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sábado, 18 de marzo de 2023

¿Les preocupa a los ayuntamientos la invasión eólica?

Hay noticias que se entienden mejor cuando se ven juntas, ya que en muchas ocasiones, si se leen por separado, o no se tiene la suficiente información, la interpretación de los hechos puede resultar confusa.

En la prensa de hoy aparece un artículo, en que que nos informan de que por primera vez el Principado de Asturias aborta la tramitación de tres parques eólicos porque, tal como contempla la ley, dos ayuntamientos, el de Taramundi y el de Boal, en los que se iban a asentar, han emitido informes desfavorables a su instalación. Podríamos pensar que ambos ayuntamientos, hartos de ver como sus sierras se llenaban de aerogeneradores cubriendo hasta el último centímetro cuadrado de su superficie, hayan dicho que ya estaba bien y que era hora de parar esa salvajada. 

También es conveniente apuntar para entender la situación que las comunidades autónomas, en este caso el Principado de Asturias, son las administraciones competentes para tramitar los parques eólicos de mas de 50 megavatios, la inmensa mayoría de los que están instalados en Asturias. Los parques que tienen uan potencia superior a los 50 megavatios los tramita el Ministerio para la Transción Ecológica. Y esto es muy importante, porque podría explicar por que muchos de los grandes parque eólicos que cubren sierras enteras del occidente de Asturias se fraccionan en pequeños parques que por separado tienen menos de 50 megaviatios, pero si se unieran, ya que son promovidos por la misma empresa, sumarían mucha más potencia, por lo que deberían ser tramitados por la administración central. Cualquiera diría que esta fragmentación de proyectos tiene algo que ver con la reciente aprobación de la Nueva Ley de Calidad Ambiental en Asturias, que entre otras cosas permitirá dar de paso un proyecto "pequeño" con una simple declaración responsable del promotor, eliminando la anterior obligación de someterse a una evaluación de impacto ambiental.


Pero si leemos la noticia que ha aparicido en otro diario regional hace justo un mes, vemos las caras sonrientes del alcalde de Boal, José Antonio Barrientos y de la representante de Capital Energy, felices como dos perdices el día que acaba la temporada de caza menor, firmando un acuerdo por el cual el consistorio permitiría parques eólicos en su territorio, siempre que las empresas que los instalaran arreglaran las carreteras y dieran empleo, en resumidas cuentas, que aflojaran la cartera que ya luego se gestionaría ese dinero como el ayuntamiento considerara oportuno.

Pues curiosamente, uno de los proyectos que se han rechazado es promovido por la empresa Green Capital, que pertenece al grupo Capital Energy. Si, los mismos que firmaban alegremente el convenio con el ayuntamiento de Boal. También resulta curioso como surgen pequeñas empresas asociadas a estas grandes corporaciones, que se encargan de la instalación de los parques, y que sospechosamente, después de terminada la instalación se dan de baja. De esa forma, si en un futuro hubiera de desmantelar ese parque eólico, con los costes que ello conllevaría, la empresa ya no existiría. 

Si fueramos mal pensados, pensaríamos que quizás Capital Energy no haya aflojado suficiente dinerito y eso haya motivado el rechazo del proyecto. Y si siguieramos siendo mal pensados, pensaríamos que en unas semanas, ese pequeño inconveniento se habrá solucionado problemente porque se añadirá un pellizquito más al "convenio" con el ayuntamiento, volviendo entonces las sonrisas a empresas, ayuntamientos y Principado de Asturias.

Pero no somos mal pensados, seguro que lo que le preocupa a los ayuntamientos de Taramundi y Boal es la desfeita que se está montando en sus montes. Debe ser eso


miércoles, 23 de marzo de 2016

La biomasa y el Henrietta de Phileas Fogg


-Ahora, ¿este buque me pertenece?
-Seguramente; desde la quilla a la punta de los palos; pero todo lo que es de madera, se entiende.
- Bien; que arranquen todos los aprestos interiores, y que se vayan echando a la hornilla.

Júzguese la mucha leña que debió gastar para conservar el vapor con suficiente presión. Aquel día, la toldilla, la carroza, los camarotes, el entrepuente, todo fue a la hornilla.

Al día siguiente, 19, se quemaron los palos, las piezas de respeto, las berlingas. La tripulación empleaba un celo increíble en hacer leña. Passepartout, rajando, cortando y serrando, hacía el trabajo de cien hombres. Era un furor de demolición.

Al día siguiente, 20, los parapetos, los empavesados, las obras muertas, la mayor parte del puente fueron devorados. La "Henrietta" ya no era más que un barco raso, como el del pontón.


miércoles, 9 de junio de 2010

Buitres negros en Asturies, veneno y aerogeneradores

Buitre negro y Buitre leonado en la Sierra de Panondres (Navia)

El Buitre negro (Aegypius monachus) es una especie de ave carroñera que aunque no se reproduce en Asturies se está observando en nuestra provincia con cada vez más frecuencia en los últimos años. La mayoría de las observaciones corresponden a individuos jóvenes que se encuentran en dispersión postgenerativa. El 17 de mayo de este año un ejemplar joven (ver foto) fue observado por Nacho Pérez junto a varios buitres leonados (Gyps fulvus) y Alimoches (Nephron percnopterus) en la sierra de Panondres, entre los concejos de Navia, Valdés y Villayón. Durante el último mes varios miembros de la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies también han aportado varias citas de esta especie: un ejemplar en Ribesella (Adrian Vigil), otro en la Foz de Morcín (Luis Aurelio Álvarez Usategui) y otro en Cuideiru (Pablo Antonio Álvarez Valdés), aunque no se puede descartar que se tratara del mismo ejemplar, ya todas las observaciones se realizaron en fechas muy próximas. Además tenemos constancia de una observación de dos ejemplares hace un par de días en Villayón (Xurde Gayol).

 Buitre negro en Villayón hace un par de días

Este aumento del número de citas se corresponde con el aumento de la población reproductora en sus áreas de cría tradicionales, sobre todo en Extremadura. En el último censo realizado en 2006, se contaron 1845 parejas reproductoras en la Península Ibérica, aunque se cree que esta cifra podría ascender a 2440 parejas ya que en algunas zonas no se realizaron las visitas en la época adecuada por lo que muchas parejas controladas en años anteriores no se detectaron.



Tal como se observa en el mapa de distribución de la especie, la población ibérica de Buitre negro se encuentra completamente aislada del grueso de la población, que se situa en Asia, por lo que nuestra población se puede considerar como una unidad de conservación independiente.

Entre los factores de amenaza de esta especie y de otras aves carroñeras destaca el veneno, cuya presencia en los montes ha resurgido con fuerza en los últimos años. Es de destacar que muchos casos de envenenamiento en Asturies son silenciados por la administración, en un intento vano por seguir con la patraña del paraíso natural, como si aquí no ocurriera nada. De hecho se demuestra una vez más el absurdo de algunos proyectos avalados por el Principado, como el de reintroducción del Quebrantahuesos en los Picos de Europa, una especie que muy probablemente se haya extinguido por culpa de veneno y que se pretende soltar de nuevo sin haber solucionado el problema que causó su desaparición. Es de destacar que este proyecto ha sido rechazado por un comité científico formado por varios expertos de diversas instituciones (CSIC, Universidad de Oviedo, Universidad de Vigo, Universidad de Valencia, etc) debido a las serias dudas acerca de la viabilidad del mismo.


Parque eólico en una sierra del concejo de Cuideiru

Pero uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las aves rapaces planeadoras, entre ellas los buitres, son las colisiones con las aspas de los aerogeneradores que poco a poco están invadiendo todas las sierras de Asturies. Estos parques causan la muerte de cientos de buitres todos los años y teniendo en cuenta las previsiones futuras, según las cuales se pretenden instalar hasta 800 molinos en la mayoría de las sierras de la región, el panorama parece cada vez mas desolador. Tal como me comentaba Nacho Pérez, en el lugar donde se vio el buitre negro es frecuente ver grandes grupos de buitres leonados y también varios alimoches, y esa es una zona en la que está previsto instalar varios parques eólicos, así que nos podemos imaginar lo que les espera en los próximos años.

Tal como parece, a los buitres les espera un futuro muy negro.

martes, 2 de febrero de 2010

Parques eólicos: ¿energías alternativas o negocio lucrativo?

Parque eólico marino en la costa danesa

En los últimos años se ha producido un notable incremento en el número de instalaciones eólicas en nuestro país. Los molinos que hace pocos años eran figuras anecdóticas en el paisaje ahora ocupan cientos de kilómetros de nuestras sierras y parece que esto sólo es el principio. Sólo en Asturies está previsto instalar 40 nuevos parques eólicos antes de 2015, después de que el gobierno regional levantara la moratoria sobre este tipo de instalaciones que estableció en 2001.

Resulta evidente que es necesario cambiar el modelo energético actual, basado casi exclusivamente en el consumo de combustibles fósiles, un modelo muy contaminante y que necesita recursos no renovables que más tarde o más temprano se agotarán, mientras que nuestras demandas energéticas cada vez son mayores. Por el contrario, las energías obtenidas a partir del viento, el sol o las mareas suelen recibir el nombre de energías renovables ya que al contrario que las obtenidas a partir de los combustibles fósiles, son inagotables. Pero además de renovables, estas energías suelen ser "vendidas" tanto por las compañías eléctricas como por los políticos como "energías alternativas", lo que implicitamente indica que el uso de este tipo de energías es una alternativa al uso de las energías "no renovables", o sea, que la construcción de centrales eólicas o solares debería ir aparejada al desmantelamiento de las numerosas centrales térmicas altamente contaminantes.


Central de ciclo combinado

Pero la realidad es muy distinta y mientras que los parques eólicos aparecen como setas en otoño, las centrales térmicas no sólo no se desmantelan sino que se siguen construyendo, como ocurre en Asturies, donde está previsto inaugurar varias centrales de ciclo combinado entre este año y en los años venideros. Y todo esto ocurre en una región que desde hace tiempo produce mucha más energía de la que consume y que actualmente pretende construir varias líneas de alta tensión para vender esos excedentes a costa de un tremendo impacto ambiental. Estos hechos parecen demostrar que detrás de las energías alernativas se oculta un negocio muy lucrativo para muchas empresas, que además está subvencionado por el estado y que no parece que a corto y medio plazo vaya a mitigar los problemas de emisiones de CO2 que produce el uso de combustibles fósiles.

Por otra parte habría que añadir que de la misma manera que la energía eólica es una energía limpia porque no produce residuos, no se puede decir que sea inocua, ya que tanto los molinos como las infraestructuras asociadas a los mismos (pistas, cableado, edificios, etc) producen un importante impacto tanto sobre el paisaje como sobre el ecosistema y la fauna y flora asociada.

Tal como comentaba al principio, en los próximos años está previsto abrir 40 nuevos parques eólicos terrestres sólo en Asturies, una región de poco más de 10.000 km2. Estos parques ocuparan la mayoría de sierras y cordales de nuestra geografía y además de en tierra ya se ha previsto rodear el litoral de la península de molinos marinos. Y Asturies va a ser el banco de pruebas para esa tecnología en nuestro país, ya que las obras para su instalación comenzarán este mismo año y se prevé que estén terminadas en 2011.


Zonificación de áreas eólicas marinas en España

En la mayoría de las ocasiones la instalación de parques eólicos suelen pasar evaluaciones de impacto ambiental no demasiado exigentes y debido al apoyo de numerosas asociaciones ecologistas internacionales, como Greenpeace, gran parte de la opinión pública piensa que no producen ningún impacto en el medio, cuando esa no es la realidad. Estos parques tienen impacto dependiendo del lugar donde se ubiquen, y ese impacto ha quedado demostrado en aquellas zonas donde las concentraciones de aves son elevadas durante ciertos periodos del año, como por ejemplo en el estrecho de Gibraltar, donde en unos pocos kilómetros se concentran durante unos meses la mayoría de las aves migradoras que pasan hacia África o regresan hacia Europa para reproducirse en primavera. Lo mismo ocurre en la mar, ya que tal como se ve en el mapa de zonificación eólica, las zonas potenciales en las que se podrían ubicar estos parques comprenden prácticamente todo nuestro litoral (zonas verdes y amarillas) y tal como vimos en este mismo blog, nuestras costas son las vías por las que emigran millones de aves marinas todos los años. Y estas aves se encontrarán con las aspas de los molinos durante su viaje y muchas de ellas perderán la vida, tal como ocurre con las rapaces planeadoras, como podemos observar en el siguiente video.





Lo que parece evidente es que actualmente las energías eólicas no están siendo la alternativa al uso de combustibles fósiles, ya que a pesar de haberse incrementado exponencialmente su número, las centrales térmicas no se están eliminando gradualmente e incluso se están construyendo muchas más. Por otra parte, las eólicas son energías limpias pero no inocuas, y por lo tanto la instalación de un parque eólico debería pasar por una estricta evaluacion de impacto ambiental, evitando los lugares sensibles. Como comentaba Manuel Martín-Vivaldi en el numero 286 de la revista Quercus, a nadie se le ocurriría instalar un molino eólico en la Alhambra de Granada, aunque las condiciones del viento fueran inmejorables, entonces, ¿por qué no nos planteamos las mismas restricciones a la hora de instalarlos en lugares de elevado valor paisajistico o ecológico?

El cambio de modelo energético no debe pasar por un aumento de producción de energía, sea la que sea, sino por un uso racional de la misma, reduciendo y optimizando nuestro consumo.