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jueves, 12 de febrero de 2015

La Iglesiona de Vidíu, la cueva marina más espectacular de Asturies

El Cabu Vidíu, en Ouviñana, es uno de los lugares más impresionantes de la costa asturiana. Sus acantilados verticales de más de 80 metros de altura solo son superados por los del Cabu Peñes, aunque en belleza no tienen nada que envidiar a los del cabo gozoniego. 


La cara este del cabo es la más espectacular de todas y es en ella donde los acantilados formados por estratos de cuarcitas y pizarras alcanzan la mayor altura y verticalidad. En estos acantilados se asentó una de las últimas colonias de Arao común (Uria aalge) de la Península ibérica, desapareciendo como reproductor a mediados del siglo pasado. Actualmente, las gaviotas patiamarillas (Larus michaellis) y los Cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) son los únicos representantes de la avifauna marina reproductora del lugar. Al norte, separado por un pequeño canal, se encuentra el Horrión del Cabu, un islote de unos 30 metros de altura que algunos estudios apuntan a que podría tener su origen en el desprendimiento de una gran roca del mismo cabo.


La cara oeste del Cabu Vidíu es menos vertical y cae directamente sobre la playa de Peñadoria. En el extremo del cabo se edificó un faro entre 1948 y 1950, que fue el último faro construido en Asturies y uno de los últimos que se edificaron en España.

Pero aparte de la gran belleza del cabo y de las vistas desde el mismo, uno de sus mayores atractivos se esconde en sus entrañas, pasando desapercibido para la gran mayoría de la gente que visita este lugar. Justo debajo del faro se encuentra una de las mayores y más espectaculares cuevas marinas de la costa asturiana, la Iglesiona, que abre una de sus tres bocas, la de mayor tamaño, hacia el norte, por lo que solo es visible desde la mar.

Rafa Busta en la playa de la Iglesiona

Para acceder a la cueva desde tierra hay que descender por el acantilado de la cara oeste siguiendo un camino estrecho y empinado que al final tiene un desplome de un par de metros. Hace un par de días, visitamos esta cueva con un guía de excepción, Alfonso, de Cai Milio, un enamorado de la zona y gran conocedor de este increíble lugar, y con Félix, que con ayuda de unas cuerdas hicieron mucho más sencillo el descenso. Como íbamos a grabar un nuevo capítulo para el programa de la Mar, que empezará a emitirse en un par de semanas en la RTPA, tuvimos que bajar un generador por el acantilado, lo que no fue una tarea fácil, pero como podréis ver en las imágenes, el esfuerzo mereció la pena.


La entrada a la cueva se hace por una pequeña boca que queda descubierta en marea baja. Tras pasar un pequeño túnel, la cavidad se abre para dejarnos ver la impresionante cúpula circular que se alza hasta los 40 metros de altura.


Como ya he comentado, para visitar la cueva hay que acceder en marea baja y a poder ser con la mar en calma, ya que está muy expuesta y durante las marejadas, la mar atraviesa la cueva de un lado a otro por lo que puede resultar muy peligrosa.


Hacia el oeste, una de las tres entradas de la cueva se abre para dejar ver parte de la costa occidental de la costa de Cuideiru y al fondo las sierras costeras del concejo de Valdés.

Después de que Alfonso nos comentara los secretos de la Iglesiona e hiciera sonar la caracola con la que hace años los marineros alertaban a los barcos en los días de niebla, llegaba la hora de marcharse. La marea estaba subiendo y la cueva se cerraría hasta la siguiente bajamar.

Por supuesto, no hay que olvidar que siempre que se va a la mar, siempre que se baja por un acantilado, siempre que se depende de la marea para entrar o salir, hay que tener mucho cuidado y mucho respeto porque un mal paso o perder la noción del tiempo, puede acabar siendo muy peligroso. En este caso, nunca hay que bajar solo, siempre hay que bajar acompañado y a poder ser de alguien que conozca la zona. Tampoco hay que fiarse de las cuerdas y cabos que pueden llevar mucho tiempo colocados y en cualquier momento se pueden romper. No hacer caso de estos consejos puede dar lugar accidentes, y por desgracia no es algo inusual, como podéis ver en aquí.

En ESTE ENLACE podéis ver el programa que grabamos ese día, y que dedicamos a la zona de la costa de Cuideiru empezando por Nuveana visitando la Iglesiona y recorriendo otras zonas próximas.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Un sistema kárstico amenazado en el Naranco


A escasos kilómetros de Uvieo, en pleno centro de Asturies, existe un un sistema kárstico impresionante, con galerías, estalactitas, estalagmitas, y huecos en el techo de las cuevas por las que se cuela la luz y se deja ver el bosque de ribera.


Pero estas cuevas, que han tardado millones de años en formarse, están amenazadas por las constantes voladuras de las canteras que se están comiendo a bocados la cara sur del Naranco. En las galerías por las que discurre el pequeño arroyo ahora casi seco, se amontonan los trozos de rocas desprendidas del techo, lo que no resulta extraño teniendo en cuenta que varias veces por semana, potentes explosivos detonan a escasos kilómetros de ellas provocando fuertes vibraciones.


Pero estas constantes agresiones, que en cualquier país civilizado estarían prohibidas atendiendo a la legislación sobre bienes de interés cultural, no sólo no se han reducido sino que se incrementarán en los próximos años, teniendo en cuenta que el Principado de Asturias ha autorizado hace menos de un mes la ampliación de las canteras de Arcelor en el Naranco ya que "no considera necesario realizar una evaluación de impacto ambiental". Y no nos olvidemos que esta es una nueva ampliación de una cantera en la cara norte del Naranco después de las aprobadas en 2012 y en años anteriores.


Una vez más hay que preguntarse para que sirven las figuras de protección de Medio Ambiente en Asturies. ¿Que sentido tiene el Plan Territorial Especial del Parque Periurbano del Naranco, publicado en el BOPA en 2008? Uno de los objetivos de este plan era el de "preservar el patrimonio cultural y paisajistico del Naranco, pero como ocurre con la mayoría de los planes, proyectos y directivas relacionadas con el Medio Ambiente, al final todo se queda en papel mojado, en una manera vil de engañar a los ciudadanos y a los turistas.

En una próxima entrada os pondré algunas imágenes de las formaciones de estalactitas, estalagmitas y columnas de este sistema de cuevas.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

martes, 9 de febrero de 2010

Murciélagos de herradura


En el túnel, mezclados entre cientos de Murciélagos de cueva (Minopterus schreibersii) aparecían otros murciélagos de mayor tamaño, unas veces solitarios o compartiendo el grupo con los de cueva y otras veces formando grupos, aunque menos densos que en la anterior especie. Se trataba de Muerciélagos de herradura grandes (Rhinolophus ferrumequinum), y como indica su nombre se caracterizan por la forma de su rostro, con unos pliegues que recuerdan a las herraduras de los caballos.


Esta especie suele pasar el invierno en cuevas, naturales o artificiales, donde la temperatura se suele mantener estable y próxima a los 11ºC. Una vez llegada la primavera buscan otros refugios más cálidos, siendo frecuente encontrarlos en desvanes y otras construcciones humanas.

Al igual que otras especies de murciélagos los Rinolofos son insectívoros y cada ejemplar puede consumir en una noche entre 1/4 y 1/3 de su peso en insectos, por lo que son muy beneficiosos como controladores naturales de plagas. Se ha estimado que una colonia de unos 1000 murciélagos de esta especie pueden comer más de una tonelada de insectos en una sóla temporada.

Algunas de las cuevas donde habitan estos animales están cerradas al público pero otras muchas no lo están, incluso algunas colonias se encuentran en túneles por los que pasan pistas, carreteras e incluso trenes. No es conveniente molestarlos durante el invierno, por lo que en este caso una vez que encontramos varios grupos de murciélagos preferimos abandonar el lugar y no permanecer demasiado tiempo dentro.

domingo, 7 de febrero de 2010

Murciélagos de cueva

Grupo de murciélagos de cueva y un murciélago de herradura

En un tunel abandonado una colonia de miles de murciélagos se encuentra pasando el invierno. Hasta que no nos adentramos unos 50 metros en el túnel no encontramos a los primeros, son algunos Rinolofos grandes (Rhinolophus ferrumequinum) que cuelgan solitarios del techo. Cuando avanzamos un poco más vemos los primeros grupos de Murciélagos de cueva (Minopterus schreibersii). Primero vemos un grupo de 6 o 7 individuos pero al poco empezamos a encontrar grupos más grandes, algunos de varias decenas de individuos.

Murciélagos de cueva

El murciélago de cueva es una especie de pequeño tamaño, que tiene un peso entre los 9 y los 16 gramos. Tiene unas orejas pequeñas y con forma triangular, con la punta redondeada y doblada hacia adelante. Comparado con otras especies de murciélagos, su rostro es muy achatado, con una frente protuberante. Las alas son muy largas, estrechas y puntiagudas y acaban en unos dedos muy largos.

Esta especie es una gran voladora, y puede alcanzar velocidades de hasta 55 km/h. Se suele encontrar en espacios abiertos, como valles fluviales, marismas y pastizales, donde caza insectos, sobre todo polillas y otros insectos de cutícula blanda.


Los murciélagos de cueva, al igual que el resto de especies de murciélagos, están protegidos por la ley y están catalogados como especies de interés comunitario en el anexo II del RG 1977/1995 de espacios Naturales.También se encuentran incluidos en los anexos II y IV de la Directiva Hábitats 43/94 CEE. Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan todas las especies de murciélagos es a la desaparición y deterioro de las cuevas y refugios donde pasan el invierno, y que en la mayoría de las ocasiones no tienen ningún tipo de protección.