Mostrando entradas con la etiqueta aves. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aves. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de septiembre de 2025

Cuando las aves migraban a la Luna

Como lleva ocurriendo desde hace millones de años, con la llegada del otoño muchas de las aves que han llegado a principios de la primavera para reproducirse entre nosotros, se marchan de nuevo hacia el sur, muchas de ellas cruzaran el estrecho de Gibraltar rumbo a África y algunas de ellas recorrerán miles de kilómetros hasta llegar al lugar donde pasaran nuestro invierno, ya que allí comenzará para ellas una nueva primavera.

Esto que acabo de comentar seguramente ya lo sabemos todos, o deberíamos saberlo. Pero hubo un tiempo no demasiado lejano, en el que la migración de las aves era un misterio, solo se sabía que, en unas determinadas fechas, unas especies de aves aparecían de golpe y pocos meses después desaparecían de nuevo. No se sabía lo que ocurría con ellas, si morían o si se escondían de nosotros. Durante mucho tiempo, el destino de esas aves fue un tema de discusión entre científicos, pero también llamó la atención de filósofos y poetas, que formularon todo tipo de teorías para tratar de explicar ese aparente misterio.

Aristóteles, en su “Historia de los animales”, que escribió en el año 343 a.C, afirmaba que las golondrinas pasaban el invierno escondidas en las cuevas, hibernando, para volver a salir en primavera. Linneo, que es más conocido por ser el padre de la taxonomía, al crear el sistema de clasificación binario (género y especie) de los seres vivos que seguimos usando hoy en día, también se interesó por el tema de la migración, y en su “Tratado sobre la migración de las aves”, publicado en 1757, sugería que las aves se sumergían en el fondo de los lagos para emerger de nuevo en primavera. 

Además de esas teorías, las más conocidas, había otras muchas, como las que decían que las aves morían al final del verano para resurgir de nuevo en primavera, que se transformaban en otras especies, o incluso, como afirmaba Charles Morton, un profesor de física que en siglo XVII, que las aves migraban a la Luna, un viaje que se veía favorecido por la ausencia de gravedad y porque durante el trayecto se iban alimentando de su grasa corporal.  Y no solo eso, como tenía conocimientos de física, aunque no sé cómo lo hizo, calculó que el viaje les llevaba un mes en cada sentido. Una de las pruebas que decía tener para justificar su teoría, era que algunas aves, como las arceas o becadas, que migran por la noche, caían del cielo repentinamente sobre los barcos que estaban en la mar, seguramente atraídas por las luces que llevaban.

Charles Morton, antes de formular su teoría, había leído un cuento satírico de Cyrano de Bergerac (el escritor real del siglo XVII en el que se basó el personaje de la obra de teatro de Edmond Rostand). Ese cuento, publicado en 1957, se titulaba “Viaje a la Luna”, y contaba la historia de un hombre, el propio Cyrano, que obsesionado con la idea de viajar a la luna lo intentó de todas las formas posibles hasta lograrlo. Un día,  después de observar que el rocío se evaporaba por las mañanas, se levantó antes de amanecer y recogió todo el rocío en unos frascos que ató alrededor de su cuerpo. A medida que ascendía iba rompiendo los vasos para seguir subiendo, pero no consiguió su objetivo. 


Intentó lograr su objetivo de todas las formas posibles, pero después de varios fracasos, finalmente optó por una solución más drástica y peligrosa: construyó una caja a la que ató varios cohetes y así logró por fin su alcanzar la luna. Pero su sorpresa fue mayúscula cuando una vez en su destino comprobó que alguien se le había adelantado. Se trataba de un soldado español, llamado Domingo González, que durante mucho tiempo había estado entrenando a un grupo de 25 cisnes para que tiraran de una especie de carroza que había construido y poder viajar en ella. Todo funcionó perfectamente, pero justo en la época en la que las aves solían desaparecer, los cisnes cambiaron de rumbo y empezaron a ascender, llegando a la Luna en tan solo 12 días, donde se encontró con multitud de aves migratorias, como golondrinas y ruiseñores.

Obviamente ninguna de esas teorías era cierta, aunque servían para resolver el misterio, no haya duda. De todas formas, se empezó a sospechar que realmente las aves se marchaban lejos porque algunos cazadores, cuando evisceraban las aves que cazaban, encontraban en su estómago y su buche frutos que no eran propios de la zona en las que la habían cazado, ya fuera porque no los habían visto nunca o porque alguno que había viajado a otros sitios los reconocía como de esos lugares.

Cigüeña cazada en 1822 con una lanza atravesando su cuello y que se conserva disecada en la colección zoológica de la Universidad de Rostock. 

Pero la prueba irrefutable sobre la migración, que desentrañaba por fin el misterio sobre el destino de las aves en invierno, se conoció en 1822, en el norte de Alemania, cuando unos cazadores dispararon a una cigüeña y cuando fueron a recogerla comprobaron que llevaba una lanza que le atravesaba el cuello y que aun así había logrado sobrevivir y regresar de nuevo a Alemania, donde nidificaba. Los cazadores, llevaron el cadáver a la Universidad de Rostock, donde la lanza fue identificada como de procedencia centroafricana. Esa cigüeña permanece disecada en la en la colección zoológica de esa universidad y se la conoce como Pfeilstorch, que significa “cigüeña flecha”. Después de esa cigüeña se cazaron unas cuantas más que también llevaban una flecha clavada y habían logrado regresar a casa con vida (al menos hasta que les pegaron un tiro).

Actualmente ya nadie tiene dudas sobre la migración de las aves y hacia dónde se dirigen. Ahora resulta sencillo saberlo ya que disponemos de la tecnología necesaria para poder conocer sus rutas migratorias. En primer lugar, gracias al anillamiento, que consiste en colocar anillas con un código único en la pata de las aves, de forma que cuando son recuperadas de nuevo, o se vean las anillas a distancia, si tiene un código que permitan su lectura, puedan ser identificadas y la información pueda ser enviada al anillador.

También usamos desde hace pocos años dispositivos GPS que nos permiten seguir los movimientos a tiempo real de los animales que marcamos, como por ejemplo estamos haciendo nosotros con los cormoranes moñudos, ya que podemos incluso ver donde se encuentran con solo revisar el teléfono móvil.

Gracias a todos esos estudios actualmente disponemos de muchísima información de la que antes carecíamos, pero deberíamos ponernos en el lugar de todas las personas que antes de nosotros se devanaron lo sesos para desvelar el misterio de la migración de las aves.


lunes, 27 de mayo de 2024

Cada año peor

El pasado fin de semana estuve controlando varias colonias de cormorán moñudo del occidente de Asturias para estimar el éxito reproductor. Como es normal en esta especie, lo que hace aún más complicado su seguimiento, la asincronía entre las parejas es muy acusada, pudiendo encontrarte en una misma colonia, parejas incubando, junto a otras con pollos recién nacidos, otras con pollos grandes e incluso algunas en las que los pollos ya han abandonado el nido y son alimentados por sus padres en las guarderías. Esto hace que tengas que multiplicar el esfuerzo de seguimiento y hacer muchas visitas al año a cada colonia.


También seguimos confirmando que la mortalidad en aparejos sigue siendo la mayor causa de mortalidad no natural, algo que no es de extrañar cuando te encuentras las colonias rodeadas de aparejos, en algunos casos, como el de la foto, a escasos 10 metros de los nidos. Porque entre otras cosas, en Asturias no hay límite de distancia ni de batimetrías para largar aparejos, solo se prohíbe en zonas de baño durante el verano y en la desembocadura de los ríos. 


Y la consecuencia es la que veis en la última foto, tomada por mi amigo Gilberto en el puerto de Tapia hace unos años. Un adulto de moñudo, tirado por la borda tras despescar un trasmallo, con restos de aparejo enredados en el cuello. Solo un pequeñísimo número de estos cadáveres aparecen y son recogidos, la mayoría se hunden o son carroñeados al orillar en las playas.


A pesar de esto, las administraciones nos dicen que no se puede aprobar la estrategia de conservación de la especie, que hay que esperar porque no hay suficientes datos. Una estrategia que ya esta redactada y entregada al ministerio, pero que algunas CCAA, como la gallega, no han querido que saliera adelante. Y cuando te dicen eso después de más de 30 años trabajando con esta especie, cuando llevas pasándoles datos, estudios, publicando artículos, redactando informes y confirmando que se está extinguiendo delante de tus ojos, llega un momento en que se te agota la paciencia. 

Y ya no te dejas engañar, porque sabes perfectamente que la conservación, no solo de esta especie, sino de todas las especies a las que no puedan sacar rentabilidad económica, les importa una absoluta mierda. Y solo nos queda una esperanza, que aparezcan cuanto antes los hombres de negro de la UE y nos obligue a golpe de sanciones a adoptar unas medidas de obligado cumplimiento, pero que literalmente nuestros gobernantes llevan años pasándose por el arco del triunfo


martes, 1 de agosto de 2023

Un año en el bosque

El bosque es un ser vivo que se transforma con el paso de las estaciones. A lo largo de 12 meses la vegetación nace, crece y se seca, y los animales que pasan toda su vida en su interior, o que entran sólo de vez en cuando también cambian a lo largo del año. Unos nacen y otros mueren, pero la vida continúa y se renueva.

Durante un año coloqué una cámara de fototrampeo en un rincón de un bosque costero, cerca de un pequeño arroyo poco antes de su desembocadura en el Cantábrico. Escondida y alejada de caminos transitados por personas, registró todo lo que pasó ante ella. En total diez especies de mamíferos y seis de aves, algunas pasaron casi a diario, otras sólo una vez. En ese pequeño rincón del bosque los vi crecer y emparejarse y también aparecieron algunos ejemplares "raros", como una gineta melánica o un mirlo con leucismo parcial.


En este vídeo está condensado ese año en poco más de seis minutos, seleccionado unas pocas de las cientos de secuencias grabadas. Espero que os guste.

miércoles, 17 de mayo de 2023

El primer vuelo

Por fin llegó el gran día y tras unos segundos de duda, el pollo de carbonero abandonó el nido que compartió con sus cinco hermanos desde que nació.  Se asomó a la puerta y se atrevió a volar por primera vez. No fue un gran vuelo, sólo unos pocos metros hasta un muro cercano, pero había sido la prueba más difícil de su corta vida.


Ahora todo es nuevo y enorme. Es la primera vez que ve el cielo, las nubes, los árboles y las flores. También es la primera vez que siente el viento y el calor del sol sobre sus plumas. Mira hacia arriba y se queda embobado viendo a las gaviotas que pasan gritando por encima de su cabeza. Por fin sabe de dónde venían esos extraños sonidos que escuchaba en la oscuridad.

jueves, 15 de septiembre de 2022

De los gorriones de Mao Tse Tung a los mosquitos de Xi Jinping

A finales de los años 70 del siglo pasado se emitía en TVE un programa que se titulaba "La segunda oportunidad", que presentaba Paco Costas y en el que se comentaban accidentes de tráfico y cómo evitarlos. Recuerdo que el encabezamiento del programa era un coche que se estrellaba contra una roca en medio de la carretera y luego rebobinan la película (o como se diga ahora) y en la nueva escena, el coche evitaba el accidente, mientras una voz en off decía "El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra".


Pues todo este rollo viene a cuento de la noticia que ha aparecido estos días en la prensa según la cual, el gobierno chino estaría planteandose eliminar todos los mosquitos para así eliminar las enfermedades que ellos transmiten. Una política que iría en la linea de la que propuso en 2002 George Bush junior, ese gran estratega, de talar todos los árboles para así acabar con los incendios.

Esta brillante idea del gobierno chino tiene un gran parecido con la idea que tuvo Mao Tse-Tung en los 60 del siglo pasado con los gorriones, cuando pensó que si un solo gorrión podia comer 4 kilos de grano al día, si se mataran todos los gorriones, eso serviría para que todo el grano que ya no comerían los gorriones lo pudieran comer las personas. 

Así que se pusieron manos a la obra y tras una intensa campaña difamatoria en la que pusieron a los gorriones como los auténticos jinetes del Apocalipsis, animaron a intervenir y matar todos los gorriones que pudieran. Y tanto éxito tuvo la campaña que la gente usó todas las armas a su alcance, desde destruir sus nidos a envenenamientos masivos, hasta que en pocos años casi lograron extinguirlos. Curiosamente, unas pequeñas poblaciones urbanas consiguieron salvarse porque quedaron encerradas en algunas embajadas de otros paises que prohibieron el acceso a los aniquiladores de gorriones.

Exhibición de varios centenares de miles de gorriones matados por un grupo de campesinos chinos (Sovfoto / Universal Images) 

¿Cuál fue la consecuencia? ¿Hubo más grano en las despensas de la gente? Pues ocurrió todo lo contrario, el descenso de la población de gorriones hizo que las plagas de algunos insectos, sobre todo de langostas migratorias, se extendieran sin control y arrasaran con las cosechas, acabando con el alimento de la población y provocando la gran hambruna china en la que se estima que murieron más de 50 millones de personas. Habían olvidado, entre otras cosas, que los gorriones, además de grano, consumen muchos insectos, sobre todo durante la época de reproducción.

Finalmente, aunque nunca de forma explícita, el gobierno chino tuvo que admitir su error con los gorriones y Mao Tse Tung apareció en la televisión y en los carteles publicitarios en la que decía a la gente que se olvidara de los gorriones. Aun así, la población de gorriones se había reducido tanto que el gobierno chino pidió ayuda a la URSS para que les enviara un cargamento de gorriones para tratar de restaurar las poblaciones que habían sido diezmadas. Y según cuentan, el propio Nikita Jruschov se implicó en dicha repoblación y envió en secreto un barco con mas de 200.000 gorriones para que la población no se enterara de que Mao había cometido un error garrafal que había costado millones de vidas humanas.

De todas formas, la campaña de descrédito de los gorriones por parte del estado habia calado tan profundamente en la sociedad que siguieron matándolos y de nada sirvió que se declara especie protegida. Tal era la mala fama que tenían los gorriones que en el año 2001, el propio gobierno tuvo que hacer una nueva campaña para limpiar su imagen.

¿Qué pasará con los mosquitos? ¿Serán los nuevos gorriones de Xi Jinping? El tiempo lo dirá, pero suele pasar que cada vez que jugamos a ser dios, salimos escaldados.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Pigargos en Asturias, ¿nos hemos vuelto locos?

Evidentemente la pregunta del título es una pregunta retórica, porque la respuesta es obvia, aunque quizás no se trate de locura sino de intereses mucho más prosaicos que nada tienen que ver con la conservación de las especies o de los espacios naturales.

Pero vayamos por partes. Hace unos días, muchos de nosotros nos enterábamos por la prensa del inicio de un proyecto de "reintroducción de Pigargo (Haliaetus albicilla) en España". Se había rumoreado desde hacía tiempo, como se había rumoreado el plan de introducir linces boreales también en Asturias.


En ambos casos, tanto el pigargo como el lince europeo están incluidos en la actualización del Listado de especies extinguidas en estado silvestre en todo el medio natural de España (BOE Núm. 195 de 13 de agosto de 2018), y para esa inclusión se apoyan en la supuesta evidencia de citas confirmadas de reproducción de dichas especies en España. En el caso del lince boreal, parece que las pruebas de su presencia histórica son claras, pero ¿existen esas pruebas en el caso del Pigargo?

¿Se ha reproducido el Pigargo en España en tiempos históricos?

Según según el artículo 3 de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, para certificar el carácter extinto de una especie en España "la presencia de ejemplares de dichas especies en tiempos pasados, incluyendo tiempos históricos ha de refrendarse en base a la mejor información técnica y científica disponible". Y tal como se indica en el BOE nº195 de 13 de agosto de 2018, esas evidencias deben estar demostradas en base a referencias escritas fidedignas basadas en datos irrefutables.

Cuando se consultan dichas referencias, que aparecen tanto en la ficha de la especie publicada por el Ministerio de Transición ecológica como en el informe preliminar del proyecto redactado por GREFA, se afirma que se ha constatado su reproducción en Baleares y algunas localidades del litoral mediterráneo, se apuntan algunas referencias de restos en yacimientos arqueológicos y varias citas, algunas recientes, de ejemplares solitarios cazados u observados. También se apunta la existencia de ciertos topónimos de rocas marinas, que según se comenta podrían ser atribuidos a pigargos, aunque sin posibilidad de confirmarlos. 

Todas esas referencias sobre la reproducción del Pigargo en España y sobre los restos arqueológicos han sido analizadas exhaustivamente y desmentidas una por una en un artículo de Abilio Reig-Ferrer (que se puede descargar aquí), en el que hace una pormenorizada revisión de todas ellas y confirma, basándose en los artículos publicados, que en el caso de los registros de nidificación en Baleares se trata de confusiones con nidos de Aguila pescadora (Pandión haliaetus), especie que sí se reproduce en dicho archipiélago. Ese error de identificación en las referencias originales ha sido sucesivamente citado como una referencia válida en posteriores artículos. En cuanto al resto de citas, tanto de ejemplares cazados como de observaciones puntuales, todo indica que se trataba de ejemplares divagantes procedentes de las poblaciones nórdicas.

Las conclusiones de este trabajo así como la escasa fiabilidad de los datos presentados en la ficha del Ministerio y en el informe de GREFA deberían ser suficientes para eliminar al Pigargo del Listado de especies extinguidas en estado silvestre y por supuesto para paralizar el proyecto de reintroducción de dicha especie actualmente en marcha.

El proyecto de reintroducción en Asturias

Si algo llama la atención de este proyecto es el enorme secretismo que lo ha rodeado desde el principio, de hecho, salvo los directamente implicados en el mismo, la mayoría nos hemos enterado por la prensa de que nueve pigargos procedentes de Noruega ya estaban en Asturias de camino al jaulón de hacking en la localidad de Pimiango, en el oriente asturiano, en el límite con Cantabria. 

Acto de presentación del proyecto en Pimiango el 2 de agosto  (Foto: David Pascual)

Como toda presentación que se precie, hubo posado ante la prensa con intervenciones de los representantes del Ministerio, de la Consejería de Medio Rural, de las autoridades locales y de GREFA, responsables de la reintroducción. Todo aderezado con una espicha, una banda de gaitas y reparto de camisetas y folletos. Algunas declaraciones que sobre todo hacían hincapié en el impacto socioeconómico que tendría esta introducción para potenciar el turismo, pero poca o ninguna información acerca de los trámites legales necesarios e imprescindibles para ejecutar un proyecto de estas características.

Imagen extraida del tríptico de presentación del proyecto (Foto: David Pascual)

Tal como contempla el Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero,  antes de plantearse cualquier proyecto de reintroducción, el Comité de Flora y Fauna Silvestres debe elaborar un dictamen técnico de valoración del cumplimiento o adecuación de dicho programa, se debe presentar un análisis de viabilidad de dicha reintroducción, así como la exposición de medidas de conservación para evitar afecciones negativas para las especies de la zona de suelta. Asimismo, de acuerdo con la legislación vigente (artículo 52.4 de la Ley 42/2007), "es necesario someter a una adecuada participación y audiencia públicas el programa propuesto". 

O algo nos hemos perdido o hay varios de estos requisitos que fija la legislación vigente que no se han cumplido, o al menos, no han salido a la luz y por lo tanto no han sido sometidos a participación y audiencia públicas. No hay noticias del dictamen del Comité científico, ni del plan de viabilidad, ni de las medidas de conservación. Asimismo, no debemos olvidar que la zona de suelta esta incluida en la Red Natura 2000, concretamente en la ZEC y ZEPA Ría de Ribadesella- Ría de Tinamayor, en la que se reproducen algunas especies incluídas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Fauna Vertebrada de Asturias, por lo que debería aportarse otro informe sobre las posibles afecciones del proyecto, tanto a la zona protegida como a las especies que allí se reproducen.

Posibles afecciones sobre espacios y especies protegidas

El Pigargo es un ave rapaz de gran tamaño, que con sus dos metros y medio de envergadura, la convierten en un imponente depredador. Su dieta se compone básicamente de peces y otras aves, aunque también puede alimentarse de carroña. 

 Imagen extraida del tríptico de presentación del proyecto (Foto: David Pascual)

Esta predilección por la aves acuáticas no es algo que haya pasado desapercibido a los promotores del proyecto de introducción, ya que de hecho, han incorporado esta información en el tríptico que repartieron en el acto de presentación. No está de más recordar que al lado de la zona de suelta se encuentran unas de las pocas colonias de Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) de la costa oriental, en declive desde hace años, como el resto de la población asturiana, que ha experimentado una reducción del 42% desde 2004.

Pigargo cazando un Cormorán moñudo (Fotografía de Ian Cook)

¿Se ha tenido en cuenta el posible impacto de esta depredación sobre las exiguas poblaciones de cormoranes moñudos de Asturias y del resto de la demarcación noratlántica? Todo indica que no, a pesar de la responsabilidad de la Administración asturiana en la conservación de esta especie, algo que tampoco resulta sorprendente a la vista de las nulas medidas que se han tomado hasta ahora para evitar su declive. ¿Y que ocurrirá durante la migración otoñal de aves marinas, que entre agosto y septiembre pasan a millares por el Cantábrico? Tampoco lo sabemos y tampoco parece que importe.

Posibles afecciones sobre otras especies

Como ya he comentado, el Pigargo es un gran depredador, en cuya dieta, además de aves marinas se incluyen los peces, como los salmones, esos que entran a desovar al río Cares, cuya desembocadura se encuentra a menos de 2 km del lugar donde se soltarán las aves. También conviene recordar que además de alimentarse de peces y de aves marinas, en algunos lugares en los que se ha reintroducido etsa especie, como en Escocia (donde sí se había extinguido recientemente como nidificante), los pigargos han encontrado una suculenta fuente de alimento en los corderos de las explotaciones ovinas de la zona, lo que ha llevado a los ganaderos escoceses a tachar la situación como "insostenible" y a solicitar a las autoridades una solución a este problema.


No deja de ser curioso que la misma administración asturiana que se vanagloria de sus campañas de eliminación de lobos y de hacer frente a los planes de protección de la especie, la misma que lleva mas de 15 años matando cormoranes con la excusa de proteger al salmón, sea ahora defensora a ultranza de la introducción de un depredador de salmones y de ganado. ¿Ha contado la administración asturiana con la más que previsible oposición de ganaderos y pescadores a esta nueva amenaza? Quizás debería plantearselo, ya que a la vista de sus últimas decisiones parece evidente que son ellos los que marcan la pauta en sus políticas ambientales.

¿Es una prioridad introducir pigargos en Asturias?

Como ya se ha comentado anteriormente, las evidencias sobre la presencia del pigargo como nidificante, no solo en Asturias sino en todo el territorio español, no se sostienen, y una revisión crítica de las mismas confirma que las citas que se presentan o son confusiones con águilas pescadoras, o son datos anecdóticos de ejemplares divagantes que de ninguna manera servirían para justificar su estatus de especie extinta como especie reproductora. Pero incluso en el caso de que lo fuera, ¿eso sería suficiente para justificar su reintroducción en este momento?

En Asturias hay actualmente 30 especies incluidas en el Catálogo Regional de la Fauna Vertebrada Amenazada, un catálogo que por cierto, salvo un par de excepciones puntuales, no se revisa desde su publicación en el BOPA el 30 de marzo de 1990, o sea, hace 31 años. Entre esas especies, varias aves como el Urogallo con menos de 300 ejemplares, el Ostrero, con 5 parejas reproductoras, el cormorán moñudo con poco más de 150 parejas, o el Avión zapador, llevan sufriendo un declive generalizado desde hace décadas. ¿Por qué no invertir el dinero y el esfuerzo en tratar de que no desaparezcan estas especies? ¿Por qué no invertir esos esfuerzos en revertir la imparable degradación del hábitat, entre otras cosas por las políticas forestales incentivadas desde el gobierno asturiano?

Jaulón que se usará para el hacking de los pigargos en Pimiango (Foto: Juan Villar)

Quizás una imagen como la anterior sea el resumen perfecto de la situación actual. El jaulón donde permanecerán los pigargos antes de la suelta, en un entorno rodeado de plantaciones de Eucaliptus globulus, como toda la rasa costera asturiana, un paisaje degradado y empobrecido que sí necesitaría ser restaurado. Por cierto, el eucalipto es una especie forestal que ha sido catalogada como especie invasora por un comité científico de expertos independientes, pero cuyo dictamente ha sido ninguneado por el gobierno de turno.

Mientras el gobierno asturiano saca pecho y se hace fotografías para la prensa con este proyecto de "reintroducción", en los últimos meses ha modificado el plan forestal que permitirá incrementar la superficie de eucaliptales y permitirá plantar Eucaliptus nitens, con lo que podrán hacerse plantaciones a cotas más altas. También ha presentado la modificación de la ley de caza que a partir de ahora permitirá que los cazadores puedan disparar desde caminos y vías públicas, ha aprobado más matanzas de lobos y de cormoranes grandes, sigue permitiendo matar salmones y angulas a pesar del declive de las capturas, permitirá la instalación de parques eólicos en la mayoría de las sierras costeras del occidente y en la mar y aprobará que se expriman los ríos con más presas e hidrotornillos para "rentabilizar el agua asturiana". Se trata de la misma administración que levantó los acotamientos al pastoreo en los terrenos quemados, en contra de los informes de la propia Fiscalía que atribuía a la creación de pastos el 83% de los incendios

Cualquiera que relacione este proyecto Pigargo con las últimas decisiones medioambientales del Principado de Asturias puede que llegue a la conclusión de que simple y llanamente se trata de un lavado de cara para tapar una gestión ambiental nefasta, pero quizás sea yo que soy muy mal pensado.  

lunes, 24 de agosto de 2020

El fin del viaje

Todas las historias tiene un final y este es el final de la historia de un alcatraz, una de las aves marinas más grandes que surcan nuestros mares. Terminada la reproducción en sus colonias del norte de Europa, tanto los adultos como los jóvenes recién emancipados se dirigen hacia el sur, pasando estos días frente a la costa cantábrica en un viaje que los llevará hacia las costas de Mauritania o incluso más al sur. No todos llegarán a su destino, algunos enfermarán, otros morirán atrapados en redes y anzuelos y a otros, agotados tras muchos años de viajes y después de haberse reproducido varias veces, les abandonarán las fuerzas y morirán de viejos.


Hoy por la mañana, un alcatraz se dejaba llevar por la corriente muy cerca de la costa. Finalmente consiguió acercarse a unas rocas en la orilla y con esfuerzo se subió a una de ellas, agotado y empapado. Aleteó para sacudirse el agua de su plumaje y se quedó tumbado. No le vi ningún anzuelo, cuerda o sedal, como desgraciadamente se suelen ver en muchos de los alcatraces que se acercan a la costa y aparentemente no tenía ninguna fractura ni lesión. Simplemente parecía estar cansado. 

A pesar de que estaba muy débil, aún reservaba algunas fuerzas para defenderse y si me acercaba demasiado hacía ademán de volver a tirarse al agua. No había gente cerca, ni perros sueltos que lo molestaran. Solo el ruido de la mar y del viento, que parecía arrullarlo en sus últimos momentos, así que me fui y lo dejé tranquilo.

sábado, 8 de agosto de 2020

Sorpresa en la chimenea

Hacía ya unos meses que en casa de mis tíos se escuchaban ruidos extraños en el tejado. Algo raro sucedía allí arriba, y desde el mes de mayo, poco después de oscurecer, esos ruidos se habían hecho mucho más frecuentes. No había duda de que en la chimenea había algo más que hollín y cenizas.

Hace una semana, aprovechando que mis tíos tenían que pintar la fachada, me subí a la grúa y nos acercamos a la chimenea para tratar de confirmar la presencia de los supuestos fantasmas, cuya identidad ya conocía de antemano casi con total seguridad. Cuando la grúa estuvo a un metro de la chimenea, empecé a oír los siseos que mis tíos escuchaban por las noches, así que con cuidado, encendí una linterna y allí estaban los culpables.

Dos preciosos pollos volantones de Lechuza común (Tyto alba) no perdían detalle de mis movimientos, y entre sorprendidos y asustados, silbaban para tratar de intimidarme. Estaban completamente emplumados y les quedarían unos pocos días para abandonar el nido que sus padres habían instalado en el hueco de la chimenea. El sitio era perfecto, a cubierto de la lluvia, a buena altura y accesible desde todas las orientaciones. Solo había un problema, no para ellos, sino para mis tíos, que unos cuantos metros más abajo eran incapaces de encender la estufa, comprobando con sorpresa como cada vez que abrían el tiro, cientos de pelotillas de pelos, huesos y algunas plumas, caían por arte de magia por el hueco de la chimenea, llegando a obstruirla en varias ocasiones.

martes, 19 de mayo de 2020

El primer vuelo

Hoy llegó el gran día y tras varios intentos, el pollo de carbonero se ha atrevido a volar por primera vez. No ha sido un gran vuelo, solo unos pocos metros hasta un muro cercano, pero ha sido la prueba más difícil de su corta vida. 

Encerrado en la caja nido en la que nació, a oscuras y acompañado de sus cinco hermanos, solo veía un rayo de luz que se colaba por el pequeño agujero de la entrada. Ahora todo es nuevo y enorme. Es la primera vez que ve el cielo, las nubes, los árboles y las flores. También es la primera vez que siente el viento y el calor del sol.


Mira hacia arriba y se queda embobado viendo a las gaviotas que gritan mientras pasan planeando por encima de su cabeza. Por fin sabe de dónde viene aquel sonido lejano que tanto le intrigaba desde el día en que nació.

jueves, 19 de marzo de 2020

Historias del confinamiento I

Seguimos confinados en nuestras casas y todo indica que así seguiremos durante unas cuantas semanas más. Mientras tanto, en las ciudades ahora vacías la vida sigue y aquí os cuento una de las muchas historias que ocurren detrás de los cristales de nuestras ventanas, una de las muchas historias que la mayoría de las veces nos pasan desapercibidas.

El año pasado, una pareja de Lavanderas blancas (Motacilla alba) decidió instalarse en el patio de nuestro edificio para criar. Hicieron el nido debajo de una teja que estaba un poco levantada. Los estuve siguiendo desde la ventana durante toda la cría, las vi mientras llevaban papelitos y restos de nuestra basura para hacer el nido, las vi turnarse para calentar los huevos y después de leer en un libro que la incubación duraba entre 10 y 12 días, pude estimar con bastante precisión cuando nacerían los pollos.

Pude ver entonces como el trabajo de los adultos aumentaba de día en día, como tenían que hacer viajes y más viajes, volando por encima de los 8 pisos de los edificios que rodeaban el patio, para cazar insectos en las calles cercanas.

Mientras trabajaba en el ordenador, me sentía como James Stewart mientras espiaba tras la cortina a Miss Torso y empezaba a sospechar que el señor Thorwald se había cargado a su mujer para irse con su amante. Aprendí a diferenciar el reclamo de los padres cuando alertaban a los pollos sobre los peligros que los acechaban. Podía ser una gaviota que volaba alto sobre el patio, o una urraca que se posaba en un tendal y escudriñaba con detenimiento todas las tejas en busca de los pollos que sabía que se escondían bajo alguna de ellas. Incluso identifiqué el reclamo sin miedo cuando veían que una paloma acudía a comer las migas que alguien había sacudido del mantel: "De esas no os preocupéis"


Vi a los pollos crecer y volverse cada vez más pesados. Reclamando comida sin parar obligaban a sus padres a hacer más y mas viajes, subiendo y bajando los 8 pisos de los edificios una y otra vez para llenar esos picos abiertos de par en par que no se saciaban nunca.

Tres semanas después de nacer, todos se fueron, padres e hijos saltado de tendal en tendal y de alfeizar en alfeizar, subieron los 8 pisos hasta el tejado y salieron a la calle. Esas calles ahora desiertas que estaban entonces llenas de gente.

Este año volví a ver a una pareja de lavanderas en el patio, ¿será la misma pareja del año pasado o será otra?¿cuando empezarán a criar?¿Aparecerá Grace Kelly para hacerme compañía mientras sigo aquí con la pata quebrada?

martes, 30 de julio de 2019

Los embriones de las gaviotas alertan del peligro a sus hermanos desde dentro del huevo

Durante el desarrollo embrionario, los individuos que viven en ambientes que experimentan importantes fluctuaciones, deben adaptarse a las condiciones que se encontrarán en el futuro si quieren tener opciones de sobrevivir. Durante los últimos días antes del nacimiento, los embriones de algunas especies son capaces de percibir las señales de alarma del medio que les rodea y actuar, dentro de la medida de sus posibilidades, para defenderse. 

Pareja de Gaviota patiamarilla emitiendo vocalizaciones desde el nido

Muchas especies de anfibios pueden detectar sustancias químicas en el agua que informan sobre la presencia de depredadores, como sanguijuelas o larvas de libélula, y adelantar o retrasar el nacimiento para evitarlos (Ireland et al., 2007, Touchon et al, 2006). Asimismo, los polluelos de las aves pueden reconocer las llamadas de alarma de sus padres, o de otros miembros de su colonia, cuando un depredador se acerca al nido y retrasar el momento de la eclosión, e incluso pueden modificar su comportamiento después del nacimiento, haciéndose más recelosos y respondiendo más rápido ante la presencia de un peligro.

Pollo recién eclosionado de Gaviota patiamarilla en un nido con tres huevos

Lo que se desconocía hasta ahora es que los pollos que aún se encuentran dentro del huevo no solo son capaces de recibir esa información desde el exterior, sino que pueden transferirla a sus hermanos no nacidos para avisarles de la presencia del peligro. 

lunes, 16 de julio de 2018

Dejando el nido

Hace más de 15 años que llevo siguiendo la evolución de una colonia de Aviones zapadores (Riparia riparia) que se localiza en un talud arenoso a las afueras de Oviedo. No es un lugar especialmente glamuroso, no está en la ribera de un río ni en un cortado en el claro de un bosque, está en un camino al lado de una carretera, pero a los aviones no parece que les importe demasiado.


Los aviones zapadores para establecer sus colonias necesitan una pared vertical con un sustrato lo suficientemente blando para que puedan excavar los túneles con la ayuda de su pico y sus patas, pero tampoco desprecian los tubos de desagüe de los taludes de carreteras, escolleras y vías de tren.

viernes, 18 de mayo de 2018

Migración primaveral de limícolas

Estamos en plena migración de limícolas, esas aves que corretean sin descanso en nuestras playas, estuarios y arenales mientras buscan alimento incesantemente. Ahora están de regreso desde sus cuarteles de invernada, y se detendrán el tiempo justo para repostar y recuperar fuerzas para llegar a tiempo al norte de Europa, donde se reproducirán.

Muchos de ellos ya lucen sus mejores galas y otros aún tendrán que mudar el plumaje durante el viaje. Cuando lleguen no habrá tiempo que perder, ya que el verano en el norte es muy corto y en poco más de tres meses ya deberán emprender el camino de vuelta hacia el sur. Tienen el tiempo justo para aparearse, poner los huevos y criar a los pollos.


Si estos días  nos acercamos a muchas de las playas y estuarios del litoral nos encontraremos con ello y si nos fijamos podremos reconocer muchas especies distintas. Chorlitejos, correlimos, zarapitos, y agujas, todos ellos con tamaños y formas distintas, cada uno adaptado a capturar un tipo de alimento. Unos tienen picos y patas cortas nos con patas cortas para correr por la arena y atrapar presas en la superficie, otros tienen patas largas para vadear los charcos. Cada especie está adaptada a un tipo de alimento y han evolucionado para obtenerlo.

Es muy importante que no los molestéis ni dejéis que vuestros perros los acosen y les hagan marcharse antes de tiempo. Tened en cuenta que aún les queda un largo viaje para llegar a su destino y que van con las reservas justas y no pueden desperdiciarlas.

lunes, 7 de mayo de 2018

Han vuelto los vencejos

Aunque a muchos les sorprenderá esta entrada del blog, porque seguramente ya los habrá visto hace días o incluso semanas, hoy es el primer día del año que veo los carruseles de vencejos residentes en Oviedo, mi ciudad. Ya había visto algunos grupos fuera de Asturias, donde llegan antes que aquí porque siguen otras rutas migratorias. También me encontré algunos grupos en migración, cuando pasan rápido sin detenerse y sin hacer ruido. 


Cuando llegan los vencejos, los que crían en nuestros pueblos y ciudades, no pasan desapercibidos. Forman grupos ruidosos que gritan sin cesar y vuelan entre los edificios, avisando a todo el mundo de que ya han llegado.

martes, 1 de mayo de 2018

Los impactos de las actividades humanas sobre las aves marinas

Hace un par de semanas nos publicaron un artículo en la prestigiosa revista Ecological Applications en el que analizamos los resultados de más de 20 años de trabajo con el Cormorán moñudo en Asturias y Galicia. Y para redondear esta buena noticia, nuestro artículo fue resaltado en la portada del número de abril con una fotografía de una pareja de moñudos en la colonia de As Pantorgas.


Los factores ambientales, incluidos los impactos antropogénicos, afectan a las tasas vitales de organismos. Sin embargo, la influencia de estos factores puede variar según las características físicas del hábitat y de ciertas covariables individuales, como la edad o el sexo de los individuos. 

lunes, 26 de febrero de 2018

Notas en un cuaderno sobre el último Quebrantahuesos de Cazorla

Hace unos días, haciendo limpieza en casa de mis padres, me encontré con un pequeño tesoro que creía perdido desde hacía mucho tiempo. En un cajón, escondido debajo de un montón de papeles, bolígrafos y llaveros, apareció uno de mis viejos cuadernos de campo, pero no uno cualquiera, uno muy especial. En ese cuaderno estaban anotadas mis observaciones desde febrero a octubre de 1984. Solo tenéis que restar para daros cuenta del tiempo que ha pasado desde entonces. Por aquella época, ni yo ni ninguno de mis amigos tenía coche, pero todos los sábados nos arreglábamos para ir a ver bichos en autobús o a dedo, aunque lloviera, nevara o hiciera sol. La mayoría de los días íbamos a sitios cerca de casa, a la ría de Avilés, al puerto de El Musel o a la campiña en los alrededores de Oviedo.

No necesitábamos ir más lejos, disfrutábamos con los petirrojos, con los mirlos, con los limícolas de la ría, con los colimbos del puerto de Gijón o los tritones y renacuajos de un bebedero de ganado en Pola de Siero.

También por aquella época empecé a fijarme en los cormoranes moñudos, esos bichos negros que criaban en los acantilados cerca de la casa de mis padres en Novellana y que visitaba cada vez que iba por allí.

Y lo anotaba todo en aquel cuaderno. Apuntaba lo que hacían, el tiempo que pasaban buceando, los cortejos y también hacía dibujos donde marcaba los nidos que iba localizando. Y curiosamente, al visitar ahora las colonias me fijo en que algunas parejas, evidentemente no las mismas, siguen usando los mismos sitios para criar, en algunas de las grietas que había pintado hace tantos años.

Pero cuando digo que este cuaderno era especial y distinto a los anteriores y a los que vinieron después, es porque en él están apuntadas todas las observaciones de la primera excursión ornitológica fuera de Asturias, más concretamente a la Sierra de Cazorla, en un campamento que organizaba ADENA y en el que conocí a muchos de los amigos que afortunadamente aún conservo a día de hoy.

domingo, 18 de febrero de 2018

Siguen los picogordos

No hay duda que éste está siendo el año de los Picogordos. Esta especie, el fringílido de mayor tamaño que aparece en la Península ibérica, no es muy abundante en la cornisa cantábrica, ni como reproductor ni como invernante, pero con cierta frecuencia se producen irrupciones en las que números elevados de estas aves aparecen de repente tras abandonar sus lugares de invernada habituales en el norte de Europa, normalmente debido a la escasez de alimento.


Desde finales de octubre del año pasado, se lleva produciendo un goteo continuo de observaciones en toda la Península ibérica y en Asturias, ya se han citado a estas alturas de año más de 1000 ejemplares en casi 200 localidades distintas.

martes, 23 de enero de 2018

Enero en Villafáfila: avutardas, gansos y poca agua

Ya hacía varios años que no iba a Villafáfila en invierno, a pesar de que está a tan solo un par de horas de mi casa y la visita nunca suele defraudar. El pasado fin de semana coincidió que tenía otra visita planeada muy cerca y solo tenía que desviarme unos kilómetros, así que no tenía excusa y aproveché para pasar el día por allí. 


Este año no ha sido de los mejores, ya que la prolongada sequía que afectó a la mayoría de la península había dejado prácticamente secas todas las manchas de agua y solo las lluvias de hace unas semanas habían servido para reverdecer un poco los campos de cereal y cubrir de agua parte de las grandes lagunas, aunque muchas de ellas permanecían completamente secas.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Irrupciones de aves, producción de semillas y cambio climático

Muchas especies de aves realizan periódicamente movimientos migratorios que las llevan desde sus áreas de reproducción a sus áreas de invernada. Estos viajes, de ida y vuelta, tienen por objeto aprovechar las condiciones más favorables durante todo el año y por regla general están condicionadas por la disponibilidad de alimento. 

Aparte de este tipo de migraciones, hay otras especies que cada cierto tiempo aparecen en números mucho más elevados de lo normal en zonas en las que son invernantes escasos o irregulares. Estos fenómenos se suelen producir en especies que habitan en ambientes boreales, en los que se pueden producir episodios de abundancia de fructificación de algunas especies de árboles y arbustos que tendrán como consecuencia un incremento del éxito reproductor y la supervivencia juvenil. De esta forma, en estas especies es habitual que sus poblaciones sufran importantes fluctuaciones interanuales y en años de abundancia de población se producirán movimientos masivos de aves que emigrarán al sur en busca del alimento que necesitan.

Ampelis (Bombycilla garrulus). Avilés, 18-12-2012

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El cuervo de Esopo y la inteligencia de las aves

Cuando hablamos de inteligencia en el mundo animal, inmediatamente nos vienen a la cabeza las imágenes de grandes primates como los chimpancés o los gorilas, o las de delfines y otros cetáceos. Todos ellos tienen un cerebro de gran tamaño en relación al resto de su cuerpo y una estructura cerebral muy similar a la del ser humano.

No es casual que la mayoría de los estudios sobre la inteligencia animal se hayan desarrollado con animales que compartían un pasado evolutivo reciente con nosotros, o que aunque nuestros ancestros estuvieran más separados filogenéticamente, tuvieran una estructura cerebral parecida a la nuestra. El antropocentrismo y la idea muchas veces repetida de que nuestra especie ha sido imbuida por un hálito divino que nos hace completamente diferente al resto, ha sido la responsable en muchas ocasiones busquemos esos indicios de inteligencia en los animales más próximos a nosotros como una forma de explicar nuestro propio pasado y que ignoremos al resto de animales, supuestamente inferiores. De hecho no es raro que se tienda a considerar más inteligente a aquel animal que es capaz de resuelver problemas de la misma forma que los resolvemos nosotros, ya sea usando una piedra como  un arma, un palito como un tenedor o que pueda pintar un monigote en un lienzo.

Entre esas criaturas supuestamente inferiores desde el punto de vista intelectual se encuentran las aves, que la mayoría de las veces han sido puestas como ejemplo de animales que reaccionan exclusivamente por instinto, con un cerebro minúsculo que solo les servía para organizar actividades primarias como comer, volar o aparearse.


Cerebro de un ave (izquierda) y de un mamífero (derecha)