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lunes, 20 de abril de 2020

¿Se están volviendo los animales más confiados sin nosotros?

En los últimos días, la abundancia de bancos de peces, sobre todo caballas y seguramente anchoas o bocartes, está propiciando la presencia de cetáceos en las aguas costeras. Por otra parte, la ausencia de viento, unida a una mar completamente en calma y sin rastro de niebla, facilita la detección de los cetáceos incluso a muchos kilómetros de distancia. Si a esto le añadimos que en estos días de confinamiento estamos dedicando muchas más horas a la observación de las que dedicamos en condiciones normales, el cóctel perfecto está servido.

Últimamente se ha hablado mucho sobre este tema, se comenta que los animales están más visibles que nunca porque no estamos nosotros para molestarlos, pero tendemos a olvidar una de las variables más importantes en todo muestreo: el esfuerzo, en este caso el número de horas dedicadas a buscarlos y también el número de observadores involucrados. Resulta obvio que cuantas más horas miremos a la mar y más ojos estén pendientes, el número de observaciones será mayor.

Por otra parte, tampoco podemos obviar que la práctica ausencia de ruidos "humanos", sobre todo en las ciudades, hace que los sonidos que emiten algunas especies, como las aves, sean más detectables ahora que hace poco más de un mes. Lo mismo ocurre con el espacio que nosotros y nuestras máquinas ocupan, invadiendo muchas veces el espacio de campeo de los animales. Una vez que no estamos presentes, ese espacio empieza a estar más disponible para ellos.


Tengo la suerte de pasar estos días de confinamiento al lado de la mar y estoy dedicando más horas que nunca a mirar por el telescopio buscando cualquier cosa que se mueva en la superficie. De esta forma he podido ver muchas especies, tanto de cetáceos como de aves, e incluso ayer pude disfrutar del espectáculo de una enorme manada de Delfines listados (Stenella coeruleoalba) muy cerca de la costa, algo no muy frecuente en esta especie y que al menos yo, nunca había tenido la suerte de ver.

¿Se están haciendo los animales más confiados porque no estamos nosotros molestándolos? ¿Son igual de confiados pero ahora los vemos más porque nos fijamos más en ellos?¿Son más confiados y además nos fijamos más en ellos? La pregunta está servida. No hay duda de que estamos asistiendo a un experimento sin precedentes. Por una parte, cómo la exclusión temporal de una especie (en este caso la nuestra) puede afectar al comportamiento del resto, y por otra parte, cómo el incremento del esfuerzo de muestreo, en una gran cantidad de lugares simultáneamente, puede aumentar nuestro conocimiento sobre la distribución, la fenología o la etología de muchos animales.

Sea lo que sea, nunca es mal momento para disfrutar de esa vida, que en nuestra ausencia, sigue moviéndose a nuestro alrededor

martes, 14 de abril de 2020

Coronavirus y cambios en el modelo social

Por regla general suelo escribir en el blog artículos propios o en todo caso comentarios e impresiones personales acerca de artículos publicados, ya sean científicos o periodísticos, pero creo que en este caso no podría explicar mejor que Fernando Valladares, profesor de investigación del Museo Natural de Ciencias Naturales de Madrid, la raíz del problema en el que nos encontramos sumidos en este momento.

Tal como explica en el vídeo, este problema no es algo reciente, por mucho que nos haya explotado en la cara hace un par de meses, sino que tiene su origen el crisis de biodiversidad que ya padecemos desde hace décadas.


Uno de los mayores desafíos a los que se debe enfrentar nuestra sociedad, si realmente queremos que pandemias como esta no se conviertan en algo recurrente, es el cambio de nuestro modelo social, lo que implicaría en primer lugar frenar el proceso de degradación ambiental en el que estamos inmersos. Nuestra salud depende directamente de la salud de los ecosistemas y del planeta en general. Si no somos capaces de comprender eso, no habremos aprendido nada.

martes, 7 de abril de 2020

La ciencia será la que nos vuelva a sacar del atolladero

Aquí os dejo un enlace muy interesante para conocer como se ha expandido el Covid-19 por el mundo. Mediante análisis genéticos del ARN vírico se ha podido explicar la filogenia del virus y trazar la expansión de la pandemia. Si entráis en el enlace podéis visualizar el árbol filogenético del virus y haciendo clic en el botón PLAY del mapa se puede seguir los movimientos en el espacio.


Esto es ciencia, no es adivinación, no es el resultado de una reunión de expertos en nada y sabiondos de todo, no es un "ya te lo dije" ni un "yo ya lo sabía". La ciencia trabaja con datos empíricos y no se avergüenza cuando hay que decir "no se" o "no tengo la explicación por el momento". Las explicaciones sin fundamentos son para los políticos ineptos y los bocachanclas.

Trabajos como este son los que ayudarán a entender el comportamiento de los virus y proporcionarán las herramientas para luchar contra las epidemias. Y los que ahora braman, gritan y piden explicaciones, deberán bramar más alto cuando el gobierno de turno recorte en investigación.



En España, entre 2009 y 2017, el presupuesto de I+D en pasó de 8405 millones de euros a 4635 millones de euros. Pero aún más grave, tan solo una tercera parte de ese presupuesto se llegó a ejecutar (solo 1376 millones de euros en 2017). Para que se entienda mejor a qué equivale este dinero, el presupuesto del FC Barcelona y del Real Madrid para la temporada 2018/2019 fue de 1680 millones de euros (FCB=914 millones; RM=766 millones).

Cuando acabe todo esto, que acabará, será gracias a la ciencia. Pero no nos engañemos, si no se invierte en investigación, si no se aumentan los presupuestos para I+D y hay un consenso entre todos los partidos políticos para no volver a recortar más ese presupuesto, pandemias como estas se repetirán cada vez con más frecuencia.

¿Estás dispuesto a quedarte encerrado en casa 4 meses al año? Piénsalo cuando salgas a aplaudir a la ventana, pero piénsalo sobre todo cuando veas cómo se recorta en I+D y luego se pide a los científicos que nos saquen las castañas del fuego.

lunes, 16 de marzo de 2020

¿Y si nosotros fuéramos el virus?

Mientras nosotros estamos encerrados, el mundo sigue moviéndose ahí fuera. Muchos árboles ya están abriendo sus hojas a la primavera, algunos pájaros ya se han marchado y otros han llegado y se afanan en construir sus nidos. Las lagartijas se desperezan aprovechando los rayos de sol que ya empiezan a calentar, las mariposas ya liban las flores tempranas y las hembras del zorro preparan la madriguera para el parto que se avecina. Los salmones ya están en el río y allí se quedaran, sin comer y reservando energías para el desove de diciembre.

Ninguno de ellos nos necesita para seguir su camino, nunca nos han necesitado. Es más, la mayoría agradecerán que estemos escondidos y no aparezcamos.

Y mientras todo esto ocurre, una pequeña partícula de menos de 200 nanómetros de tamaño, una simple cadena de ARN rodeada de una cápsula de proteínas, tan simple que ni siquiera podemos calificarla como un ser vivo, ha vuelto a bajarnos del pedestal al que nosotros mismos nos habíamos subido.

Nosotros, la "especie elegida", "la que ocupa el último escalón en la creación", estamos acojonados. Y nos sobran los motivos para estarlo.


Aquí os dejo un vídeo con unas cuantas imágenes de esos compañeros de viaje que como os comentaba, siguen a lo suyo, sin enterarse de nuestros problemas.