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jueves, 26 de septiembre de 2013

Historias de cormoranes: la llamada de la sangre

Cormorán moñudo anillado en Bizkaia y visto en el occidente de Asturies

Para conocer los movimientos y la dinámica poblacional de los animales necesitamos identificarlos individualmente. Con este propósito iniciamos hace 15 años un proyecto de anillamiento de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) en Asturies, después de que ya estuviera en marcha un proyecto similar en Galicia. Animados por estos dos proyectos, en Bizkaia se puso en marcha un nuevo proyecto hace 6 años, con lo cual en estos momentos tenemos cubierta gran parte de la población cantábrica y atlántica de esta especie.

La cantidad de información que nos están proporcionando estos proyectos está siendo ingente y nos ha servido para confirmar, entre otras cosas, que los moñudos no eran tan sedentarios como se pensaba, sino que algunos eran capaces de desplazarse a miles de kilómetros de su colonia de nacimiento. También confirmamos que había una gran variabilidad en los patrones de migración, ya que mientras algunos no se movían en toda su vida de los alrededores del lugar de nacimiento, otros realizaban auténticas migraciones, marchándose en invierno a cientos de kilómetros y regresando año tras año a su colonia para reproducirse. Por otra parte, aunque el cormorán moñudo es una especie muy filopátrica, o sea, que tiende a reproducirse en la colonia o en las proximidades de la colonia donde ha nacido, algunos individuos abandonaban su zona de nacimiento definitivamente para criar a cientos de kilómetros de distancia.

Hembra BK en la colonia de Barrika, Bizkaia (la anilla está muy gastada)

Hace un par de días, Pablo Miki García me ha enviado una observación muy interesante. En el posadero de Penedos Blancos, en Villadún (Castropol, Asturies) había visto a un cormorán con una anilla de color verde y los caracteres DH grabados en ella. No había duda de que se trataba de uno de los cormoranes anillados por Jon Hidalgo en Bizkaia.

Una vez que nos pusimos en contacto con Jon para que nos dijera su historia nos quedamos boquiabiertos. Se trataba de un juvenil nacido este año y anillado el 24 de abril en la colonia de Barrika, a 460 kilómetros de distancia y que se había observado por última vez en julio cuando ya había abandonado el nido. Pero la noticia más interesante era que DH era el hijo de BK, una hembra nacida en la colonia de As Pantorgas en 2003 y que había emigrado a Barrika a los pocos años de nacer para instalarse allí definitivamente. O sea, que uno de los hijos de esta hembra emigrante había regresado al lugar del nacimiento de su madre (Penedos Blancos está a tan solo 3 km de As Pantorgas). Hay que señalar que los cormoranes moñudos no suelen moverse en grupos y que estos movimientos dispersivos se suelen realizar en solitario y por supuesto nunca acompañados de sus padres, como ocurre en otras especies de aves como las grullas, por ejemplo.

Evidentemente no se puede sacar ninguna conclusión definitiva sobre este desplazamiento, que podría ser un movimiento casual. Los cormoranes moñudos forman una metapoblación en todo el Cantábrico, donde existe un intercambio regular de individuos entre poblaciones, pero no deja de ser una observación muy curiosa.

Por último quisiera destacar la importancia de realizar proyectos coordinados como este para tener una idea global de la biología de muchas especies, ya que si nos centramos en tan sólo una zona concreta los resultados siempre serán incompletos. Y por supuesto, también quisiera agradecer la colaboración desinteresada de las decenas de personas que durante todos estos años nos han pasado las observaciones de aves anilladas, ya que sin ellas sería imposible este tipo de trabajo. Gilberto Sanchez Jardón, Ángeles Pastur, Pablo Miki García, Luis José Salaverri, Pablo Fernández, Jon Hidalgo y Marcos Zárraga, por citar solo a unas pocas, han contribuido a que hoy en día conozcamos mucho más a esta especie y a que podamos aportar nuestro granito de arena a la conservación de la misma.

martes, 28 de abril de 2009

Historia de un cormorán: el 7D


Hace ya 12 años que empezamos un proyecto para estudiar la dinámica poblacional del Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) en Asturies. Por aquel entonces casi todo lo que se conocía sobre esta especie se reducia a los trabajos de Alberto Velando en el las colonias de Cíes y Oms (Pontevedra) y a los trabajos del grupo de Sarah Wanless en las colonias escocesas. Todo indicaba que se trataba de un ave sedentaria que apenas se movía de las proximidades de su lugar de nacimiento. Despues de haber marcado 500 aves desde entonces, los resultados nos indican que aunque la gran mayoría se quedan "cerca de casa", otros muchos se van para reproducirse a muchos kilómetros de distancia, mientras que algunos pasan el invierno en otro lugar y regresan todos los años a su colonia durante la época de cria.

Durante estos 11 años la mayoría de los cormoranes murieron o desaparecieron, algunos petroleados, otros atrapados en aparejos de pesca y otros muchos de hambre tras un invierno más duro de lo normal. La mayoría de ellos son un código en una base de datos, pero hay algunos que destacan entre esa mayoría, y que por alguna razón son especiales y nos producen más alegría cada vez que recibimos noticias suyas.



Uno de esos cormoranes es el 7D, que probablemente sea el cormorán moñudo más famoso de la Península Ibérica, que ha sido visto e identificado por muchísmas personas y cuya historia se sale de lo normal dentro de su especie. Hasta el grupo ornitológico SEO-Castro ha hecho una camiseta con su silueta.

El 7D nació el 20 de abril de 2000 en la colonia de A Forcada (Asturies) donde fue anillado el 12 de mayo con una anilla roja con un código blanco. Después de independizarse desapareció hasta que el 17 de diciembre de ese mismo año fue visto por Joseba del Villar en el puerto de Castro-Urdiales (Cantabria) a 312 km de donde había nacido. Esta distancia superaba con creces la media de dispersión de la especie, que no pasaba de los 20 km. Hasta el 10 de febrero de 2003 permaneció en la misma zona, pescando entre el puerto y la playa, donde fue observado numerosas veces y por muchas personas distintas.

Cuando todo parecía indicar que había decidido quedarse allí para siempre, el 18 de abril de 2003 al alcanzar la madurez sexual, apareció de nuevo en la colonia de A Forcada, convertida en una hembra adulta que anidó a menos de 20 metros de donde había nacido. Durante dos años se reprodujo en A Forcada, regresando a Castro a pasar el otoño y el invierno. En 2006 probablemente debido a la muerte de su pareja, se mudó a la colonia de As Pantorgas a 8 km de distancia donde volvió a reproducirse (tampoco es frecuente que una vez que se reproducen en una colonia se muden a otra), regresando de nuevo a Castro a finales de julio.



El 13 de julio de 2008 nos llegaron malas noticias desde Castro, Jesús Menéndez, uno de las personas que ha seguido a este cormorán desde el principio y que es el autor de las fotografías de esta entrada, me dijo que el 7D tenía una herida de muy mal aspecto en la pata, probablemente se le había enredado un aparejo en la anilla y apenas podía tenerse en pie. Cuando ya nos esperábamos lo peor, un mes después Jon Hidalgo me escribió para decirme que nuestra amiga seguía en el puerto de Castro, que pescaba con normalidad y que parecía estar completamente recuperada.


Hace unos días me llegó un nuevo mensaje, David Arranz lo había vuelto a ver el 21 y el 24 de abril, cerca de Arcisero, a un par de kilómetros de Castro. Parece que este año se ha tomado un descanso y ha decidido pasar el verano en su lugar de invernada. Este comportamiento es frecuente entre las aves marinas, cuando después de haber sufrido un invierno más duro de lo normal, sin haber podido acumular las suficientes reservas para afrontar con éxito la reproducción, deciden tomarse un año sabático y esperar a la siguiente temporada.

Hace una semana que el 7D ha cumplido 9 años, una edad muy respetable para una especie que no suele vivir más de 12 años. Durante este tiempo un total de 12 personas nos han mantenido informados de su vida (Jesús Menéndez, Fernando Sanchoyarto, Joseba del Villar, Victor Vicario, Jon Hidalgo, Germán Orizaola, Juan Carlos Lorenzo, Juan Manuel Pérez de Ana, Pablo Fernández, Marcos Zárraga, Juanma Domínguez Robredo y David Arranz). Sin la ayuda y colaboración desinteresada de estas y otras muchas personas sería imposible llevar a cabo un proyecto como este. Muchas gracias a todos.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El anillamiento científico

El anillamiento científico es una herramienta muy útil para el estudio de la migración de las aves. Básicamente consiste en capturar un ave, marcarla con una anilla que lleva un código individual y una dirección de contacto, y esperar a que esa ave sea de nuevo capturada en el mismo o en otro lugar. Cuando ese ave es recapturada se remite la información del lugarde captura a la dirección que figura en la anilla y de esta forma se podrá conocer el desplazamiento que ese ave ha realizado.

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla)
A medida que se va incrementando el número de registros se pueden ir trazando las rutas migratorias de cada especie e ir conociendo un poco más de su biología.
La semana pasada estuvimos anillando en Udríon (Uvieo, Asturies) mediante el empleo de redes japonesas. A lo largo del día cayeron en la red muchas aves, la mayoría de ellas eran migrantes procedentes del norte, algunos de los cuales permancerán aquí para pasar el invierno mientras que otros continuarán su viaje hacia el sur.

Carbonero común (Parus major)
Una vez que el pájaro golpea la red que resulta invisible para ellos queda enbolsado en ella y es en ese momento cuando se recoge y se procede a su anillamiento.

Petirrojo (Erythacus rubecula)
Además de anillarlos, cada pájaro es medido y pesado y se anotan ciertas variables como el acúmulo de grasa, el estado de muda, etc. Todo esta información resulta también de gran utilidad. Todo el proceso debe durar el menor tiempo posible, y nada más terminar el pájaro es liberado de nuevo.
Al igual que ocurre con otras actividades, como la fotografía o la propia observación de las aves, el anillamiento debe ser respetuoso con las ellas y siempre debe primar el bienestar de las mismas. Para anillar se debe poseer un certificado de aptitud y cumplir un código ético para evitar molestias innecesarias. Asimismo se debe evitar anillar en ciertos lugares o en determinadas fechas donde ésta práctica pueda repercutir negativamente en la reproducción, tanto de las especies anilladas como de otras especies a las que se pueda molestar durante el desarrollo del anillamiento.