miércoles, 4 de agosto de 2010

Centros de recuperación de fauna salvaje

Prácticamente todos nosotros nos hemos encontrado alguna vez un animal salvaje herido, ya sea atropellado, petroleado en una playa o con un ala rota después de haber chocado con un cristal o contra un cable. En esos momentos nos asalta la duda y no sabemos muy bien que hacer. Al principio llegamos a creer que lo mejor es llevárnoslo a casa y tratar de curarlo nosotros mismos, pero esa no es la solución, ya que no tenemos ni las instalaciones ni los conocimientos necesarios, y por otra parte, tenemos que tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones estamos hablando de especies protegidas y la tenencia de las mismas, aunque sea con buena intención, es un delito.

En la mayoría de las comunidades autónomas existen centros de recuperación de fauna salvaje, con equipamiento y personal especializado a los que se pueden llevar esos animales para tratar de recuperarlos y devolverlos a la naturaleza lo antes posible. También existen algunas ONGs con las que nos podemos poner en contacto, como el GREFA, pionera en las tareas de rehabilitación de fauna autóctona y que además participa en numeros proyectos de recuperación de especies amenazadas. Desgraciadamente, en Asturies, el paraíso natural de pichiglás, la tierra de los museos de cualquier cosa museable, de zoos vergonzosos que mantienen animales en condiciones lamentables, el paraíso de los centros de interpretación y los recintos de osos de feria y los cercados para lobos, aun no existe un centro de recuperación de fauna en condiciones. Después de años de peticiones y de promesas incumplidas por parte de la Administración regional, se ha construido un edificio pero ahora no hay dinero para equiparlo ni para contratar personal, quizás podrían empezar gastando en esto el millon y medio de euros que destinarán al cercado del lobo que acabo de mencionar. Anteriormente existía un convenio entre el Principado de Asturias y el CEPESPA para que ellos se encargaran de la recuperación de estos animales que nunca fue la mejor solución, pero la relación entre ambas partes se rompió hace unos meses.

Actualmente se han rehabilitado parte de las instalaciones de la Piscifactoría de Infiesto y allí un veterinario, Alvaro Oleaga, y Claudia, una veterinaria en prácticas, intentan con los pocos medios de que disponen y trabajando en ocasiones fuera de su horario de trabajo, sacar adelante los muchos animales heridos que se les van acumulando.

Pero volviendo a la pregunta del principio, ¿qué debemos de hacer si estamos en Asturias y nos encontramos un animal herido? Lo primero que debemos hacer es llamar por telefono al 112, que es el número de emergencias donde se centralizan todas las llamadas. Ellos nos pedirán nuestros datos y toda la información sobre el animal y nos pondrán en contacto con la guardería para que pasen a recogerlo donde nosotros les digamos. Ellos se encargarán posteriormente de llevárselo a los veterinarios que evaluarán su estado para comenzar su recuperación.

Cormorán moñudo recuperándose en las instalaciones de Infiesto

El día 10 de julio, mientras daba una vuelta por el pedreru de la playa de Novellana, me encontre con un cormorán moñudo joven que estaba muy débil, no podía volar y apenas se mantenía en pie. Sin mucho esfuerzo lo conseguí coger y como comentaba antes me entraron las dudas sobre que hacer con él. Al final, aconsejado por mi amigo Xurde Gayol, llamé al 112 y tengo que admitir que todo el proceso fue impecable. Los guardas pasaron a las dos horas de la llamada a recogerlo en el lugar que les dije y lo transladaron a Uviéo donde los veterinarios hicieron la primera evaluación. Alvaro Oleaga, el veterinario que se encarga de la recuperación de los animales se puso en contacto conmigo y me comentó que el cormorán se encontraba deshidratado y desnutrido y que lo llevarían a Infiesto para intentar recuperarlo.

Una semana después, el cormorán había ganado peso y me pasé por Infiesto para anillarlo y poder seguir su evolución una vez que lo liberan, pero aun no estaba completamente recuperado. Hace un par de días recibí un mensaje de Claudia en el que me decía que el cormorán ya estaba en perfecto estado y volando libre en el lugar donde yo lo había recogido 15 días antes. Esperemos que tenga suerte y logre sobrevivir.

Desde este blog quiero agradecer publicamente el inmenso trabajo que Claudia y Álvaro están realizando, sin apenas medios y con muchísimo esfuerzo y dedicación. Es imprescindible que el centro de recuperación de fauna salvaje de Asuries entre en funcionamiento de una vez, es mucho más importante que centros de exhibición de animales que proliferan como setas en nuestra región, pero ya se sabe, estos últimos dan votos, los centros de recuperación no.

Una última cosa, debemos tener en cuenta que muchos de los animales que nos encontramos en el campo no están heridos ni en mal estado y debemos dejarlos donde están. Muchos pollos de rapaces nocturnas, como cárabos y lechuzas, abandonan el nido antes de estar completamente emplumados y no debemos tocarlos porque sus padres seguirán alimentándolos. Lo mismo ocurre con las crías de los corzos y otros mamiferos, que se encaman entre la maleza para pasar desapercibidos pero que no son abandonados por su madres, que seguramente nos estarán vigilando. Ante la duda, lo mejor será llamar a la guardería (usando el 112 si no conocemos el número) o al Seprona, y dejar que ellos se encarguen de todo.

martes, 3 de agosto de 2010

Los señores del riachuelo

Macho de Calopteryx xanthosoma

El pequeño riachuelo está muy animado estos días, una gran cantidad de insectos vuelan sobre sus aguas buscando pareja. Unos de los más llamativos de todos ellos son los caballitos del diablo (Zygoptera), y dentro de esta gran familia, los machos de Calopteryx xanthosoma, con sus alas de color azul metálico son unas de los más llamativas.

En unos pocos metros de cauce varios machos de esta especie han acotado pequeñas parcelas donde se exhiben para llamar la atención de las hembras, que con su color verdoso pasan más desapercibidas. Los machos defienden su pequeña parcela contra los machos vecinos y los persiguen para expulsarlos si atraviesan sus fronteras. Aunque a simple vista todos los tramos del riachuelo nos parecen similares, hay grandes diferencias y las hembras elegiran a los machos no sólo por su aspecto sino también por la calidad del sitio que ocupan. 


Hembra de Calopteryx xanthosoma

Tan sólo unos pocos minutos después de que me sentara a la orilla del riachuelo a observar a los caballitos apareció una hembra volando arriba y abajo. Rápidamente los machos que se encontraban posados en sus atalallas salieron volando detrás de ellas, tratando de llevarla a su territorio. Después de unos segundos la hembra se posó en una hoja que colgaba sobre el agua, ya había elegido a su pareja.  

Macho exhibiéndose ante la hembra

En ese momento, el elegido voló a su alrededor para acabar posándose en una hoja que flotaba sobre el agua, indicándole probablemente un buen sitio para realizar la puesta. Al mismo tiempo, abría y cerraba sus alas mostrando a la hembra todo su colorido y por lo tanto su calidad genética.

Cópula

Poco después el macho se acercó a la hembra y usando las pinzas del extremo de su abdomen la agarró por el cuello mientras ella curvó su abdomen poniendolo en contacto con la papila genital del macho, que previamente había sido llenada de esperma. Los Odonatos (libélulas y caballitos) tienen un tipo de reproducción único en el reino animal, ya que los machos transfieren el esperma producido por las gónadas situadas en el extremo del abdomen a una pequeñ bolsa (genitalia secundaria) situada en la base del mismo, y allí es recogida por la hembra.

En tan sólo un par de minutos la cópula había concluído y la pareja ya se había separado. En otras especies de caballitos del diablo, los machos permanecen agarrados a la hembra mientras ella deposita los huevos, pero en esta especie, los dos se separan y la hembra realiza la puesta sóla aunque el macho permanece en las proximidades.


Hembra sumergiéndose para realizar la puesta

Para poner los huevos, la hembra se posa en la superficie del agua y agarrándose a una planta sumergida se va introduciendo lentamente bajo la superficie hasta que desaparece completamente. Una vez debajo del agua perfora el tallo de la planta con un apéndice del extremo de su abdomen y deposita un huevo, y sigue bajo el agua haciendo mas agujeros y depositando más huevos, pudiendo permanecer varios minutos sumergida antes de regresar a la superficie.

Dentro de unas semanas naceran unas pequeñas larvas acuáticas que permaneceran en el riachuelo durante un tiempo variable dependiendo de la temperatura, alimentándose de pequeños invertebrados hasta que se produzca la metamorfosis definitiva y salgan del agua.

NOTA: aunque en un principio había identificado a este caballito como Calopterix virgo, lo cierto es que se trata de un Calopterix xantohosoma, como se puede apreciar por el diseño de las alas del macho, en el que la mancha azul ocupa sólo la mitad del ala. Tengo que agradecer a Bernardo Busto, que se está convirtiendo en un auténtico experto en Odonatos como comprobaréis si os pasáis por su blog, que me sacara de mi error. Así da gusto.

viernes, 30 de julio de 2010

Libélulas lejos del agua


Solemos asociar las libélulas a lugares húmedos o encharcados, ya sean ríos, charcas o cualquier otra masa de agua. Debido a que pasan su estado larvario dentro de este medio, las hembras tienen que acudir allí a poner los huevos y los machos patrullan sus proximidades para aparearse con ellas, mostrándose muy agresivos y territoriales con otros machos de su misma especie.

Pero a pesar de esa depencia del agua para reproducirse, las libélulas son grandes voladoras y son capaces de desplazarse a varios kilómetros de distancia de donde han nacido para cazar. Hace unas semanas, mientras caminaba por una pista que cruzaba un pinar de repoblación, me encontré con una libélula que volaba siguiendo el camino y posándose de vez en cuando en alguna piedra del suelo que sobresalía sobre el resto. Se trataba de un macho de Onychogomphus uncatus, una libélula de tamaño medio que suele utilizar este tipo de hábitats como zonas de caza y también como lugares de maduración (Antonio Torralba, com. pers.) antes de regresar a las charcas para reproducirse.

martes, 27 de julio de 2010

Autillos incubando

Autillo incubando en una caja nido

Hace cuatro años colocamos varias cajas nido en algunos porreos de la Ría de la Villa para hacer un estudio sobre selección sexual en estorninos. Las cajas fueron rápidamente ocupadas por estas aves, pero lo que no nos esperábamos es que cuando ese año realizamos la última visita en el mes de julio nos íbamos a encontrar con una pareja de autillos (Otus scops) anidando en una de ellas.

Al año siguiente las cajas nido fueron ocupadas por tres parejas de autillos, que siempre hicieron la puesta en cajas en las que previamente habían criado los estorninos y que aun conservaban material en el fondo. Entre las tres parejas sacaron 7 pollos. El año pasado sólo una de las tres parejas que lo intentaron logró que dos pollos volaran, las otras dos hicieron la puesta pero los temporales de la primavera volcaron las cajas perdiéndose los huevos.

El viernes pasado hicimos una nueva visita, contando con que a estas alturas del mes ya hubiera pollos, como había ocurrido en los años anteriores. Finalmente encontramos 3 cajas ocupadas, dos de ellas con huevos (una con 5 y otra con 3) pero en las que no había ningún adulto incubando, y otra de ellas con dos huevos y con un adulto (el de la foto del inicio) que estaba incubando.

Los autillos a pesar de que pueden llegar desde sus zonas de invernada en África a finales de marzo o más frecuentemente durante el mes de abril, realizan la puesta muy tarde, normalmente en el mes de junio. Este retraso en la fecha de reproducción es probable que se deba a que al igual que en la mayoría de las aves, suelen sincronizarla para que los pollos nazcan en la época de mayor abundancia de presas, que en este caso serían los grandes insectos, más abundantes durante el mes de agosto.

sábado, 24 de julio de 2010

La rana discreta


La ranita de San Antonio (Hyla arborea) es probablemente uno de los anuros más conocidos por el gran público. Quizas sea su color verde intenso, más parecido al de algunas especies tropicales que al de las ranas más comunes de nuestras latitudes, lo que más llama nuestra atención, pero contrariamente a lo que podría parecer pasan casi desapercibidas cuando se encuentran entre la vegetación. Sus movimientos pausados y su habilidad para quedarse completamente quieta hacen que no sea tan fácil encontrarlas.

En la vega de la Cubilla, apenas habíamos visto ejemplares adultos este año. Su reproducción en estas zonas de elevada altitud, al igual que ocurre con otras especies de anuros como la Rana temporaria, es explosiva y todos los individuos de la población se aparean en una o dos semanas. Durante esta época sus cantos se oirán en las charcas y no será difícil observarlas, pero pasada la reproducción se esconderán y volverán a su vida discreta sin que volvamos a verlas a no ser que estemos a punto de pisarlas.



Este año subimos varias veces a la zona de reproducción de la especie pero no conseguimos ver ninguna, llegamos a pensar que no se habían reproducido hasta que hace un par de semanas observamos algunos metamorfos en las orillas de dos pequeñas charcas. Pero no vimos ningún adulto hasta hace unos días, cuando por casualidad apareció uno entre la vegetación de la orilla del riachuelo que recorre la vega.

lunes, 19 de julio de 2010

El FAPAS y los eucaliptos

Un paradisiaco "bosque cantábrico"

 Aun no salgo de mi asombro después de leer las opiniones del presidente del Fondo para la protección de los animales salvajes (FAPAS), Roberto Hartasánchez, sobre la supuesta importancia de los eucaliptales para la conservación del medio natural en la cornisa cantábrica. Estas opiniones fueron expresadas en el "VI Encuentro forestal para partes interesadas", un simposio celebrado en Tapia de Casariego hace una semana organizado y patrocinado por la empresa Norfor, la filial forestal del grupo ENCE.

Según el presidente del FAPAS, las plantaciones de esta especie "podrían ser de gran importancia para los osos y los urogallos", al proporcionar refugio y alimento. Estas declaraciones suponen un importante estímulo para la empresa papelera, que hace pocos meses solicitó a la administración asturiana la creación de un plan para reforestar un tercio de la superficie de Asturies con eucaliptos, la especie forestal más bondadosa que existe según el director de ENCE. Qué hay mejor que contar con el apoyo y el beneplácito de una de las asociaciones ecologistas con más socios, no sólo de Asturias sino en el resto de España. Si no puedes con tu enemigo, únete a él.

Lo que no se imaginaba el FAPAS es que esas declaraciones iban a tener más trascendencia que lo que ellos mismos esperaban. Hace años que los que vivimos en Asturies conocemos las opiniones de esta asociación sobre la conservación de la Naturaleza, opiniones que incluyen el apoyo a las matanzas de lobos en el Parque Nacional de los Picos de Europa o el apoyo a la línea de alta tensión Lada-Velilla que partirá en dos una de las zonas mejor conservadas de la Coordillera Cantábrica. Pero estas noticias suelen publicarse en la prensa regional y no suelen salir de aquí, pero siempre hay una primera vez. La rápida difusión de estas declaraciones en numerosos periódicos y foros de internet llevó al FAPAS a contestar a algunos socios indignados para tratar de explicarse. Según el señor Hartasánchez, todo se debía a las interpretaciones erróneas de sus palabras que habían hecho los periodistas, para posteriormente usar la floración invernal del eucalipto y el beneficio para las abejas para intentar justificar lo injustificable, sobre todo porque no hay ni un sólo estudio científico que lo confirme.

Tanto la defensa del eucalipto por parte del FAPAS, como las absurdas explicaciones dadas como respuesta por esta asociación, son una irresponsabilidad descomunal. El eucalipto es uno de los mayores problemas ambientales de todo el norte de la Península Ibérica. La superficie ocupada por esta especie ha triplicado su presencia en Asturies en los últimos 30 años, lo que la convierte en la segunda especie arbórea más abundante en nuestra región, superando en 12.000 Ha las previsiones del plan forestal para los próximos 60 años. Literalmente el litoral de Asturies es actualmente un monocultivo de eucaliptos solo interrumpido por carreteras, autopistas y otras infraestructuras. ¿Por qué una asociación que supuestamente tiene como objetivo proteger la Naturaleza hace unas declaraciones de este tipo?

Ya va siendo hora de empezar a quitar máscaras, va siendo hora de que todos conozcamos quién intenta defender la Naturaleza, muchas veces desde el anonimato y quien se lucra con ello. Todos deberíamos saber que las empresas contaminantes o que provocan un impacto negativo en el medio ambiente reparten legalmente entre algunos grupos ecologistas ingentes cantidades de dinero en concepto de compensaciones ambientales. ¿Cómo se reparte este dinero? ¿Qué se da a cambio por él? Quizás los socios de estas asociaciones deberían empezar a preguntárselo.

viernes, 16 de julio de 2010

Un cormorán afortunado

Egagrópila de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) con restos de un aparejo

Como ya comenté varias veces en este blog, los aparejos de pesca son los responsables de gran cantidad de muertes entre las aves marinas. Tanto las artes de enmalle como las de anzuelo matan anualmente millones de aves marinas en todos los mares del planeta. En el caso de Asturies, entre las especies nidificantes la especie más afectada por este tipo de artes de pesca es el cormorán moñudo.

Ayer me llegó un mensaje de Jon Hidalgo, un amigo que también trabaja con esta especie en Euskadi, en el que me comentaba que en un posadero de cormorán moñudo en la isla de Izaro había encontrado una egagrópila que tenía dentro los restos de un aparejo de caña, con plomo, sedal y anzuelo. Según parece se podría haber comido el pez que había picado en el anzuelo con la suerte que no se le hubiera clavado, ni al tragarlo ni al expulsar la egagrópila.

Cormorán enmallado. Fotograma del documental "El cormorán moñudo asturiano"

Aunque la mayoría de las muertes de cormoranes se deben a enmalles, lo cierto es que últimamente cada vez me han llegado más noticias de ejemplares con anzuelos clavados, tal como se puede ver en estas entradas en el blog de Juan Zaldivar y en el de Toral. Muchos de estos anzuelos proceden de palangres de pesca profesional pero otros muchos son anzuelos de pesca deportiva, que tienen especial impacto en zonas resguardadas de calas y pedreros donde los cormoranes jóvenes acuden a alimentarse.

Gaviota patiamarilla con un rapala enganchado en la pata

Algunas modalidades de pesca, como la pesca son peces artificiales del tipo rapala, también causan muchas bajas ya que las aves confunden estos señuelos con peces vivos y los intentan capturar, quedando enganchados en las patas o en el pico, lo que les provocará una muerte segura.

 Pescadores deportivos en el puerto de Musel

Hasta ahora se han realizado muchos estudios sobre el impacto de las pesquerías comerciales sobre las aves marinas, pero la información sobre los efectos de la pesca deportiva sobre ellas es prácticamente inexistente. Es probable que el hecho de que el número de pescadores deportivos sea insignificante en relación al de profesionales nos haya hecho pensar que la mortalidad de aves asociada a esta actividad también lo sea, aunque puede que no tanto para las aves más ligadas a un litoral cada vez más antropizado.

miércoles, 14 de julio de 2010

El final de la metamorfosis

Metamorfo de sapo corredor (Bufo calamita)

A mediados de julio la mayoría de las charcas de montaña se encuentran completamente secas, aunque hay algunas que matenienen algo de agua gracias a las últimas lluvias caídas hace unas semanas. La subida de las temperaturas ha acelerado el desarrollo larvario y el barro húmedo del fondo de lo hace unos días era una charca repleta de renacuajos está ahora cubierto de pequeñas ranas y sapos en miniatura que corren y saltan de un lado a otro.




En una de las charcas ya secas, miles de pequeños Sapos corredores (Bufo calamita) buscan las zonas más húmedas y las zonas de sombra que los proteje del sol del mediodía. Tal como indica su nombre común, esta especie de anuro no salta sino que se desplaza caminando o incluso corriendo, por lo que los pequeños metamorfos parecen hormigas caminando apresuradamente de un lado a otro, deteniendose de vez en cuando para comer algún mosquito.

Durante un par de semanas los pequeños metamorfos permaneceran en el entorno de la charca donde han nacido, alimentándose y ganando peso día a día. Pasado ese tiempo comenzarán a dispersarse y probablemente no los volveremos a ver hasta que convertidos en sapos adultos regresen a la misma charca para reproducirse.


En el post anterior ponía el ejemplo del sapo partero como el de una especie cuyos renacuajos pueden pasar hasta 5 años en al agua alcanzando un tamaño muy grande, y que como consecuencia dan lugar a metamorfos que tienen un tercio del tamaño de los adulto. Los sapos corredores son la otra cara de la moneda ya que los individuos recien metamorfoseados apenas miden 1 cm de longitud y completan todo su desarrollo desde el huevo al metamorfo en 1 mes.


Además de los metamorfos de sapo corredor, las charcas del entorno de Ubiña se encuentran estos días ocupadas por miles de metamorfos de Rana temporaria, la especie más abundantes de la zona, con densidades de varios cientos por metro cuadrado. Pero además de estas dos especies en unas pocas charcas encontramos juveniles de Ranita de San Antonio (Hyla arborea), menos que de las otras dos especies pero localmente abundante en algunos sitios.

Hace justo un año, en estas mismas charcas se produjo un episodio de mortalidad masiva de Hyla arborea ya que la retirada tardía de la cubierta de nieve retrasó el inicio de la reproducción y la ausencia de lluvias durante el mes de julio aceleró la desecación provocando la muerte de miles de renacuajos que no habían completado la metamorfosis. Este año ha habido mas suerte.

lunes, 12 de julio de 2010

Renacuajo grande, sapo pequeño

Renacuajo de sapo partero (Alytes obstetricans)

Los renacuajos de la mayoría de los anuros cantábricos suelen ser de pequeño tamaño y por regla general pasan un tiempo relativamente corto en el agua antes de la metamorfosis. Tras la metamorfosis y la posterior reabsorción de la cola, los pequeños renacuajos se transforman en copias en miniatura de los adultos que tiene un tamaño muy pequeño en comparación con ellos.

 Hembra de sapo común (Bufo bufo)

En el caso de algunas especies, como el Sapo común, las diferencias entre los individuos recién metamorfoseados y los adultos puede ser enormes, ya que mientras que los juveniles miden poco mas de 6 mm, los adultos pueden alcanzar más de 15 cm, e incluso pueden representar un peligro para ellos ya que son caníbales.

 Sapo partero (Alytes obstetricans)


Renacuajo de sapo partero

Una de las excepciones a esta regla es la del sapo partero. Esta especie tiene una estrategia reproductiva completamente diferente al resto de los anuros, ya que en vez de depositar los huevos en el agua, el macho se encarga de transportar los cordones de huevos entre sus patas y sólo acude al agua cuando los renacuajos están a punto de eclosionar, momento en el que se introduce en ella liberando a las larvas.

A partir de ese momento los renacuajos empezarán a alimentarse de restos vegetales y pasarán por un periodo de crecimiento mucho más largo que el de los sapos comunes o las ranas de nuestras latitudes. El periodo de crecimiento puede prolongarse durante un par de años aunque en algunas poblaciones de lagos de montaña se han llegado a encontrar renacuajos de hasta cinco años de edad.

Grupo de renacuajos de sapo partero

Este largo periodo de crecimiento condiciona en gran medida sus lugares de reproducción, ya que al contrario de lo que ocurre con otras especies, como la Rana bermeja (Rana temporaria), los sapos parteros necesitan masas de agua permanentes con un bajo riesgo de desecación.

Por otra parte, el enorme tamaño que pueden llegar a alcanzar los renacuajos, y que en algunas ocasiones supera los 8 cm, es el responsable de que al salir del agua los metamorfos ya tengan 1/3 del tamaño de los adultos. Debido a esto, la mayoría de los juveniles ya son capaces de reproducirse en la siguiente estación. Por otra parte, mientras que los sapos comunes tienen una longevidad de hasta 30 años en algunos casos, los sapos parteros no suelen superar los 5 años de esperanza de vida.

miércoles, 7 de julio de 2010

La muda de las anátidas

Macho de azulón (Anas platyrhynchos) en plumaje de eclipse

Las plumas son el rasgo estructural más característico de todas las aves y desempeñan muchas funciones, sobre todo relacionadas con el mantenimiento de la temperatura corporal y con el vuelo. Aunque todas las aves pueden reemplazar las plumas que se pierden accidentalmente en cualquier época del año, la mayoría de las especies mudan la totalidad de su plumaje como mínimo una vez al año. Además de la muda "de reparación", muchas especies, sobre todo los machos, cambian su plumaje antes de la época de reproducción adquiriendo tonos mas brillantes y coloreados con el fin de atraer a las hembras.

Debido al importante papel que desempeñan las plumas para la vida de las aves, la muda se suele realizar de forma secuencial y ordenada, de forma que los individuos no suelen quedar desnudos, lo que dificultaría el mantenimiento de la temperatura, ni sin la capacidad de volar, lo que les haría demasiado vulnerables a los depredadores.

Pero como suele ser habitual en la naturaleza, nunca suele haber leyes absolutas y las excepciones a esas reglas suelen ser bastante frecuentes. Una de esas excepciones ocurre en las anátidas (patos, gansos y cisnes). En estas especies ocurren dos fenómenos muy curiosos, uno es el de la existencia de un plumaje intermedio que recibe el nombre de plumaje de eclipse. Se trata de un plumaje que aparece en los machos de muchos patos después de la época de reproducción y que se caracteriza por tener unos tonos más parduzcos que se asemejan al plumaje de las hembras. Los machos permanecen con este plumaje poco tiempo y al poco se produce una nueva muda, adquierendo de nuevo su plumaje brillante y colorido característico. Algunos autores han explicado la existencia de este plumaje como un posible mecanismo de defensa contra los depredadores mientras las hembras se dedican a la incubación. De todas formas, esta explicación no parece muy plausible ya que si fuera así lo más lógico sería que permanecieran con ese plumaje durante todo el año salvo en la época de cortejo, cosa que no ocurre.

Hembra de azulón durante la mancada

Otra característica de la muda de las anátidas es que estas pierden de golpe las primarias y otras plumas de vuelo, por lo que mientras crecen las nuevas son totalmente incapaces de volar. Durante este periodo, las aves se suelen reunir en grupos en el centro de las masas de agua donde son menos accesibles a los depredadores. Afortunadamente para ellos, las plumas crecen bastante rápido y pronto volverán a ser capaces de volar.