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lunes, 18 de agosto de 2014

La hormiga león, un animal de ciencia ficción

Observando a algunos animales que tenemos a nuestro alrededor, no resulta complicado averiguar de dónde surge la inspiración de muchos guionistas de ciencia ficción a la hora de crear a sus personajes. Mantis religiosas, escarabajos o ciempiés y otros muchos, desconocidos para la mayoría de la gente, son recreados casi exactamente para dar vida a monstruos y extraterrestres, limitándose en muchas ocasiones a aumentarles el tamaño.


En un prado costero, descansaba sobre una hierba después de una noche de actividad un insecto de alas translúcidas ligeramente manchadas de negro. A simple vista parecía una pequeña polilla o incluso una libélula, pero lo cierto es que no se encuentra emparentada con ninguna de ellas.


Cuando nos acercamos un poco más, podemos ver sus antenas en forma de maza, su rostro afilado y sus ojos grandes y metalizados, que son una adaptación para ver de noche. Sus patas están cubiertas de pequeñas púas que les sirven para agarrar a los mosquitos y otros insectos de los que se alimentan. Se trata de un adulto de hormiga león (Orden Neuroptera, Familia Myrmeleontidae) y no son nada fáciles de ver, de hecho, este es el primer adulto que me encontré a pesar de haberlos buscado durante años.

Pero estos insectos son mucho más conocidos durante su fase larvaria que durante su fase adulta. Después del apareamiento, las hembras buscan un lugar adecuado donde depositar los huevos, normalmente un suelo arenoso o con tierra suelta desprovisto de vegetación. Cuando eclosionan los huevos, las larvas fabricarán una trampa en forma de embudo donde se esconderán y esperarán a sus presas.


Una vez construida la trampa, la larva se situará en el fondo. La larva de hormiga león es uno de los depredadores más eficaces entre todos los insectos. Está equipada con las mandíbulas más grandes en proporción a su tamaño de todo el reino animal y con ellas, además de agarrar a sus presas, les inocula una solución enzimática que digiere sus tejidos para luego succionar el líquido resultante.


En la proximidad de la trampa, un hormiguero de hormigas negras (Lasius niger) se encuentra en plena actividad. Un ejercito de pequeñas obreras abandonan su refugio cuando el sol empieza a calentar y se dispersan en todas direcciones en busca de comida. Una de ellas se ha salido de su ruta habitual y ha caído en la trampa. A pesar de sus esfuerzos por salir resbala continuamente y para poner las cosas peor, desde el fondo comienzan a torpedearla con granos de arena que hacen que pierda el equilibrio y caiga de nuevo. 

No hay escapatoria posible y después de unos segundos, dependiendo de la resistencia de la presa, la pequeña hormiga acaba en el fondo de la trampa, donde las mandíbulas del depredador la atraparan para comérsela bajo tierra. 

En este vídeo podéis ver toda la secuencia y apreciar en detalle el aspecto de la larva de la hormiga león.



Quizás ahora, cuando volváis a ver alguna de las películas de ciencia ficción más conocidas, os deis cuenta de que muchos de los terribles monstruos que aparecen en ellas se encuentran bajo nuestros pies y que el mejor guionista sigue siendo la propia naturaleza.


Seguro que Sarlacc, el monstruo que habitaba en el Pozo de Carkoon en el planeta Tatooine, era una hormiga león.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 14 de julio de 2014

Pequeños depredadores

Juvenil de Mantis religiosa, en el momento del nacimiento son aún más pequeñas

Las mantis religiosas, al contrario que otros insectos, como las mariposas o los escarabajos, tienen un aspecto muy similar al del adulto cuando salen del huevo. Este tipo de insectos recibe el nombre de Hemimetábolos, y sufren un tipo de metamorfosis incompleta, ya que no pasan por los estados de larva y pupa. 

Larva de mariposa de la familia de los Geométridos

En los insectos con metamorfosis completa (Holometábolos), tras la eclosión del huevo emerge una larva que no se parece absolutamente en nada al adulto, no sólo en su aspecto externo sino incluso en su fisiología y su anatomía interna. En este tipo de insectos, como por ejemplo las mariposas, las orugas se alimentan de tejidos vegetales y una vez que alcanzan un determinado tamaño, se encierran en un capullo de seda y en su interior se produce una metamorfosis completa en la que su aparato digestivo se transforma, se desarrollan las alas y tras un periodo de tiempo variable emerge un adulto completamente desarrollado.

Hembra adulta de Mantis religiosa lista para realizar la puesta

En los insectos Hemimetábolos, como los grillos o las mantis, al eclosionar el huevo nace una ninfa que al igual que los adultos tiene ojos compuestos, patas y unos rudimentos de alas, y su fisiología es muy similar a la del adulto, salvo en su aparato reproductor que aún no está completamente desarrollado. En el caso de las mantis, las hembras ponen sus huevos dentro de una estructura espumosa que se solidifica rápidamente y que recibe el nombre de ooteca. Una vez que eclosionan los jóvenes, ya tienen completamente desarrolladas sus habilidades para la caza y sus primeras víctimas probablemente sean sus propios hermanos.


miércoles, 6 de julio de 2011

La libélula que me dio la mano

Hembra de Sympetrum flaveolum sobre mi dedo

Era una fría mañana de verano y el sol aun no había subido lo suficiente para calentar los alrededores de la charca, pero ella sabía que había llegado el momento. Después de casi un año en el agua, después de pasar el invierno adormecida bajo el hielo y la nieve, la primavera la había despertado. En pocas semanas el agua se llenó de comida que apareció en forma de insectos acuáticos y renacuajos.

En un par de meses cambió de traje varias veces porque se le fue quedando pequeño, pero después del último cambio sintió el impulso de salir del agua para ver el mundo que había allí arriba. Se asomó a la superficie y trepó por una ramita de la orilla, se agarró fuertemente y su traje se empezó a rasgar. Poco a poco asomó el cuerpo de la pequeña libélula, pero tardó casi una hora en liberarse completamente de sus viejas ropas y miró alrededor con sus ojos recién estrenados. Aún tenía que estirar las alas y subió un poco más, hasta la punta de una ramita para ver mejor el nuevo mundo que tenía delante. Pero dio un mal paso y se cayó al suelo.

Me la encontré sobre la hierba moviéndose torpemente, no le quedaba mucho tiempo. Si durante los siguientes minutos no era capaz de estirar sus nuevas alas todo estaría perdido. Le acerqué mi dedo y ella aceptó la invitación. Luego levanté la mano despacio y dejé que el sol la calentara. Así estuvimos los dos unos minutos, después aleteó y se levantó en aire para comenzar su nueva vida. Su primer vuelo fue corto, no más de 6 o 7 metros, pero después de un rato se fue y ya no la volví a ver. Quizás me la encuentre el próximo día que suba, a lo mejor se acuerda de mi y me vuelve a dar la mano.


Muy cerca de donde encontré a mi amiga, otra hembra de su especie, probablemente una hermana suya, había tenido menos suerte. Algo había ocurrido y sus alas y su abdomen no se habían estirado correctamente. Ya no había nada que hacer. La suerte estaba echada y a ella no le había tocado el premio.

miércoles, 14 de julio de 2010

El final de la metamorfosis

Metamorfo de sapo corredor (Bufo calamita)

A mediados de julio la mayoría de las charcas de montaña se encuentran completamente secas, aunque hay algunas que matenienen algo de agua gracias a las últimas lluvias caídas hace unas semanas. La subida de las temperaturas ha acelerado el desarrollo larvario y el barro húmedo del fondo de lo hace unos días era una charca repleta de renacuajos está ahora cubierto de pequeñas ranas y sapos en miniatura que corren y saltan de un lado a otro.




En una de las charcas ya secas, miles de pequeños Sapos corredores (Bufo calamita) buscan las zonas más húmedas y las zonas de sombra que los proteje del sol del mediodía. Tal como indica su nombre común, esta especie de anuro no salta sino que se desplaza caminando o incluso corriendo, por lo que los pequeños metamorfos parecen hormigas caminando apresuradamente de un lado a otro, deteniendose de vez en cuando para comer algún mosquito.

Durante un par de semanas los pequeños metamorfos permaneceran en el entorno de la charca donde han nacido, alimentándose y ganando peso día a día. Pasado ese tiempo comenzarán a dispersarse y probablemente no los volveremos a ver hasta que convertidos en sapos adultos regresen a la misma charca para reproducirse.


En el post anterior ponía el ejemplo del sapo partero como el de una especie cuyos renacuajos pueden pasar hasta 5 años en al agua alcanzando un tamaño muy grande, y que como consecuencia dan lugar a metamorfos que tienen un tercio del tamaño de los adulto. Los sapos corredores son la otra cara de la moneda ya que los individuos recien metamorfoseados apenas miden 1 cm de longitud y completan todo su desarrollo desde el huevo al metamorfo en 1 mes.


Además de los metamorfos de sapo corredor, las charcas del entorno de Ubiña se encuentran estos días ocupadas por miles de metamorfos de Rana temporaria, la especie más abundantes de la zona, con densidades de varios cientos por metro cuadrado. Pero además de estas dos especies en unas pocas charcas encontramos juveniles de Ranita de San Antonio (Hyla arborea), menos que de las otras dos especies pero localmente abundante en algunos sitios.

Hace justo un año, en estas mismas charcas se produjo un episodio de mortalidad masiva de Hyla arborea ya que la retirada tardía de la cubierta de nieve retrasó el inicio de la reproducción y la ausencia de lluvias durante el mes de julio aceleró la desecación provocando la muerte de miles de renacuajos que no habían completado la metamorfosis. Este año ha habido mas suerte.

lunes, 12 de julio de 2010

Renacuajo grande, sapo pequeño

Renacuajo de sapo partero (Alytes obstetricans)

Los renacuajos de la mayoría de los anuros cantábricos suelen ser de pequeño tamaño y por regla general pasan un tiempo relativamente corto en el agua antes de la metamorfosis. Tras la metamorfosis y la posterior reabsorción de la cola, los pequeños renacuajos se transforman en copias en miniatura de los adultos que tiene un tamaño muy pequeño en comparación con ellos.

 Hembra de sapo común (Bufo bufo)

En el caso de algunas especies, como el Sapo común, las diferencias entre los individuos recién metamorfoseados y los adultos puede ser enormes, ya que mientras que los juveniles miden poco mas de 6 mm, los adultos pueden alcanzar más de 15 cm, e incluso pueden representar un peligro para ellos ya que son caníbales.

 Sapo partero (Alytes obstetricans)


Renacuajo de sapo partero

Una de las excepciones a esta regla es la del sapo partero. Esta especie tiene una estrategia reproductiva completamente diferente al resto de los anuros, ya que en vez de depositar los huevos en el agua, el macho se encarga de transportar los cordones de huevos entre sus patas y sólo acude al agua cuando los renacuajos están a punto de eclosionar, momento en el que se introduce en ella liberando a las larvas.

A partir de ese momento los renacuajos empezarán a alimentarse de restos vegetales y pasarán por un periodo de crecimiento mucho más largo que el de los sapos comunes o las ranas de nuestras latitudes. El periodo de crecimiento puede prolongarse durante un par de años aunque en algunas poblaciones de lagos de montaña se han llegado a encontrar renacuajos de hasta cinco años de edad.

Grupo de renacuajos de sapo partero

Este largo periodo de crecimiento condiciona en gran medida sus lugares de reproducción, ya que al contrario de lo que ocurre con otras especies, como la Rana bermeja (Rana temporaria), los sapos parteros necesitan masas de agua permanentes con un bajo riesgo de desecación.

Por otra parte, el enorme tamaño que pueden llegar a alcanzar los renacuajos, y que en algunas ocasiones supera los 8 cm, es el responsable de que al salir del agua los metamorfos ya tengan 1/3 del tamaño de los adultos. Debido a esto, la mayoría de los juveniles ya son capaces de reproducirse en la siguiente estación. Por otra parte, mientras que los sapos comunes tienen una longevidad de hasta 30 años en algunos casos, los sapos parteros no suelen superar los 5 años de esperanza de vida.

miércoles, 15 de julio de 2009

Muerte en la charca I


Hace dos semanas que no llueve en la campera de la Cubilla y las charcas que antes estaban repletas de agua están ahora prácticamente secas. La mayoría de los renacuajos de Rana temporaria han conseguido desarrollarse lo suficientemente rápido para completar la metamorfosis y librarse de una muerte segura, pero otras especies de anfibios han tenido peor suerte.


Las Ranitas de San Antonio (Hyla arborea) realizaron las puestas casi un mes más tarde que las temporarias y este año, debido a las intensas nevadas del invierno, con casi dos meses de retraso respecto a los años anteriores. En los pequeños encharcamientos que aun resisten, con el agua a una temperatura de más de 30ºC, se amontonan cientos de renacuajos que no han completado la metamorfosis y que si no llueve hoy mismo están condenados a morir deshidratados.


Es mediodía y el sol está dando de pleno sobre la campera. La evaporación es muy rápida y en algunos de los charcos ya no queda ni rastro de agua y sólo permanece algo de humedad en un barro cada vez mas seco. Los renacuajos de Hyla arborea que habían quedado atrapados ya no tienen escapatoria.


Diez minutos más tarde el sol ha dejado a los renacuajos convertidos en pequeñas momias resecas y las moscas y otros insectos necrófagos se han encontrado con un festín inesperado donde comer y poner sus huevos. En la Naturaleza no se desperdicia nada, y la muerte de un organismo suele significar la supervivencia de otros.


En otro de los pequeños pozos, situado a menos de un metro del anterior algunos renacuajos casi han completado la metamorfosis. Sus patas delanteras ya han aparecido y son capaces de respirar el oxígeno atmosférico. Aprovechando sus nuevas facultades, uno de ellos camina y se arrastra con dificultad entre el barro húmedo en busca de otro pequeño charco donde completar su desarrollo. A pesar de estar en un estado muy avanzado aun no tiene la capacidad de sobrevivir a la desecación fuera del agua o de un ambiente muy húmedo. Tiene poco tiempo, quizás menos de 5 minutos para recorrer 30 cm hasta el siguiente charco, una distancia enorme para un animal de menos de 2 cm de largo que se arrastra lentamente. Esta es la diferencia entre la vida y la muerte para un pequeño renacuajo.


Mientras tanto, a su lado, aparece un pequeño metamorfo de Rana temporaria ajeno a los problemas de su pariente. Ya se ha convertido en una pequeña rana en miniatura, capaz de recorrer en dos segundos y con un par de saltos la distancia que para la Hyla era un mundo .

Este ha sido un mal año para la población de Ranitas de San Antonio de la Cubilla. Las condiciones meteorológicas del invierno y dos semanas sin llover han sido suficientes para que el fracaso reproductor haya sido prácticamente total. Las Ranas temporarias han tenido más suerte, pero quizás la temporada que viene ocurra al revés. No lo sabremos hasta entonces.

jueves, 9 de julio de 2009

La metamorforsis de los tritones


Muchas de las larvas de tritón palmeado (Triturus helveticus) que llenan bebederos y pequeñas charcas están a punto de terminar la metamorfosis. Al contrario que ocurre con las larvas de anuros, las larvas de los tritones tienen un aspecto muy similar al de los adultos con excepción de las branquias externas que se situan detras de la cabeza.

Durante el desarrollo larvario primero les aparecen las patas delanteras y luego las traseras (al contrario que los renacuajos) y las branquias plumosas se van reabsorviendo poco a poco hasta desaparecer.


La alimentación de las larvas de tritón es similar a la de los adultos, ya que en ambos estadíos se alimentan de presas vivas, por lo que los cambios estructurales son mucho menores que los que ocurren en ranas y sapos. En los anuros el cambio de una alimentación herbívora durante la fase larvaria a una carnívora en el estadío adulto lleva aparejado un cambio radical en el sistema digestivo que reduce su longitud en casi dos tercios.

Cuando hayan completado la metamorfosis y sean capaces de respirar con los pulmones abandonaran el agua y comenzaran la fase terrestre.