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martes, 12 de mayo de 2015

Regreso a Monfragüe

Como todos los años por estas fechas, el pasado fin de semana me bajé hasta el Parque Nacional de Monfragüe y cambié por unos días el olor de la mar por el olor de las jaras. En poco mas de 4 horas de viaje ya estaba en la Portilla del Tietar, donde decenas de Buitres leonados descansaban en las rocas que caían sobre el río como gárgolas en una catedral gótica. A escasos metros de las rocas, en una encina que se recortaba contra el cielo, la pareja de Águilas imperiales que tienen aquí su territorio habían decidido instalar su nido. Decenas de curiosos enfocaban sus telescopios hacia allí para ver como la hembra protegía a su único pollo de los rayos del sol. El pequeño aguilucho, de color blanco inmaculado asomaba de vez en cuando entre las hojas ajeno a todo el revuelo.


El sol pegaba fuerte a esas horas de la tarde y no fue hasta la mañana siguiente, poco después de amanecer, cuando pude ver a la pareja de águilas con la mejor luz del día. La hembra salió a estirar las alas y voló ante nosotros para volver a posarse de nuevo en el nido. Unos metros más allá, en el acantilado, un búho real había llegado minutos antes para posarse junto a sus dos pollos ya crecidos.


Unos cientos de metros más lejos, una hembra de alimoche incubaba sus huevos en una pequeña cueva en la que apenas cabía. Ya llevan varios años criando allí, pero la cigüeña negra que nidificaba a escasos metros ya no estaba, hace unos años que ha cambiado de sitio, desplazada por una pareja de buitres.

En Monfragüe siempre hay algo que ver, la densidad de aves rapaces es tan alta que es raro encontrar un cachito de cielo en el que no encontremos alguna. Y sobre todo para los que venimos del norte, donde prácticamente todas las rapaces que vemos volar sobre nuestras cabezas son ratoneros comunes, nos llama la atención la enorme variedad de especies: buitres negros y leonados, alimoches, águilas imperiales, culebreras, calzadas, milanos y si hay suerte alguna de las águilas perdiceras, que cada vez más amenazadas en la Península Ibérica, aún se pueden encontrar con relativa facilidad en Monfragüe.


El monte aún estaba verde por las últimas lluvias, pero en un par de semanas se habrá agostado y tomará el color amarillo y ocre del verano. Entre las jaras, muchas de las cuales aún conservaban las flores, los ciervos se guardaban del calor esperando a a la tarde para salir a los claros. En Monfragüe no tienen grandes depredadores que controlen su población y tanto ciervos como corzos se muestran muy confiados, sabiendo que tienen pocos peligros que los amenacen.


La visita obligada al Salto del Gitano, sin duda el observatorio ornitológico más conocido de España, nos deparó una sorpresa. A la larga lista de especies que han elegido estos impresionantes cortados sobre el Tajo para nidificar se les ha unido una nueva especie. Una pareja de Garzas reales había construido su nido en una encina justo enfrente del mirador. Mas retrasadas que los buitres leonados, algunos de los cuales ya tenían pollos muy crecidos, las garzas aún no habían hecho la puesta y se encontraban en plena fase de apareamiento.


Cerca del nido de las garzas se encontraba vacío el nido de las cigüeñas negras, sin duda el nido más visto y fotografiado de esta especie, no solo en el parque nacional sino en toda la Península. Hace unos años una pareja de buitres leonados las echó de su casa y se tuvieron que buscar un nuevo sitio en una roca sobre al agua a pocos metros de allí.


En estos cortados el año pasado anidaban 3 parejas de esta especie, pero este año solo hemos visto dos nidos, en los que aún no habían eclosionado los pollos. Al igual que ocurre con otras especies del parque, seguramente no haya un lugar mejor para ver a las cigüeñas negras que éste. Con un poco de suerte, en uno de los viajes que hacen al nido nos llegarán a pasar justo por debajo de nosotros, dejándonos imágenes que no solemos ver casi nunca.


Además de las "aves grandes" multitud de otras especies habituales en la zona también se dejaron ver. El infatigable roquero solitario cantaba sin descanso posándose a menudo en las rocas cercanas y junto a él, herrerillos, carboneros, colirrojos tizones y escribanos montesinos también se mostraban confiados posándose en ocasiones a menos de un metro de nosotros. Los aviones roqueros y las golondrinas dáuricas también volaban en círculos ante nuestros ojos, posándose de vez en cuando en las rocas donde habían construido sus nidos. Me entretuve con las golondrinas un buen rato, tratando de sacarles una foto, lo que no resultaba nada fácil ya que aparte de su pequeño tamaño en comparación con sus vecinos, se movían mucho más rápido, siendo casi imposible no solo hacerles una foto sino incluso llegar a encuadrarlos. Finalmente conseguí salvar un par de imágenes decentes.


Estos hirundínidos, al contrario que las golondrinas comunes no aprovechan las casas humanas para construir sus nidos y prefieren los cortados rocosos, aunque no le hacen ascos a otras construcciones como viaductos o túneles.

Pero además de aves, en Monfragüe también hay una buena variedad de anfibios y reptiles. Aunque esta vez muchas de las que especies que vimos otros años, como la culebra de herradura o la de escalera, no se dejaron ver y a pesar de que la víbora hocicuda sigue siendo una asignatura pendiente, algunas especies como la lagartija colilarga, el lagarto ocelado o el galápago leproso, si aparecieron.


Hace casi 30 años que visité Monfragüe por primera vez y desde entonces muchas cosas han cambiado. En esa primera visita este espacio era "sólo" un Parque Natural y no había prácticamente infraestructuras para los visitantes. Se podía acampar libremente cerca de Villarreal de San Carlos y no había las aglomeraciones que se encuentran ahora. A partir de 2007 Monfragüe se convirtió en  el decimocuarto Parque Nacional de España. Esta nueva catalogación ha servido para aumentar su protección, aunque con la nueva ley de Parques Nacionales aprobada recientemente por el actual gobierno no se sabe muy bien, como afectará.

Después de tres intensos días en los que compartimos excursiones, cenas y risas con mis amigos de la asociación Ardeidas, que nos llevan invitando desde hace tiempo a estas quedadas, llegaba la hora de marcharse. Todavía nos quedaba tiempo para hacer una última visita a las águilas imperiales antes de irnos. 

Hay sitios a los que siempre apetece volver, y Monfragüe es uno de ellos.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

miércoles, 14 de mayo de 2014

Fin de semana en Monfragüe con Ardeidas


Hay algunos lugares a los uno no se cansa de volver y por los que no parece pasar el tiempo. Hace 30 años que visité Monfragüe por primera vez, coincidiendo con la última visita del cometa Halley, al que pudimos ver desde la entrada de la tienda de campaña en una noche de la semana santa de 1984. Han cambiado muchas cosas desde entonces, como la declaración de este espacio como Parque Nacional en 2007, con lo que se consiguió definitivamente el grado de protección que este espacio merecía por derecho propio. 


Incomprensiblemente, el giro dado en los últimos meses a la gestión de los Parques Nacionales, permitiendo cacerías en su interior y autorizando algunos usos turísticos prohibidos hasta ahora, ha vuelto a poner de manifiesto el verdadero interés de los políticos en la conservación de la naturaleza y su ignorancia sobre lo que significa el Medio Ambiente.


Desde esa primera visita, he vuelto a Monfragüe en muchas ocasiones, en algunas incluso me he desviado de mi ruta para estar sólo una hora asomado al Salto del Gitano antes de seguir viaje. Para alguien del norte, viajar a Extremadura, y a Monfragüe en particular, es algo muy especial. La vegetación es completamente diferente, el olor de las jaras, las encinas y alcornoques, y la fauna, sobre todo las aves, pero también los anfibios y los reptiles, hacen que nos parezca que hemos cambiado de país e incluso de continente.


Además de estas visitas particulares, desde hace 4 años, nuestros amigos de la asociación Ardeidas, seguramente la asociación ornitológica y conservacionista más importante de Castilla la Mancha, con sede en Talavera de la Reina, nos invitan a pasar un fin de semana con ellos en este lugar mágico, y el pasado fin de semana acudimos a la cita con más ganas que nunca. Hace un año no pudimos bajar por un asunto personal y ya teníamos muchas ganas verlos, aunque fuera solo un par de días. Es un auténtico lujo sentirse como uno más entre ellos, ver y disfrutar de Monfragüe y compartir mesa, risas y conversaciones con un grupo de amigos de todas las edades, que sienten la misma pasión que nosotros por la naturaleza.


Y hablar de Monfragüe es hablar de aves rapaces, no sólo por la variedad de especies, sino también por su densidad. Los buitres negros se dejaron ver a placer sobre la Portilla del Tietar, e incluso pudimos ver un nido en la copa de un pino desde el Salto del Gitano.


Y por supuesto la reina de las aves de Monfragüe, el Águila imperial ibérica (Aquila adalberti), que aunque se hizo de rogar, al final apareció sobrevolando la zona donde tenía su nido, y donde dos pequeños pollos asomaban la cabeza de vez en cuando entre las ramas de la encina donde se encontraban.


Los buitres leonados (Gyps fulvus) tienen en Monfragüe una de sus mayores colonias a nivel mundial, y pudimos verlos en casi todos los sitios. Desde el mirador del Salto del Gitano, en la mayoría de los nidos ya había pollos crecidos. Por el contrario, las cigüeñas negras (Ciconia nigra), que tienen un nido en la peña y otro en una isla del río, parecen estar mucho más atrasadas que en años pasados y mientras que una pareja estaba incubando la otra parecía que ni siquiera tenía huevos.


Los alimoches (Neophron percnopterus) tampoco fallaron a la cita, tanto en la Portilla del Tietar como en el Salto del Gitano. Sólo faltó el Quebrantahuesos para completar el pocker de buitres ibéricos y no hubiera sido raro verlo, ya que un ejemplar inmaduro apareció en este último lugar hace tan sólo un par de semanas.


Pero aparte de mirar para las aves, también aproveché para buscar otros animales que no veo el resto del año. Esta vez no tuve suerte con los reptiles, que no quisieron presentarse a pesar de mis esfuerzos por encontrarlos. Pero bajo una piedra me encontré con este escorpión (Buthus occitanus) que aunque muy común en el sur, es muy escaso o esta ausente en la mayoría de las zonas del norte peninsular. Así que aproveché para hacerle unas fotos y dejarlo tranquilo donde lo había encontrado.


En la charca que se encontraba a escasos metros de los chozos de Villarreal de San Carlos donde dormimos, las ranas se encontraban en plena actividad reproductora. Ranas verdes (Pelophylax perezi), Ranitas meridionales (Hyla meridionalis) y unos pocos Sapillos pintojos (Discoglossus galganoi) se juntaban para cantar poco después de anochecer, mientras por la orilla, una enorme hembra de Sapo común (Bufo spinosus) merodeaba en busca de comida. 

Tuvimos tiempo incluso de ver los satélites de Júpiter y los anillos de Saturno, a pesar de que la luna estaba casi llena. Muchos de los que allí estaban nunca los habían visto y se quedaron tan boquiabiertos como me quedé yo la primera vez que pude comprobar con mis propios ojos que esos anillos no eran sólo una ilustración en un libro, o una imagen de televisión, realmente se podían ver sin dificultad con un telescopio.


El fin de semana se acabó tan pronto que casi no nos dimos cuenta, y a la mañana del tercer día llegó la hora de las despedidas y de volver a casa. No quiero dejar esta entrada sin agradecer de nuevo a todos los miembros de Ardeidas los buenos momentos que pasamos juntos estos días. Muchas gracias por acoger a esta pequeña avanzadilla del norte, y ya sabéis donde encontrarnos cuando os apetezca cambiar las encinas por los hayedos y los acantilados marinos. Y a vosotros, Migue, Paloma, Jose y Conchi, un abrazo muy fuerte, nos vemos pronto.

LISTA DE ESPECIES OBSERVADAS.
Aves (46): Águila imperial, Buitre negro, Alimoche, Buitre leonado, Águila calzada, Milano negro, Ratonero común, Cernícalo común, Halcón peregrino, Cigüeña negra, Cigüeña blanca, Garza real, Perdiz roja, Triguero, Alondra común, Cogujada común, Pinzón común, Ruiseñor común, Collalba rubia, Escribano montesino, Estornino negro, Chotacabras gris, Alcaudón común, Carbonero común, Herrerillo común, Mito, Escribano montesino, Avión común, Golondrina común, Avión roquero, Vencejo común, Avión zapador, Chotacabras, Mirlo, Zorzal común, Gorrión común, Roquero solitario, Curruca capirotada, Paloma torcaz, Paloma bravía, Lavandera blanca, Lavandera cascadeña, Urraca, Rabilargo, Críalo, Cuervo común.
Mamíferos (2): zorro, ciervo
Anfibios (5): Rana verde, Ranita meridional, Sapillo pintojo, Sapo común, Tritón ibérico
Reptiles (4): Salamanquesa común, Galápago leproso, Lagartija colilarga

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