lunes, 2 de marzo de 2015

¿Sirve para algo limpiar los ríos?

Como ya se preveía, después de las lluvias de las últimas semanas y tras la subida de las temperaturas que han derretido gran parte de la nieve acumulada en las cumbres, los ríos se han vuelto a desbordar. Y como siempre que ocurren estos hechos, los telediarios y los periódicos se han llenado de declaraciones en las que se exige que se limpien los cauces para evitar que estos hechos vuelvan a repetirse. Lo exigen los vecinos, lo exigen los alcaldes, lo exigen los presidentes de las comunidades autónomas, lo exige el líder de la oposición y por contagio lo exige todo el mundo. Estas exigencias han calado tan profundamente en nosotros que en los medios de comunicación afirman sin discusión que los ríos se desbordan porque están sucios.


En una cosa estoy de acuerdo con esas reclamaciones. Los ríos están llenos de mierda, más concretamente de nuestra propia mierda. Toneladas de botellas, latas, compresas, bolsas de basura, electrodomésticos y hasta coches, han convertido nuestros ríos en auténticos vertederos. Por supuesto, sería muy conveniente limpiar toda esa basura y sobre todo evitar tirar más.

Pero cuando se reclama que se limpien los ríos, no se está pidiendo que se limpie esa basura, lo que se exige es que se draguen los ríos, se tale la vegetación de ribera y se elimine la madera muerta de los cauces. Esta idea tan arraigada entre la población lo que nos confirma es el absoluto desconocimiento que tiene la mayoría de la gente de lo que es un río. Un río es un ecosistema complejo y dinámico, no es un canal ni una tubería que transporta agua. Los ríos se desbordan durante las épocas de lluvias y bajan de caudal cuando hay sequía, la madera muerta y los sedimentos arrastrados por la corriente los nutren y les dan vida. Esto siempre ha ocurrido y siempre ocurrirá.


Lo que la mayoría de gestores y políticos entienden por limpiar un río es lo que vemos en la imagen anterior, una imagen tomada por Carlos del Valle en diciembre de 2013 en el río Narcea, justo cuando las truchas y los salmones se encontraban en plena época de desove. 

Estas actuaciones, en las que se suele emplear maquinaria pesada, producen un enorme impacto sobre los ecosistemas fluviales, pero lo más curioso es que además no sirven absolutamente para nada. Los sedimentos se seguirán depositando en las zonas dragadas y los restos de vegetación serán arrastrados desde los tramos altos en la próxima riada. Pero estos dragados no solo no sirven para nada, sino que a medio y largo plazo resultan contraproducentes ya que conseguirán que la velocidad del agua aumente al pasar por los tramos "limpios" y encauzados, lo que aumentará la erosión del fondo y no reducirán el riesgo de inundación.

Dominio público hidráulico según el MAGRAMA. La mayoría de las zonas afectadas están dentro de sus límites

Si observamos por televisión las imágenes de las últimas inundaciones, nos daremos cuenta de que la mayoría de las poblaciones que se han visto afectadas se encontraban en zonas de riesgo declaradas por las respectivas confederaciones hidrográficas como "zonas inundables". En las últimas inundaciones ocurridas en Asturies, la Confederación Hidrográfica del Norte pidió a los ayuntamientos ribereños que prohibieran construir en zonas inundables. La respuesta de los ayuntamientos implicados no se hizo esperar y a los pocos días rechazaron esas prohibiciones porque según ellos "las áreas anegadizas son la «única alternativa» para el desarrollo urbanístico de muchos municipios". En la siguiente riada, ocurrida pocos meses después, esos mismos ayuntamientos acusaban a la CHN de dejadez.

¿Pero quién limpia los ríos?
Pues la respuesta es muy sencilla, la limpieza la hacen los propios ríos, y las riadas son el mecanismo natural que tienen los ríos para limpiarse. Si realmente queremos limpiar los ríos deberíamos eliminar nuestra basura y dejar al río que haga su trabajo, y por supuesto no edificar en zonas inundables, porque como dice su propio nombre, se inundan.

Personalmente siempre me han resultado curiosas estas muestras de soberbia de nuestra especie. Decimos sin sonrojarnos que los bosques se queman porque no los limpiamos y que los ríos se desbordan porque no los dragamos. Da la impresión de que la Naturaleza no podría seguir su curso sin nuestra ayuda cuando lo cierto es que la Naturaleza se ha valido por si misma durante millones de años.

lunes, 23 de febrero de 2015

Los jardineros del bosque

Las semillas deben ser dispersadas lejos de la planta madre para asegurarse su futuro. De esta forma evitan la competencia por la luz y los nutrientes y aumentan sus posibilidades de sobrevivir. Para conseguir este objetivo se sirven de varios medios siendo los tres principales el aire, el viento y la ayuda de los animales.

En el caso de las dispersión por los animales o zoocoria, son muchas especies de plantas las que dependen casi exclusivamente de sus potenciales depredadores para dispersar sus semillas. Aunque pueda parecer una paradoja, una semilla sabrosa y apetitosa tiene más posibilidades de ser dispersada que una que no lo sea. Se trata de un claro ejemplo de mutualismo, en el que los dos miembros de esta relación salen beneficiados. De todas formas, hay otros casos, por ejemplo el de algunas plantas que producen semillas recubiertas de ganchos o espinas y se dispersan pasivamente al engancharse al pelo de algunos animales, en las que el portador no obtiene ningún beneficio.

Las plantas usan distintas estrategias para dispersarse gracias a los animales. Algunas encierran sus semillas dentro de una envoltura carnosa, de forma que cuando ese fruto apetitoso es consumido, las semillas pasan al tracto digestivo de los animales y son expulsadas con los excrementos, normalmente a gran distancia de donde fueron consumidas. De hecho, para algunas semillas es necesario este tránsito intestinal para poder germinar.

Otras semillas, por ejemplo, las bellotas de robles y encinas, no están rodeadas de un fruto carnoso y para dispersarse cuentan con la capacidad de algunos animales para almacenar los excedentes. Evidentemente, muchas semillas serán consumidas y por lo tanto nunca podrán dar lugar a una nueva planta, pero el hecho de que la producción esté concentrada en unas pocas semanas al año, hace que muchos animales que se alimentan de ellas no sean capaces de consumirlas todas en el momento y prefieran almacenar una parte para comerlas en los siguiente meses.


Si observamos a una ardilla en plena época de producción de semillas, veremos como una vez que encuentra alguna es probable que se la coma en el sitio, pero si hay muchas y ya está saciada, seguirá recogiéndolas, pero en vez de comérselas las transportará, escavará un agujero en el suelo y las enterrará. En unas pocas semanas, una sola ardilla puede enterrar varios cientos de bellotas y recordará el sitio donde enterró muchas de ellas, pero otras muchas no las recogerá nunca, ya sea porque se olvidó del lugar exacto donde estaban o porque no las necesitó.


Pero si hay una especie que se caracteriza por su capacidad de almacenar semillas, una capacidad que puede llegar al grado de obsesión, ya que se ha observado que si no las encuentra es capaz de transportar y esconder piedras con tal de "quitarse el mono" (Clayton et al., 2014), ese es el arrendajo (Garrulus glandarius) o glayu como lo llamamos en Asturies. En una sola temporada, un sólo arrendajo es capaz de almacenar entre 4000 y 5000 bellotas (Vázquez, 1997), algunas de las cuales son transportadas a más de 6 kilómetros del árbol que las produjo.

Las bellotas almacenadas durante el otoño, son consumidas durante el invierno, pero incluso son usadas para alimentar a los pollos en primavera e incluso pueden ayudar a los jóvenes a subsistir durante su primer año de vida. Pero como he comentado en el caso de las ardillas, muchas de las bellotas enterradas por los arrendajos no serán consumidas y acabarán germinando dando lugar a nuevos árboles.

En la Península Ibérica se considera que el arrendajo es el es dispersante más frecuente y efectivo de los robles, los alcornoques y las encinas, y su importancia para estas especies es tan grande que algunos autores han sugerido que el arrendajo y otras especies afines podrían ser los agentes causantes de la rápida expansión de este grupo tras la última glaciación (Johnson y Webb, 1989).

Curiosamente, esta especie, al igual que otros córvidos y otros importantes dispersores de semillas como varias especies de zorzales, no tienen ningún tipo de protección legal y muchos miles de ellos son matados todos los años por cazadores y escopeteros.

Cada vez resulta más evidente que la conservación de la naturaleza no depende tan solo de la protección de unas determinadas especies, sino de la de los ecosistemas en su conjunto. De poco servirá proteger los robledales, los acebos o los tejos, si no protegemos a aquellas especies que se encargan de dispersar sus semillas.

Referencias
- Clayton, N.S., Griffiths, D., Bennett, A.T.D. (1994). Storage of stones by jays Garrulus glandarius. Ibis, 136: 331-334.
- Johnson, W.C., Webb, T. (1989). The role of blue jays (Cyanocitta cristata L.) in the postglacial dispersal of fagaceous trees in eastern North America. Journal of Biogeography, 16: 561–571.
- Vázquez, X. (1997). El Arrendajo. Pp: 474-475. En: Purroy, F.J. (Ed.). Atlas de las Aves de España (1975-1995). Seo/BirdLife – Linx Ediciones, Barcelona.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Vestidos de gala

A pesar de que aún nos encontramos en pleno invierno, la primavera ya empieza a sentirse a nuestro alrededor, y muchos animales ya han empezado a vestirse de gala para la reproducción. En nuestros ríos y costas, los cormoranes grandes están mudando su plumaje. En su cuello, pequeñas flipolumas blancas van cubriendo poco a poco su cuello y dentro de pocas semanas su imagen será espectacular y un penacho de plumas empieza a asomar por la parte posterior del cuello.


Cuando completen la muda nos nos abandonarán para retornar a sus lugares de reproducción en el norte de Europa, aunque ya hay muchas parejas que ya se reproducen en el interior de la Península Ibérica. 


Los ejemplares nacidos el año pasado aún conservarán su plumaje marrón durante un par de años más, hasta que alcancen la madurez sexual. Aún así, muchos de ellos también partirán hacia el norte en compañía de los adultos. Y no es un viaje en balde, su estancia en las colonias de cría les servirá para recopilar información que les ayudará a elegir el mejor lugar para reproducirse en el futuro.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

martes, 17 de febrero de 2015

Petición de información: muertes accidentales de cormoranes moñudos en aparejos de pesca


La foto anterior la tomó mi amigo Gilberto hace un par de días en el Puerto de Tapia de Casariego. Me escribió para comentármelo y le pregunté si se había fijado si tenía algún aparejo enredado. No había visto nada, pero para confirmarlo se acercó de nuevo y las dudas se despejaron definitivamente.


Enredado en el cuello, un trozo de red de nylon dejaba claro cual había sido la causa de su muerte. El cormorán, un adulto en plumaje nupcial que con toda seguridad tendría el nido en una de las colonias cercanas, había muerto ahogado después de quedar atrapado en un tresmallo. No se trataba de un caso aislado, ni mucho menos. Todos los años, decenas de estas aves mueren atrapadas en aparejos de pesca, lo que está produciendo una dramática reducción de su población reproductora, que de seguir así acabará llevando a la extinción a estas poblaciones más pronto que tarde.


En la foto anterior, tomada por Juan Zaldivar en la Ría de la Villa en el verano de 2009 se puede ver a otro moñudo, esta vez un joven, que lleva enganchado un sedal. Con toda seguridad, al tratar de comer el pez prendido al anzuelo, acabó enganchado, lo que casi con total seguridad acabaría provocándole la muerte en pocos días.

Durante los últimos años he recopilado varios datos sobre capturas accidentales en aparejos de pesca, tanto de los ejemplares anillados como de ejemplares sin anillar, pero evidentemente solo representan una mínima fracción de los ejemplares que mueren anualmente por esta causa. Muchos cadáveres pasan desapercibidos, otros se hunden y otros a pesar de ser encontrados no se registran porque la información acaba perdida en un cajón o entre las páginas de un cuaderno de campo.


Debido a esto, os quería solicitar a todos aquellos que tengáis información sobre mortalidad de Cormoranes moñudos en el Cantábrico y en el Atlántico gallego que si es posible me la enviéis a esta dirección de correo: naturalezacantabrica[arroba]gmail.com

Sirven todos los datos, tanto aquellos en los que se pudo precisar la causa de muerte como en los que no se pudo confirmar. Si es posible os agradecería que en el mensaje hicierais constar los siguientes datos:
a) Lugar en que fue encontrado (lo más preciso posible, si se tienen las coordenadas mejor)
b) Fecha en que fue encontrado
c) Causa de la muerte (si se puede precisar: petroleado, enmallado, anzuelo, desconocida)
e) Estado: fresco, podrido, seco (muerto desde hace tiempo)

Todos estos datos se usarán para elaborar un documento técnico sobre la incidencia de las capturas accidentales en esta especie y para proponer una serie de medidas que intenten paliar en la medida de lo posible esta causa de mortalidad.

jueves, 12 de febrero de 2015

La Iglesiona de Vidíu, la cueva marina más espectacular de Asturies

El Cabu Vidíu, en Ouviñana, es uno de los lugares más impresionantes de la costa asturiana. Sus acantilados verticales de más de 80 metros de altura solo son superados por los del Cabu Peñes, aunque en belleza no tienen nada que envidiar a los del cabo gozoniego. 


La cara este del cabo es la más espectacular de todas y es en ella donde los acantilados formados por estratos de cuarcitas y pizarras alcanzan la mayor altura y verticalidad. En estos acantilados se asentó una de las últimas colonias de Arao común (Uria aalge) de la Península ibérica, desapareciendo como reproductor a mediados del siglo pasado. Actualmente, las gaviotas patiamarillas (Larus michaellis) y los Cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) son los únicos representantes de la avifauna marina reproductora del lugar. Al norte, separado por un pequeño canal, se encuentra el Horrión del Cabu, un islote de unos 30 metros de altura que algunos estudios apuntan a que podría tener su origen en el desprendimiento de una gran roca del mismo cabo.


La cara oeste del Cabu Vidíu es menos vertical y cae directamente sobre la playa de Peñadoria. En el extremo del cabo se edificó un faro entre 1948 y 1950, que fue el último faro construido en Asturies y uno de los últimos que se edificaron en España.

Pero aparte de la gran belleza del cabo y de las vistas desde el mismo, uno de sus mayores atractivos se esconde en sus entrañas, pasando desapercibido para la gran mayoría de la gente que visita este lugar. Justo debajo del faro se encuentra una de las mayores y más espectaculares cuevas marinas de la costa asturiana, la Iglesiona, que abre una de sus tres bocas, la de mayor tamaño, hacia el norte, por lo que solo es visible desde la mar.

Rafa Busta en la playa de la Iglesiona

Para acceder a la cueva desde tierra hay que descender por el acantilado de la cara oeste siguiendo un camino estrecho y empinado que al final tiene un desplome de un par de metros. Hace un par de días, visitamos esta cueva con un guía de excepción, Alfonso, de Cai Milio, un enamorado de la zona y gran conocedor de este increíble lugar, y con Félix, que con ayuda de unas cuerdas hicieron mucho más sencillo el descenso. Como íbamos a grabar un nuevo capítulo para el programa de la Mar, que empezará a emitirse en un par de semanas en la RTPA, tuvimos que bajar un generador por el acantilado, lo que no fue una tarea fácil, pero como podréis ver en las imágenes, el esfuerzo mereció la pena.


La entrada a la cueva se hace por una pequeña boca que queda descubierta en marea baja. Tras pasar un pequeño túnel, la cavidad se abre para dejarnos ver la impresionante cúpula circular que se alza hasta los 60 metros de altura.


Como ya he comentado, para visitar la cueva hay que acceder en marea baja y a poder ser con la mar en calma, ya que está muy expuesta y durante las marejadas, la mar atraviesa la cueva de un lado a otro por lo que puede resultar muy peligrosa.


Hacia el oeste, una de las tres entradas de la cueva se abre para dejar ver parte de la costa occidental de la costa de Cuideiru y al fondo las sierras costeras del concejo de Valdés.

Después de que Alfonso nos comentara los secretos de la Iglesiona e hiciera sonar la caracola con la que hace años los marineros alertaban a los barcos en los días de niebla, llegaba la hora de marcharse. La marea estaba subiendo y la cueva se cerraría hasta la siguiente bajamar.

Dentro de unas pocas semanas podréis ver el programa sobre Ouviñana y sus secretos en la TPA, yo que vosotros no me lo perdería.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 9 de febrero de 2015

El uso de minicámaras para grabar el comportamiento animal

Desde hace unos años las minicámaras de vídeo se han puesto de moda, sobre todo para la grabación de deportes de aventura y acción. Se trata de cámaras de pequeño tamaño, de un precio relativamente asequible y que pueden grabar vídeos en alta definición. Además, están provistas de una carcasa estanca, lo que permite que se puedan mojar e incluso sumergir hasta una profundidad de 40 metros. 

Las GoPro son probablemente las más conocidas entre este tipo de cámaras

Estas características hacen de estas cámaras una herramienta muy útil para grabar imágenes del comportamiento de los animales, ya que apenas interfieren con ellos y estos se comportan con naturalidad. Por otra parte, muchas de estas cámaras están provistas de conexión wifi, lo que permite que podamos cambiar los parámetros de las mismas, encender o pausar la grabación a distancia o previsualizar las imágenes desde un teléfono móvil o una tablet.

Desgraciadamente, la señal de wifi se pierde debajo del agua, por lo que si queremos hacer grabaciones en este medio tendremos que grabar continuamente y al terminar la sesión no tendremos más remedio que visionar toda la grabación (que puede ser de más de dos horas) y luego seleccionar los fragmentos que nos interesen. En el vídeo que tenéis a continuación podéis ver cómo está dispuesta la cámara en un frezadero de Trucha común (Salmo trutta) y el resultado de la grabación.



Como podéis observar, las truchas se comportan con total naturalidad y no desconfían de la cámara. La única precaución que hay que tomar es la de colocar la cámara en el lugar adecuado y confiar en que los animales se coloquen delante de ella. Será necesario observar previamente desde fuera el lugar donde se está produciendo el cortejo y sobre todo el lugar donde las hembras están excavando la cama donde depositarán los huevos. Una vez localizado el sitio, y sobre todo, una vez tomadas una referencias visuales en el sustrato, colocaremos la cámara y esperaremos a que los peces regresen.

Para este tipo de grabaciones necesitaremos colocar la cámara lo más estable posible. En el caso de las truchas fijé la cámara con un soporte a un plomo de buceo de 2 kg y de esta forma, incluso con fuertes corrientes, apenas se notaron vibraciones. 

Si las condiciones son buenas, con suficiente luz y con agua transparente, la calidad de las imágenes que obtendremos no tienen nada que envidiar de las que podemos conseguir con cámaras de más prestaciones. En el siguiente vídeo podéis ver una grabación de un tiburón azul o tintorera (Prionace glauca) obtenida a 7 millas de la costa de Ribesella (Asturies) durante una salida para ver aves marinas.



Pero no nos engañemos, estas cámaras tienen varias limitaciones, sobre todo en condiciones de poca luz, aunque es cierto que las últimas versiones han mejorado bastante en este aspecto, sobre todo porque han mejorado la óptica, lo que se ha traducido en un aumento de la nitidez y la luminosidad. Por otra parte, no hay que olvidar que estas cámaras graban en modo autómático, por lo que apenas podremos modificar unos pocos parámetros: la resolución (en pixeles), los fotogramas por segundo con los que grabar y los modos de grabación del gran angular (Wide, Medium y Narrow). El modo Wide es el que ofrece una mayor calidad pero redondea la imagen (ojo de pez). Este modo será muy útil si grabamos debajo del agua debido a la refracción de la luz en este medio. 

Cuando grabamos fuera del agua el "redondeo de la imagen" se hace más patente. En el siguiente vídeo, en el que he colocado la cámara frente a una caja nido ocupada por una pareja de Carboneros comunes (Parus major) se pueden observar los distintos tipos de angular que nos permite la cámara.



Y no nos olvidemos de que si usamos la cámara fuera del agua podremos conectar el wifi para previsualizar las imágenes y grabar cuando queramos. Pero tampoco debemos olvidar que si conectamos el wifi, la duración de la batería se reducirá considerablemente.

A pesar de que estos vídeos han sido grabados con cámaras GoPro (hero 2 y hero 3), hay otras muchas marcas que ofrecen similares prestaciones y tienen precios muy parecidos. algunas por menos de 60€. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Playas de invierno

La costa occidental de Asturies esconde rincones de gran belleza que apenas son conocidos. Pequeñas calas, en ocasiones de unas pocas decenas de metros de longitud a las que muchas veces solo se puede acceder por estrechos y peligrosos caminos en el acantilado. En invierno, la mayoría de estas playas están desiertas y solo algunos pescadores y mariscadores locales bajan de vez en cuando cuando la mar se lo permite.


Son playas de cantos rodados que las olas mueven y cambian de sitio con las mareas, playas con rocas de aristas afiladas y otras pulidas y erosionadas después de muchos años, playas ruidosas y vivas.


Afortunadamente no son playas cómodas para la mayoría de los bañistas de toalla y crema solar, a pesar de que en algunas se han construido accesos con escaleras y barandillas de muy dudoso gusto, y esto las ha salvado de la especulación urbanística y de la basura multicolor con que nuestra especie decora las playas en las que se siente más a gusto.

Y es ahora, en invierno, con cielos grises y nubes amenazadoras, con olas que rompen contra el acantilado y con el ruido de las piedras arrastradas por la resaca, cuando nos enseñan todo su encanto. 

viernes, 30 de enero de 2015

La belleza de lo ultramicroscópico

La macrofotografía es la técnica que consiste en fotografiar un determinado motivo a una distancia muy corta, usando para ello unos objetivos específicos y con la que se llega hasta una proporción de tamaño real (escala 1:1), es decir, que el tamaño del motivo que fotografiemos será el mismo en el original que en el negativo (en el caso de fotografía química). Los motivos que se fotografían con esta técnica son visibles con el ojo humano, solo que no somos capaces de advertir todos los detalles del mismo.

La fotomicrografía es una técnica fotográfica que necesita de un microscopio y se obtiene aproximaciones mucho mayores que con la macrofotografía. Si usamos un microscopio óptico se pueden alcanzar hasta 2000 aumentos y evidentemente, muchos de los motivos que fotografiaremos no se pueden ver a simple vista. Mediante el uso de microscopios electrónicos se puede alcanzar hasta 1 millón de aumentos, ya que en vez de un haz de luz visible se emplea un haz de electrones que tiene una longitud de onda muy pequeña, por lo que se obtiene una mayor resolución.


Mediante el microscopio electrónico de barrido (SEM) es posible apreciar detalles de la superficie de los objetos imposibles de ver a simple vista. Por ejemplo, en la fotografía anterior se aprecia cómo las sales de sulfato cálcico que se encuentran dentro de las rocas salen al exterior a través de los poros de las mismas. La morfología tubular de estos "chorros de sales" son consecuencia de de los microesfuerzos mecánicos generados por las transformaciones físico-químicas en presencia de agua líquida o vapor.

Aparte de la innegable belleza de estas imágenes, la fotomicrografía electrónica permite obtener una información muy valiosa, en este caso para diagnosticar las alteraciones producidas en los monumentos históricos por las condiciones ambientales. De esta forma, además de hacer un diagnóstico preciso de la "enfermedad" de la piedra se puede sugerir un tratamiento adecuado para "curarla".

NOTA: la imagen ha sido tomada por Araceli Rojo, de la empresa GEA Asesoría Geológica, Esta fotografía ha sido seleccionada en la 12ª edición del Certamen Nacional de Fotografía Científica FOTCIENCIA para formar parte de su exposición itinerante. Haced click en la foto para verla a mayor tamaño. 

viernes, 23 de enero de 2015

Los datos no engañan, a no ser que queramos. El ejemplo de las cifras del paro

He comentado muchas veces en este blog que las opiniones sobre cualquier tema son muy variadas y que cada uno de nosotros puede tener la suya propia, que muchas veces suele estar influenciada por ideas preconcebidas que enmascaran la realidad. Una manera de objetivar esas opiniones es basándolas en datos empíricos. Los datos, si han sido recogidos de forma rigurosa, no engañan.

Por ejemplo, supongamos que queremos saber como ha sido la evolución anual de la invernada de una determinada especie de patos. Seguramente, si visitamos las zonas habituales donde pasan el invierno esas especies podremos tener una idea aproximada de si ha aumentado o ha disminuido, pero hasta que no veamos los datos no lo podremos confirmar. Vamos a usar como ejemplo dos especies, el Ánade silbón y el Ánade real, la primera es invernante en Asturies y la segunda es sedentaria. 


Al observar estas dos gráficas, se ve claramente que mientras que la presencia de Ánade silbón se ha reducido considerablemente entre 1990 y 2010, el número de Ánades reales ha aumentado. Asimismo se observa que anualmente se producen fluctuaciones en el número de individuos, pero que si la serie de datos es suficientemente larga, las tendencias son claras. Y si nos fijamos más detenidamente en la gráfica de los ánades silbones, nos daremos cuenta de que la caída más brusca en el número de invernantes se produjo en el periodo 1992-1996 y que a partir de entonces, aunque ha habido fluctuaciones, se observa una cierta estabilidad en los números.

Como habréis comprobado, para exponer estos datos he usado una representación gráfica y de esta forma cualquiera, aunque no sea un experto en la materia, puede apreciar las tendencias poblacionales mejor que si hubiera escrito una serie de números. 

Todos nosotros estamos acostumbrados a ver este tipo de representaciones. Las vemos en nuestro trabajo, en revistas, en periódicos o en las noticias de televisión. Pero al igual que os digo que los datos no engañan, según lo que interese resaltar pueden hacerse modificaciones en esos gráficos y aunque los números no cambien, si que puede cambiar nuestra impresión sobre los mismos.

Una de las formas más comunes de magnificar o minimizar una tendencia según el interés del que la represente es aumentando o reduciendo la escala del gráfico. De esta forma, una variación mínima en una variable puede parecer enorme con solo reducir el rango de la escala del eje de ordenadas (el eje vertical o eje Y).

Pongamos un ejemplo. Imaginemos que tenemos una tienda de pipas y que en los últimos años mantiene sus ventas, con un ligerísimo aumento anual pero casi imperceptible.


Ya estamos cansados de currar en la tienda, porque mientras que los beneficios apenas aumentan, los gastos corrientes no paran de crecer, con lo que nuestros beneficio neto es cada vez menor. Decidimos traspasar el negocio y dedicarnos a otra cosa y un día recibimos una llamada de un posible comprador. Tenemos que intentar convencerlo de que el negocio va viento en popa, pero si le enseñamos la gráfica anterior es muy probable que no se lo crea, así que preparamos la siguiente gráfica introduciendo un pequeño cambio.


Visualmente la tendencia al alza es mucho más acusada, pero lo cierto que es es exactamente igual que la anterior. Si el posible comprador se fija en el gráfico seguramente se dará cuenta, pero si lo mira por encima puede que cuele.

Este tipo de "trucos" suelen ser muy habituales entre los políticos y entre sus medios afines, que dependiendo de lo que quieran resaltar aumentan o disminuyen las escalas para convencer a la audiencia, que normalmente no se suele fijar en estos pequeños detalles.

De todas formas, aún tratándose de un pequeño truco visual, lo cierto es que los datos siguen siendo correctos, no hay un engaño real y por poco que nos fijemos nos daremos cuenta.

Otra cosa muy distinta ocurre cuando esos datos se falsean y se ponen los puntos que representan a cada uno de ellos en un lugar que no le corresponde. De esta forma se engaña al que ve los datos mintiendo descaradamente. Un ejemplo real lo podéis ver en el siguiente gráfico, aparecido ayer mismo en los informativos de TVE cuando comentaban las últimas cifras del paro registrado.


Si vemos de pasada la anterior imagen llegaremos a la conclusión de que el número de parados ha bajando drásticamente desde 2012 y que los últimos datos de 2014 son exactamente iguales que los de 2009. ¡¡Estupendo, por fin estamos saliendo de la crisis!! Pero lo cierto es que si miramos las cifras que hay junto a los puntos veremos que no es así. La persona encargada de preparar estos hermosos y coloridos gráficos ha movido el puntito de 2014 hacia abajo para acentuar esa tendencia a la baja y por el camino se ha comido a 524108 personas que deben de estar descojonándose en su casa en ese preciso instante.

Los datos son correctos, tal como se puede comprobar en la página del SEPE, pero la gráfica ha sido manipulada para engañar al espectador. Eso si, ya puestos a engañar, el "grafista"podría haber puesto solo la línea roja y olvidarse de los números, porque de esta forma, aparte de mentir nos demuestra objetivamente que es idiota.


La gráfica correcta es la anterior y como se puede comprobar ha habido un descenso en el número de desempleados, por lo que si querían resaltar esa tendencia hubiera sido suficiente con poner la imagen real. Quizás esos datos no sean suficiente excusa para organizar una fiesta toga, que es lo que debía pretender el autor del gráfico o sus jefes, pero la realidad es la que es, por mucho que a algunos les pese.

Como os comentaba, los datos, como el algodón, no engañan, los que engañan son los que manipulan esos datos a su antojo, y eso, queridos amiguitos, es una cosa muy fea.


jueves, 15 de enero de 2015

Cazadores, guardas con escopeta y otros amantes de la naturaleza

Una de las frases que escucho más a menudo es la del supuesto amor por la naturaleza de muchos cazadores. Unos señores que en su afán por preservar y proteger nuestros valores naturales salen al campo a matar animales y así demostrarles su amor incondicional. Se que muchos me dirán que hay cazadores de todo tipo y que no se puede generalizar, pero aún así, se me hace muy difícil entender que la manera de demostrar el afecto por un animal sea pegarle un tiro. La misma duda me entra cuando veo a un guarda matando cormoranes o lobos por orden de la Consejería de Medio Ambiente, porque según parece así se protegen nuestros ecosistemas y se conserva la naturaleza

En el caso de los responsables de Medio Ambiente, estas excusas vuelven a dejar clara la capacidad de los cargos políticos para tratarnos como idiotas sin que se note demasiado. En vez de explicar claramente por qué toman estas decisiones en contra de todos los estudios científicos que las desaconsejan, se inventan motivos absurdos que no se sostienen de ninguna forma, salvo por un innegable interés electoralista. Por otra parte, no deja de resultar paradójico que desde la Consejería se de ordenes a los guardas para que su prioridad durante unos meses al año sea hacer controles (participar en matanzas de animales) antes que proteger el medio ambiente y sancionar a los que lo agreden.

Una garza real y un azulón muertos entre la basura de la presa

Estas impresiones personales quedan muy bien explicadas al observar las fotografías que ilustran esta entrada, tomadas hace un par de días en el embalse del Furacón (Río Nalón, centro de Asturies) por mi amigo Manolo Pajuelo. Entre los restos de vegetación que se acumulan en la presa de este embalse se pueden ver los cadáveres, presuntamente tiroteados, de un macho de Azulón y de una garza real. A poca distancia, cuatro cormoranes grandes, dos garzas mas y una cerceta común, habían corrido la misma suerte, y con total seguridad, otras muchas aves estarían tapadas por la basura y otras ya habrían sido retiradas en las operaciones de limpieza rutinaria de la presa.

Cualquiera que haya visitado este lugar, o cualquier otro embalse de similares características, sabrá que un ave que sea cazada aquí no puede ser recogida, a no ser que se cuente con perros capaces de recuperarlas una vez que caen muertas o heridas al agua. Todas las veces que se han visto cazadores aquí nunca se les ha visto acompañados de perros, por lo que la mayoría de las aves abatidas caen al agua y ahí se quedan. ¿Alguien podría explicarme el interés que tiene para estos cazadores, que no son pocos, cazar aquí, aparte del placer que les produce matar animales? Pero no solo eso, además de patos, entre los cadáveres había varias especies protegidas, como las garzas reales, cuya caza esta prohibida ¿Donde estaban los guardas que deberían sancionar estas prácticas?

Dos cormoranes muertos entre los restos de vegetación de la presa

Pues seguramente alguno de esos guardas estaría muy cerca y sería muy complicado diferenciarlo de esos cazadores salvo por el uniforme. Al igual que ellos, escondido tras la vegetación de las orillas, se pasara gran parte de su jornada laboral durante unos meses matando cormoranes  para así satisfacer las peticiones de los pescadores deportivos. Resulta curioso que la mayoría de los cormoranes que aquí se alimentan no comen salmones, sino Leuciscos o cachos (Leuciscus cephalus), que han sido introducidos ilegalmente por algunos de esos pescadores.

Ya no recuerdo las veces que comenté en este blog el tema de las matanzas de cormoranes grandes. Cómo a pesar de los cientos de estudios científicos que confirman el absurdo de esta medida, la consejería lleva masacrando a esta especie desde hace una década. Anualmente, la Dirección General de Recursos Naturales redacta una resolución en la que indica el número de ejemplares que deben ser matados cada temporada. Desde hace años ese número se ha establecido en 240 aves sin que nadie haya sido capaz de explicar que criterios se han seguido para establecer ese número cabalístico. Como comentaba anteriormente, estos señores siguen tratándonos como idiotas, ya que no hace falta ser muy sagaz para darse cuenta de que esa resolución sólo sirve para justificar que se puedan matar todos los cormoranes que se quiera, ya que las aves muertas ni se recogen ni se contabilizan.

Macho de cerceta común, presuntamente tiroteado

La conclusión parece evidente. Un grupo de cazadores matan todo lo que les pasa por delante, incluidas varias especies protegidas, sin otro interés que el disfrute de tirotearlas. Mientras tanto, los que deberían controlarlos y sancionar esas prácticas ilegales, no lo hacen porque están ocupados matando otras aves para satisfacer a un colectivo de pescadores. Asimismo ni siquiera cumplen sus propias resoluciones, ya que no contabilizan las aves que matan y ni siquiera las recogen.

NOTA 1: Estos hechos han sido comunicados al Seprona para que los investigue.

NOTA 2: Hace unos minutos acabo de ver esta noticia que sale en la revista Caza y Pesca, que confirma que el mantra del interés por proteger "su fauna" es patrimonio exclusivo de los cazadores, yo creo que viene impreso en letras doradas en la culata de las escopetas.


Por otra parte, como se puede apreciar, los enemigos son los ecologistas, y ya se sabe que al enemigo ni agua, ni anillas ni nada (haced click en la foto para ampliarla y leer el profundo mensaje que contiene)

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