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martes, 5 de abril de 2011

La noche del caracol


Aunque todos tenemos guardada en la memoria la cantinela del caracol que saca los cuernos al sol, lo cierto es que la mayoría de estos animales tienen hábitos nocturnos y crepusculares, y el sol mas que llenarles de alegría los reseca y los mata. Debido a esto evitan las horas centrales del día y prefieren los días lluviosos y nublados y la oscuridad a la luz.


En las noches húmedas y cálidas, poco después de que se ponga el sol, los caracoles empiecen a asomar los cuernos. Los hay de todas las formas y colores, muchos de ellos mas pequeños que una uña de un meñique, otros grandes como un dedo pulgar. Todos salen salen de sus refugios diurnos para buscar alimento y también para reproducirse.

Cepaea nemoralis

Hace unos días, mientras andaba detrás de las salamandras rabilargas me fijé por casualidad en la gran cantidad de caracoles que compartían el talud con ellas. Me sorprendió la gran variedad de especies que pude ver en un espacio tan pequeño y me sorprendió lo bonitos que eran.


Algunos tenían la concha lisa, otros con rayas, otros eran color dorado brillante, algunos de tenían la concha multicolor y otros tenían manchas dispersas por toda su superficie. Los había con conchas aplanadas mientras que otros las tenían redondeadas y globulosas. Los había que tenían la superficie intacta mientras que otros la tenían rota y escachada, quizás por alguna caída o por el picotazo de un pájaro.

Caracol de Quimper (Elona quimperana)

Mientras los miraba y les hacía fotos se me pasaron las horas sin darme cuenta y seguro que con un poco mas de tiempo hubiera encontrado muchos mas. Como ya comenté varias veces, solo hace falta darse una vuelta y fijarse un poco para darnos cuenta de lo poco que sabemos y de lo mucho que nos queda por aprender.

Y como evidentemente me queda muchísimo por aprender, os agradecería a los que sabeis mucho mas que yo que me echéis una mano con la identificación, a ver cuantas especies sacamos entre todos.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Estamos arrasando la mar

Barco largando nasas en la zona de Tapia (Asturies)

El pulpo (Octopus vulgaris) es una de las especies más cotizadas y perseguidas en el Cantábrico. Su alta demanda por parte de restaurantes y particulares, y el alto precio que alcanza en el mercado ha hecho que gran parte de las cofradías del occidente de Asturies se dediquen casi exclusivamente a su pesca durante todos los meses del año.


Nasas en el puerto de Xixón

Pero no solo las pequeñas cofradías artesanales se dedican a la pesca del pulpo. Actualmente en los grandes puertos, como el de Xixón o Avilés, parte de su flota centra su actividad pesquera en este cefalópodo, largando miles de nasas diariamente por todo el litoral sin ningún tipo de restricción, ya que incomprensiblemente, las vedas para la pesca comercial que hace unos años estaban vigentes se han levantado y actualmente se puede pescar durante todo el año. Lo mismo ocurre con todas las especies de peces marinos de los que ni siquiera se respetan las épocas de reproducción, tal como se puede comprobar en la tabla de vedas de la Dirección General de Pesca. De todas las especies objeto de pesca comercial en Asturies, solo 15 (8 de crustáceos y 7 de moluscos) están sujetos a algún tipo de veda durante unos pocos meses, el resto se puede pescar ininterrumpidamente.


Pulpo en el pedreru

La actual sobrepesca comercial a la que está sometida el pulpo hace que cada vez sea más difícil observar uno en el pedrero. Pocos son capaces de atravesar las líneas de nasas largadas frente a las playas y llegar a aguas someras para reproducirse. Y una vez allí, miles de pescadores deportivos esperan gancho en mano para capturar a los pocos que llegan.

Estamos arrasando la mar y acabando con lo poco que queda mientras sigue habiendo mucha gente que piensa que es inagotable. El pulpo sólo es un ejemplo, la langosta (Palinurus elephas) y el bugre (Homarus gammarus) ya están virtualmente extinguidos en Asturies, y muchas especies de peces marinos se encuentran en la misma situación. Mientras tanto, los responsables de la gestión pesquera no hacen nada y miran hacia otro lado, no se atreven a dar ni un sólo paso para reconvertir un sector pesquero obsoleto y evitar el colapso de las pesquerías que se producirá irremediablemente en unos pocos años. Luego iremos a llorar a Europa, como hacemos siempre, para pedir subvenciones y ayudas para el sector, pero ya será tarde.

domingo, 28 de junio de 2009

De caza por el pedrero

Pulpo empujando a sus presas hacia las algas

Los pulpos (Octopus vulgaris) son moluscos cefalópodos comunes en los pedreros del Cantábrico. Pueden llegar a alcanzar un gran tamaño superando en algunas ocasiones los 10 kg e incluso más, aunque son más frecuentes los ejemplares pequeños.

Normalmente se desplazan lentamente por el fondo con ayuda de sus tentáculos aunque en caso de peligro expulsan un chorro de agua a presión a través de su tubo respiratorio alcanzando una velocidad mucho mayor.

Una de las características más singulares del pulpo y de otros cefalópodos es su capacidad para cambiar de color en cuestión de segundos pudiendo mimetizarse perfectamente con el sustrato. Su coloración también pueeda cambiar con su estado de ánimo o durante la reproducción.

Los pulpos son muy voraces, alimentándose principalmente de bivalvos, crustaceos y peces que una vez atrapados son devorados con ayuda de un apédice corneo en forma de pico de loro que se encuentra en su boca.


Pulpo atrapando a las quisquillas una vez acorraladas entre las algas

Este fin de semana pude observar a un pulpo durante la marea baja mientras se alimentaba de quisquillas. Después de empujarlas y acorralarlas en una mata de algas iba atrapando pequeños grupos de crustaceos con sus tentáculos y los iba comiendo. En el momento de embolsarlos cambiaba rápidamente de color, pasando del marrón del fondo a un color azulado verdoso. Probablemente este cambio de color sirva para despistar a sus presas.

Esta secuencia de caza se repitió varias veces durante casi media hora hasta que el pulpo, ya saciado, se escondió en una cueva.