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miércoles, 14 de junio de 2017

Un zampullín con suerte y un final feliz, aunque...

En Asturias, sobre todo en las zonas bajas, la presencia de grandes masas de agua dulce es casi anecdótica y las pocas que se encuentran, a excepción de los ríos, son embalses dedicados a abastecer de agua a la industria o para consumo humano. Debido a esto, la mayoría de las anátidas y otras aves acuáticas reproductoras como fochas, somormujos y zampullines comunes se localizan en estas infraestructuras artificiales, algunas de las cuales se han ido naturalizando con el tiempo tras el crecimiento de abundante vegetación palustre. Por otra parte, en muchos de estos embalses se han soltado truchas, carpas y otras especies piscícolas para ser aprovechados como cotos de pesca intensiva.

La semana pasada, mientras daba un paseo por las orillas del embalse de La Barquera, en el río Nalón, observé a un zampullín que muy cerca de la orilla se sumergía continuamente saliendo a flote a los pocos segundos. En un primer momento no me llamó demasiado la atención pero cuando volví a pasar por el mismo lugar y volví a ver el mismo comportamiento sospeché que algo no iba bien. Me acerqué y comprobé que el zampullín estaba enredado y no podía liberase, así que me metí en el agua y al cogerlo en la mano observé que tenía un anzuelo clavado en el cuello del que colgaba un sedal que se había enredado a la vegetación.


Tras cortar el sedal comprobé que el ave estaba agotada y completamente empapada. Después del estrés sufrido y sin poder untarse con el aceite de su glándula uropigial, su plumaje había perdido su impermeabilidad y en esas condiciones, sin poder alimentarse y sin poder protegerse del frío, con toda seguridad se hubiera muerto de hambre o de hipotermia en unas pocas horas.

lunes, 13 de mayo de 2013

Pelotazos urbanísticos y conservación de fauna en Asturies

Hace unos años, cuando vivíamos en el país de Nunca Jamás y el dinero parecía brotar de los árboles, toda nuestra geografía se llenó de edificios mastodónticos, no importaba mucho su utilidad, lo que importaba era que fueran grandes y caros. Los edificios públicos aparecían en los lugares más insospechados bajo el pretexto de estimular la economía local. La conservación de la Naturaleza fue en muchas ocasiones el argumento para construirlos, pero lo cierto es que una vez concluidas las obras, incluso después de inaugurarlas a bombo y platillo, la mayoría de esos edificios permanecen vacíos y sin ninguna utilidad.

Centro del Urogallo. Fotografía: Fernando Rodriguez (LNE)

Un ejemplo de esta burbuja inmobiliaria ambiental es el Centro de Interpretación del Urogallo. Para su construcción se derribaron las antiguas escuelas de Tarna y en su lugar se gastaron 676.766 € en construir una mole de hormigón blanco, un auténtico monumento al mal gusto, ubicada en uno de los paisajes más impresionantes de Asturies. El 7 de mayo de 2010 el centro fue inaugurado, presentado ante la prensa completamente vacío y sin ningún equipamiento, pero con la promesa de que en pocos meses estaría operativo. Ya han pasado 3 años desde entonces, y el centro sigue igual que cuando se inauguró, vacío, sin equipamiento y sin urogallos.

Pero el caso más sangrante de este tipo de edificaciones es el Centro de Recuperación de Fauna del Parque de Redes. Se trataba de una infraestructura necesaria y demandada durante muchos años, ya que Asturies, al contrario que otras comunidades autónomas, no contaba con ningún centro adecuado para este fin y en su lugar unos pocos veterinarios hacían lo que podían para salvar la vida a los animales heridos que llegaban al centro improvisado situado en la piscifactoría de Infiesto.

Por fin, en el año 2008 se inició la construcción de un centro de recuperación, que pretendía ser el "equipamiento estrella" del Parque de Redes. Al igual que con el centro del urogallo, no se escatimaron gastos y se invirtieron 4 millones y medio de euros en la ejecución de las obras. A día de hoy, el centro finalizado en 2010, completamente equipado con quirofanos, equipos de rayos X, jaulones de recuperación y musculación y todo lo necesario para su puesta en marcha, se encuentra cerrado y tal como afirmó el anterior consejero de Agroganadería y Recursos autóctonos,  su apertura "está paralizada de forma indefinida". Se había presupuestado la obra, alguna empresa ha obtenido importantes beneficios a costa del dinero de todos, pero no se tuvo en cuenta que todo hospital, además de ladrillos y aparatos necesita personal.

Para que os hagáis una idea de lo que se podría hacer con ese dinero, el presupuesto anual de todos los centros de recuperación de Castilla la Mancha, donde trabajaban 6 veterinarios, 2 biólogos y 6 ayudantes y que en 2011 habían recuperado más de 2500 animales, incluidos muchos linces ibéricos, buitres negros y águilas imperiales, es de 500.000 €. Por cierto, la señora Cospedal ha despedido el año pasado a todo el personal, así que el presupuesto actual es de 0€.

Lo cierto es que a día de hoy, después de varios años de despilfarrar dinero público, los urogallos están cada vez más cerca de su extinción y los animales heridos siguen sin un centro de recuperación, pero en su lugar hay dos enormes edificios cuyo mantenimiento a pesar de estar cerrados sigue sangrando las arcas públicas.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Centros de recuperación de fauna salvaje

Prácticamente todos nosotros nos hemos encontrado alguna vez un animal salvaje herido, ya sea atropellado, petroleado en una playa o con un ala rota después de haber chocado con un cristal o contra un cable. En esos momentos nos asalta la duda y no sabemos muy bien que hacer. Al principio llegamos a creer que lo mejor es llevárnoslo a casa y tratar de curarlo nosotros mismos, pero esa no es la solución, ya que no tenemos ni las instalaciones ni los conocimientos necesarios, y por otra parte, tenemos que tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones estamos hablando de especies protegidas y la tenencia de las mismas, aunque sea con buena intención, es un delito.

En la mayoría de las comunidades autónomas existen centros de recuperación de fauna salvaje, con equipamiento y personal especializado a los que se pueden llevar esos animales para tratar de recuperarlos y devolverlos a la naturaleza lo antes posible. También existen algunas ONGs con las que nos podemos poner en contacto, como el GREFA, pionera en las tareas de rehabilitación de fauna autóctona y que además participa en numeros proyectos de recuperación de especies amenazadas. Desgraciadamente, en Asturies, el paraíso natural de pichiglás, la tierra de los museos de cualquier cosa museable, de zoos vergonzosos que mantienen animales en condiciones lamentables, el paraíso de los centros de interpretación y los recintos de osos de feria y los cercados para lobos, aun no existe un centro de recuperación de fauna en condiciones. Después de años de peticiones y de promesas incumplidas por parte de la Administración regional, se ha construido un edificio pero ahora no hay dinero para equiparlo ni para contratar personal, quizás podrían empezar gastando en esto el millon y medio de euros que destinarán al cercado del lobo que acabo de mencionar. Anteriormente existía un convenio entre el Principado de Asturias y el CEPESPA para que ellos se encargaran de la recuperación de estos animales que nunca fue la mejor solución, pero la relación entre ambas partes se rompió hace unos meses.

Actualmente se han rehabilitado parte de las instalaciones de la Piscifactoría de Infiesto y allí un veterinario, Alvaro Oleaga, y Claudia, una veterinaria en prácticas, intentan con los pocos medios de que disponen y trabajando en ocasiones fuera de su horario de trabajo, sacar adelante los muchos animales heridos que se les van acumulando.

Pero volviendo a la pregunta del principio, ¿qué debemos de hacer si estamos en Asturias y nos encontramos un animal herido? Lo primero que debemos hacer es llamar por telefono al 112, que es el número de emergencias donde se centralizan todas las llamadas. Ellos nos pedirán nuestros datos y toda la información sobre el animal y nos pondrán en contacto con la guardería para que pasen a recogerlo donde nosotros les digamos. Ellos se encargarán posteriormente de llevárselo a los veterinarios que evaluarán su estado para comenzar su recuperación.

Cormorán moñudo recuperándose en las instalaciones de Infiesto

El día 10 de julio, mientras daba una vuelta por el pedreru de la playa de Novellana, me encontre con un cormorán moñudo joven que estaba muy débil, no podía volar y apenas se mantenía en pie. Sin mucho esfuerzo lo conseguí coger y como comentaba antes me entraron las dudas sobre que hacer con él. Al final, aconsejado por mi amigo Xurde Gayol, llamé al 112 y tengo que admitir que todo el proceso fue impecable. Los guardas pasaron a las dos horas de la llamada a recogerlo en el lugar que les dije y lo transladaron a Uviéo donde los veterinarios hicieron la primera evaluación. Alvaro Oleaga, el veterinario que se encarga de la recuperación de los animales se puso en contacto conmigo y me comentó que el cormorán se encontraba deshidratado y desnutrido y que lo llevarían a Infiesto para intentar recuperarlo.

Una semana después, el cormorán había ganado peso y me pasé por Infiesto para anillarlo y poder seguir su evolución una vez que lo liberan, pero aun no estaba completamente recuperado. Hace un par de días recibí un mensaje de Claudia en el que me decía que el cormorán ya estaba en perfecto estado y volando libre en el lugar donde yo lo había recogido 15 días antes. Esperemos que tenga suerte y logre sobrevivir.

Desde este blog quiero agradecer publicamente el inmenso trabajo que Claudia y Álvaro están realizando, sin apenas medios y con muchísimo esfuerzo y dedicación. Es imprescindible que el centro de recuperación de fauna salvaje de Asuries entre en funcionamiento de una vez, es mucho más importante que centros de exhibición de animales que proliferan como setas en nuestra región, pero ya se sabe, estos últimos dan votos, los centros de recuperación no.

Una última cosa, debemos tener en cuenta que muchos de los animales que nos encontramos en el campo no están heridos ni en mal estado y debemos dejarlos donde están. Muchos pollos de rapaces nocturnas, como cárabos y lechuzas, abandonan el nido antes de estar completamente emplumados y no debemos tocarlos porque sus padres seguirán alimentándolos. Lo mismo ocurre con las crías de los corzos y otros mamiferos, que se encaman entre la maleza para pasar desapercibidos pero que no son abandonados por su madres, que seguramente nos estarán vigilando. Ante la duda, lo mejor será llamar a la guardería (usando el 112 si no conocemos el número) o al Seprona, y dejar que ellos se encarguen de todo.