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viernes, 19 de septiembre de 2025

Cuando las aves migraban a la Luna

Como lleva ocurriendo desde hace millones de años, con la llegada del otoño muchas de las aves que han llegado a principios de la primavera para reproducirse entre nosotros, se marchan de nuevo hacia el sur, muchas de ellas cruzaran el estrecho de Gibraltar rumbo a África y algunas de ellas recorrerán miles de kilómetros hasta llegar al lugar donde pasaran nuestro invierno, ya que allí comenzará para ellas una nueva primavera.

Esto que acabo de comentar seguramente ya lo sabemos todos, o deberíamos saberlo. Pero hubo un tiempo no demasiado lejano, en el que la migración de las aves era un misterio, solo se sabía que, en unas determinadas fechas, unas especies de aves aparecían de golpe y pocos meses después desaparecían de nuevo. No se sabía lo que ocurría con ellas, si morían o si se escondían de nosotros. Durante mucho tiempo, el destino de esas aves fue un tema de discusión entre científicos, pero también llamó la atención de filósofos y poetas, que formularon todo tipo de teorías para tratar de explicar ese aparente misterio.

Aristóteles, en su “Historia de los animales”, que escribió en el año 343 a.C, afirmaba que las golondrinas pasaban el invierno escondidas en las cuevas, hibernando, para volver a salir en primavera. Linneo, que es más conocido por ser el padre de la taxonomía, al crear el sistema de clasificación binario (género y especie) de los seres vivos que seguimos usando hoy en día, también se interesó por el tema de la migración, y en su “Tratado sobre la migración de las aves”, publicado en 1757, sugería que las aves se sumergían en el fondo de los lagos para emerger de nuevo en primavera. 

Además de esas teorías, las más conocidas, había otras muchas, como las que decían que las aves morían al final del verano para resurgir de nuevo en primavera, que se transformaban en otras especies, o incluso, como afirmaba Charles Morton, un profesor de física que en siglo XVII, que las aves migraban a la Luna, un viaje que se veía favorecido por la ausencia de gravedad y porque durante el trayecto se iban alimentando de su grasa corporal.  Y no solo eso, como tenía conocimientos de física, aunque no sé cómo lo hizo, calculó que el viaje les llevaba un mes en cada sentido. Una de las pruebas que decía tener para justificar su teoría, era que algunas aves, como las arceas o becadas, que migran por la noche, caían del cielo repentinamente sobre los barcos que estaban en la mar, seguramente atraídas por las luces que llevaban.

Charles Morton, antes de formular su teoría, había leído un cuento satírico de Cyrano de Bergerac (el escritor real del siglo XVII en el que se basó el personaje de la obra de teatro de Edmond Rostand). Ese cuento, publicado en 1957, se titulaba “Viaje a la Luna”, y contaba la historia de un hombre, el propio Cyrano, que obsesionado con la idea de viajar a la luna lo intentó de todas las formas posibles hasta lograrlo. Un día,  después de observar que el rocío se evaporaba por las mañanas, se levantó antes de amanecer y recogió todo el rocío en unos frascos que ató alrededor de su cuerpo. A medida que ascendía iba rompiendo los vasos para seguir subiendo, pero no consiguió su objetivo. 


Intentó lograr su objetivo de todas las formas posibles, pero después de varios fracasos, finalmente optó por una solución más drástica y peligrosa: construyó una caja a la que ató varios cohetes y así logró por fin su alcanzar la luna. Pero su sorpresa fue mayúscula cuando una vez en su destino comprobó que alguien se le había adelantado. Se trataba de un soldado español, llamado Domingo González, que durante mucho tiempo había estado entrenando a un grupo de 25 cisnes para que tiraran de una especie de carroza que había construido y poder viajar en ella. Todo funcionó perfectamente, pero justo en la época en la que las aves solían desaparecer, los cisnes cambiaron de rumbo y empezaron a ascender, llegando a la Luna en tan solo 12 días, donde se encontró con multitud de aves migratorias, como golondrinas y ruiseñores.

Obviamente ninguna de esas teorías era cierta, aunque servían para resolver el misterio, no haya duda. De todas formas, se empezó a sospechar que realmente las aves se marchaban lejos porque algunos cazadores, cuando evisceraban las aves que cazaban, encontraban en su estómago y su buche frutos que no eran propios de la zona en las que la habían cazado, ya fuera porque no los habían visto nunca o porque alguno que había viajado a otros sitios los reconocía como de esos lugares.

Cigüeña cazada en 1822 con una lanza atravesando su cuello y que se conserva disecada en la colección zoológica de la Universidad de Rostock. 

Pero la prueba irrefutable sobre la migración, que desentrañaba por fin el misterio sobre el destino de las aves en invierno, se conoció en 1822, en el norte de Alemania, cuando unos cazadores dispararon a una cigüeña y cuando fueron a recogerla comprobaron que llevaba una lanza que le atravesaba el cuello y que aun así había logrado sobrevivir y regresar de nuevo a Alemania, donde nidificaba. Los cazadores, llevaron el cadáver a la Universidad de Rostock, donde la lanza fue identificada como de procedencia centroafricana. Esa cigüeña permanece disecada en la en la colección zoológica de esa universidad y se la conoce como Pfeilstorch, que significa “cigüeña flecha”. Después de esa cigüeña se cazaron unas cuantas más que también llevaban una flecha clavada y habían logrado regresar a casa con vida (al menos hasta que les pegaron un tiro).

Actualmente ya nadie tiene dudas sobre la migración de las aves y hacia dónde se dirigen. Ahora resulta sencillo saberlo ya que disponemos de la tecnología necesaria para poder conocer sus rutas migratorias. En primer lugar, gracias al anillamiento, que consiste en colocar anillas con un código único en la pata de las aves, de forma que cuando son recuperadas de nuevo, o se vean las anillas a distancia, si tiene un código que permitan su lectura, puedan ser identificadas y la información pueda ser enviada al anillador.

También usamos desde hace pocos años dispositivos GPS que nos permiten seguir los movimientos a tiempo real de los animales que marcamos, como por ejemplo estamos haciendo nosotros con los cormoranes moñudos, ya que podemos incluso ver donde se encuentran con solo revisar el teléfono móvil.

Gracias a todos esos estudios actualmente disponemos de muchísima información de la que antes carecíamos, pero deberíamos ponernos en el lugar de todas las personas que antes de nosotros se devanaron lo sesos para desvelar el misterio de la migración de las aves.


lunes, 8 de julio de 2019

La increíble migración de la mariposa cardera

Hace unos días fuimos testigos de un fenómeno, que aunque no es extraordinario, si fue inusual por su magnitud. A finales del mes de junio y principios de julio, miles de mariposas carderas (Vanessa cardui) han aparecido por toda la cornisa cantábrica, siendo especialmente numerosas en la franja costera, aunque también se han detectado importantes concentraciones en áreas de montaña.


Normalmente asociamos el fenómeno de la migración a las aves y en menor medida a los mamíferos. Sabemos que muchas especies, como vencejos, golondrinas, milanos negros o cigüeñas, llegan en primavera para reproducirse y a finales de verano cruzan de nuevo el estrecho de Gibraltar para pasar el invierno en África. Otras especies crían en el norte de Europa y eligen la Península ibérica para pasar el invierno o para repostar y continuar su viaje hacia el sur. 

Las migraciones de los insectos, por el contrario, son mucho menos conocidas aunque si tenemos en cuenta que en la mayoría de los casos las protagonizan animales que pesan menos de medio gramo que pueden llegar a viajar miles de kilómetros, cruzando mares y desiertos, nos daremos cuenta de lo espectaculares que son.

Pantala flavescens. Imagen: Alex Lamoreaux

Entre todos los insectos, el récord lo tiene la libélula Pantala flavescens, que con solo 4 cm de longitud realiza la migración más larga conocida entre los insectos, ya que puede recorrer hasta 7000 km en una migración que la lleva desde África hasta la India, atravesando el Océano Índico en el trayecto. Pero por si esto fuera poco, se un reciente estudio ha confirmado que todas las poblaciones de Pantala flavescens, una especie casi cosmopolita que puede encontrarse en América, África y Asia, tienen un perfil genético similar, lo que sólo podría explicarse si todas las poblaciones se estuvieran mezclando entre sí gracias a estos viajes a larga distancia.

viernes, 18 de mayo de 2018

Migración primaveral de limícolas

Estamos en plena migración de limícolas, esas aves que corretean sin descanso en nuestras playas, estuarios y arenales mientras buscan alimento incesantemente. Ahora están de regreso desde sus cuarteles de invernada, y se detendrán el tiempo justo para repostar y recuperar fuerzas para llegar a tiempo al norte de Europa, donde se reproducirán.

Muchos de ellos ya lucen sus mejores galas y otros aún tendrán que mudar el plumaje durante el viaje. Cuando lleguen no habrá tiempo que perder, ya que el verano en el norte es muy corto y en poco más de tres meses ya deberán emprender el camino de vuelta hacia el sur. Tienen el tiempo justo para aparearse, poner los huevos y criar a los pollos.


Si estos días  nos acercamos a muchas de las playas y estuarios del litoral nos encontraremos con ello y si nos fijamos podremos reconocer muchas especies distintas. Chorlitejos, correlimos, zarapitos, y agujas, todos ellos con tamaños y formas distintas, cada uno adaptado a capturar un tipo de alimento. Unos tienen picos y patas cortas nos con patas cortas para correr por la arena y atrapar presas en la superficie, otros tienen patas largas para vadear los charcos. Cada especie está adaptada a un tipo de alimento y han evolucionado para obtenerlo.

Es muy importante que no los molestéis ni dejéis que vuestros perros los acosen y les hagan marcharse antes de tiempo. Tened en cuenta que aún les queda un largo viaje para llegar a su destino y que van con las reservas justas y no pueden desperdiciarlas.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Irrupciones de aves, producción de semillas y cambio climático

Muchas especies de aves realizan periódicamente movimientos migratorios que las llevan desde sus áreas de reproducción a sus áreas de invernada. Estos viajes, de ida y vuelta, tienen por objeto aprovechar las condiciones más favorables durante todo el año y por regla general están condicionadas por la disponibilidad de alimento. 

Aparte de este tipo de migraciones, hay otras especies que cada cierto tiempo aparecen en números mucho más elevados de lo normal en zonas en las que son invernantes escasos o irregulares. Estos fenómenos se suelen producir en especies que habitan en ambientes boreales, en los que se pueden producir episodios de abundancia de fructificación de algunas especies de árboles y arbustos que tendrán como consecuencia un incremento del éxito reproductor y la supervivencia juvenil. De esta forma, en estas especies es habitual que sus poblaciones sufran importantes fluctuaciones interanuales y en años de abundancia de población se producirán movimientos masivos de aves que emigrarán al sur en busca del alimento que necesitan.

Ampelis (Bombycilla garrulus). Avilés, 18-12-2012

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Fuerte migración de aves marinas en el Cantábrico

Como todos los años en estas fechas se produce el pico de la migración de las aves marinas en el Cantábrico y el Atlántico gallego. Miles de aves de muchas especies, abandonan las zonas de cría en el norte de Europa para dirigirse hacia al sur, en un viaje que las llevará en algunos casos hasta las costas de África, mientras que otras se quedarán todo el invierno en nuestras aguas. 


Quizás la especie más reconocible de este paso migratorio, tanto por su tamaño como por el color blanco puro de los ejemplares adultos, sea el Alcatraz (Morus bassanus). Desde finales de agosto hasta principios de noviembre, los alcatraces pasan frente a nuestras costas, viajando escalonadamente según la edad de las aves.


Los primeros en aparecer son los ejemplares nacidos en el presente año, de color pardo, y a medida que van pasando las semanas, la proporción de adultos respecto a las aves jóvenes e inmaduras se va incrementando paulatinamente.  

martes, 8 de marzo de 2016

¿Llegan antes las oscuras golondrinas?

Las primeras golondrinas (Hirundo rustica) ya han empezado a aparecer en nuestros campos. Aún son pocas, solo una avanzadilla de las que llegaran dentro de unas semanas después de haber pasado el invierno en tierras africanas. 


Al igual que muchas especies de aves, las golondrinas se reproducen en el hemisferio norte y a mediados de septiembre comienzan su migración hacia el sur. Allí, en tierras africanas, encontrarán los insectos que escasean durante la estación fría en sus lugares de cría y acumularán las reservas necesarias para realizar el viaje de vuelta.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ya están aquí

Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Puntuales a su cita, como todos los otoños, las aves limícolas llegan a nuestras costas desde el lejano norte donde se reprodujeron. Muchos de los que llegan son jóvenes, que pocas semanas después de haber nacido en la tundra siberiana emprenden un viaje hacia el sur que llevará a algunos de ellos hasta las costas de África.


Seguramente sea la primera vez que ven seres humanos y por eso apenas huyen de nosotros. Sin hacernos demasiado caso, aunque mirándonos con el rabillo del ojo, por si acaso, buscan incansablemente comida entre la arena húmeda o entre las piedras de la orilla de un río costero. 

No tienen tiempo que perder, deben repostar para seguir viaje. Un viaje en el que cruzarán mares, montañas y ríos, pero no fronteras, porque las fronteras son un invento humano que las aves no entienden.

lunes, 20 de julio de 2015

Calma chicha y pardelas en migración

El pasado sábado me invitó mi amigo Ramón a salir en barco desde el puerto de Cuideiru. La mar apenas se movía, como en las dos últimas semanas, y solo una suave brisa nos acompañó durante el viaje. A solo un par de millas de tierra ya se veían algunas aves marinas en migración, varios paíños pasaban junto al barco y un goteo de pardelas baleares y cenicientas aparecían de vez en cuando por el este peinando la superficie del agua con la punta de sus alas.

Pardela cenicienta (Calonectris diomedea)

Cuando estábamos a siete millas de la costa, encontramos un pequeño grupo de gaviotas patiamarillas que descansaba en la superficie de la mar, flotando como corchos y dejándose llevar por la corriente. Entre ellas, varias pardelas descansaban también, ajenas a nosotros y seguramente con el estómago lleno solo se separaban de la proa del barco cuando pasábamos a su lado.

                 
Al observar más de cerca el grupo de gaviotas y pardelas cenicientas, entre ellas encontramos cuatro pardelas capirotadas (Puffinus gravis). Casi del mismo tamaño que las cenicientas, las pardelas capirotadas son una de las aves más viajeras del mundo. Todas ellas se dirigen ahora hacia el hemisferio sur, hacia el Archipiélago de Tristan da Cunha, donde se reproduce toda la población mundial de esta especie.

Pardela capirotada 

Después de unos minutos, todo el bando levantó el vuelo para posarse unos cientos de metros más lejos. Después del descanso seguirán su viaje con rumbo sur. Ya ha comenzado la migración de las aves marinas por el Cantábrico, un espectáculo increíble en la que se podrán ver cientos de miles de aves de multitud de especies pasando frente a nuestras costas, unas hacia los lugares de invernada y otras, como las pardelas capirotadas, hacia sus colonias de cría cerca de la Antártida.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Ya están de vuelta las aves migratorias

A finales del verano pasado, una gran cantidad de aves nos abandonaron para dirigirse al sur. Aves de todas las especies y tamaños, desde cigüeñas y grandes rapaces hasta pequeños paseriformes de tan solo unos gramos de peso, emprendieron un largo viaje de miles de kilómetros que los llevó a tierras africanas. Una vez allí encontraron el alimento necesario para sobrevivir durante nuestro invierno.


Han pasado medio año lejos de nosotros y ya es hora de realizar el viaje de vuelta. A pesar de que la primavera aún no ha comenzado oficialmente, muchos de esos viajeros ya ha regresado y no son pocas los que a estas alturas del año ya han comenzado la reproducción. Hace unos pocos días, los primeros alimoches (Neophron percnopterus) ya se dejaron ver en sus territorios de cría y pronto comenzarán a arreglar el antiguo nido donde en pocas semanas realizarán la puesta.


Otras rapaces que han pasado el invierno en África, como las águilas culebreras (Circaetus gallicus) o los milanos negros (Milvus migrans) también han empezado a llegar. No llegan todos a la vez, los primeros en aparecer son los más experimentados, aquellos que ya han realizado el viaje varias veces y conocen bien la ruta y saben cual es el mejor momento para dar el salto al estrecho de Gibraltar.


Las fronteras son un invento humano, las aves no las conocen y se desplazan por todo el mundo sin necesidad de pasaportes. Durante todo el año, millones de aves se mueven libremente siguiendo autopistas y carreteras que nosotros no vemos, pero que están grabadas en su código genético después de muchas generaciones.

Gracias a las nuevas tecnologías y sobre todo a la miniaturización de los equipos de seguimiento GPS o por satélite, ahora es posible seguir, en muchos casos a tiempo real, la migración de gran cantidad de especies. En este enlace podéis consultar las rutas migratorias de una gran cantidad de especies y de muchos individuos, cada uno de ellos equipado con uno de estos dispositivos.

Hace unos días pude ver un impresionante vídeo en el que se podían visualizar los movimientos migratorios de las cigüeñas blancas alemanas equipadas con dispositivos GPS. Se aprecia perfectamente como a pesar de criar en lugares muy próximos, se establecen dos grupos que toman rutas migratorías.

En muchas especies de aves rapaces las parejas realizan el viaje por separado y no tienen por qué coincidir en el mismo territorio de invernada. De regreso, si han tenido suerte y han sobrevivido, se reunirán en el nido para volver a reproducirse de nuevo. No es raro que uno de los dos miembros de la pareja llegue unos días antes que el otro. En este otro vídeo, de los mismos autores que el anterior de las cigüeñas, se pueden observar las trayectorias migratorias de una pareja de Halcones abejeros (Pernis apivorus), y cómo la hembra pierde el camino de vuelta en medio del desierto para retomarlo después y reencontrarse finalmente con su pareja en el territorio de cría.


Pero no sólo han llegado las rapaces, muchos pequeños paseriformes como las golondrinas (Hirundo rustica) ya se han dejado ver. Aún no hay venido todas, solo la primera avanzadilla. Y después de ellas llegarán otras muchas especies, como los vencejos, que seguramente esperarán hasta mediados o finales de abril para ocupar los tejados de las ciudades del norte.

Prado costero cubierto de margaritas hace un par de días

La primavera ya está llamando a la puerta. Muchos prados que hace tan solo unas semanas estaban nevados han cambiado el blanco de la nieve por el blanco de las flores. Y con la primavera nuevos vecinos llegarán para pasar unos meses con nosotros. Recibámoslos como se merecen.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Ahora las playas son suyas

El verano ha terminado y las playas que hace unas pocas semanas estaban llenas de gente se han quedado desiertas. Ya no hay sombrillas, ni toallas esparcidas por la arena. Todo esta vació y sólo quedan los restos de las algas y muchos de nuestros residuos como recuerdo de las últimas mareas. Pero la playa no está tan vacía como parece a simple vista.


En la arena seca, unas pequeñas aves poco más grandes que un gorrión, aparecen y desaparecen rápidamente entre los montículos formados por el viento y las mareas. Son chorlitejos grandes, que hace pocos meses nacieron en las planicies de la tundra y se encuentran ahora en pleno viaje migratorio hacia el sur. 


La mayoría de ellos nunca hasta ahora se habían encontrado con un ser humano y no nos consideran una amenaza. Pero en su código genético está escrito que las mayores amenazas suelen venir desde arriba, por eso, mientras rebuscan entre las algas secas y las piedras de la orilla los pequeños invertebrados de los que se alimentan, miran al cielo de vez en cuando, quedándose quietos si sienten la menor amenaza.

Los choriletejos pertenecen al gran grupo de los limícolas (Orden Charadriformes) que comprende 13 familias y varios centenares de especies. Estas aves muestran una gran cantidad de adaptaciones, que les permiten alimentarse en distintas zonas de las playas y humedales. 


Algunas tienen picos cortos para buscar alimento en la superficie mientras que otras, como los correlimos tridáctilos (Calidris alba) gracias a sus picos largos y afilados, pueden capturar los gusanos y otros invertebrados que se esconden bajo la arena.


Pero no todos los limícolas son aves de pequeño tamaño. algunas como las agujas colipintas (Limosa lapponica) pueden alcanzar los 80 cm de envergadura. Su enorme pico le permite capturar sus presas que se entierran a gran profundidad en la arena.


Pero estas adaptaciones morfológicas no tiene solo ventajas. una acción aparentemente sencilla como beber agua puede resultar una tarea complicada para un ave cuyo pico tiene casi la mitad de la longitud de su propio cuerpo.

Ya ha llegado el otoño y cualquier lugar que visitemos estos días nos puede dar una agradable sorpresa. 

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Migración de paseriformes y estabilidad meteorológica

Durante las últimas semanas, las condiciones atmosféricas están facilitando la entrada de paseriformes migrantes desde norte de Europa. Tal como nos explica perfectamente Jorge Valella en su magnífico blog, la configuración isobárica apenas está cambiando en los últimos días, y continuamos con un tiempo estable aunque con algunas tormentas aisladas por las tardes. Asimismo, la borrasca situada frente a las costas de Portugal favorece que muchas de las aves que llegan a nuestras costas después de atravesar la mar, se queden durante unos días hasta que las condiciones meteorológicas les permitan continuar su viaje hacia el sur.

Colirrojo tizón en los acantilados del Cabu Vidíu

En resumidas cuentas, para aquellos a los que nos gustan las aves, es un buen momento para acercarse a las rasas costeras y a los cabos a disfrutar de la migración de los paseriformes. En algunas ocasiones incluso podremos verlos llegar desde la mar, solos o en pequeños bandos después de haber realizado un viaje sin escalas que puede haber durado varios días.

Una vez que llegan a costa, agotados y sin apenas reservas de grasa, tienen que reponer fuerzas y no es raro verlos en los zarzales comiendo moras o en los prados alimentándose de los últimos insectos del verano. Algunas especies, como los colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros) se unen a las aves locales por lo que su densidad en estas zonas aumenta considerablemente.

Collalba gris 

Las collalbas grises (Oenanthe oenanthe), muy abundantes tanto en los pasos migratorios primaverales como en los otoñales, también se dejan ver por el borde del acantilado y los prados y setos próximos. Su plumaje es completamente distinto que el que estamos acostumbrados a ver en nuestros reproductores de las zonas altas, están recién mudados y las poblaciones del norte de Europa suelen tener una coloración más intensa y más rojiza.

Mosquitero musical

Los mosquiteros musicales (Phylloscopus trochilus) suelen aparecer en grandes números, pero prefieren quedarse entre los arbustos antes que en las zonas abiertas. El pasado domingo, en rasa del Cabu Vidíu (Ouviñana), llegué a contar más de 60 aves en menos de 500 metros de recorrido. Las alondras también se dejaron ver, incluso pude observar a varios grupos entrando desde la mar, que al llegar a tierra se dirigían rápidamente a los prados costeros a descansar y alimentarse.

Esta situación de estabilidad es probable que no dure mucho tiempo, pronto rolará el viento y los pequeños paseriformes se dirigirán hacia el sur. Será entonces el momento de mirar a la mar ya que es muy probable que tengamos varios días de intenso paso de aves marinas, un espectáculo que no deberíais perderos.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 21 de octubre de 2013

Chorlito carambolo en Cantabria


Este fin de semana pasado me invitaron a participar en un curso de Ecología de aves, tortugas y mamíferos marinos en Cantabria y aprovechando el viaje, a la vuelta nos pasamos por el Cabo Quintres a ver si veíamos a un Chorlito carambolo (Charadrius morinellus) que habían encontrado unos días antes. Esta especie nidifica en el norte de Europa, en la tundra ártica y en zonas alpinas. Durante la migración es un ave escasa pero regular, y probablemente sea más abundante de lo que pensamos debido a que no es fácil de localizar, sobre todo cuando aparece en praderas alpinas que no son muy transitadas por los observadores de aves.


Durante la migración otoñal pueden aparecer individuos de esta especie a casi cualquier cota, encontrándose en muchas ocasiones en zonas de rastrojos en algunos cabos costeros. Siente una especial predilección por los rastrojos de los maizales recién cortados, donde debido a su plumaje se mimetiza perfectamente con los tallos secos del maíz.


El juvenil de carambolo localizado por Ángel Ruiz Elizalde, se encontraba en una de esas zonas a escasos metros de la carretera y como suele ser habitual en esta especie era extremadamente confiado. Es muy probable que este ejemplar sea la primera vez que se encuentra con un ser humano.

Una de las características más singulares de esta especie, es que tienen los roles sexuales cambiados, y al contrario de lo que ocurre en la mayoría de las especies de aves, los machos son los que cargan con todo el peso de la reproducción, incubando los huevos y cuidando de los pollos. Mientras tanto las hembras son las que cortejan y se aparean con varios machos distintos a lo largo de la estación de cría. Este cambio de roles sexuales no sólo afecta a su comportamiento, sino que también queda de manifiesto al observar su plumaje, que es mucho más llamativo en las hembras y más discreto y críptico en los machos, tal como podéis apreciar en estas fotos de Jesús Menéndez (que también compartió esta observación de Quintres) en las que se puede observar a una hembra en plumaje nupcial en Varanger, al norte de Noruega.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

jueves, 26 de septiembre de 2013

Historias de cormoranes: la llamada de la sangre

Cormorán moñudo anillado en Bizkaia y visto en el occidente de Asturies

Para conocer los movimientos y la dinámica poblacional de los animales necesitamos identificarlos individualmente. Con este propósito iniciamos hace 15 años un proyecto de anillamiento de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) en Asturies, después de que ya estuviera en marcha un proyecto similar en Galicia. Animados por estos dos proyectos, en Bizkaia se puso en marcha un nuevo proyecto hace 6 años, con lo cual en estos momentos tenemos cubierta gran parte de la población cantábrica y atlántica de esta especie.

La cantidad de información que nos están proporcionando estos proyectos está siendo ingente y nos ha servido para confirmar, entre otras cosas, que los moñudos no eran tan sedentarios como se pensaba, sino que algunos eran capaces de desplazarse a miles de kilómetros de su colonia de nacimiento. También confirmamos que había una gran variabilidad en los patrones de migración, ya que mientras algunos no se movían en toda su vida de los alrededores del lugar de nacimiento, otros realizaban auténticas migraciones, marchándose en invierno a cientos de kilómetros y regresando año tras año a su colonia para reproducirse. Por otra parte, aunque el cormorán moñudo es una especie muy filopátrica, o sea, que tiende a reproducirse en la colonia o en las proximidades de la colonia donde ha nacido, algunos individuos abandonaban su zona de nacimiento definitivamente para criar a cientos de kilómetros de distancia.

Hembra BK en la colonia de Barrika, Bizkaia (la anilla está muy gastada)

Hace un par de días, Pablo Miki García me ha enviado una observación muy interesante. En el posadero de Penedos Blancos, en Villadún (Castropol, Asturies) había visto a un cormorán con una anilla de color verde y los caracteres DH grabados en ella. No había duda de que se trataba de uno de los cormoranes anillados por Jon Hidalgo en Bizkaia.

Una vez que nos pusimos en contacto con Jon para que nos dijera su historia nos quedamos boquiabiertos. Se trataba de un juvenil nacido este año y anillado el 24 de abril en la colonia de Barrika, a 460 kilómetros de distancia y que se había observado por última vez en julio cuando ya había abandonado el nido. Pero la noticia más interesante era que DH era el hijo de BK, una hembra nacida en la colonia de As Pantorgas en 2003 y que había emigrado a Barrika a los pocos años de nacer para instalarse allí definitivamente. O sea, que uno de los hijos de esta hembra emigrante había regresado al lugar del nacimiento de su madre (Penedos Blancos está a tan solo 3 km de As Pantorgas). Hay que señalar que los cormoranes moñudos no suelen moverse en grupos y que estos movimientos dispersivos se suelen realizar en solitario y por supuesto nunca acompañados de sus padres, como ocurre en otras especies de aves como las grullas, por ejemplo.

Evidentemente no se puede sacar ninguna conclusión definitiva sobre este desplazamiento, que podría ser un movimiento casual. Los cormoranes moñudos forman una metapoblación en todo el Cantábrico, donde existe un intercambio regular de individuos entre poblaciones, pero no deja de ser una observación muy curiosa.

Por último quisiera destacar la importancia de realizar proyectos coordinados como este para tener una idea global de la biología de muchas especies, ya que si nos centramos en tan sólo una zona concreta los resultados siempre serán incompletos. Y por supuesto, también quisiera agradecer la colaboración desinteresada de las decenas de personas que durante todos estos años nos han pasado las observaciones de aves anilladas, ya que sin ellas sería imposible este tipo de trabajo. Gilberto Sanchez Jardón, Ángeles Pastur, Pablo Miki García, Luis José Salaverri, Pablo Fernández, Jon Hidalgo y Marcos Zárraga, por citar solo a unas pocas, han contribuido a que hoy en día conozcamos mucho más a esta especie y a que podamos aportar nuestro granito de arena a la conservación de la misma.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Unos llegan y otros se van

Collaba gris en los acantilados del Cabu Vidíu

Ya se ha terminado el mes de agosto y casi todas las especies de aves han sacado adelante a sus pollos y se preparan para pasar el invierno. Entre estas aves, algunas sólo nos visitan durante unos meses al año y al terminar la reproducción nos abandonan para dirigirse al sur, donde encontrarán un clima más benigno y el alimento que ahora ya empieza a escasear por nuestras latitudes.

Los vencejos, que desde finales de abril han llenado con sus reclamos los cielos de nuestras ciudades ya se han marchado hace varias semanas. La mayoría de las golondrinas que anidaron en los pueblos y aldeas los han acompañado, aunque aun quedan algunas rezagadas que ya están preparando el viaje. Miles de aves de otras muchas especies las acompañarán en su viaje hacia el sur, desde pequeños paseriformes hasta aves rapaces y cigüeñas entre otras.

Pero además de las aves que han elegido nuestra tierra para reproducirse, otras muchas que han subido mucho más al norte, atraviesan la Península Ibérica rumbo al sur. En su viaje, en el que en ocasiones deben atravesar largas distancias sobre el mar, llegan agotadas a nuestras costas, donde se detendrán para descansar y alimentase para proseguir su migración. Las collalbas grises, los zorzales, las alondras o los pequeños mosquiteros llegan en oleadas a las rasas costeras aprovechando los días con condiciones favorables, y allí permanecerán unos días o tan sólo unas pocas horas.

Pero no todas las aves se marchan y nos abandonan hasta el año que viene, otras muchas permanecen con nosotros todo el año y algunas deciden pasar sólo los meses de invierno, para retornar al norte al llegar la primavera.

La naturaleza no se detiene nunca, y antes de los que imaginamos los vencejos volverán a anunciarnos la primavera con sus gritos y sus vuelos sobre los edificios de las ciudades.


miércoles, 15 de mayo de 2013

¿Una golondrina joven a principios de mayo?

Las golondrinas (Hirundo rustica) han llegado hace unas semanas desde sus lugares de invernada en África, como hacen todos los años. La mayoría de ellas se encuentran ahora construyendo sus nuevos nidos o reparando los antiguos y es posible que alguna de las parejas más tempraneras ya se esté incubando sus puestas. A pesar de esto, durante las primeras semanas de mayo aun es posible encontrarse con golondrinas viajando hacia sus lugares de reproducción en el norte de Europa y concentrándose en los cabos más septentrionales de la Península para coger fuerzas antes de cruzar el mar.

Concentración de golondrinas en un cable del Cabu Peñes el 3 de mayo

Los días 3 y 5 de mayo pude observar un importante flujo migratorio de esta especie en el Cabu Peñes y en el Cabu Vidío respectivamente, con concentraciones de más de entre 100 y 200 ejemplares en los dos sitios. Se alimentaban de insectos volando sobre los prados y de vez en cuando se juntaban en los cables de la luz para descansar.

Golondrina joven el 5 de mayo en el Cabu Vidíu

Entre todas ellas me llamó la atención una golondrina que pude ver posada en un cable en la rasa de Vidíu el domingo 5 de mayo. Se trataba de un animal con plumaje juvenil, como si acabara de salir del nido hace poco tiempo. Hay que señalar que las golondrinas mudan su plumaje durante su primer año de vida, por lo que en condiciones normales, si se tratara de un ave nacida el año pasado no se podría distinguir de un adulto.

Golondrina adulta el 5 de mayo en el Cabu Vidíu

Las golondrinas adultas tienen un color rojizo en la garganta y las rectrices de la cola son alargadas y puntiagudas, mientras que en los jóvenes la garganta es rosa pálido y las rectrices son cortas y romas, lo que coincide con las características del ejemplar observado.

Lo cierto es que no encuentro una explicación que me convenza, por un lado podría tratarse de un animal nacido este mismo año en el sur de España, pero en ese caso no parece muy lógico que estuviera en migración hacia el norte de Europa, o también podría tratarse de una golondrina que por alguna razón que desconozco no hubiera mudado a su plumaje al de adulto. ¿A alguien se le ocurre alguna explicación o conoce algún caso parecido?

NOTA: Después de los comentarios (tanto aquí en el blog como en la página de facebook) hechos por personas que saben mucho más que yo de este tema, creo que ya no hay duda de que se trata de un ejemplar nacido este año, o en Marruecos o en el sur de la Península, donde ya han sido citados casos de nidificación temprana en varias ocasiones. Gracias a todos.

lunes, 29 de abril de 2013

Vestidos de gala

Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

A pesar del tiempo desapacible de estos días, la mayoría de las especies de aves han comenzado la reproducción, pero otras muchas, las más viajeras, aun se encuentran en plena travesía hacia los lugares de nidificación.

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Los limícolas son unas de las aves más viajeras. Muchas de ellas se reproducen en la tundra del norte de Europa y aunque algunos ejemplares se quedan entre nosotros, la mayoría viajan hasta las costas de África para pasar el invierno. La última vez que asistimos a la migración fue en su viaje hacia el sur, una vez que habían terminado la reproducción y los adultos habían mudado su plumaje. En el viaje de vuelta, al que podemos asistir ahora, han vuelto a mudar y ya lucen sus plumajes nupciales o están a medio camino de completarlos.

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

Las aves grisaceas del otoño visten ahora con colores rojizos y con blancos intensos, o les han aparecido machas negras en el pecho. También se comportan de distinta manera, mientras que en otoño eran confiados y poco asustadizos (probablemente porque muchos de ellos eran jóvenes nacidos hacía pocas semanas), ahora el aumento del periodo de luz ha estimulado la producción de hormonas y las aves se encuentran mucho más nerviosas.

Grupo mixto de limícolas descansado durante la marea alta. Muchos de ellos ya han mudado.

Pero durante el viaje, deberán hacer escalas para descansar y recuperar fuerzas, reuniéndose en algunos lugares estratégicos donde se pueden ver grandes concentraciones de estas aves durante algunos días. Dentro de unas pocas semanas ya se encontrarán todas en el norte de Europa, donde los días largos y la abundancia de alimento serán de gran ayuda para sacar los pollos adelante en unas pocas semanas.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

viernes, 2 de noviembre de 2012

Remontando el río

Con la llegada del otoño, los salmones empiezan a remontar los ríos en busca de las zonas de desove. Aun tendrán que pasar casi dos meses para que se produzcan las primeras puestas, y hasta entonces tendrán que superar cascadas y saltos de agua y pasar por zonas de fuerte corriente quedando en ocasiones casi en seco.

¿Cómo se vería la remontada de uno de los ríos cantábricos a través de los ojos de un salmón? Quizás sería algo parecido a esto:



Durante su estancia en el río, los salmones apenas se alimentan, por lo que toda la energía necesaria para realizar este viaje la obtendrán a partir de las reservas acumuladas durante los meses previos.

martes, 30 de octubre de 2012

Caída de migrantes

La caída de migrantes es una expresión que se suele utilizar en ornitología para describir el fenómeno de la llegada repentina de pequeños paseriformes que concentran por cientos o miles en algunas zonas costeras y a veces en algunos puntos del interior. Como explica perfectamente Jorge Valella en su blog, las aves esperan en sus lugares de origen a que las condiciones meteorológicas sean las apropiadas para comenzar su viaje hacia los cuarteles de invierno, pero si al llegar a la costa después de su travesía marina, esas condiciones son adversas, las aves se ven obligadas a posarse y esperar a una mejoría para continuar el viaje.

Petirrojo recién llegado en la rasa del Cabu Peñes

Los pequeños paseriformes que nidifican en las islas británicas o que hacen escala en ellas en su camino hacia el sur, deben afrontar un periplo de más de 700 kilómetros sobre la mar, sin poder parar a descansar o a comer por el camino. Su único equipaje son las reservas grasas que acumularon durante las semanas previas y que consumirán casi en su totalidad para proporcionar energía a sus músculos. Debido a esto, cualquier problema durante el viaje que implique un gasto extra puede significar la muerte para muchos de ellos.

Petirrojo buscando alimento en el suelo

La pasada semana, sobre todo el 24 de octubre, tuvo lugar una espectacular caída de migrantes por toda la costa asturiana (y seguramente por casi todo el Cantábrico). Miles de petirrojos, mosquiteros, pinzones y otras muchas especies de pequeños paseriformes, se concentraron en la rasa costera, refugiándose de la borrasca y buscando alimento para recuperar fuerzas. La especie más abundante fue el petirrojo, llegando a contarse concentraciones de varios cientos de ejemplares. Algunos de ellos llegaban tan agotados que apenas se movían ni se asustaban y se limitaban a esconderse sin demasiado éxito entre la vegetación.

Hembra de pinzón común descansado en un barco en alta mar durante la migración..

Cuando las condiciones mejoran y después de recuperar fuerzas, muchas de estas pequeñas aves se dispersan por las proximidades, mezclándose con las aves residentes, mientras que otras aun deberán continuarán su viaje hacia el sur hasta llegar a los lugares definitivos donde pasaran el invierno.

Aunque menos mediáticas que las largas migraciones de las grullas o de las rapaces planeadoras, las migraciones de estos paseriformes, que llegan a perder más de la mitad de su peso en unos pocos días y que además se tienen que enfrentar a multitud de depredadores durante el viaje, son en mi opinión mucho más espectaculares. Que un ave como un mosquitero común, con 8 gramos de peso, sea capaz de cruzar todo el golfo de Bizkaia sin detenerse es algo que todavía me sigue dejando boquiabierto.

lunes, 15 de octubre de 2012

El mes de las pardelas

Durante el último mes se han observado grandes concentraciones de pardelas en todo el Cantábrico, desde Euskadi hasta Galicia. En esta época del año, estas aves se encuentran en plena migración, que en el caso de algunas especies, como la Pardela sombría (Puffinus griseus) o la Pardela capirotada (Puffinus gravis), las llevará hasta unas pocas islas remotas del hemisferio sur para nidificar, donde se concentra toda su población reproductora. Otras especies, como las Pardelas cenicientas o las baleares, se reproducen más cerca de nosotros y al contrario que las otras dos especies, se encuentran ahora en migración postreproductora, una vez que los pollos ya han abandonado los nidos hace unos pocos meses.

Balsa  mixta de pardelas muy cerca de la costa de Ribesella (Asturies)

Pardelas cenicientas

Pardelas sombrías y capirotadas 

Estos días, la presencia de concentraciones de peces pequeños, como sardinas y bocartes, en algunas ocasiones a escasas millas de la costa, ha hecho que se sea fácil encontrar grandes grupos de estos procelariformes moviéndose en busca de esas bolas de pescado y en en ocasiones llegan a formar balsas de cientos de ejemplares sobre la superficie de la mar.

Los dos últimos sábados pude salir a la mar, ya que las condiciones meteorológicas eran buenas y aunque el pasado sábado había un par de metros de mar de fondo, la ausencia casi total de viento permitió que la navegación fuera muy agradable. En los dos días, las pardelas sobre todo capirotadas, sombrías y cenicientas, fue muy abundante y sólo hacía falta mirar al horizonte en busca de los grupos de aves que se alimentaban para poder llegar hasta ellas.

Pardela capirotada (Puffinus gravis)




Pardela sombría (Puffinus griseus)




Pardela cenicienta (Calonectris diomedea




Aparte de estas tres especies de pardelas, que resultaron las más abundantes, otras especies, como las Pardelas baleares (P. mauretanicus) y las Pardelas pichonetas (P. puffinus) también aparecieron, aunque en un número mucho más escaso.

Ayer mismo ha entrado un frente que ha dejado fuertes vientos y lluvia en el Cantábrico, y que ha provocado untemporal en la mar con olas de mas de tres metros y a finales de esta semana, un nuevo frente provocará fuertes marejadas con olas incluso mayores. Es muy probable que estas condiciones meteorológicas hagan que estos grandes grupos de pardelas se dispersen para continuar su migración hacia el sur, por lo que los próximos días serán especialmente interesantes para observar el paso de estas aves desde los cabos.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño