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martes, 27 de agosto de 2024

Una guerra en mi jardín

Hace unos días fui testigo de una guerra en mi jardín. Una guerra sin cuartel, en la que un ejército invasor accedió a un territorio vecino y después de matar a gran parte de los soldados que lo defendían y seguramente a su reina, secuestraron a sus crías y se las llevaron.

Y todo esto ocurrió en menos de una hora y las protagonistas fueron unos cuantos centenares de hormigas de la especie Polyergus rufescens, una especie de hormiga esclavista y la especie que sufrió el ataque, unas "hormigas negras" del genero Formica.

Las hormigas esclavistas son incapaces de cuidar a sus larvas y llevar a cabo las funciones esenciales del hormiguero, como la limpieza o la recolección de alimentos. Por eso, han evolucionado para que esos trabajos los hagan sus esclavos. Y los consiguen invadiendo hormigueros de otras especies y llevándose al suyo sus ninfas no eclosionadas. Una vez en el hormiguero enemigo, las ninfas eclosionarán y de ellas saldrán las obreras Formica que a partir de ese momento trabajarán como esclavas, cuidando los huevos y larvas de la reina esclavista, limpiando el hormiguero y cazando y recolectando, aunque no se considerarán esclavas, sino parte de la colonia de sus secuestradores. Al haber nacido en el hormiguero enemigo se habrían impregnado de su olor y ellas mismas se considerarían desde ese momento como miembros de la familia de sus secuestradoras.


En el video anterior, grabado con el móvil, podéis ver como las Polyergus acarrean las ninfas de Formica hasta su hormiguero. Ese río de hormigas transcurría a lo largo de unos 20 metros, desde un hormiguero al otro. Una hora después de que me hubiera fijado por casualidad en lo que estaba pasando bajo mis pies, ya no quedaba ni rastro de la batalla.

jueves, 15 de septiembre de 2022

De los gorriones de Mao Tse Tung a los mosquitos de Xi Jinping

A finales de los años 70 del siglo pasado se emitía en TVE un programa que se titulaba "La segunda oportunidad", que presentaba Paco Costas y en el que se comentaban accidentes de tráfico y cómo evitarlos. Recuerdo que el encabezamiento del programa era un coche que se estrellaba contra una roca en medio de la carretera y luego rebobinan la película (o como se diga ahora) y en la nueva escena, el coche evitaba el accidente, mientras una voz en off decía "El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra".


Pues todo este rollo viene a cuento de la noticia que ha aparecido estos días en la prensa según la cual, el gobierno chino estaría planteandose eliminar todos los mosquitos para así eliminar las enfermedades que ellos transmiten. Una política que iría en la linea de la que propuso en 2002 George Bush junior, ese gran estratega, de talar todos los árboles para así acabar con los incendios.

Esta brillante idea del gobierno chino tiene un gran parecido con la idea que tuvo Mao Tse-Tung en los 60 del siglo pasado con los gorriones, cuando pensó que si un solo gorrión podia comer 4 kilos de grano al día, si se mataran todos los gorriones, eso serviría para que todo el grano que ya no comerían los gorriones lo pudieran comer las personas. 

Así que se pusieron manos a la obra y tras una intensa campaña difamatoria en la que pusieron a los gorriones como los auténticos jinetes del Apocalipsis, animaron a intervenir y matar todos los gorriones que pudieran. Y tanto éxito tuvo la campaña que la gente usó todas las armas a su alcance, desde destruir sus nidos a envenenamientos masivos, hasta que en pocos años casi lograron extinguirlos. Curiosamente, unas pequeñas poblaciones urbanas consiguieron salvarse porque quedaron encerradas en algunas embajadas de otros paises que prohibieron el acceso a los aniquiladores de gorriones.

Exhibición de varios centenares de miles de gorriones matados por un grupo de campesinos chinos (Sovfoto / Universal Images) 

¿Cuál fue la consecuencia? ¿Hubo más grano en las despensas de la gente? Pues ocurrió todo lo contrario, el descenso de la población de gorriones hizo que las plagas de algunos insectos, sobre todo de langostas migratorias, se extendieran sin control y arrasaran con las cosechas, acabando con el alimento de la población y provocando la gran hambruna china en la que se estima que murieron más de 50 millones de personas. Habían olvidado, entre otras cosas, que los gorriones, además de grano, consumen muchos insectos, sobre todo durante la época de reproducción.

Finalmente, aunque nunca de forma explícita, el gobierno chino tuvo que admitir su error con los gorriones y Mao Tse Tung apareció en la televisión y en los carteles publicitarios en la que decía a la gente que se olvidara de los gorriones. Aun así, la población de gorriones se había reducido tanto que el gobierno chino pidió ayuda a la URSS para que les enviara un cargamento de gorriones para tratar de restaurar las poblaciones que habían sido diezmadas. Y según cuentan, el propio Nikita Jruschov se implicó en dicha repoblación y envió en secreto un barco con mas de 200.000 gorriones para que la población no se enterara de que Mao había cometido un error garrafal que había costado millones de vidas humanas.

De todas formas, la campaña de descrédito de los gorriones por parte del estado habia calado tan profundamente en la sociedad que siguieron matándolos y de nada sirvió que se declara especie protegida. Tal era la mala fama que tenían los gorriones que en el año 2001, el propio gobierno tuvo que hacer una nueva campaña para limpiar su imagen.

¿Qué pasará con los mosquitos? ¿Serán los nuevos gorriones de Xi Jinping? El tiempo lo dirá, pero suele pasar que cada vez que jugamos a ser dios, salimos escaldados.

miércoles, 13 de octubre de 2021

La mariposa que tenía que existir

En 1862 un ejemplar de una orquídea de Madagascar con un larguísimo tubo donde se encontraba el néctar, llegó a las manos de Charles Darwin. Al verla, lo primero que le vino a la cabeza fue preguntarse por el insecto que sería capaz de chupar el nectar esa profundidad. Parecía obvio que si el néctar estaba en el fondo de ese tubo, "alguien" tendría que poder libarlo y se esa forma contribuir a polinizar esa flor. 

Unos años después, Wallace recibió otra orquídea de la misma especie y pronosticó que tendría que haber una polilla con una espiritrompa lo suficientemente larga para poder alcanzar el néctar. No solo especuló sobre la existencia de un insecto polinizador sino que predijo que ese insecto sería una polilla (una esfinge). Y escribió esta frase: "Se puede predecir con seguridad que tal polilla existe en Madagascar, y los naturalistas que visiten esa isla deberían buscarla con tanta confianza como los astrónomos buscaron el planeta Neptuno, y tendrán el mismo éxito".

Orquídea de Darwin (Angraecum sesquipedale)

El néctar de las flores tiene la misión de atraer a los polinizadores, que mientras se alimentan de él, se impregnan del polen que se encuentra en las anteras de la flor. De esta forma, cuando ese mismo insecto visite otra flor de la misma especie, el polen entrará en contacto con el estigma y se producirá la fecundación.

Uno de los problemas que puede surgir es que esas flores sean visitadas por insectos que no sean bienvenidos, por ejemplo los que se aprovechan del néctar pero debido a su forma de alimentarse o a su propia morfología, no sean demasiado eficientes a la hora de fecundar a la siguiente flor. Puede que no se impregnen correctamente del polen, o puede que al consumir el néctar estropeen la flor e impidan las visitas de otros polinizadores. 

Una manera de evitar esos inconvenientes es especializarse, o sea, tener unas estructuras florales que puedan ser aprovechadas por unas pocas especies de polinizadores que tengan unas estructuras que a la vez de ser eficientes para conseguir el néctar, también los sean para recoger el polén y fecundar a otras plantas de la misma especie. 

Por lo tanto, Darwin y Wallace sabían que si esa orquídea tenía ese tubo tan tan largo, necesariamente tendría que existir un insecto con unas estructuras tan sofisticadas que le permitieran acceder al néctar y a su vez polinizarla. No sería un insecto cualquiera que pudiera polinizar cualquir tipo de flor, tendría que ser uno muy especial.

Xanthopan praedicta con la espiritrompa estirada (Natural History Musseum)

Pasaron casi 40 años desde que Darwin y Wallace hicieran su pronóstico, pero finalmente se encontró ese insecto. Y tal como predijo Wallace, se trataba de una polilla con una larguísima espiritrompa, lo suficientemente larga para poder conseguir el tesoro que guardaba la orquídea. 

Ambas especies, la polilla y la orquídea, habían coevolucionado, o sea, habían evolucionado conjuntamente hasta depender completamente una de la otra, de forma que sólo esa especie de mariposa podría libar el néctar de esa especie de orquídea y sólo esa especie de orquídea podría alimentar a esa especie de mariposa.  

La coevolución entre especies distintas, que también recibe el nombre de "evolución concertada", fue definida por Daniel Janzen en 1980, que la explicó como un proceso de presión selectiva entre dos o más especies que da lugar a adaptaciones específicas recíprocas. Este proceso puede ocurrir entre muchas especies, frecuentemente se ha descrito para la simbiosis plantas-polinizadores, pero también puede ocurrir entre parásitos y huéspedes, entre depredadores y presas, etc. En estos dos últimos casos, la coevolución sería lo que se denomina una guerra de armamentos, en las que tanto unos como otros evolucionan por una parte para poder atacar a sus presas, y estas últimas evolucionan para poder defenderse de esos ataques.

En el caso de la orquidea Angraecum sesquipedale y la mariposa Xanthopan morgani, la coevolución las había hecho tan dependientes una de otra que el riesgo de competencia con otras especies sería nulo, pero el coste de esa relación tan perfecta sería muy elevado. Si una de las dos se extinguiera, la otra se extinguiría también.

NOTA: Aunque hasta ahora se pensaba que esta polilla era una subespecie de la especie Xanthopan morgani,  nuevos estudios la han separado como una especie por derecho propio, la Xanthopan praedicta, o sea, la esfinge predicha.


Referencias

- Janzen DH (1980) When is it coevolution. Evolution 34: 611-612.

martes, 26 de mayo de 2020

Los abejorros manipulan las plantas para que florezcan antes

Uno de los casos de simbiosis más conocidos y más estudiados es el de los insectos polinizadores y las plantas angiospermas. Los insectos se encargan de transportar el polen de unas flores a otras, con lo que facilitan la fecundación cruzada minimizando la endogamia, y las plantas, a cambio, producen néctar para los ellos y les "regalan" parte del polen que producen en abundancia. De esta manera, tanto plantas como insectos salen beneficiados en esta relación. La prueba de que este pacto funciona es que lleva produciéndose desde hace 100 millones de años (Hu et al, 2008), a lo largo de los cuales se ha ido perfeccionando y sofisticando por el mecanismo de la coevolución

Bombus terrestris polinizando una flor de Centaurea nigra

Para que esta relación funcione es necesario que se produzca un ajuste perfecto entre la floración de las plantas y la emergencia de los insectos, de forma que cuando los insectos aparezcan, las flores ya tengan las reservas de néctar repletas, el polen maduro y hayan desplegado todos sus atractivos para atraerlos hacia ellas. Si ese ajuste temporal no se produce, las flores se marchitarán sin haber sido fecundadas y los insectos se morirán de hambre. 

viernes, 28 de septiembre de 2018

Estreno del documental MARIPOSAS

Hoy se presenta el documental MARIPOSAS en Oviedo. Se trata del último trabajo de Alberto Redondo, profesor de Zoología de la Universidad de Córdoba y documentalista y sin duda se trata de su trabajo más personal hasta el momento. 


A lo largo de los últimos cuatro años, Alberto Redondo, autor en otras obras de la series documentales "Descubriendo el comportamiento animal" y "Ver la ciencia", que han recibido varios premios nacionales e internacionales y que se pueden ver en su página web, ha documentado la historia de este grupo de insectos que desde siempre han fascinado al ser humano. 

En este documental, de 56 minutos de duración, se muestras las relaciones ecológicas de algunas de las mariposas diurnas más llamativas de la fauna ibérica, las relaciones con sus depredadores y parasitoides, y cómo se defienden de ellos. También se presta atención al estado de conservación de sus hábitats y poblaciones y se describen los factores que han llevado al declive de sus poblaciones y las claves para la recuperación de este grupo tan fascinante de animales.


La presentación del documental tendrá lugar hoy viernes, 28 de septiembre a las 20:00h en el Club de Prensa Asturiana de Oviedo y la entrada es libre hasta completar aforo.

lunes, 20 de agosto de 2018

Hola Phoracantha

Hoy os quiero presentar a un animal que se ha ganado por derecho propio un lugar de honor entre mis animales favoritos. Se trata de un ser mitológico que los que tenemos alguna relación con la conservación de la naturaleza conocemos desde hace años, al menos de oídas. Es tan conocido que incluso cedió su nombre a una organización ecologista que en 1983 consiguió una gesta que parecía imposible, que una finca situada entre Toledo y Ciudad Real en la que anidaban águilas imperiales, buitres negros y otras muchas especies protegidas, y en la que se había proyectado un campo de tiro del ejército, se acabara convirtiendo en un espacio protegido, y desde 1995 en un Parque Nacional. Se trataba de la finca de Cabañeros y la organización se llamaba Phoracantha en homenaje a un género de escarabajos cerambícidos.


Lo que había hecho que este pequeño animalito fuera acogido con los brazos abiertos entre el movimiento ecologista fueron sus hábitos alimenticios, ya que sus larvas se alimentan de madera de eucalipto y no en vano tiene como nombre común Escarabajo taladrador del eucalipto. Estas costumbres han hecho que junto al Gorgojo defoliador del eucalipto (Gonipterus scutellatus) se haya convertido en uno de mis ídolos. Mientras uno se come la madera, el otro de come las hojas, ¿qué más se puede pedir?

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Vida y muerte en una gota de rocío

En las noches despejadas de verano, cuando la temperatura del aire baja por debajo del punto de saturación del agua, la humedad del aire se condensa formando gotas de rocío. A medida que el sol empieza a calentar a la mañana siguiente, esas gotas se evaporan rápidamente, pero si madrugamos un poco podemos disfrutar de este espectáculo fugaz que cada día es distinto y que cambia dependiendo de la superficie sobre la que se hayan formado las gotas.


martes, 30 de agosto de 2016

La soledad de la luciérnaga: se apagan las luces mágicas del verano

Uno de los recuerdos que tengo grabados en la memoria es el de las noches de verano en Novellana cuando era un niño. Las tardes se alargaban hasta que se ponía el sol y no importaba que se hiciera de noche, porque allí en el pueblo teníamos permiso para trasnochar. Poco después de que oscureciera, los prados y los muros de alrededor de mi casa se llenaban de las lucecitas verdes de las luciérnagas. Había noches en las que llegábamos a contar más de 50 en unos pocos metros. Una de esas noches cogí una y después de posarla en la palma de mi mano me di cuenta de que en realidad esas luces mágicas tenían su origen en un pequeño escarabajo al que se le encendía el culo, o eso pensé yo entonces. 


jueves, 21 de julio de 2016

Los niños que jugaban con las vacalorias

En las noches de verano, las vacalorias (ciervos volantes, Lucanus cervus) aparecen volando atraídas por la luz de los faroles. Después de haberse pasado hasta 5 años comiendo la madera podrida de los árboles durante su fase larvaria, su vida adulta es muy breve, tan solo un par de semanas en las que su único objetivo será aparearse para que las hembras puedan depositar sus huevos y así continuar el ciclo.



martes, 23 de febrero de 2016

La rebelión de los esclavos

A las 12 del mediodía de una mañana cualquiera de verano, en medio del desierto de Arizona, una expedición de hormigas soldado de la especie Polyergus breviceps salió de su hormiguero con un destino conocido: un hormiguero de la especie Formica gnava que se encontraba a 100 metros de distancia del suyo. Poco antes, uno de los exploradores había llegado con la información precisa acerca del lugar de la batalla. Los soldados caminaron en fila y con las ideas claras acerca de la misión que tenían encomendada. En una rápida incursión tendrían que acceder al hormiguero y llegar hasta las cámaras donde se encontraban los huevos y las ninfas para secuestrarlas.

Grupo de Polyergus breviceps (rojas) con sus esclavas, Formica gnava (negras)

Cuando alcanzaron su destino cruzaron la entrada y se enfrentaron con los habitantes del hormiguero invadido, empleando armas químicas que desataron el pánico en la comunidad. Las obreras de Formica corrían de un lado a otro sin saber bien que hacer, mientras unas trataban de proteger a la reina, otras impedían el acceso a las cámaras del nido, pero a pesar de sus esfuerzos habían perdido la batalla antes de empezar. Las Polyergus estaban mejor equipadas para la guerra y la resistencia de las Formica no duró demasiado tiempo. Al cabo de poco más de una hora, el combate había llegado a su fin y las invasoras abandonaron el hormiguero transportando entre sus mandíbulas los huevos y ninfas de Formica para llevarlas a su propio hormiguero. Una vez allí, las ninfas eclosionarán y de ellas saldrán las obreras Formica que a partir de ese momento trabajarán como esclavas para ellas, aunque estas no se considerarían esclavas, sintiéndose parte de la colonia de sus secuestradores. Las hormigas encargadas de cuidarlas hasta su nacimiento pertenecen a su misma especie, puede que incluso sean sus hermanas, ya que han sido capturadas previamente en anteriores incursiones. El hecho de haber nacido en el hormiguero enemigo las ha impregnado de su olor y ellas mismas se consideran desde ese momento como un miembro más de la familia de sus secuestradoras.


lunes, 18 de agosto de 2014

La hormiga león, un animal de ciencia ficción

Observando a algunos animales que tenemos a nuestro alrededor, no resulta complicado averiguar de dónde surge la inspiración de muchos guionistas de ciencia ficción a la hora de crear a sus personajes. Mantis religiosas, escarabajos o ciempiés y otros muchos, desconocidos para la mayoría de la gente, son recreados casi exactamente para dar vida a monstruos y extraterrestres, limitándose en muchas ocasiones a aumentarles el tamaño.


En un prado costero, descansaba sobre una hierba después de una noche de actividad un insecto de alas translúcidas ligeramente manchadas de negro. A simple vista parecía una pequeña polilla o incluso una libélula, pero lo cierto es que no se encuentra emparentada con ninguna de ellas.


Cuando nos acercamos un poco más, podemos ver sus antenas en forma de maza, su rostro afilado y sus ojos grandes y metalizados, que son una adaptación para ver de noche. Sus patas están cubiertas de pequeñas púas que les sirven para agarrar a los mosquitos y otros insectos de los que se alimentan. Se trata de un adulto de hormiga león (Orden Neuroptera, Familia Myrmeleontidae) y no son nada fáciles de ver, de hecho, este es el primer adulto que me encontré a pesar de haberlos buscado durante años.

Pero estos insectos son mucho más conocidos durante su fase larvaria que durante su fase adulta. Después del apareamiento, las hembras buscan un lugar adecuado donde depositar los huevos, normalmente un suelo arenoso o con tierra suelta desprovisto de vegetación. Cuando eclosionan los huevos, las larvas fabricarán una trampa en forma de embudo donde se esconderán y esperarán a sus presas.


Una vez construida la trampa, la larva se situará en el fondo. La larva de hormiga león es uno de los depredadores más eficaces entre todos los insectos. Está equipada con las mandíbulas más grandes en proporción a su tamaño de todo el reino animal y con ellas, además de agarrar a sus presas, les inocula una solución enzimática que digiere sus tejidos para luego succionar el líquido resultante.


En la proximidad de la trampa, un hormiguero de hormigas negras (Lasius niger) se encuentra en plena actividad. Un ejercito de pequeñas obreras abandonan su refugio cuando el sol empieza a calentar y se dispersan en todas direcciones en busca de comida. Una de ellas se ha salido de su ruta habitual y ha caído en la trampa. A pesar de sus esfuerzos por salir resbala continuamente y para poner las cosas peor, desde el fondo comienzan a torpedearla con granos de arena que hacen que pierda el equilibrio y caiga de nuevo. 

No hay escapatoria posible y después de unos segundos, dependiendo de la resistencia de la presa, la pequeña hormiga acaba en el fondo de la trampa, donde las mandíbulas del depredador la atraparan para comérsela bajo tierra. 

En este vídeo podéis ver toda la secuencia y apreciar en detalle el aspecto de la larva de la hormiga león.



Quizás ahora, cuando volváis a ver alguna de las películas de ciencia ficción más conocidas, os deis cuenta de que muchos de los terribles monstruos que aparecen en ellas se encuentran bajo nuestros pies y que el mejor guionista sigue siendo la propia naturaleza.


Seguro que Sarlacc, el monstruo que habitaba en el Pozo de Carkoon en el planeta Tatooine, era una hormiga león.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

jueves, 24 de julio de 2014

El apareamiento "en diferido" de las libélulas

Macho de Orthetrun coerulescens

En la entrada anterior os mostraba a uno de los Caballitos del diablo (Zigópteros) más espectaculares que tenemos en el norte de la Península ibérica. Con su volar pausado y tranquilo, suelen frecuentar los bosques galería de los ríos y arroyos, donde capturan mosquitos y pequeños insectos voladores. Una característica de los caballitos del diablo, aparte de su forma de volar es que sus ojos se disponen a los lados de la cabeza y están separados entre si, además, cuando se posan mantienen las alas levantadas en posición vertical sobre el cuerpo.

Las libélulas (Anisópteros) están emparentadas con los caballitos del diablo, aunque tanto su morfología como su comportamiento son muy diferentes a los de sus parientes. A simple vista destacan sus ojos mucho más grandes y que ocupan la mayor parte de la cabeza, juntándose en la parte superior de la cabeza. Cuando las vemos posadas, sus alas, al contrario que en los caballitos, se mantienen en posición horizontal o ligeramente inclinadas hacia abajo.

Su manera de volar tampoco se parece en nada a la de los caballitos. Se trata de animales muy rápidos, capaces de maniobrar con rapidez en el aire, tanto para capturar sus presas como para huir de sus depredadores. Esta gran capacidad de vuelo de las libélulas les permite alejarse mucho de las masas de agua, y algunas especies pueden aparecer en lugares completamente secos, casi desérticos.


Al igual que ocurre con los caballitos del diablo, los machos de libélula son mucho más coloreados que las hembras y defienden sus territorios para atraerlas. Una vez que encuentra a una hembra interesada, la agarra con unos apéndices en forma de pinza que tiene en el extremo de su abdomen justo por detrás de los ojos. En esa posición pueden permanecer bastante tiempo, volando juntos en tandem hasta que la hembra, si está interesada, doblará su cuerpo para unir su abdomen con el órgano copulador del macho, que se encuentra al principio de su abdomen.

Curiosamente, en las libélulas y caballitos, el órgano copulador y los órganos productores de esperma se encuentran separados entre sí. El orificio genital se encuentra en el extremo del abdomen y el macho tiene que doblar su cuerpo para transportar el esperma hasta el organo copulador. Una vez allí, la hembra lo recogerá con su abdomen.

Como podéis comprobar el apareamiento de las libélulas tiene más de onanismo que de cópula, ya que la eyaculación se produce antes del apareamiento. Creo que en esto las libélulas superan a Sánchez Dragó y su capacidad de eyacular hacia adentro.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

lunes, 21 de julio de 2014

Las hadas del río


Durante los cálidos días de verano, unos pequeños animales de color azul intenso aparecen y desaparecen entre los claroscuros del bosque de ribera. Son los caballitos del diablo de la especie Calopteryx virgo. Tienen un vuelo pausado y tranquilo, muy distinto al de sus parientes las libélulas, y entre vuelo y vuelo se posan en las ramas de los árboles y que caen directamente sobre el arroyo. Su color es de un azul intenso como el de algunas aves tropicales y se exhiben para llamar la atención de las hembras, que con unas tonalidades pardas son mucho más discretas que ellos.

A pesar de su aspecto delicado, se trata de animales muy territoriales, que defienden intensamente su pequeña parcela de río ante la presencia de los machos rivales. Una buena zona es la mejor garantía para poder reproducirse con éxito. Por una parte, la combinación de luces y sombras resalta aún más el colorido de sus alas, y por otra parte, los pequeños remansos ofrecen un buen lugar para la puesta de las hembras.


Si nos acercamos un poco mas, podremos ver bajo sus ojos azul oscuro, las mandíbulas con las que comen a sus presas, normalmente pequeños mosquitos y otros insectos, y casi como una prolongación de la cabeza, el primer par de patas, provisto de pequeñas púas que le ayudarán a sujetar a sus víctimas firmemente cuando las capturan en vuelo.


Las hembras elegirán al macho más atractivo y que tenga el mejor territorio para que sea el padre de sus hijos. Una vez fecundada, y bajo la atenta mirada del macho, se sumergirá en las tranquilas aguas del remanso del río para ir depositando pequeños huevecillos en el interior de los tallos de la vegetación acuática. Allí se desarrollarán hasta su nacimiento, cuando emergerá una larva acuática que pasará aún muchos meses bajo el agua antes de que, una vez que haya alcanzado el tamaño necesario, salga del agua para metamorfosearse en un adulto tan llamativo como sus padres.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

lunes, 14 de julio de 2014

Pequeños depredadores

Juvenil de Mantis religiosa, en el momento del nacimiento son aún más pequeñas

Las mantis religiosas, al contrario que otros insectos, como las mariposas o los escarabajos, tienen un aspecto muy similar al del adulto cuando salen del huevo. Este tipo de insectos recibe el nombre de Hemimetábolos, y sufren un tipo de metamorfosis incompleta, ya que no pasan por los estados de larva y pupa. 

Larva de mariposa de la familia de los Geométridos

En los insectos con metamorfosis completa (Holometábolos), tras la eclosión del huevo emerge una larva que no se parece absolutamente en nada al adulto, no sólo en su aspecto externo sino incluso en su fisiología y su anatomía interna. En este tipo de insectos, como por ejemplo las mariposas, las orugas se alimentan de tejidos vegetales y una vez que alcanzan un determinado tamaño, se encierran en un capullo de seda y en su interior se produce una metamorfosis completa en la que su aparato digestivo se transforma, se desarrollan las alas y tras un periodo de tiempo variable emerge un adulto completamente desarrollado.

Hembra adulta de Mantis religiosa lista para realizar la puesta

En los insectos Hemimetábolos, como los grillos o las mantis, al eclosionar el huevo nace una ninfa que al igual que los adultos tiene ojos compuestos, patas y unos rudimentos de alas, y su fisiología es muy similar a la del adulto, salvo en su aparato reproductor que aún no está completamente desarrollado. En el caso de las mantis, las hembras ponen sus huevos dentro de una estructura espumosa que se solidifica rápidamente y que recibe el nombre de ooteca. Una vez que eclosionan los jóvenes, ya tienen completamente desarrolladas sus habilidades para la caza y sus primeras víctimas probablemente sean sus propios hermanos.


lunes, 3 de marzo de 2014

Invítame a cenar y puede que tengamos hijos juntos

Charles Darwin propuso la "Teoría de la selección sexual" para explicar cómo algunos caracteres que incrementaban el éxito reproductivo individual pueden evolucionar aunque supongan un coste en términos de supervivencia. Resultaba evidente que si un animal tiene que sobrevivir, el hecho de cargar con molestos adornos o lucir un vestido de colores llamativos sería contraproducente, ya que conseguiría atraer a los depredadores y por otra parte dificultaría la huida.

Posteriormente a Darwin, Amotz Zahavi formuló en 1975 su famoso "Principio del handicap", que proponía una explicación a la aparición de esos adornos exagerados. Según Zahavi, en una población en la que los machos varían en su calidad, algunos de ellos pueden tener ciertos rasgos que pueden suponer una desventaja para sus supervivencia respecto a otros machos (por ejemplo una cola muy larga o unos colores muy llamativos). De esta forma, sólo aquellos machos que tienen unos genes de alta calidad pueden sobrevivir a pesar de cargar con ese hándicap, y por lo tanto las hembras que se apareen con ellos tendrán hijos que portarán esos "buenos genes".


Normalmente cuando pensamos en animales con este tipo de atributos superdesarrollados y a veces grotescos, nos vienen a la cabeza aves como el pavo real o mamíferos como los ciervos, pero quizás el grupo de animales que presenta una mayor variedad de adornos, colores y estructuras relacionadas con el cortejo y la selección sexual, sean los insectos. Entre ellos hay escarabajos con impresionantes cornamentas, mariposas multicolores, insectos que desprenden luces químicas, o moscas metalizadas. Uno de los insectos que han sido más estudiados como ejemplo de selección sexual han sido las Moscas escorpión, que curiosamente ni son moscas ni son escorpiones, y son totalmente inofensivas. Estos insectos pertenecen al orden de los Mecópteros y entre sus características anatómicas destaca su mandíbula transformada en un largo pico y la presencia de un apéndice abdominal acabado en una pinza, presente sólo en los machos y que recuerda al aguijón de un escorpión. Ese apéndice tiene la función de sujetar a la hembra durante la cópula. Pero el macho de mosca escorpión no tiene el éxito garantizado sólo por tener un aspecto imponente y llamativo, si quiere triunfar y conseguir a una hembra deberá antes invitarla a comer, sino no hay nada que hacer, y más vale que la comida sea de su agrado, porque sino lo rechazará sin contemplaciones. 


El macho de mosca escorpión antes del cortejo deberá capturar a una presa, cuanto mas grande y sabrosa mejor, y ofrecérsela a su pareja. Si a ella le parece lo suficientemente buena, accederá a copular con el macho mientras ella disfruta del banquete. Si la hembra está satisfecha, dedicará mucho tiempo a comer y a saborear la comida y durante ese tiempo, el macho estará transfiriendo el esperma a la hembra, asegurando la paternidad de su descendencia. Por otra parte, no cabe duda de que un macho capaz de capturar una presa muy grande y fuerte arriesga más que uno que captura una pequeña mosca y por tanto, también le estará diciendo a la hembra que es fuerte y que tiene unos buenos genes que pasarle a sus hijos.


Pero la presentación a la hembra de regalos en forma de comida no es exclusiva de los insectos. Muchas aves durante la fase de cortejo y apareamiento dan de comer a las hembras. De esta forma, los machos están indicando a sus parejas que serán capaces de proporcionar alimento a sus futuros hijos. Este comportamiento ha sido bien estudiado en aves marinas, que son especies de larga vida en las que el cuidado parental por parte de los dos miembros de la pareja es la norma general.

El investigador de la Universidad de Vigo, Alberto Velando, demostró que las hembras de Gaviota patiamarilla (Larus michaellis) eran capaces de controlar la duración de la cópula y el número de contactos cloacales del macho durante la misma, según la cantidad de alimento que el macho le proporcionaba (Velando, 2004). Si el macho le traía comida en abundancia, la hembra permitía más contactos sexuales y por lo tanto las probabilidades de fecundación aumentaban. Si el macho no aportaba alimento o este era de poca cantidad, la hembra se movía y no permitía esos contactos. Es de destacar que en las gaviotas, al igual que ocurre en la mayoría de las aves, no existe un órgano copulador especializado, por lo que la transferencia de esperma se produce mediante el contacto de las dos cloacas, lo que require mucha precisión y un consentimiento expreso por parte de la hembra.


El en vídeo anterior, grabado en la colonia de gaviotas de Cabo Vidíu (Ouviñana, Asturies) se puede apreciar que la hembra no desplaza al macho y le permite una larga cópula. Por otra parte, si os fijáis al final del vídeo, una vez que la pareja se separa, se observan los movimientos rítmicos de la cloaca de la hembra, que tienen por objeto ayudar al esperma a ascender y de esa forma se facilita la fecundación.


Si habéis leído hasta aquí es probable que hayáis llegado a la misma conclusión que yo. Nosotros no nos diferenciamos demasiado de las moscas o de las gaviotas a la hora de buscar pareja. Nos vestimos con ropas llamativas que muchas veces no son cómodas, nos preocupamos de nuestro aspecto físico para parecer más atractivos, vamos al gimnasio para exagerar nuestros caracteres sexuales secundarios, y en muchas ocasiones hacemos el ridículo para intentar atraer la atención de nuestra pareja. Y cómo no, toda primera cita que se precie debe incluir una invitación a cenar.

Hace miles de años, el líder del grupo y el que tenía un mayor éxito, era aquel capaz de cazar la presa más grande o más fuerte. Era una manera de indicar a su pareja que el futuro podría conseguir alimento en abundancia para sus hijos y defenderlos de los posibles peligros. En la actualidad, y en nuestra sociedad occidental, no parece demasiado apropiado que el pretendiente salga a la calle a cazar un bisonte para ofrecérselo a su pareja (aunque algunos lo sigan haciendo). Hemos cambiado el bisonte por un menú en un buen restaurante, pero el objetivo es el mismo. A fin de cuentas, nuestro genoma comparte el 60% de los genes con el de una mosca de la fruta y el 98,4% con el de un chimpancé.

lunes, 26 de agosto de 2013

Los grandes escarabajos del bosque

Cerambyx cerdo en un encinar de Potes

En los bosques de la Cordillera Cantábrica hay unos animales que aunque no tienen la espectacularidad de otras especies más carismáticas, como el oso o el urogallo, dependen como ellas de las masas forestales autóctonas, y son muy sensibles a los procesos de alteración de estos bosques, como la fragmentación del hábitat, las talas indiscriminadas o los incendios. Se trata de los grandes escarabajos forestales, y al igual que ocurre con el oso y el urogallo son especies protegidas, tanto por la legislación europea como por la española.


Una de las especies más conocidas de estos insectos es el Longicornio mayor o Gran capricornio (Cerambyx cerdo), que pertenece a la familia de los Cerambícidos y que puede alcanzar los 6 cm de longitud, caracterízándose por las largas antenas que pueden tener la misma longitud que el resto del cuerpo. Habita bosques maduros de encinas o robles, de cuya madera se alimentan las larvas, que pueden permanecer en ese estado durante 3 o 4 años. La fase adulta es muy breve y durante ella prácticamente no se alimentan, aunque pueden lamer la savia de algunos árboles o la fruta madura.

Macho de vacaloria (Lucanus cervus)

Otra de las especies de insectos forestales, y quizás la más conocida de todas ellas, es el Ciervo volante (Lucanus cervus) o vacaloria como la conocemos en Asturies. Las vacalorias también pueden alcanzar un gran tamaño, aunque las variabilidad entre individuos puede ser muy acusada. Los machos más grandes pueden llegar a los 9 cm y se caracterizan por sus enormes mandíbulas, que utilizan para luchar con otros machos por el derecho a aparearse. Las hembras son más pequeñas y sus mandíbulas no están desarrolladas como armas ofensivas.


La vacaloria pertenece a la familia de los Lucánidos, y al igual que en el caso de los Cerambícidos, sus larvas se alimentan de la madera en descomposición durante varios años antes de emerger como adultos. Durante las noches de finales de verano es frecuente ver a estos insectos acudir a las luces de las farolas o de las casas. Muchos de ellos ya se encuentran en las fases finales de su vida y aparecen muy débiles o moribundos. Esta especie, al igual que el Longicornio, se encuentra en regresión, lo que ha propiciado su inclusión en las listas de especies protegidas de España y de la Unión Europea.



Además de la destrucción del hábitat, una de las causas del declive de estas especies ha sido el coleccionismo, ya que muchos ejemplares son capturados todos los años por aficionados a la entomologia, llegando incluso a darse casos de venta ilegal de estos animales en el mercado negro. Este tipo de coleccionismo es ilegal aparte de ser completamente injustificado, por lo que lo mejor que podemos hacer es dejar a estos animales en el bosque para que sigan su vida y se reproduzcan, y que si queremos coleccionarlos, podemos hacerles unas fotografías.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 15 de julio de 2013

Fotografiando luciérnagas

Hembra de luciérnaga fotografiada sólo con su propia luz (ISO 3200, f/4, 1/20 sg)

Unos días atrás comentaba con unos amigos que hacía mucho tiempo que no veía luciérnagas. Recuerdo que cuando era un niño, era rara una noche de verano en la que no veía sus lucecitas verdes brillar entre la hierba o en los muros de piedra, pero de repente desaparecieron y aunque las busqué muchas veces después sólo tuve la suerte de encontrármelas un par de veces.

Hace unos días, durante una noche de trabajo de campo en las islas Cíes, me encontré por casualidad con una de ellas, que se había subido a una hierba y que después de encender su luz, esperaba pacientemente a la llegada de los machos que la debían fecundar.

En Europa hay varias especies de luciérnagas, pero en España, la especie más común es la Lampyris noctiluca. Las luciérnagas son insectos del orden de los Coleopteros que son capaces de producir luz gracias a la presencia de una molécula compleja, la luciferina, que reacciona con el oxígeno gracias a la acción de la enzima luciferasa, dando lugar en el proceso a una luz verdosa. A este proceso se le llama bioluminiscencia.

Hembra fotografiada con la luz alejada de un frontal (ISO 2000, f/10, 1/100 sg)

Aunque las larvas de ambos sexos son capaces de producir luz, cuando se transforman en adultos, sólo las hembras se iluminan para atraer a los machos. En esta especie, el dimorfismo sexual es muy acusado y mientras que las hembras apenas se mueven y tienen un aspecto similar al de las larvas, los machos son alados y tienen la morfología típica de un escarabajo.

Después de pasarse dos años en estado larvario, tras la última metamorfosis, se transforman en insectos adultos y dejan de alimentarse. Durante un par de días su única misión será la reproducción. Las hembras apenas se mueven del lugar donde han realizado la última muda y como mucho pueden trepar hacia un lugar prominente, que puede ser una hierba o una piedra, para que su luz sea más visible a los machos.


Pareja de luciérnaga fotografiada con flash (ISO 200, f/7.1, 1/125)

La hembra que nos encontramos en Cíes no tardó en encontrar pareja y a los pocos minutos de encender su reclamo, un par de machos se posaron en las proximidades y al poco tiempo volaron hacia la hierba donde estaba la hembra y uno de ellos se apareó con ella. Después de unos minutos la luz se apagó, el trabajo ya estaba hecho y a la hembra sólo le quedaba poner sus huevos para luego morir.

Hay varias hipótesis que han tratado de explicar el aparente descenso de la población de luciérnagas, entre las que destacan el uso masivo de herbicidas y helicidas (que matan los caracoles de los que se alimentan las larvas), la desaparición de setos y el asfaltado de caminos y la eliminación de la vegetación de las cunetas y acequias. Algunos investigadores han comprobado que el notable incremento de la iluminación artificial en las zonas rurales puede desorientar a los machos y hacer menos efectivo el reclamo luminoso de las hembras. Si os interesa el tema de las luciérnagas podéis consulta esta página web que es muy completa y trae mucha información.

Una de las cosas que me había propuesto si finalmente encontraba alguna luciérnaga, era fotografiarla. Aunque pueda parecer algo sencillo, técnicamente resultaba bastante complicado, porque si hacía la foto sólo con la luz emitida por el insecto, debía usar una sensibilidad muy elevada y una velocidad muy baja, pero era prácticamente imposible que el cuerpo del insecto se iluminara, y por otra parte si movía el abdomen la foto quedaría movida. Si decidía usar un flash, la luz del mismo enmascararía la luz de la luciérnaga. Al final usé tres técnicas distintas y disparé muchas fotos hasta conseguir lo que me había propuesto y el resultado lo tenéis en las fotos anteriores.

NOTA: para ver las fotos a mayor tamaño y apreciar los detalles haced click en las mismas y luego pulsad F11 para verlas a pantalla completa.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Saltándose el peaje


La relación entre los insectos y las plantas angiospermas empezó a forjarse hace muchos millones de años. La mayoría de estas plantas necesitan de los insectos para que transporten el polen de unas flores a otras y así poder reproducirse eficientemente y los insectos consiguen alimento en forma de néctar como pago a su servicio de mensajería.

A lo largo de la historia evolutiva conjunta de los insectos y las plantas, esta relación se fue perfeccionando, para conseguir obtener los mayores beneficios con el menor gasto. Las plantas modificaron sus flores para optimizar la polinización por parte de los insectos, y muchos de esos insectos modificaron sus mandíbulas para poder acceder a flores a las que otros insectos no podían llegar, librándose de esta forma de competidores indeseados. De esta forma, en algunas ocasiones, las relaciones entre algunas especies de plantas y de insectos se hicieron tan estrechas que si cualquiera de los dos despareciera ambas especies se extinguirían, ya que esas flores solo podrían ser polinizados por esa única especie de insecto y las modificaciones anatómicas de ese insecto solo le permitirían a libar el polen de esa flor.


Pero en ese pacto, aparentemente de caballeros, siempre hay tramposos y algunas especies de insectos han modificado sus mandíbulas para poder acceder a los nectarios de las flores sin participar en la polinización.  Para ello perforan el tubo de la corola de las flores con sus mandíbulas modificadas y extraen el néctar sin tocar los estambres.

Una de estas especies es el abejorro carpintero (Xylocopa violacea) que podemos ver en las fotos anteriores perforando el tubo de la flor del Plumbago auriculata. La flor de Plumbago tiene sus nectarios situados en el fondo de un largo tubo al las mariposas acceden fácilmente al desenrollar su espiritrompa, pero no son accesibles para las abejas y abejorros, que no son capaces de llegar al fondo y por eso buscan el néctar en otras flores más adecuadas. Pero a la Xylocopa le da lo mismo porque ella no paga peaje.

lunes, 17 de septiembre de 2012

La mariposa más bonita y su exquisita dieta


Normalmente solemos relacionar a las mariposas con hermosos animales que dedican su tiempo a visitar las flores para libar su néctar, pero quizás lo que muchos no sepan es que la mariposa más grande de Europa y probablemente una de las más bonitas, tiene unos gustos menos refinados, similares a los de los presentadores de los programas de cotilleos (y gran parte de sus espectadores), a los de numerosos banqueros, especuladores y políticos. A la mariposa del madroño (Charaxes jasius) le apasiona la mierda y si encuentra una, a poder ser fresca, no duda en posarse sobre ella y extender su espiritrompa para libar las sales y nutrientes que contiene.


Esta mariposa no aparece en el Cantábrico y su distribución se restringe a los ambientes mediterráneos, ocupando también parte de Portugal y del sur de Galicia. Y fue allí, en Ourense, donde me encontré de pura casualidad hace unos días con una de estas mariposas. En un momento que miré hacia arriba observé una mariposa que me sorprendió por su tamaño y porque volaba muy alto, por encima de la copa de los árboles. Al poco se posó sobre la rama de un roble y la pude identificar rápidamente. Afortunadamente ya conocía sus costumbres coprófagas, así que solo tuve que seguir los últimos rastros de la Moura (que así se llama la perra labrador de Araceli) en busca de su último producto.


Y antes de lo que esperaba, la mariposa descendió de la rama del árbol donde estaba y se empezó a alimentar de los excrementos frescos hasta que una vez saciada levantó el vuelo de nuevo para perderse entre las copas de los árboles.

Si como todo parece indicar, nuestro país se dirige ineludiblemente hacia la mierda, quizás estas bonitas mariposas nos puedan ir indicando el camino mejor que las baldosas amarillas de mundo de Oz.

lunes, 9 de julio de 2012

La mosca que quiso ser una abeja


Nuestro mundo está lleno de imitadores y hay muchos organismos que copian el diseño de otros con el fin de apropiarse de algunas de sus ventajas. Una de las imitaciones que más se observan en la naturaleza es la de los animales inofensivo que adoptan el aspecto de otros animales peligrosos para de esta forma causar una reacción de temor entre los posibles depredadores. Curiosamente, este tipo de imitaciones ha evolucionado de manera independiente en prácticamente todos los grupos de animales, desde insectos hasta mamíferos, lo que es una prueba de que es una estrategia que funciona. A este tipo de imitación se la conoce como "mimetismo batesiano".

Imaginemos una especie de insecto que fuera capaz de defenderse de sus depredadores clavándoles su aguijón, por ejemplo una avispa. Quizás un pájaro inexperto que nunca hubiera visto una avispa trataría de comérsela, pero en esa caso, el pájaro tendría muchas posibilidades de recibir un aguijonazo. A partir de ese momento el pájaro relacionaría el dolor causado por la picadura con el aspecto de la avispa y en futuras ocasiones evitaría comérsela. Pero esta respuesta sólo sería posible si la avispa se vistiera con un traje imposible de olvidar, como un diseño de rayas amarillas y negras. Curiosamente este diseño de alerta también se repite en muchos grupos de animales y siempre con el mismo significado.

Pero disponer de un aguijón especializado y destinar parte de sus recursos en la producción de veneno tiene un coste, ya que esos recursos se podrían dedicar a otros menesteres, por ejemplo a acumular reservas.

Pues algunos animales han imitado el aspecto de estos animales "peligrosos" pero bajo el disfraz sigue escondiéndose un animal inofensivo. Un ejemplo es la mosca de la fotografía, que podría pasar por una abeja si no nos fijamos bien, y por lo tanto, un depredador potencial, en caso de duda preferiría dejarla a un lado "por si acaso".