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lunes, 26 de septiembre de 2022

Curso de ética periodística: La falacia del falso equilibrio en los debates sobre medio ambiente

Son las 10 de la noche, prime time, y comienza un programa especial en la televisión en el que dos personas debaten sobre inteligencia artificial y computación. A un lado se sienta un ingeniero informático con 30 años de experiencia, que empieza su intervención hablando de lenguajes de programación, sistemas operativos y complejos algoritmos. Al otro lado se sienta una persona que afirma que todo eso es un montaje y que realmente dentro de los ordenadores hay pequeñas personitas que manejan los cables y hacen todas las operaciones, pero no las vemos porque son demasiado pequeñas.


El presentador va dando la palabra alternativamente a ambas personas, que tienen el mismo tiempo para exponer sus argumentos. Mientras que el ingeniero informático se esmera en dar datos y pruebas empíricas, el defensor de la teoría del trabajo de las personas diminutas presenta fotografías distorsionadas y habla de una conspiración a nivel mundial sin presentar ninguna prueba. El ingeniero informático, atónito ante semejante despliegue de estupideces, mira al moderador, que impasible, le insiste en que siga defendiendo su postura, por lo que, pacientemente vuelve a dar datos y pruebas. El defensor de la conspiración, al quedarse sin argumentos, alza la voz, empieza a acusar a su oponente de ocultar la verdad y desempolva unos hechos ocurridos durante su etapa universitaria para intentar desacreditarlo. La falacia ad-hominen nunca falla en estos casos. El ingeniero informático, cansado de escuchar estupideces y molesto por las acusaciones personales, se levanta y abandona el debate.

El moderador despide el programa, no sin antes ensalzar el papel de su cadena de televisión en dar voz a todo el mundo con el fin de conocer la verdad. Al mismo tiempo, despide al defensor de la conspiración y critica la desconsideración del ingeniero informático al abandonar el debate, mientras el ingeniero, en la puerta del estudio, se pregunta por qué accedería a acudir a semejante pantomima. A pesar de contar con todos los argumentos y pruebas de su lado ha perdido el debate y lo sabe. 


La cadena de televisión ha conseguido su objetivo, se ha inventado una falsa polémica y ha logrado unos buenos datos de audiencia. El truco es muy sencillo, se han presentando ante el público dos posturas contrapuestas como si estuvieran al mismo nivel, una argumentada por un experto y la otra por un ignorante o por un estafador con ansias de protagonismo. A ambas posturas se les ha dado el mismo tiempo de réplica para sus intervenciones y de esta forma, una opinión minoritaria o totalmente absurda aparece ante la audiencia como equivalente a la contrastada y confirmada por una inmensa mayoría de expertos en la materia.

Pero un resultado más alarmante es que gracias a este debate, una opinión absurda, que solo defendía un pequeño grupo de personas, empieza a ser tenida en cuenta por algunas personas más y sembrará la duda sobre parte de la audiencia, mientras que otra parte, más receptiva ante todo tipo de conspiraciones, la incorporará a su repertorio conspiranoico como una prueba más de una supuesta confabulación planetaria. 

Este tipo de estrategia, la de la la equidistancia, también conocida como Falacia del Falso Equilibrio es un truco usado frecuentemente en televisión para ganar audiencia y consiste precisamente en eso, en enfrentar en un debate a dos posturas contrapuestas, una representada por experto en la materia y otra por un charlatán sin ningun conocimieno o cuya postura es respaldada por una ínfima minoría de personas.

La falacia del falso equilibrio en los debates sobre el Cambio Climático 



Tras analizar los miles de publicaciones sobre el cambio climático, se concluyó que entre los científicos especialistas en climatología había un consenso superior al 97% en que el cambio climático era un hecho y en que ese cambio climático era consecuencia de la actividad humana. Todos los análisis que se han realizado posteriormente han dado valores superiores a ese 97%, el último de ellos, publicado por Myers y colaboradores en 2021 en la revista Environmental Research Letters, situó ese consenso en un 98,7%. Es más, cuando se hizo ese análisis entre los expertos con mayor nivel de experiencia, o sea, aquellos que de forma independiente habían publicado más de 20 artículos revisados por pares sobre el cambio climático entre 2015 y 2019, el consenso sobre que la Tierra se está calentando principalmente debido a la actividad antropogénica, fue del 100%. 

A pesar de este consenso, en todos los debates que se televisan sobre el Cambio Climático, lo habitual es enfrentar a un experto climatólogo con un negacionista, en la mayoría de las ocasiones sin ninguna experiencia contrastada y que basa su discurso en los mismos mantras que ya han sido rebatidos cientos de veces. Y para darle más morbo al debate, se suele invitar a políticos a esos debates, curiosamente todos ellos negacionistas pero sin ningún conocimiento climático, y también curiosamente, todos ellos de una ideologia "liberal", por usar un término suave. De esta forma también se condiciona a la audiencia, como suele ocurrir con cualquier tema medioambiental, atribuyendo una ideología de izquierdas al medio ambiente, con lo que aprovechándose de la polarización de la sociedad, los argumentos negacionistas ganan adeptos entre los votantes de la derecha, aunque muchos de esos votantes ni siquiera se hayan detenido a analizar las pruebas y los datos presentados (sobre la ideología del medio ambiente se puede leer esta entrada del blog)

El último de estos esperpénticos debates tuvo lugar en el programa Todo es Mentira, en la cadena Cuatro, el pasado 29 de agosto. En ese debate, Javier Peña tuvo que debatir sobre cambio climático con Francisco Hervías, conocido negacionista, ex-diputado de Ciudadanos y actual miembro del PP, y Esperanza Aguirre, reconocida climatóloga que haciendo gala de sus conocimientos respondió a una de las preguntas de la moderadora con esta frase: "Que hable Fran porque yo de esto no sé una palabra”. Para redondear el esperpento, el texto con el que se rotulaba el debate decía "Los bulos del cambio climático". ¿Quién da más? 


No hace falta decir que el programa siguió el guión previsto y perfectamente calculado por los guionistas y responsables de la cadena: descalificaciones, falta de pruebas para rebatir los datos empíricos y las investigaciones, y por supuestos bromas y chascarrillos de los negacionistas y de la propia presentadora (“Habla antes de que se acabe el mundo, Fran”). Objetivo cumplido.


Si realmente se quisiera hacer un debate serio sobre el cambio climático, respetando las opiniones científicas y el consenso existente entre los investigadores, la proporción de participantes en el mismo, o el tiempo que debería darse a cada uno de los participantes sería el que se representa en la figura anterior: 97 científicos que apoyan la idea del cambio climático y la influencia antropogénica en el mismo, 2 negacionistas y 1 persona que pasaba por allí, que no sabe nada del tema pero que opina que todo es un montaje, por ejemplo, Esperanza Aguirre.

Por último, y volviendo al ejemplo de debate equitativo que planteaba al principio entre el informático y el defensor de las personitas que trabajan dentro de los ordenadores. Podría parecer un caso exagerado, pero si lo pensamos no lo es tanto. No debemos olvidar que en los últimos años, los medios de comunicación e incluso algunos debates, han invitado a sus programas a defensores de la que probablemente sea la teoría más idiota de los últimos años, la que afirma que la Tierra es plana. La prensa de hace eco de sus congresos, de sus patrañas y los invita a sus programas. El simple hecho de enfrentarse de tú a tú con uno de los defensores de esa estupidez es otorgarle la victoria en el debate. 

jueves, 14 de julio de 2022

Curso de ética periodistica: ecologistas con prejuicios

Que la prensa, tanto escrita como digital, está en uno de sus niveles más bajos en cuanto a ética, credibilidad y calidad, es algo que salta a la vista. Salvo honrosas excepciones, gran parte de los artículos que se publican, o faltan a la verdad, o tienen errores imperdonables o lo que es más frecuente, confunden información con opinión, con lo que engañan a sus lectores haciéndoles creer que una noticia que se supone veraz y contrastada, realmente es una opinión interesada que sigue los dictados de la línea editorial del medio, y en muchos casos, del que financia ese medio. Como se suele decir, "antes de creer todo lo que escribe la prensa, entérate de quién paga la tinta". 

Como no podía ser menos, cuando las noticias se refieren al medio ambiente, a la ignorancia supina de muchos de los que las escriben, hay que sumar el hecho de que para la mayoría de los periódicos, y por desgracia, para la mayoría de la población, la naturaleza y el medio ambiente no son más que un capricho de unos cuantos ociosos, un incordio y una molestia que pone palos en las ruedas al desarrollo económico. La naturaleza es muy bonita para darse un paseo de vez en cuando, a poder ser cerca de donde te deje el coche, y muy útil para presumir con los de fuera sobre lo guapo que es nuestro paisaje en comparación con el suyo. Y poco más. 

Pero para no olvidar la parte didáctica del curso, hoy vamos a comentar un delicioso titular del diario El Mundo, un periódico que en los últimos tiempos se ha convertido en el paradigma del estercolero en el que se revuelca gran parte de la prensa nacional y regional. El artículo en cuestión se titula "Valdecañas: de cómo los ecologistas con prejuicios contra la jet set están a punto de cargarse el paraiso de los fines de semana".


Por si alguno aún no está al tanto de la noticia, en el año 2007, unos señores con mucho dinero propusieron construir un macrocomplejo turístico en una zona paradisiaca en la provincia de Cáceres. La idea era edificar 180 villas de lujo, un hotel de cuatro estrellas, un campo de golf, una playa artificial y un club náutico con 76 atraques. Solo había un pequeño problemilla, el lugar donde se iba a construir estaba dentro de una zona protegida, concretamente en la ZEPA ES0000329 Embalse de Valdecañas, que habia sido declarada en abril de 2003 tras la propuesta de la Junta de Extremadura  y que la Unión Europea ya recogió en el listado de espacios protegidos europeos en 2004. La declaración de esta zona protegida, según la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y la legislación comunitaria sobre los espacios Natura2000, prohibían terminantemente la puesta en marcha del proyecto.  

A pesar de que antes de iniciar las obras se puso en conocimiento de las autoridades que se trataba de unas actuaciones ilegales, los promotores siguieron adelante, con el beneplácito de la Junta de Extremadura, curiosamente la misma que había solicitado a la Unión Europea la declaración de ese espacio protegido. La solución que se les ocurrió a los políticos de turno fue recalificar esos terrenos y de esa forma eliminar la protección que de facto amparaba a ese espacio y así, al olor de los euros que presuntamente llenarían los bolsillos de amigos, parientes y allegados, se podría eliminar esa estúpida figura de protección ambiental. Al fin y al cabo, qué pesa más, una Zona de Especial protección para las Aves, o los 400.000 euros por los que se vendieron cada una de las 180 villas de lujo y los ingresos que generaría todo el complejo. Y para darle más empaque a esta recalificación, la Junta de Extremadura declaró este proyecto como Proyecto de Interés Regional (PIR). Interés para unos pocos, claro.

Pues una vez construido el complejo, con las parcelas y chalets vendidos, un campo de golf a pleno rendimiento, y tras 15 años de litigios, el 8 de febrero de este año, el Tribunal Supremo atiende a la demanda de Ecologistas en Acción y publica la sentencia que confirma que absolutamente todas las instalaciones de Valdecañas, construidas ilegalmente y a sabiendas, tanto por promotores como por gestores y políticos, deber ser demolidas en su totalidad, porque eso es lo que dice la legislacion vigente. Y el derribo de todo el complejo no será barato, ya que costará entre 150 y 200 millones de euros, que deberán ser pagados íntegramente por la Junta de Extremadura, o sea, por los extremeños, porque ni promotores ni políticos se harán cargo de su monumental cagada.

Por supuesto, esta decisión no ha gustado nada, sobre todo a los que se suelen llenar la boca hablando del respeto a la legalidad y al Estado de Derecho, dejando claro que las decisiones judiciales solo les sirven cuando les favorecen. En este caso, la culpa es del medio ambiente, que está muy protegido, y así lo ha dicho el presidente de la Junta de Extremadura, el señor Guillermo Fernández Vara, que sin cortarse un pelo ha sugerido que habría que reducir la protección ambiental para permitir este tipo de proyectos. Y qué mejor cosa para convencer al populacho que usar el comodín de la España vaciada y la despoblación, así que según este señor "El exceso de protección ambiental impide acabar con la despoblación". Lo que para el vicepresidente de Castilla Leon es culpa de la fornicación desaforada y no reproductiva, para el presidente extremeño es culpa de la protección del medio ambiente. 

David Vigario, autor de este artículo publicado en El Mundo, prescinde de toda esta información y acusa a los perversos ecologistas de destruir el paraíso de los fines de semana. Y estos desalmados no lo hacen para que se cumpla la ley, lo hacen porque tienen prejuicios contra la jet set. Por el contrario, los sufridos propietarios y los vecinos de los alrededores, apuran sus últimos cartuchos para evitar "el desastre". Quizás David Vigario y sobre todo el diario que le paga el sueldo, sean los que tienen prejuicios, pero en su caso contra el Estado de Derecho, las leyes y los perroflautas de los jueces del Tribunal Supremo que han dictado la sentencia. 

Pero no nos debemos olvidar de que hay precedentes en los que tras una sentencia condenatoria del Tribunal Supremo, que obligaba a la demolición de los edificios o infraestructuras construidas ilegalmente, sentencias posteriores de otros tribunales se encargaron de tumbarlas. O sea, que ni mucho menos la sentencia se aplicará, al menos por ahora. Los políticos pueden recurrir hasta el infinito, que para eso pagan con dinero ajeno, o sea, el nuestro.


El caso más sonado es el famoso hotel El Algarrobico, construido en la playa de Carboneras (Almeria), en el parque natural de Cabo de Gata-Níjar y por si fuera poco, invadiendo los 100 metros de la franja de dominio público marítimo-terrestre. Tras casi 20 años de de sentencias contrarias a su legalidad, en 2016 el Tribunal Supremo volvió a sentenciar como ilegal esa construcción, pero 6 años después sigue en pie, porque el Tribunal Superior de Andalucía ha rechazado su demolición.


Otro caso flagrante es el de la regasificadora del puerto de El Musel, en Gijón, que el mismo Tribunal Supremo declaró como ilegal en 2016 ya que se había construido a menos de 2.000 metros de un núcleo de población, algo que por supuesto ya se sabía cuando comenzó su construcción, por lo que el proyecto no debería haber sido aprobado. Una sentencia que se unía a varias sentencias anteriores que justificaban su ilegalidad por los mismos motivos. Y otra vez tuvieron que ser los grupos ecologistas los que denunciaran esta ilegalidad, algo que debería ser trabajo de políticos y gestores, que cobran un más que jugoso sueldo para hacer este trabajo y que curiosamente son los que redactan las leyes que ellos mismos incumplen reiteradamente. No debemos olvidar que la inmensa mayoría de las actuaciones de los grupos ecologistas tienen por objeto denunciar las actuaciones que incumplen la ley, ni más ni menos, ya sea por construcciones ilegales, vertidos, contaminación o delitos contra la fauna o la flora.

Pero ya se sabe, si no te gusta una sentencia, cambias la ley, a poder ser retroactivamente, y arreglado. Y así se hizo. Y por arte de magia, la instalación que decenas de sentencias, incluidas la del Supremo, declararon como ilegal, en unos días se pondrá en funcionamiento, para regocijo de los políticos y de las empresas, que ya hablan de la salvación energética que vendrá de la mano de esta instalacióin. Ahora sí les gusta la legalidad.

Parece bastante claro, tanto para los políticos, como para la prensa que los ampara y los mantiene en la poltrona, que la conservación y protección del medio ambiente son un lujo que no nos podemos permitir. Siempre se encontrará una excusa para saltarse la protección ambiental, puede ser la crisis, una guerra, el precio del combustible, el empleo que genera hacer un chiringuito, la despoblación o lo primero que se le ocurra. Y no están dispuestos a permitir que unos ecologistas traten de impedirlo usando como única arma la legalidad que tanto unos como otros se pasan por el arco del triunfo. 

En el caso de Asturias, hace poco más de un mes se presentó en la Junta General del Principado el proyecto de ley del Principado de Calidad Ambiental, cuya mayor novedad es que se sustituirá el trámite de la evaluación ambiental por una declaración responsable de la empresa que presenta el proyecto. De esta forma, se elimina el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas (RAMINP), ese cuyo cumplimiento ilegalizaba la regasificadora, entre otras cosas. Ahora todo será mas sencillo, ya que según el vicepresidente del Principado y consejero de Infraestructuras, Medio Ambiente y Cambio Climático, Juan Cofiño, "agilizará el desarrollo económico y empoderará a la ciudadanía". Ese empoderamiento consiste en que la ciudadanía tendrá que fiarse de esa declaración y no tendrá herramientas para alegar contra esos proyectos. 


Pero bueno, tal como dice el propio Cofiño, las reclamaciones de los ecologistas, esos que están cargados de prejuicios, "no van mas allá de un cierto postureo". 

Todo en orden


lunes, 1 de junio de 2020

Curso de ética periodística: "Los lobos ya no son veganos"

Retomo el curso de ética periodística para hacerme eco de una noticia aparecida en la prensa local asturiana que confirma un increíble descubrimiento: los lobos ya no son veganos.


Un escalofrío recorre mi cuerpo y me pregunto a mí mismo cómo es posible que un hallazgo tan extraordinario no haya aparecido en ninguna revista científica de alto impacto y se haya tenido que recurrir a un diario como La Nueva España para sacarlo a la luz. Es de todos conocido que los lobos de Cotobello limitan su actividad alimenticia a la polinización y la herbivoría, por lo que el salto evolutivo hacia una dieta carnívora de alto contenido proteico ha tenido que venir asociado a cambios estructurales que implicarían, entre otros, la modificación de la fórmula dentaria y el acortamiento de los intestinos. Un cambio de semejante magnitud suele necesitar millones de años, pero en la población del alto de Cotobello solo ha sido necesaria una pandemia y 3 meses de confinamiento para que tuviera lugar. 

Vegetarian Big Bad Wolf I Don't Even Eat Sausages Apron | Kidozi.com

Comienzo a leer la noticia y las sorpresas no cesan: "Un nuevo ataque de lobos en el concejo de Aller" es la frase que encabeza el artículo. O sea, que ha habido otros casos antes, por lo que es evidente que en esta población de lobo, la transición evolutiva hacia la depredación ha sucedido en menos tiempo del que sugería el titular. Pero aún hay más, ya que todos los indicios apuntan a un rápido cambio de dieta que puede tener consecuencias catastróficas: "Tememos que cambien de menú y ataquen a los xatos". Por lo tanto, la transición hacia la dieta proteica no se limitará a las bestias salvajes, sino que según los científicos consultados, los lobos de Cotobello seleccionarán positivamente a los animales domésticos, en concreto crías de vaca, frente a los salvajes, ya que su carne es más tierna y por tanto más digerible.

Según comentan en la noticia, la depredación de corzos por parte de los nuevos lobos carnívoros supone una amenaza para la población de estos ungulados, ya que en los últimos años se han detectado numerosos casos de la enfermedad del gusano de la nariz del corzo. Esta enfermedad la produce el parásito Cephenemyia stimulator, una especie de tábano cuyas larvas, con forma de gusano, se alojan en las fosas nasales de los corzos, dificultando la respiración y la ingestión de alimento, por lo que se debilitan y son más susceptibles a otras enfermedades.

Desde el punto de vista de la conservación del corzo, el nuevo rol depredador del lobo carnívoro y cazador no debería ser tomado como una amenaza, sino como un alivio, ya que innumerables trabajos científicos confirman el papel de los depredadores como controladores de plagas y enfermedades, ya que al seleccionar los animales enfermos y débiles reducen la transmisión de las mismas (Wild et al, 2011). 

En cuanto a los daños al ganado, también se ha confirmado que en casos de manadas de lobos carnívoros (no como los de Cotobello, que como hemos visto antes, eran veganos), si hay abundancia de presas salvajes, los daños sobre el ganado son mínimos, a no ser que los "controles poblacionales", los envenenamientos y la caza furtiva, desestructuren las manadas, en cuyo caso, la incidencia sobre las reses domésticas se incrementa (Wielgus & Peebles, 2014, Fernández-Gil et al, 2016).

Un comentario aparte merece el tratamiento informativo de la noticia por parte de la prensa generalista. Una vez asumido el salto evolutivo hacia la depredación por parte de los lobos, deberían hacer una reflexión sobre esta especie. Teniendo en cuenta que estos cambios no son reversibles y que habrá que asumir el papel depredador de los nuevos lobos de Cotobello, ¿qué sugerencias proponen para el futuro? Ya que si comen ganado es malo, si comen presas salvajes también es malo y cómo hemos explicado, el cambio reversible a una dieta herbívora y polinizadora es muy improbable, yo creo que podrían sugerirles a los lobos una nueva dieta basada en gravilla, siempre que por supuesto no entre en conflicto con las explotaciones mineras a cielo abierto de la región.

Por otra parte, teniendo en cuenta que se aproxima la temporada estival y se prevé un incremento de la actividad turística tras la desescalada, les recomiendo que presten atención a la actividad fotosintética de las plantas y a la más que probable acaparación de rayos solares por parte de las mismas. 

Las proliferación de hortensias en los jardines costeros pone en jaque al sector turístico asturiano: "Sus hojas anchas acaparan más luz de la que podemos asumir" 


Para facilitarles el trabajo les sugiero el anterior titular, que podría ser la punta de lanza de una fructífera serie de artículos para los próximos meses sobre las catastróficas desgracias naturales que se avecinan.

Referencias
- Fernández-Gil A, Naves J, Ordiz A, Quevedo M, Revilla E, Delibes M (2016) Conflict Misleads Large Carnivore Management and Conservation: Brown Bears and Wolves in Spain. PLoS ONE 11(3): e0151541.
-  Wielgus RB, Peebles KA (2014) Effects of Wolf Mortality on Livestock Depredations. PLoS ONE 9(12): e113505. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0113505
- Wild MA, Hobbs NT, Graham MS & Miller MW (2011) The role of predation in disease control: a comparison of selective and nonselective removal on prion disease dynamics in deer. Journal of Wildlife Diseases 47:78-93.

jueves, 27 de junio de 2019

Curso de ética periodística: Alexander, el oso feroz y las "fake news"

Hacía tiempo que no publicaba un artículo para el curso de ética periodística, quizás porque muchas de las noticias que me iba encontrando, aunque merecedoras de uno de ellos, solían repetir los mismos argumentos y tópicos de otras ya comentadas anteriormente. Pero hoy, tras un vistazo matutino a los titulares de la prensa patria, encontré un artículo que merece figurar por derecho propio en un lugar destacado de este curso: "Un hombre sobrevive al ataque de un oso refugiado durante un mes en una cueva". 


El primer medio español en sacar esta noticia, a las 18:48h de ayer, 26 de junio, fue el informativo digital de Tele5, una cadena de televisión que al igual que los anuncios de Securitas Direct, se esfuerzan diariamente en mostrarnos el mundo apocalíptico en el que vivimos, donde asesinos en serie recorren las calles y entran en los domicilios con la única intención de abrirnos en canal y decorar las paredes con nuestras vísceras. Y por supuesto, una noticia en la que un terrorífoco oso no se contenta con matar a su víctima, sino que se regodea con su tortura, no podría faltar de ningún modo.


Pero como era de esperar, la noticia se hizo viral y a primera hora de la mañana de hoy, Alexander y el oso ya figuraban en la primera plana de muchos periódicos nacionales: ABC, La Vanguardia, La Razón, y otros muchos medios más. Tampoco podían faltar los diarios locales, entre ellos el diario asturiano El Comercio. La Nueva España aún no lo ha publicado, seguramente porque estará investigando en estos momentos el árbol genealógico de Alexander (y del oso) en busca de un pariente asturiano.

jueves, 20 de julio de 2017

Curso de ética periodística: blanco y en botella suele ser leche


Cuando nos encontramos con un hecho noticiable, lo primero que deberíamos de hacer sería buscar la explicación más plausible al mismo, que en ocasiones podría ser tan obvia que no necesitaría una búsqueda posterior. En el caso de que esa explicación no fuera la correcta, sería el momento de buscar otras explicaciones, empezando primero por las más probables y una vez descartadas ya nos podríamos plantear otras explicaciones más insólitas o incluso admitir que no tenemos pruebas suficientes para demostrar por qué se ha producido el suceso que investigamos.

Supongamos que caminamos por una calle desierta y nos encontramos con un coche aparcado, aplastado por un árbol que aún permanece sobre la carrocería. No hay testigos que hayan visto lo que ha sucedido, nadie ha escuchado un solo ruido, pero al aproximarnos vemos que el árbol está hueco y podrido en su base y recordamos que unas horas antes se desató un intenso temporal, que según los datos meteorológicos estuvo asociado a fuertes rachas de viento de más 100 km/hora.

No harían falta demasiadas elucubraciones para deducir que el fuerte viento, unido al mal estado del árbol, provocó su caída, lo que causó los destrozos en un coche que habían aparcado en esa calle la noche anterior. Es cierto que podría haber otras explicaciones, como que alguien hubiera aprovechado ese suceso para vengarse del pesado de su cuñado, que se pasó la cena de nochevieja comentando lo fabuloso que era su coche nuevo en comparación con las tartanas que tenía el resto de su familia política. Que mejor venganza que levantar con una grúa el árbol caído para introducir posteriormente bajo su tronco el oscuro objeto de deseo del plasta de tu cuñado. Ciertamente se trataría de una explicación mucho más sofisticada y elaborada que la primera, pero no sería demasiado creíble.


El pasado 7 de julio, el diario La Voz de Galicia publicó una noticia en la que informaba de la aparición de 5 cormoranes muertos en O Grove, concretamente en la playa de Raeiros, destacando que la Xunta de Galicia investigaría si la muerte se había producido por “la gripe aviaria”.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Curso de ética periodística para periodistas sin ética

Cuando hace unos años comencé con este "curso de ética periodística" la intención era por una parte criticar la falta de rigor en el tratamiento de algunos temas relacionados con la biología y el medio ambiente y por otra parte usar el humor como herramienta, ya que por propia salud mental era mejor tomarse a risa ciertas cosas que en el fondo no tenían ninguna gracia.

En muchos de los casos, los artículos que habían sido objeto de este "curso" eran escogidos porque el periodista encargado de cubrir la noticia o no tenía ni idea de lo que hablaba o no aplicaba alguno de los principios básicos del periodismo, principalmente el contraste de los datos acudiendo a las fuentes precisas o la confusión, premeditada o no, entre información y opinión. En los artículos analizados se usaban armas tan vulgares como el miedo, la alarma social o la exaltación patriótica, para conseguir que una noticia, la mayoría de las veces completamente trivial, fuera leída por el mayor número de personas posible.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Curso de ética periodística: La rebelión de las bestias salvajes

En los últimos meses hemos sido testigos de una inusitada proliferación de artículos en la prensa que alertaban a la población sobre los cambios en el comportamiento de las "bestias salvajes". Hasta ahora, la mayoría de estos artículos se limitaban a exponer los daños (reales o supuestos) que lobos, cormoranes y otras "alimañas" causaban a la cabaña ganadera o la fauna salvaje, en la mayoría de los casos de manera exagerada y tratando el problema desde solo un punto de vista, el del ganadero. Por norma general no se suele hacer referencia a los innumerables trabajos científicos que contradecían muchos de los argumentos que en ellos se exponían, faltando a dos de los más importantes principios del periodismo: la objetividad y el contraste de opiniones. 


viernes, 15 de enero de 2016

Curso de ética periodística: las cacas de los pájaros son armas de destrucción masiva

Uno de mis pasatiempos favoritos es abrir el periódico por la mañana y buscar la noticia más gilipollas del día. Una tarea complicada, no por la escasez de gilipolleces sino por todo lo contrario, por la dificultad de escoger una sola entre un plantel tan florido y hermoso. Afortunadamente, hay días en los que la decisión está tan clara que una vez tomada te puedes permitir cerrar el periódico, recostarte en el sofá y disfrutar de la experiencia mística que siente alguien que ha descubierto un tesoro perdido.

Y hoy ha sido uno de esos días, uno entre un millón, porque he encontrado la noticia que todos los frikis como yo buscamos con ansia diariamente. Sin más preámbulos, os pongo el título del artículo para que os solacéis a gusto:


"Las heces de pájaros amenazan los ríos"


El periódico en el que aparece esta joya es La Nueva España, el diario de mayor tirada de Asturias, y que ha sido una fuente de inspiración para este curso durante los últimos años. Conocidos son sus artículos madreñísticos en busca del pariente asturiano perdido y no menos los dedicados al terror animal, publicando con frecuencia noticias sobre lobos y osos voraces, abejas asesinas o medusas que aterrorizan bañistas y arruinan el verano asturiano. Hoy han tratado otro de sus temas favoritos y se han hecho eco de una nueva protesta de los pescadores deportivos, que agotados los argumentos para exigir al Principado de Asturias la completa aniquilación de los cormoranes grandes, que según ellos son la causa principal del deterioro de los cauces fluviales y de la desaparición de los salmónidos, se han sacado un As de la manga para atemorizar a los ciudadanos y de esa forma meter más presión a los políticos: Los pájaros cagan en el Río Caudal y su mierda es más peligrosa que una excursión de gremlins en un aquapark.


Según los pescadores los pájaros cagan, y además cagan mucho y sus excrementos pueden producir graves enfermedades a la población.


jueves, 23 de julio de 2015

Curso de ética periodística: marchando una de plagas

Si el verano periodístico de 2015 se está caracterizando por algo es por la ausencia de un personaje atemorizante que llene las portadas de los diarios del país. Este año, ni medusas, ni perros asesinos, ni motos acuáticas, ni malvadas abejas aterrorizan a la población. Tan solo el calor sofocante sigue copando los titulares, aunque cada vez menos, ya que después de un mes de temperaturas asfixiantes poca gente se sigue sorprendiendo de que en verano las temperaturas superen los 40 ºC en gran parte de nuestra geografía. 

Pero si hay una palabra que sigue siendo imprescindible para lograr un buen titular, sobre todo si se refiere a nuestra fauna, esa es la palabra "plaga". Cualquier concentración de animales, ya sean pequeños o grandes, que causen molestias, aunque sean mínimas, ya es tildada de plaga a las primeras de cambio. Todo periódico local que se precie tiene que incluir una plaga de vez en cuando. Gaviotas, estorninos y palomas son los protagonistas recurrentes de las plagas urbanas. Curiosamente, en un ambiente tan inhóspito como el de la mayoría de las ciudades, donde los ruidos del tráfico o de las interminables obras, la contaminación, o la suciedad ya nos parecen algo normal, nos molesta cada vez más los sonidos de las gaviotas o las cacas de los estorninos. Y los periodistas hacen malabarismos lingüísticos para calificar a esas especies sin repetirse.


En las ciudades la desconexión de la población con la naturaleza es algo cada vez más preocupante. Una desconexión que es la responsable de que la mayoría de los niños urbanos conozcan mejor a los animales de la sabana africana que a los que viven al lado de sus casas (Genovart et al., 2013), o que reconozcan sin problemas a un Tiranosaurio pero no sean capaces de identificar a un petirrojo.





Pero si en las ciudades podría ser explicable esa desconexión, lo que no parece fácil de entender es que también ocurra en los ambientes rurales, donde la población convive y ha convivido siempre con los animales, tanto domésticos como salvajes.

En las últimas semanas, las noticias sobre supuestas "plagas" han empezado a aparecer como setas en otoño. Y no se trata de una sola especie, sino de varias: insectos de todo tipo, murciélagos, gaviotas, estorninos o víboras se reparten estos días la atención mediática, y como si el mismísimo Jehová hubiera desatado su cólera como hace 3000 años había hecho con el pueblo egipcio, hordas de animales parecen haber llegado para arruinar el campo asturiano y a sus habitantes.


Pero de todas estas supuestas plagas me ha llamado especialmente la atención una de ellas. Hace unos días, aparecía una noticia que alertaba sobre la "población excesiva" de buitres en el concejo de Morcín. En la noticia se comenta el caso de una potra que una vez muerta (supuestamente por "unos cánidos", aunque no aporta ninguna prueba) fue devorada por un grupo de buitres. El dueño de la potra y otros ganaderos de la zona comentaban que estas aves carroñeras se comían la carne y las vísceras y que "comen con tanta ansia que luego no son capaces de emprender el vuelo", lo que les producía angustia y preocupación.

Hace tan solo unos años, tras la crisis de las vacas locas, la UE prohibió dejar el ganado muerto en el monte. Los ganaderos deberían pagar de su bolsillo el traslado de esos cadáveres para que fueran incinerados o bien contratar un seguro que se hiciera cargo del mismo. En ese momento, los ganaderos de montaña montaron en cólera y exigieron que se dejara a los buitres que hicieran ese trabajo, como habían hecho hasta entonces. Incluso hacían culpable a esa prohibición de que algunos buitres acuciados por el hambre llegaran a matar a sus animales.


Tras 10 años de veto, en el año 2012, el congreso de los diputados aprobó un decreto que permitía de nuevo que las reses muertas pudieran dejarse en el monte para que fueran los buitres los que se encargaran de ellas. Ese decreto fue acogido con satisfacción tanto por los ganaderos como por ecologistas, científicos y cazadores. Unos aplaudían la medida porque les suponía un claro beneficio económico y otros porque la población de aves carroñeras de España podría recuperarse después del bache que había significado esa década de prohibición.


¿Cómo se explica entonces ese cambio de opinión?
Pues la respuesta vuelve a ser la misma de siempre, el interés económico. Los ganaderos a los que les parece molestar que los buitres no se comporten en la mesa, y que hasta llegan a compadecerse de los ellos por si no hay suficiente comida para todos, lo que realmente les preocupa es que no puedan cobrar los daños de los lobos, ya que según ellos, una vez que desaparece el cadáver, también desaparecen las pruebas. Lo cierto es que los daños de lobo pueden ser detectados en un análisis postmorten, incluso después de que los animales hayan sido devorados por los buitres, ya que como bien saben los guardas que se encargan de evaluarlos, hay marcas en los huesos y rastros en el terreno que sirven como pruebas para detectarlos.

Para finalizar la noticia, los ganaderos reclaman al Principado que ponga en marcha "un plan de control de la población", o sea, que se deje de chorradas y empiece a matar buitres. Confió, aunque con ciertas dudas teniendo en cuenta los numerosos precedentes, que nuestros gobernantes no se dejen chantajear de nuevo por este colectivo y que expliquen, no solo a los ganaderos sino también al resto de la población, que los buitres, al igual que el resto de carroñeros, son una parte esencial del ecosistema, que evitan la transmisión de enfermedades al eliminar los restos de los animales muertos, muchos de ellos enfermos. Por otra parte, habría que resaltar que todas las especies de buitres, al igual que el resto de aves rapaces están estrictamente protegidas por nuestra legislación y que matarlos o simplemente molestarlos, puede acarrear importantes sanciones económicas e incluso penas de cárcel.

Por último, y como siempre suelo hacer en cada entrega de los cursos de ética periodística, sugiero a los autores de estos artículos que no se dejen llevar por el morbo y que se informen consultando a los expertos antes de dejar volar su imaginación. En todo caso, y si lo que pretenden es amedrentar a la población a falta de noticias más interesantes, les aconsejaría que publiquen un especial plagas,  con entregas semanales dedicadas a una plaga distinta y que lo aderecen con frases del segundo libro del Pentateuco

"Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto (se puede cambiar Egipto por Asturias), sobre sus ríos, sobre sus canales, sobre sus estanques y sobre todos sus depósitos de agua; y ellas se convertirán en sangre. Habrá sangre en toda la tierra de Egipto (Asturias), hasta en los baldes de madera y en las vasijas de piedra"


Referencias
Genovart M, Tavecchia G, Enseñat JJ, Laiolo P. 2013. Holding up a mirror to the society: Children recognize exotic species much more than local ones. Biological Conservation 159: 484–489.

domingo, 5 de julio de 2015

Curso de ética periodística: busquemos un monstruo para un titular

Ya hemos entrado en el verano y tengo que admitir que me siento un poco desasosegado, ya que a estas alturas esperaba que una horda de medusas, abejas u otro animal del averno hubiera llegado a nuestras playas para arruinar las vacaciones al personal. Hasta el momento nos tenemos que conformar con las noticias sobre el calor, que no deja dormir a la gente y que según las entrevistas realizadas a pie de calle martiriza a los currantes y produce alegría a los bañistas y a los vendedores de refrescos.

El problema de usar el calor como titular es que acaba cansando. Una vez que caemos en la cuenta de que en verano las temperaturas suben, como todos los años, que en Córdoba y en Ourense te asas y que en Asturies un día te cueces y otro te cagas de frío, los periodistas descubren que el tema es difícil de estirar durante dos meses, así que tienen que buscar otra cosa.

Mientras aparece el ansiado tema del verano, por ahora los protagonistas de estos primeros días son los monstruos acuáticos que desconciertan a bañistas y científicos. Hace unos días aparecía una noticia en los periódicos nacionales con el siguiente titular


acompañada de la siguiente fotografía.


Esta noticia apareció por primera vez en el periódico The Siberian Times el 30 de junio, y comentaba la aparición de los restos de un animal en la isla de Sakhalin, en Rusia, "mucho mayor que un ser humano" y que tenía un "pico" muy grande. A partir de ese día, la noticia trascendió el ámbito local y llegó a todos los periódicos del mundo. La criatura desconcertante había saltado desde una playa siberiana al ciberespacio y al reino del esoterismo en pocas horas.


Lo cierto es que solo con ver la primera foto y esta segunda aparecida en el artículo original, parece evidente de que se trata de los restos de un cetáceo que murió en alta mar y que después de unos cuantos días o semanas llegó a la costa en mal estado debido a la putrefacción y me puedo imaginar, porque he visto más de uno con el mismo aspecto, que despidiendo un olor horrible.

Según los diarios que reproducían la noticia, el tamaño del animal, mucho más grande que un ser humano, y la aparente presencia de pelo en la zona de la cola solo se podrían explicar si se tratara de una criatura nueva para la ciencia o incluso de un Delfin del Ganges (Platanista gangetica), una especie de delfín de agua dulce que tiene entre sus características la presencia de un morro largo y puntiagudo, aunque ni tiene pelo ni tampoco ese gran tamaño. Según la noticia, los supuestos expertos que habían inspeccionado los restos estaban desconcertados.

Como yo no me suelo creer estas noticias busqué por internet y en unos pocos minutos encontré a un verdadero experto que había solucionado el misterio a las pocas horas de haberse publicado la noticia. Se trataba del Dr. Darren Naish, investigador de la Universidad de Portsmouth, que publicó en Twitter el siguiente mensaje


Tal como se aprecia en las fotografías, el supuesto monstruo no era ni una especie nueva peluda, ni un Delfín del Ganges. Los restos encontrados en la playa de Sakhalin correspondían a un Berardio de Baird (Berardius bairdii), una especie de cetáceo del grupo de los zifios que habita en aguas profundas y cuya área de distribución es continua por todo el Pacífico Norte a partir de los 35º N, o sea, que está presente en la zona de la isla de Sakhalin, donde aparecieron los restos.


El Berardio de Baird puede alcanzar los 12,8 metros de longitud, tiene una frente bulbosa que se puede apreciar en las fotografías en detalle de los restos de Sakhalin y dos dientes en la mandíbula inferior, un rasgo típico de los machos de todas las especies de Zifios que usan para pelearse entre ellos por las hembras. En las fotografías que incluye Darren Naish en su tweet, parece que se aprecian esos dos dientes. La supuesta presencia de pelo podrían ser jirones de piel o incluso de grasa producto de la putrefacción.

Por lo tanto, si tiene las características de un Berardio de Baird, tiene el tamaño de un Berardio de Baird, su área de distribución coincide con la de un Berardio de Baird, y además ha sido identificado por un señor que es experto en restos óseos, pues lo más seguro es que sea un Berardio de Baird y no una extraña criatura desconocida. No ha sido demasiado complicado desvelar este misterio, por lo que quizás los periodistas de nuestros diarios, antes de copiar literalmente otras noticias de otros medios podrían informarse también y contrastarlas antes de publicarlas. De todas formas, si lo que pretenden es causar asombro, o incluso pánico entre los bañistas, les aconsejo que lean las anteriores entradas de este curso sobre el uso de calificativos acojonadores, titulares impactantes y exageraciones.


Una buena idea sería publicar al lado de la fotografía de los restos putrefactos una posible recreación de la criatura, como la anterior. Eso siempre funciona.

jueves, 9 de octubre de 2014

Curso de ética periodística: El madreñismo y la cruzada en búsqueda del pariente asturiano

Aventures de Pinín, que de Pinón ye sobrín (Alfonso, 1943)

El santo grial de gran parte de los diarios regionales es la búsqueda de un pariente nacido en la tierra entre cualquier ente que pueble este mundo. En el caso de los diarios asturianos, esta afición llega a rozar el esperpento, hasta tal punto que hemos decidido bautizar a este fenómeno con un nombre propio: el madreñismo. Hasta el momento se habían conformado con rebuscar en la genealogía de todos los seres humanos que hubieran hecho algo notable por la humanidad, desde patentar una vacuna a descubrir el secreto de las pelusas azules que crecen en el ombligo, para llegar a la conclusión de que eran más asturianos que el escroto del Rey Pelayo. Baste como ejemplo esta mínima selección de alguno de los casos más llamativos:

Madreñismo médico:


Madreñismo de papel couche:


Madreñismo científico:


Madreñismo político internacional:


Madreñismo cinematográfico:



Pero hace unos días, en un salto de calidad sin precedentes, han urgado profundamente en el árbol de la vida hasta encontrar parientes asturianos en los virus, en este caso del ébola. 


Y en un ejercicio de madreñismo superlativo y al mismo tiempo de promoción del acojonamiento entre los asturianos, publicaron un artículo en el que hablaban de los murciélagos como posibles vehículos de transmisión de este virus que según parece al leer el titular, es más asturiano que un carro del país.

Pero como ya comentamos varias veces en este curso, lo importante es escribir un titular impactante que atraiga al lector y lo secundario son los hechos probados. Si leemos la noticia con detenimiento (que solo está accesible online para suscriptores), descubriremos que según comenta Félix González, uno de los mayores expertos en murciélagos de España, algunas especies de murciélagos, como el Murciélago de cueva (Minopterus schreibersii) pueden ser portadores de un virus de la misma familia que el del ébola (Los Filovirus) y que algunos murciélagos de esta especie encontrados muertos en una cueva asturiana eran portadores de ellos. En ningún momento se afirma que el virus sea el del ébola ni mucho menos, ni que sea peligroso para el ser humano, pero lo importante era crear alarma al mismo tiempo que se ejercitaba el madreñismo.

Según los últimos estudios, el actual brote de ébola se pudo haber transmitido a partir de los murciélagos de la fruta o zorros voladores de la especie Eidolon helvum, una especie alejada filogeneticamente de los murciélagos de cueva. Se piensa que los habitantes de algunas aldeas de Guinea y Libería habrían cazado estos murciélagos para comérselos y de esta forma, se podrían haber contagiado de la enfermedad.

La probabilidad de contagio del ébola a través de los murciélagos de cueva que habitan en Asturias podemos considerarla nula, en primer lugar porque no se trata del mismo virus, y en segundo lugar porque el contacto de esta especie con el ser humano es casi inexistente, salvo para los investigadores que trabajan con ellos y que ya toman las debidas precauciones para evitar ser mordidos.

Lo más grave es que, sobre todo después del primer caso de contagio de ébola en España, una noticia como esta pueda ocasionar un temor infundado en la población, que podría llevar a que algún iluminado se plantee matar o causar daño a estos animales, que además de inofensivos son muy beneficiosos.


Desde este modesto curso aconsejamos a los diarios regionales que relajen su madreñismo, ya que debido a la confirmada caída de la calidad del semen patrio, cada vez se les complicará más la búsqueda de raíces asturianas, lo que podría ocasionar desasosiego y depresión en las redacciones.

Pero faltaríamos a la verdad si nos quedáramos con la impresión de que el madreñismo es un fenómeno exclusivo de Asturies. Baste como ejemplo para confirmar la pandemia global de esta búsqueda de raíces patrias el siguiente titular que he encontrado hoy mismo:


Sin lugar a dudas, este titular merece por derecho propio presidir la vitrina de los madreñismos sublimes (quizás en este caso merecería un nuevo nombre).

viernes, 19 de septiembre de 2014

Curso de ética periodística: ¡no me toquéis los testículos!

Los que seguís las entregas de este curso de ética periodística ya sabéis que uno de los ingredientes esenciales para que una noticia llame la atención de los lectores es poner un titular impactante. Para conseguirlo, lo más socorrido es buscar el morbo, usar cifras engañosas, o entrecomillar frases literales que contengan esos ingredientes.

Hoy me he encontrado con una noticia cuyo titular reúne todas esas características pero que además introduce una novedad: apelar a la masculinidad para llamar la atención.


Cualquier lector del sexo masculino sabe bien que si en una noticia, o en una conversación intrascendente, aparece la palabra testículos, o cualquiera de sus múltiples sinónimos (cojones, huevos, criadillas, bolas, pelotas, partes, y un largo etcétera), en un contexto que nos haga intuir dolor o malestar, las primeras reacciones son echarse las manos a la entrepierna, encoger los hombros, arrugar la frente y cerrar los ojos mientras estiramos la comisura de la boca hacia atrás. Todo esto acompañado de una inspiración profunda que suele ir acompañada de un sonido que podríamos transcribir como "ifffffffffff". Seguidamente, expulsamos el aire suavemente aliviados mientras pensamos hacia adentro "bueno, siguen ahí".


El autor del artículo aparecido en La Voz de Galicia en su sección de A Coruña, Toni Silva, del sexo masculino y seguramente experto en estas lides, aprovechó la frase de Mariflor, la esposa de Jesús Carlos, vecino de la parroquia de Verís, para conseguir ese efecto en el lector, que una vez impactado por el titular buscó la noticia rápidamente para recabar más información sobre el macabro suceso.

Por supuesto, el periodista prefirió no citar en el titular a la especie implicada, con lo cual nuestra primera reacción probablemente haya sido la de imaginarnos el esqueleto de un parroquiano de la especie humana, atacado por una horda de desalmados que dejaron sus testículos intactos como muestra de desprecio.

Lo cierto es que si leemos la noticia nos percataremos de que la víctima fue el pobre Chuzas, un can de palleiro que según sus dueños fue devorado por unos lobos salvajes, circunstancia que es aprovechada para solicitar a la Xunta de Galicia batidas de esta especie.

La Voz de Galicia, al igual que los periódicos asturianos, son especialmente proclives a este tipo de reportajes, en las que dan rienda suelta a su odio hacia el lobo, publicando noticias que como en este caso no se encuentran avaladas por ningún tipo de pruebas. En el caso de este artículo testicular, incluso se dice que no se sabe si fueron lobos o perros salvajes, e incluso al final del mismo se citan las opiniones de algunos expertos (de los que no dan sus nombres) que descartan casi con total seguridad que los lobos hayan sido los culpables.

Una vez más, queda confirmado que en una gran mayoría de las noticias que aparecen en la prensa, lo de menos es la noticia en sí, lo que realmente importa es conseguir lectores y subliminalmente, como en este caso, seguir alimentando el caldo de cultivo del odio hacia algunas especies como el lobo.

NOTA: Estimado Jesús Carlos, si tanto apreciabas a tu perro y tanto lloras su pérdida, ¿por que cojones lo tenías preso con una cadena de un par de metros" (el uso de la palabra cojones en este caso queda plenamente justificado como material del curso)

jueves, 31 de julio de 2014

Curso de ética periodística: cómo fomentar el odio hacia los personajes

Los que hayáis seguido las últimas entregas de este curso de ética periodística, os habréis dado cuenta de que hay unos ingredientes esenciales para que una noticia pase de ser una anécdota intrascendente a ser una noticia de portada:

a) escribir un titular impactante
b) exagerar y usar las cifras según nos convenga
c) atemorizar al personal
d) utilizar ciertas expresiones y palabras: dantesco, terrible, sangre, pavor...
d) empatizar con alguno de los personajes y crear rechazo hacia otros

Todo esos ingredientes son usados rutinariamente por los periodistas, y como comenté en otras entregas del curso, en la época estival, cuando las noticias "serias" escasean y sigue existiendo la necesidad de llenar las páginas de los diarios, su uso se hace casi imprescindible.

Hoy abandonaremos momentáneamente la autentica mina que son los periódicos asturianos y nos fijaremos en una aparecida en La Voz de Galicia hoy mismo: 


Si desgranamos este titular, nos podemos dar cuenta de que la señora Luaña ha dejado caer toda la artillería para conseguir que su noticia se haya convertido en una de las 10 más leídas del día. 

Lo primero es empatizar con las víctimas, y para eso nada mejor que usar un diminutivo, en este caso "patitos". Seguramente la periodista y muchos de sus alarmados lectores no sientan la mínima aprensión a la hora de comerse un foie o un magret de pato, pero que una gaviota se coma un "patito" es intolerable.

Lo segundo es poner de manifiesto que ademas de comer, antes mataron cruelmente a su víctima. No es de recibo que una gaviota, un animal que normalmente es calificado de sanguinario, sucio y ruidoso, no se tome la molestia de comer de mesa y mantel y tenga la necesidad de matar antes a sus presas para comérselas, eso si, "con crueldad". 

Y por supuesto, ya que estamos, generalizamos un poco y extendemos el odio a todas las aves marinas, que desde un paíño a un albatros tenemos especies de sobra. Da lo mismo que coman plancton que calamares.

El titular ya ha conseguido su propósito, por una parte llamar la atención del lector y por otra que empaticemos con uno de los personajes y odiemos al otro. Ahora solo hace falta crear una historia de un hecho intrascendente, regarla con un poco de morbo y encontrar a un vecino de la localidad que nos describa con todo lujo de detalles el macabro suceso.

La narración del suceso

- Resumen neutro: una gaviota se come un pato

- Resumen elaborado usando expresiones literales de la periodista: Una gaviota se abalanza sobre una de las crías que sigue a mamá pata, la apresa con su pico y se la zampa.

Por supuesto, la periodista encontró a un lugareño que le explicó con precisión el macabro comportamiento de las gaviotas, "su desesperación" al no poder hacer nada por salvar la vida de los patitos y el horror de los vecinos y turistas que "fueron testigos del terrible espectáculo que presenciaron al mediodía en el Río Con". 

"Fue un desagradable espectáculo el que tuvo lugar al mediodía de ayer. Muy desagradable para los turistas, porque estaba el puente lleno y todos lo vieron"

El colofón de la noticia no puede ser más desgarrador, ya que "La frustración de los vecinos es muy grande".  Lo cierto es que me dan ganas de coger el coche y recorrer los 374 km que separan Oviedo de Villagarcía de Arousa y saltar al río a matar gaviotas y a rescatar patitos.

Como siempre, propongo un titular adecuado y pertinente para una noticia de este alcance mediático:


" _______________________________"


Y ahora, con ánimo de ayudar a la periodista en su próximo artículo, le propongo un titular más impactante y que seguramente atraerá a muchos más lectores.

Las aves del averno provocan una matanza indiscriminada entre los patitos del Río Con
"El día menos pensando se comen a un niño", afirma el reponedor de un supermercado

Por cierto, y con la única intención de ilustrar a periodistas, lectores y horrorizados vecinos y turistas de Vilagarcía de Arousa, me gustaría recordarles que las malvadas gaviotas, cuando son pequeñas son así:


Evidentemente no vamos a recurrir a la ternura ni al sentimentalismo. No vamos a hablar de estos pollitos tan bonitos y tan tiernos que acaban de nacer hace unas pocas horas y que probablemente se mueran de hambre si sus padres no consiguen traerles suficiente comida. Faltaría más.

NOTA FINAL: al día siguiente de aparecer esta noticia, La Voz de Galicia nos deleitó con la segunda parte de este acontecimiento de trascendencia planetaria, que al igual que la primera ha conseguido llenar mis ojos de lágrimas y de amor por los patitos y odio por las feroces y sanguinarias gaviotas.


En este caso, os propongo que como ejercicio de vacaciones Santillana escribáis vosotros un adecuado resumen ético-periodístico de este artículo, sin olvidaros del detalle de la fotografía del rescatador de "Afortunado". Como ayuda os dejo unas frases literales del artículo que invitan a la reflexión:

- "El patito no paró de recibir visitas toda la mañana, y algunos no entendían cómo la mamá pata se había puesto tan furiosa con Chelo cuando le cogió la cría y no hizo lo mismo con las gaviotas que días antes se comieron a sus otros siete patitos"

- "Los vecinos se dirigieron hace unas semanas al Concello avalados por 500 firmas para pedir una solución, pero se quejaban de que no se les había hecho caso"

- "«Después lo dejaremos en el río, y es de suponer que sobrevivirá». No se transformará en un cisne, pero al menos impondrá respeto"

Y unas preguntas a resolver:

- ¿Por qué mamá pata se puso furiosa cuando una señora en chanclas bajó al río a "rescatar" a su hijo?"
- ¿Qué solución proponían al Concello con la recogida de firmas para acabar con la matanza de los patitos?
- ¿Es importante ponerle un nombre de pila a un animal a la hora de tocar la fibra del personal?