente porque muchos de ellos eran jóvenes nacidos hacía pocas semanas), ahora el aumento del periodo de luz ha estimulado la producción de hormonas y las aves se encuentran mucho más nerviosas.

Grupo mixto de limícolas descansado durante la marea alta. Muchos de ellos ya han mudado.

Pero durante el viaje, deberán hacer escalas para descansar y recuperar fuerzas, reuniéndose en algunos lugares estratégicos donde se pueden ver grandes concentraciones de estas aves durante algunos días. Dentro de unas pocas semanas ya se encontrarán todas en el norte de Europa, donde los días largos y la abundancia de alimento serán de gran ayuda para sacar los pollos adelante en unas pocas semanas.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

viernes, 26 de abril de 2013

Eclipse parcial de Luna

Observar un fenómeno astronómico en Asturies tiene una dificultad añadida, tiene que coincidir con un día despejado sin nubes que impidan verlo, lo que no es tan fácil. Ayer sobre las 10 de la noche se iba a producir un eclipse parcial de luna que sería visible en toda la Península Ibérica. El día había estado despejado sin apenas nubes, por lo que todo parecía indicar que se podría ver sin dificultad, pero la entrada de un frente a última hora ponía un punto de suspense ya que se esperaba al atardecer.

Cuando miré por la ventana de casa a las 9 de la noche aun no se veían nubes, así que me decidí a ir hasta el Naranco a ver si había suerte. Cuando iba subiendo con el coche me di cuenta que que una espesa capa de bruma con la que no contaba iba a poner las cosas más difíciles. Pero al llegar al sitio que había elegido todo empeoró. Unas nubes, las únicas que se veían en el cielo, habían decidido ponerse en medio de la trayectoria de la Luna justo en el momento en que empezaba el eclipse.

Los minutos iban pasando y la Luna ya estaba completamente oculta tras unas nubes negras que se empeñaban en ser las protagonistas de la noche. Pero tan sólo un par de minutos después, las nubes se fueron aclarando y la Luna apareció de nuevo entre ellas. En ese momento ya se podía apreciar claramente que la parte superior izquierda estaba oscura, como si le hubieran dado un mordisco.



Media hora después todo había pasado, la mancha negra había ido desapareciendo lentamente y la Luna llena volvió a mostrar su circunferencia perfecta y aun anaranjada. El cielo no tardó en cubrirse completamente para taparla, y todo parece indicar que permanecerá escondida durante los próximos días, pero al menos nos había dado un respiro en el momento justo.

Los eclipses se pueden observar desde la Tierra cuando se produce un alineamiento entre el Sol, la Luna y nuestro planeta. Dependiendo de la posición relativa de los tres astros, el eclipse puede ser total, anular o parcial.


Lo que pudimos observar ayer fue un eclipse parcial, que sólo cubrió un 2% de la superficie de nuestro satélite. Para que se produzca un eclipse de este tipo, la Tierra tiene que interponerse entre el sol y la Tierra, o sea, que la sombra de la Tierra tiene que caer sobre la Luna y sólo puede ocurrir cuando la Luna se encuentra en fase de Luna llena. Si la Luna se introduce completamente en la zona de sombre, el eclipse será total, pero si como en este caso, solo una parte del disco lunar se introduce en esa zona, el eclipse será parcial.



Para los que no hayáis podido disfrutar de este eclipse, porque no os habéis enterado o porque las nubes no os dejaron verlo, aun tenéis dos oportunidades más este año, el 25 de mayo y el 18 de octubre. Pero aunque no haya eclipse, os recomiendo que una noche cualquiera salgáis al campo a dar un paseo. Cuando os hayáis alejado de las luces de la ciudad, apagad las linternas y sentaros en el suelo en silencio. Os puedo asegurar que no os defraudará.

lunes, 22 de abril de 2013

Para ser una playa de arena, no está del todo mal


El invierno parece que ya nos ha abandonado definitivamente, aunque las mañanas siguen siendo frías, sobre todo cuando el viento del nordeste se encarga de recordárnoslo. Las playas que estuvieron desiertas durante los últimos meses pronto se empezarán a llenar de gente, pero a primera hora de la mañana, antes de que cientos de personas lleguen con sus sombrillas y sus toallas, las gaviotas seguirán siendo las únicas dueñas de la arena.

La playa de San Pedro, en el concejo de Cuideiru, es una de las playas más visitadas del occidente de Asturies, aunque paisajísticamente no es de las más espectaculares, sobre todo si la comparamos con las playas de los alrededores.

Lo cierto es que personalmente las playas "típicas" me resultan bastante aburridas e incómodas. No aguanto más de cinco minutos tomando el sol, me rebozo como una croqueta, no soy capaz de leer a gusto y si intento comer acabo masticando arena. A mi me gustan los pedreros como en los que me crié desde que era una niño. Para mi ir a la playa era como ir al parque, me entretenía mirando a las quisquillas y las actinias en los charcos. Saltaba entre las rocas como una cabra. Levantaba piedras y hurgaba entre las algas para buscar cangrejos ermitaños y peces, miraba las cuevas por si un pulpo me enseñaba los tentáculos y me bañaba en las pozas que dejaba la marea, que eran mucho mejores y más bonitas que cualquier piscina. Y tengo que admitir que ahora, bastantes años después, sigo haciendo lo mismo.


El año pasado nos pasamos unos cuantos días por la playa de San Pedro para darnos un baño y yo aproveché para cruzar el río y meterme entre las rocas de la derecha de la playa. Lo cierto es que para no ser un pedrero no estaba del todo mal, había algunas pozas y unas rocas afiladas que no tenían mala pinta, así que decidí que me pasaría de nuevo al amanecer y cuando la marea estuviera en su punto para intentar hacer unas fotos.


Pero fueron pasando los meses y nunca se me arreglaba. O la marea estaba alta y no se podía pasar o demasiado baja y las pozas estaban secas. Cuando coincidía la marea, el día amanecía lloviendo y algún día que todo estaba a favor, tengo que admitir que al sonar el despertador a las seis de la mañana me dio pereza y no me levanté, para luego arrepentirme el resto del día.

Ayer conseguí que todo se me arreglara, el día estaba despejado, la marea estaba en su punto y me había despertado media hora antes de que sonara el despertador, así que cogí todos los trastos y me fui a la playa.  Llegué un poco tarde porque a pesar de que aun no había salido el sol ya se veía perfectamente. Hubiera querido alguna nube en el horizonte que me diera un poco más de juego, pero para una vez que lograba ir tampoco me iba a quejar, así que monté el trípode y me fui al sitio donde había estado hacía un año y este fue el resultado. Habrá que volver.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

miércoles, 17 de abril de 2013

Los habitantes más discretos (y más numerosos) del río

Si nos piden que nombremos a los habitantes más característicos de un río, la mayoría de nosotros pensará en los peces, puede que otros citen a algunas aves como los martines pescadores, las garzas o los mirlos acuáticos e incluso a mamíferos como la nutria. Pero lo cierto es que estos animales, numéricamente forman tan sólo una pequeña fracción de la enorme biodiversidad de los cauces fluviales. Por cada uno de estos animales miles de pequeños seres pasan gran parte de su vida en el río, formando una comunidad muy compleja que incluye herbívoros  detritívoros y depredadores. Se trata de los macroinvertebrados. El nombre de macroinvertebrados no es un concepto taxonómico ya que se trata de una clasificación artificial para agrupar a un amplio grupo de invertebrados que incluye insectos, gusanos, moluscos o sanguijuelas con un tamaño superior a 0,5 mm, aunque los insectos representan casi el 80% de ellos.

Larva de efemeróptero Heptagénido

Los macroinvertebrados representan el eslabón intermedio entre los productores primarios y los consumidores, y además transforman la materia orgánica alóctona (hojas, semillas, ramas, etc.), que constituye la principal entrada de energía a los sistemas fluviales, y la integran en los mismos.

Larva de efemeróptero, probablemente un Ecdyonorus

Los efemerópteros son probablemente los macroinvertebrados más representativos y abundantes. En el río se encuentran en su fase larvaria, que puede durar hasta tres años en algunas especies, después de los cuales sufren una metamorfosis que los transforma en insectos adultos. La vida adulta es muy corta y en algunas especies no pasa de unas pocas horas, en las cuales su único objetivo es aparearse, poner huevos y luego morir.

Larva de Tricóptero

Otros de los componentes del grupo de los macroinvertebrados son los Tricópteros, también llamados popularmente friganeas. La fase adulta es voladora y muy conocida por los pescadores ya que se suelen usar como cebo, tanto el propio insecto como las imitaciones artificiales del mismo. Las fases larvarias son acuáticas y se caracterizan por construir una casa con la que protegen su blando abdomen. Algunas especies usan como material de construcción fragmentos vegetales, mientras que otras usan piedrecillas que fijan mediante una seda pegajosa.



Pero aparte de su importante papel en el ecosistema fluvial, los macroinvertebrados son usados como bioindicadores, ya que la presencia de unas u otras especies depende de la calidad del agua, la concentración de oxígeno o los contaminantes disueltos. Por ejemplo, algunas especies de dípteros son muy tolerantes a la contaminación, mientras que otras como algunas especies de efemerópteros desaparecen rápidamente si la calidad del agua se deteriora.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 15 de abril de 2013

Incineradora de San Cucao de Llanera: mátame despacito sin que se vea

Instalaciones de la Calera de San Cucao (Llanera, Asturies)

La incineración es un método sencillo y barato de eliminar los residuos. Una incineradora es básicamente una planta industrial provista de una caldera de combustión en la que los residuos se queman a altas temperaturas. De esta forma se consigue que una mezcla heterogénea de residuos sólidos se transformen en emisiones atmosféricas, en vertidos líquidos que proceden del lavado de los gases de combustión y en cenizas y escorias como subproducto final.

Sencillamente, el papel de una incineradora es transformar unos residuos visibles y que por ley habría que almacenar en un lugar seguro, en unas sustancias volátiles que se almacenarán en la atmósfera fuera de la vista de la población. Como suele ocurrir, se trata de esconder la basura debajo de la alfombra para que no se vea, sólo que en este caso aunque no se vea, sus efectos resultan nocivos ya que todos nosotros los respiramos.

La incineración de los residuos da como resultado unas nuevas sustancias que en muchos casos son mucho más tóxicas que los propios residuos de partida. Este es el caso de las dioxinas y los furanos, que son unos complejos organoclorados que se forman en la postcombustión y los metales pesados volátiles.

La empresa Caleras de San Cucao, que durante los últimos años se ha hecho tristemente famosa por sus constantes incumplimientos de la legislación ambiental, que han sido denunciados tanto por los vecinos de las localidades próximas, como por los propios trabajadores, ha decidido que una buena manera de rentabilizar sus instalaciones es la de incinerar residuos.

Las instalaciones de la empresa donde se pretenden incinerar estos residuos se encuentran a tan sólo 2 km de un colegio público y estratégicamente situada en el centro de Asturies, rodeada por las tres ciudades más pobladas de la provincia, lo que permitiría el reparto casi equitativo de las dioxinas y furanos entre todos los habitantes del "Paraíso Natural". Por otra parte, el lugar donde se ubica Caleras de San Cucao, es una zona rural con importantes explotaciones agrícolas y ganaderas, donde se producen muchas de las hortalizas, la carne y la leche que consumimos, por lo que los efectos sobre la salud pública no se limitarían sólo al aire que respiramos sino a los alimentos que comemos.

Si queréis más información sobre este proyecto de incineradora y sobre otros desmanes ambientales de esta empresa podéis consultar la página de los vecinos de San Pedro de Agüera. Por cierto, esta asociación vecinal ha abierto una petición de firmas para pedir el cese de estas actividades. Os animo a todos a firmar.

viernes, 12 de abril de 2013

Los charcos de la marea

A lo largo del día, el paisaje costero cambia regularmente al ritmo de las mareas. Con la retirada del agua, los pedreros antes sumergidos quedan al descubierto y es entonces cuando en los huecos que se forman entre las rocas aparecen pequeños charcos llenos de vida.

Numerosas especies de algas, peces e invertebrados se han adaptado a las duras condiciones de vida en estos hábitats en miniatura, donde la temperatura y salinidad cambian rápidamente. Además de los residentes permanentes, algunas especies de peces, durante sus primeros meses de vida, encuentran en estas pequeñas pozas el lugar donde crecer y desarrollarse a salvo de los depredadores del mar abierto.



En este pequeño vídeo, grabado en las charcas del intermareal de las playas de Nuveana (Cuideiru, Asturies), podréis conocer a algunos de sus inquilinos y el lugar donde viven.

NOTA: haced click sobre las cuatro flechitas de la barra inferior para ver el vídeo a pantalla completa

martes, 9 de abril de 2013

Se abre la veda para la completa destrucción del litoral


En el año 2010, el 50% de las playas españolas y el 70% de las dunas estaban degradadas, asimismo el 60% de los humedales presentes a mediados del siglo XX habían desaparecido. En ese mismo año se destruían en nuestro país 7,7 hectáreas de litoral cada día.

Este desastre medioambiental se producía entonces bajo el amparo de la Ley 22/1988 de 28 de julio, que marcaba una franja de protección de 100 metros en la que no se podía construir, aunque lo cierto era que a pesar de estas restricciones, en muchos municipios se permitía construir al aprobarse planes urbanísticos que directamente eran ilegales, tal como sentenció el Tribunal Supremo en varias ocasiones en el caso de Llanes.

Estas restricciones, a pesar de lo sencillo que podía resultar saltárselas, no gustaban a los constructores, ni por supuesto a los ayuntamientos que obtenían gran parte de sus ingresos a través de las licencias urbanísticas.

Urbanización a medio construir en Barreiros, Lugo

Pero como ya sabemos todos, la burbuja inmobiliaria finalmente explotó, y una gran parte de las promociones inmobiliarias quedaron paralizadas, llenando la costa de viviendas a medio construir y de grúas paradas. En algunas zonas, como en la mariña lucense, el paisaje es aun hoy completamente desolador.

Cuando parecía que de una vez por todas nos habíamos dado cuenta de que la construcción desmesurada era un error garrafal, y que era completamente absurdo seguir construyendo más y más casas en un país en el que el 20% de las viviendas están vacías, el presidente de la patronal bancaria opinaba todo lo contrario. Según el señor Miguel Martín, la solución a la crisis económica pasaba por construir más casas, y en una muestra de cinismo sin precedentes, cuando fue preguntado por los desahucios afirmó que "el crédito hipotecario de los bancos había ayudado a las personas".

La aparentemente absurda medida propuesta por el señor Martín no ha caído en saco roto, ya que al Gobierno le ha parecido una buena idea y para ello ha decidido cambiar la ley de costas para permitir que se pueda construir en aquellas pocas zonas donde no se había edificado. Hoy martes, 9 de abril de 2013, se ha aprobado la revisión de esta ley que reduce la franja de protección del litoral de los 100 metros anteriores a tan sólo 20. Y los antiguos especuladores urbanísticos, que ganaron miles de millones de euros en unos pocos años destrozando nuestro patrimonio natural, ya se están frotando las manos. Y muchos alcaldes y concejales ya están reservando mesa en los mejores restaurantes para firmar convenios con ellos y  repartirse la tajada.

Y al mismo tiempo que se aprueba esta ley, el Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente afirma sin sonrojarse que "el eje inspirador de esta reforma es preservar los valores ambientales del litoral". Como decía Groucho Marx "el secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido".

sábado, 6 de abril de 2013

El veneno nunca se fue de Asturies


Las últimas noticias aparecidas en la prensa confirman lo que todos sospechábamos desde hace tiempo. El uso de veneno en el campo está muy lejos de ser una cosa del pasado, todo lo contrario. Lo cierto es que el uso de venenos para matar aquellas especies que resultan molestas o son consideradas dañinas, es una práctica que nunca se dejo de usar en nuestro país y que incluso ha repuntado en los últimos años. La facilidad para comprarlo en muchas tiendas, al ser muchos de ellos productos de uso insecticida o raticida, y su precio asequible hace que en el medio rural se siga empleando rutinariamente.

Hoy aparece un artículo en la prensa regional asturiana en el que se exponen los resultados de un estudio realizado en los Picos de Europa en el que se confirma la muerte por envenenamiento de 22 animales entre 1996 y 2010 en el interior del Parque Nacional y de 240 más en el entorno del mismo. Las cifras son alarmantes, pero aun lo serían mucho más si realmente conociéramos las cifras reales, ya que gran parte de los cadáveres no son detectados o como confirman algunos estudios previos realizados por la WWF, no salen a la luz y son ocultados. De hecho, según el informe realizado por esta asociación medioambiental, la situación de la lucha contra el veneno en Asturies es considerada como "muy insatisfactoria", destacando la falta de una estrategia efectiva para erradicar este problema y sobre todo la ausencia casi absoluta de sentencias ejemplarizantes.

Ayer nos despertábamos con la noticia de una nueva víctima, esta vez un alimoche recién llegado de África moría en el concejo de Onís tras presentar evidentes síntomas de envenenamiento. Las aves necrófagas, como buitres y alimoches, al alimentarse de carroña son unas de las principales víctimas de estas prácticas tercermundistas, pero pocas especies de depredadores se pueden sentir seguras ante esta amenaza. Águilas reales, zorros, lobos, osos y cualquier especie acuciada por el hambre, sobre todo durante un invierno y un comienzo de primavera especialmente duro, puede comer los cebos envenenados.

Es sabido que la práctica totalidad de los casos, los venenos son colocados en el campo por ganaderos o cazadores con la intención de eliminar a los depredadores. ¿Hasta cuando tendremos que esperar para que Asturies deje de estar en la lista negra de comunidades que no luchan contra el veneno? Hacen falta sanciones ejemplarizantes, multas económicas y retirada de permisos ganaderos y de caza a todos aquellos  que envenenen el monte. Hace falta más vigilancia y más transparencia para que todos sepamos las cifras reales de envenenamiento y para que se puedan evitar y sobre todo hace falta educación.

miércoles, 3 de abril de 2013

Bosques de ribera y aguas lentas


Poco antes de llegar a la mar, los ríos de la cornisa cantábrica se calman y las aguas que unos kilómetros más arriba bajaban rápidas y ruidosas, disminuyen su velocidad y se vuelven silenciosas a medida que el terreno se va allanando. Al calmarse, los sedimentos arrastrados desde las montañas se van depositando en el fondo y los márgenes del río, enriqueciendo y fertilizando las vegas por las que discurre.

Muchas especies de árboles, como los alisos (Alnus glutinosa) y los sauces (Salix sp.) crecen en las orillas, aprovechándose de la humedad constante y del terreno blando y nutritivo, y de esta forma, sin proponérselo ayudan a sujetar el terreno. Estos bosques de ribera o sotos, han dado lugar a muchos topónimos en nuestra geografía. Localidades como Soto del Barco, Soto de Luiña o Soto de los Infantes, por citar sólo tres de los más de treinta que hay en Asturies, nos dan una idea de la importancia que tenían estos bosques para las poblaciones locales.


En los últimos años, la fiebre urbanística ha llegado a las vegas de los ríos y hemos construido polígonos industriales y urbanizaciones en los dominios del río. Talamos los árboles y los sustituimos por escolleras de rocas y bloques de hormigón, pensando que nosotros éramos capaces de hacer mejor el trabajo que la propia naturaleza. Y nos hemos vuelto a equivocar. Privados de los árboles que con sus raíces fijaban el suelo, somos testigos a diario de cómo los ríos se desbocan y se llevan por delante todas nuestras obras mientras el terreno de las orillas se viene abajo con las primeras lluvias fuertes. Y en vez de aprender de nuestros errores exigimos a las administraciones que "limpien" las orillas de ramas y árboles en una huida hacia adelante que para lo único que sirve es para agravar nuestros problemas.

Afortunadamente, no todos los ríos han sido canalizados ni todos los bosques de ribera han sido talados. Aún podemos encontrar algunos de ellos, cada vez menos, en la desembocadura de algunos pequeños ríos costeros. Y si nos metemos bajo el agua, veremos a los árboles bebiendo directamente del cauce, y en el fondo, los restos de ramas y árboles muertos descansando entre el lodo como fantasmas.



El río Esqueiro, poco antes de mezclar sus aguas con la mar en la playa de San Pedro de la Ribera, baja turbio debido a los sedimentos arrastrados tras las últimas lluvias.Y entre las aguas verdosas, algunos peces como los piscardos (Phoxinus phoxinus) buscan refugio entre las raíces y otros como los muiles (Chelon labrosus), abandonan el mar para adentrarse en el bosque sumergido.

martes, 2 de abril de 2013

Si no te gusta el tiempo de Asturies, espera quince minutos


Una de las características de la meteorología primaveral es que es extremadamente variable, no es que sea difícil hacer una previsión a una semana vista, es que es difícil hacer una previsión para unas pocas horas. Durante las últimas semanas hemos visto como un día que empezaba soleado, se cerraba rápidamente para empezar a llover intensamente, y luego en unos minutos abría de nuevo dejando ver un cielo completamente azul para volver a cerrarse en unos minutos.

Estos cambios tan rápidos nos permiten disfrutar de contrastes en las luces y en el propio paisaje que no podemos apreciar en otra época del año. Es posible ver algunas zonas intensamente iluminadas con un cielo negro y tormentoso al fondo. Y todo es tan rápido que dos fotografías del mismo sitio sacadas con unos pocos minutos de diferencia pueden parecer completamente distintas.

Estos días me recuerdan a una frase que decían en Escocia cuando la gente se quejaba del tiempo: "If you don't like the Scottish weather, just wait for fifteen minutes". Y también a una frase que les decía yo a los escoceses cuando me hablaban del sol y la playa en España: "If you come to Asturias looking for sun and beach, you'll think you're at home"

NOTA: haced click en a foto para verla a mayor tamaño
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