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viernes, 25 de agosto de 2023

¿La "guerra" del pigargo?

El periódico La Nueva España nos deleita hoy con un publirreportaje sobre los pigargos que para no defraudar ilustra con un titular acorde a su línea mierder habitual: "Proyecto Pigargo: la guerra desatada".

Pero vayamos por partes. Aquí no hay ninguna guerra, aquí hay un proyecto de introducción de una especie que nunca debería haber comenzado, porque en primer lugar se apoya en unas pruebas de su presencia como reproductora que ya han sido rebatidas en multitud de ocasiones porque no eran concluyentes. La mayoría de estas supuestas pruebas son testimonios orales o transcripciones escritas que casi con total seguridad hacen referencia a otras especies de rapaces, como el águila pescadora, cuya presencia como reproductora, incluso en la actualidad, está confirmada desde hace tiempo. El resto de "pruebas irrefutables" son algunos restos fósiles que lo único que confirman es que algunos individuos de la especie pasaron por aquí, algo que ya se sabe porque las observaciones como divagante si están acreditadas, incluso con varias observaciones recientes. Pero eso no indica que se trate de una especie reproductora, ni muchísimo menos, ya que todos los años millones de individuos de cientos de especies visitan la Península ibérica como invernantes, como divagantes, o haciendo escala durante sus viajes migratorios, sin que eso implique que sean especies reproductoras. Pero incluso en el caso de que hubiera indicios de su reproducción hace miles de años, que no es el caso, eso tampoco sería suficiente para justificar su reintroducción, ya que el ecosistema podría haber sufrido importantes cambios desde su desaparición y una reintroducción podría acarrear muchos más problemas que beneficios. Por ejemplo, de la Hiena manchada (Crocuta crocuta) si hay pruebas irrefutables de su presencia como reproductora hasta hace poco más de 10.000 años, a finales del Pleistoceno tardío, y a nadie se le ha ocurrido comenzar un proyecto de reintroducción con la especie.

Por otra parte, sobre si el Pigargo es un depredador o un carroñero, se trata de una discusión tan ridícula que resulta absurdo seguir comentándolo. Por supuesto que es una especie carroñera, pero por supuesto que también es un depredador y para confirmarlo solo hace falta leer cualquier trabajo sobre su dieta en su área natural de distribución. Los pigargos depredan sobre peces, sobre mamíferos y sobre aves marinas, como ocurre en Noruega, donde gran parte de su dieta está formada por estas aves. Partiendo de esa información, no es descabellado afirmar que en el Cantábrico, en el mismo lugar donde se han soltado los pigargos, hay especies en peligro como los salmones o los cormoranes moñudos, que podrían llegar a formar parte de la dieta de los pigargos. 

Leer las declaraciones de Lorena Juste, que es la cabeza visible del proyecto coordinado por GREFA, tachando de bulos infundados esas informaciones, aparte de una falta de respeto no es sorprendente ya que lleva usando esa estrategia difamatoria desde que algunos empezamos a criticar el proyecto. Pero aparte de una falta de respeto, todo lo que afirmamos está apoyado en trabajos científicos publicados y no en opiniones arbitrarias, o como ella afirma, motivadas por algún interés personal que debería explicarnos, ya que si no es capaz de hacerlo, debería rectificar y pedir disculpas.  Por lo tanto, lo único que podrían explicar su habitual retahíla de descalificaciones, como ese supuesto "odio" o "animadversión" hacia los pigargos, que seguramente use para tocar la fibra de ciertos sectores animalistas y ganarse su apoyo, solo parecen responder a la frustración al ver en peligro su puesto de trabajo. Obviamente los pigargos, que son unas aves preciosas y magníficas, que en su área de distribución son una pieza irremplazable en el ecosistema, no tienen ninguna culpa en todo este asunto. Y por cierto, no se nos debe olvidar que el pigargo es una especie que no solo no está amenazada sino que está experimentando un importante crecimiento poblacional y una expansión en su área de distribución.

Pero ni el titular belicista de La Nueva España ni las descalificaciones de Lorena Juste deben servir para maquillar la realidad, que no es otra que la siguiente: El Proyecto Pigargo se ha terminado. Y se ha terminado porque una vez finalizada su fase experimental de dos años, para pasar a la fase definitiva se necesita el apoyo de las CCAA implicadas, y en la última reunión del Comité Nacional de Flora y Fauna, tanto los representantes de Asturias, como los de Galicia y Cantabria, se lo han retirado y ya se han paralizado las sueltas. O sea que lo único que hay que hay que aclarar es lo que se va a hacer con las aves que ya se han liberado, algo que debería haberse contemplado en la memoria del proyecto y que confirma, por enésima vez, la enorme chapuza de todo esto, desde sus inicios hasta ahora. 

Y por supuesto, tanto el Ministerio de Transición Ecológica como el Principado de Asturias deberían dejar de escurrir el bulto y hacer una declaración formal que clarifique todos estos puntos, por ejemplo, la eliminación de los puntos de alimentación suplementaria que están fijando a los pigargos al área de suelta.

Hasta que todo esto ocurra todo lo demás son fuegos de artificio.

martes, 28 de septiembre de 2010

¿Donde están los quebrantahuesos liberados en los Picos de Europa?

El  8 de julio de este año, hace casi dos meses y medio, se liberaron los dos primeros quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en los Picos de Europa como parte de un proyecto de reintroducción dirigido por la FCQ. Desde entonces, y a pesar de que los dos ejemplares han sido provistos de marcas de colores de identificación a distancia y equipados con emisores GPRS que permiten conocer su posición exacta a cualquier hora del día, no hemos vuelto a saber nada de ellos. De la euforia de los políticos y los responsables del proyecto durante los meses previos a la suelta, se ha pasado a un mutismo absoluto, ni siquiera en la página web del proyecto aparece noticia alguna.

Este silencio es sospechoso, sobre todo tratándose de un proyecto apoyado desde el principio por la administración asturiana, y que incluso el presidente del Principado había tildado de "sueño hecho realidad". Todos conocemos cómo les gusta a los políticos sacar rédito electoral de cualquier cosa que hagan, y por eso me extraña que no haya aparecido ninguno de estos señores cargado de papelotes, fotos y gráficos a ilustrarnos sobre las andanzas de Leoncia y Deva, que así es como llamaron a las dos hembras liberadas. Es probable que ese sueño se haya convertido en pesadilla, y que los dos quebrantahuesos hayan muerto envenenados, como ya ha sucedido con una gran cantidad de aves y mamíferos en nuestra región.

El veneno ha vuelto a aparecer con fuerza en Asturies, y en los Picos de Europa, el lugar donde se pretende que se establezca una población viable de esta especie, ha causado y sigue causando la muerte de numerosos buitres y otras aves carroñeras. Precisamente el veneno había sido el causante de la extinción del quebrantahuesos en los Picos a mediados del siglo XX, y la actual presencia del mismo en esas montañas había sido uno de los argumentos en contra de la reintroducción. Parece evidente que antes de soltar nuevas aves se deberían eliminar los problemas que habían llevado a la especie a su desaparición.

En el caso de que realmente las dos aves soltadas hubieran muerto, sería necesario dar a conocer esos datos. Todos sabemos que la supervivencia durante el primer año de vida de todas las rapaces es muy baja, y en el caso de aves liberadas procedentes de cría en cautividad, es mucho menor. Ese es un riesgo conocido y que todos los proyectos de este tipo ya tienen en cuenta. Es imprescindible liberar varias decenas de animales durante muchos años antes de que se produzcan las primeras reproducciones en libertad. Lo que no se puede permitir es el oscurantismo y la falta de información, si las aves se han muerto es necesario que se sepa y que se sepan todos los detalles, y si aun siguen vivas no estaría mal que se dijera también.

Si las aves hubieran muerto y los responsables del proyecto lo supieran y hubieran ocultado esa información, sería la puntilla para un proyecto que fue muy criticado desde el principio, no solo por numerosas asociaciones conservacionistas, sino tambien por un comité de expertos pertenecientes al CSIC y a varias universidades españolas. Curiosamente, la Sociedad Española de Ornitologia, que había encargado ese último informe y que recomendaba la corrección del proyecto antes de ponerlo en marcha, justo antes de la suelta dio marcha atrás y ahora lo apoya e incluso el propio director de esta asociacion se muestra muy alegre con la suelta.

Mientras todo esto ocurre, hace un par de meses, coincidiendo con la suelta de Leoncia y Deva, moría en Lleida el quinto quebrantahuesos en lo que va de año, lo habían bautizado como Rover y su muerte no se hizo pública. Quizás en este caso tampoco convenía que se supiera que en la población de la que se están extrayendo los pollos con que se están repoblando los Picos, las cosas tampoco son de color de rosa, y que por culpa del veneno, los tendidos eléctricos y otras muchas causas, casi siempre ligadas al hombre, la población pirenaica sigue en peligro.