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viernes, 21 de agosto de 2020

Luces fantasmales en la mar

Durante algunas noches al año, y más frecuentemente en verano, aparecen unas extrañas luces azuladas en la superficie de la mar que durante siglos han despertado la imaginación de marineros y habitantes de las poblaciones costeras. Como suele ocurrir con muchos fenómenos aparentemente inexplicables, la presencia de estas luces se relacionó con todo tipo de fenómenos paranormales, desde espíritus de marineros ahogados hasta almas de brujas que surgían de las aguas. En Uruguay y Argentina, a esos resplandores azulados se los llamaba "luces malas" aunque como veremos, no hay nada de malo y misterioso tras ellas.

“Mientras navegábamos, el mar presentó el más bello y maravilloso espectáculo. Había una brisa fresca y en cada parte de la superficie en la que durante el día se veía espuma ahora se emitía una luz pálida. La nave apartó dos nubes de fósforo líquido, y su estela era seguida por un séquito lechoso”

Así describía Charles Darwin en uno de sus cuadernos de viaje, su encuentro con esas luces durante su travesía a bordo del Beagle con el que dio la vuelta al mundo entre 1831 y 1836. De hecho, fue Darwin el primero que asoció la presencia de esas luces a organismos vivos.

Fotografia de Brett Chatwin

La aparición de esas luces azuladas se debe a la presencia de ciertas especies de dinoflagelados, unos organismos unicelulares que forman parte del plancton marino y que tienen la facultad de producir luz como un mecanismo de defensa contra los depredadores. En el interior de estos animales se produce una reacción química catalizada por la enzima luciferasa y que oxida las moléculas de Luciferina, que al transformarse en oxiluciferina desprende energía en forma de luz.


La capacidad de producir luz mediante este tipo de reacción química es más frecuente de lo que se cree y está presente en numerosos organismos a lo largo de prácticamente todos los niveles biológicos, desde hongos, microorganismos, artrópodos hasta algunos vertebrados como los peces. Asimismo, esta luz química puede usarse para varios fines: atraer a una pareja, como en el caso de las luciérnagas, atraer presas, como muchos peces abisales y también como un método de defensa contra los depredadores, funcionando como un mecanismo de distracción.

En el caso de los dinoflagelados que producen la bioluminiscencia marina, conocida en algunos lugares como "mar de ardora", las luces se producen cuando estos animales diminutos se excitan con las vibraciones de la superficie del mar, ya sea por el oleaje o por la presencia de otros organismos moviéndose dentro de ella. Incluso nosotros mismos, si tenemos la suerte de bañarnos en la mar en el que se den las condiciones propicias, podremos ver como el agua se ilumina mientras nos movemos dentro de ella.

Para que se produzca el mar de ardora se necesitan unas condiciones que favorezcan el crecimiento y la concentración de estos pequeños organismos. En las últimas semanas, estas condiciones de estabilidad ambiental y temperaturas altas ha producido un intenso crecimiento planctónico, que es el alimento de la Noctiluca scintillans. Las Noctilucas, debido a su limitada capacidad de movimiento se mueven empujadas por las corrientes marinas, y cuando se produce una estabilidad ambiental como consecuencia de la combinación de vientos y mareas, se concentran en determinados lugares que quedan en calma. Cuando la densidad de noctilucas es muy elevada, durante el día el agua aparece teñida de un color anaranjado muy característico, y es durante la noche cuando se produce la bioluminiscencia.


La presencia de estos dinoflagelados ha llamado la atención durante las últimas semanas en muchas playas gallegas, donde este año se ha producido un espectacular crecimiento de las mismas. Los primero que hay que decir es que no entrañan ningún riesgo para la salud, ni son responsables de otras mal llamadas mareas rojas, de las que hemos oído hablar muchas veces, y que si pueden ser tóxicas. En este último caso, estos episodios tienen su origen en la floración masiva de ciertas especies de microalgas que liberan toxinas como resultado de su actividad metabólica, y que cuando son filtradas por los moluscos que se alimentan de ellas concentran esas toxinas en sus tejidos, lo que los convierte en peligrosos para nosotros si los consumimos. 

En el caso de estas mareas rojas por el día y bioluminiscentes por la noche, como hemos comentado, son inofensivas y han protagonizado numeras fotografías, no solo en nuestras costas sino en muchos lugares del mundo. 

lunes, 15 de julio de 2013

Fotografiando luciérnagas

Hembra de luciérnaga fotografiada sólo con su propia luz (ISO 3200, f/4, 1/20 sg)

Unos días atrás comentaba con unos amigos que hacía mucho tiempo que no veía luciérnagas. Recuerdo que cuando era un niño, era rara una noche de verano en la que no veía sus lucecitas verdes brillar entre la hierba o en los muros de piedra, pero de repente desaparecieron y aunque las busqué muchas veces después sólo tuve la suerte de encontrármelas un par de veces.

Hace unos días, durante una noche de trabajo de campo en las islas Cíes, me encontré por casualidad con una de ellas, que se había subido a una hierba y que después de encender su luz, esperaba pacientemente a la llegada de los machos que la debían fecundar.

En Europa hay varias especies de luciérnagas, pero en España, la especie más común es la Lampyris noctiluca. Las luciérnagas son insectos del orden de los Coleopteros que son capaces de producir luz gracias a la presencia de una molécula compleja, la luciferina, que reacciona con el oxígeno gracias a la acción de la enzima luciferasa, dando lugar en el proceso a una luz verdosa. A este proceso se le llama bioluminiscencia.

Hembra fotografiada con la luz alejada de un frontal (ISO 2000, f/10, 1/100 sg)

Aunque las larvas de ambos sexos son capaces de producir luz, cuando se transforman en adultos, sólo las hembras se iluminan para atraer a los machos. En esta especie, el dimorfismo sexual es muy acusado y mientras que las hembras apenas se mueven y tienen un aspecto similar al de las larvas, los machos son alados y tienen la morfología típica de un escarabajo.

Después de pasarse dos años en estado larvario, tras la última metamorfosis, se transforman en insectos adultos y dejan de alimentarse. Durante un par de días su única misión será la reproducción. Las hembras apenas se mueven del lugar donde han realizado la última muda y como mucho pueden trepar hacia un lugar prominente, que puede ser una hierba o una piedra, para que su luz sea más visible a los machos.


Pareja de luciérnaga fotografiada con flash (ISO 200, f/7.1, 1/125)

La hembra que nos encontramos en Cíes no tardó en encontrar pareja y a los pocos minutos de encender su reclamo, un par de machos se posaron en las proximidades y al poco tiempo volaron hacia la hierba donde estaba la hembra y uno de ellos se apareó con ella. Después de unos minutos la luz se apagó, el trabajo ya estaba hecho y a la hembra sólo le quedaba poner sus huevos para luego morir.

Hay varias hipótesis que han tratado de explicar el aparente descenso de la población de luciérnagas, entre las que destacan el uso masivo de herbicidas y helicidas (que matan los caracoles de los que se alimentan las larvas), la desaparición de setos y el asfaltado de caminos y la eliminación de la vegetación de las cunetas y acequias. Algunos investigadores han comprobado que el notable incremento de la iluminación artificial en las zonas rurales puede desorientar a los machos y hacer menos efectivo el reclamo luminoso de las hembras. Si os interesa el tema de las luciérnagas podéis consulta esta página web que es muy completa y trae mucha información.

Una de las cosas que me había propuesto si finalmente encontraba alguna luciérnaga, era fotografiarla. Aunque pueda parecer algo sencillo, técnicamente resultaba bastante complicado, porque si hacía la foto sólo con la luz emitida por el insecto, debía usar una sensibilidad muy elevada y una velocidad muy baja, pero era prácticamente imposible que el cuerpo del insecto se iluminara, y por otra parte si movía el abdomen la foto quedaría movida. Si decidía usar un flash, la luz del mismo enmascararía la luz de la luciérnaga. Al final usé tres técnicas distintas y disparé muchas fotos hasta conseguir lo que me había propuesto y el resultado lo tenéis en las fotos anteriores.

NOTA: para ver las fotos a mayor tamaño y apreciar los detalles haced click en las mismas y luego pulsad F11 para verlas a pantalla completa.