viernes, 16 de septiembre de 2016

Las ballenas jorobadas protegen a otras especies de los ataques de las orcas

En el año 2009, Robert Pitman, un ecólogo marino especializado en aves marinas y cetáceos se encontraba en la Antártida observando un grupo de orcas que trataban de cazar a una foca de weddel. La foca se encontraba sobre una placa de hielo y las orcas nadaban alrededor mientras con movimientos de sus cuerpos producían una serie de olas que barrían la superficie del hielo con la intención de arrastrar a la foca al agua. 

En ese momento ocurrió algo insólito. Dos ballenas jorobadas o yubartas aparecieron en escena y se interpusieron entre las orcas y la foca. Esta última, presa del pánico y ayudada por una ola se subió encima del pecho de una de las dos ballenas que en ese momento estaba panza arriba. La yubarta, con la foca encima, arqueó su cuerpo para mantenerla fuera del agua y cuando empezó a resbalar la empujó con una de sus aletas pectorales hacia arriba para evitar que cayera de nuevo al agua. Poco después la ballena se acercó a una nueva placa de hielo y la foca saltó hacia ella poniéndose a salvo de las orcas. Este episodio quedó grabado en una serie de fotografías tomadas por el propio Pitman, entre ellas la de la yubarta que llevaba sobre su pecho a la aterrorizada foca.

Arriba: orca acosando a una foca mientras es observada por la yubarta. Abajo: Yubarta transportando en su viente a una foca de Wedell tras un ataque de orcas. Fotografías: Robert. L. Pitman

Después de ser testigo de este presumible acto de compasión por parte de la yubarta, Robert L. Pitman viajó por todo el mundo en busca de actos parecidos y asimismo recopiló todas las observaciones ocasionales de escenas similares, tanto observadas por otros biólogos marinos como por turistas. En julio de este año, Pitman y sus colaboradores publicaron un artículo en la revista Marine Mammal Science en el que analizaban un total de 115 interacciones entre orcas y yubartas (Pitman et al, 2016) y comprobaron que como ya se había observado en numerosas ocasiones, las madres defendían con gran intensidad a sus propios hijos de los ataques de las orcas, pero que también lanzaban ataques preventivos contra estos depredadores antes de que estos actuaran. En muchas ocasiones, la intención parecía ser la protección de los ballenatos de otras hembras, pero muy a menudo, y al igual que en el caso de la foca de Weddell que he descrito antes, ayudaron a una especie distinta.

Las yubartas tienen muy pocos enemigos cuando llegan a adultas y solo son vulnerables cuando son muy jóvenes. Los únicos depredadores a los que tienen que temer en esa fase de su vida son las orcas, y las madres yubartas para disuadirlas son capaces de emitir sonidos muy fuertes, aunque si a pesar de esto siguen insistiendo en el ataque no dudan en hacerles frente golpeando el agua con su cola, dando golpes con sus largas aletas pectorales o embistiéndolas. En la mayoría de las ocasiones las madres suelen viajar solas en compañía de sus ballenatos durante la migración que las lleva de las aguas cálidas donde tiene lugar los partos hasta las aguas frías donde se alimentan, y en algunos lugares pueden coincidir varias madres y sus crías. Y en esos lugares, suele haber grupos de orcas esperándolas.

Muchos animales son capaces de unirse para acosar a un depredador potencial, Por ejemplo, es frecuente que cuervos y cornejas, que en muchas ocasiones no están emparentados, se junten en grupos para acosar a un halcón. Este comportamiento, que recibe el nombre de "mobbing" ha sido descrito en varias especies de peces, de mamíferos terrestres e incluso de insectos, pero no había sido estudiado en mamíferos marinos hasta ahora. 

Los resultados de este estudio confirmaron del total de casos en los que las yubartas se enfrentaron a grupos de orcas especializadas en la caza de mamíferos, solo en el 11% de los casos las presas eran crías de yubarta, mientras que el 89% restante comprendía otras 10 especies, que incluían tres especies de cetáceos, seis de pinnípedos e incluso varios casos en la que la especie a la que protegían era un pez, el pez luna.

Localización de las distintas interacciones. El número en el interior de cada punto es el número de interacciones en cada localizacion (Pitman et al, 2016)

Un hecho curioso es que las interacciones entre yubartas y orcas no se localizaban en una zona determinada, lo que podría dejar la duda de que ese comportamiento fuera exclusivo de unos individuos concretos. Las observaciones recopiladas por Pitman y sus colaboradores se repartían por prácticamente todas los lugares donde vive esta especie, por lo que todo indica que no son hechos puntuales sino que es algo generalizado en esta especie.

Las explicaciones a este comportamiento son muy variadas, aunque no se sabe con seguridad por qué las yubartas son capaces de arriesgarse a ser heridas o incluso a morir por defender a individuos de otras especies. Como mínimo, estas acciones supondrían una enorme pérdida de energía. La explicación más lógica podría ser que las yubartas obtienen algún beneficio al interferir en las acciones de caza de las orcas, pero ¿que beneficio pueden ser ese en este caso? 

Este tipo de comportamiento podría mantenerse entre la población de estas ballenas si ocasionalmente tuviera algún beneficio para ellas, que sería suficiente para justificar que en la mayoría de los casos beneficien a otras especies. Según el propio Pitman, los animales tienden a actuar en su propio interés, incluso si las motivaciones en sí no están del todo claras para nosotros. En esta línea, otros investigadores, como Phillip Clapham, un biologo marino de la NOAA, ha sugerido que podría funcionar como una advertencia para el futuro, una forma de decirles a las orcas que se lo piensen dos veces antes de atacar a una yubarta. .

Lo cierto es que este artículo ha abierto de nuevo el debate sobre la existencia de conductas atruistas en los animales, incluso se ha llegado a decir que las yubartas pueden llegar a actuar contra las orcas por venganza. Lo que parece claro es que aún nos queda mucho por aprender de los animales y de sus comportamientos.

Referencias

Pitman RL, Deecke VB, Gabriele CM, Srinivasan M, Black N, Denkinger J, Durban JW, Mathews EA, Matkin DR, Neilson JL, Schulman-Janiger A, Shearwater D, Stap P & Ternullo R (2016) Humpback whales interfering when mammal-eating killer whales attack other species: Mobbing behavior and interspecific altruism? Marine Mammal Science. doi:10.1111/mms.12343.

NOTA: haced clic en las fotos para verlas a mayor tamaño. 




miércoles, 7 de septiembre de 2016

Vida y muerte en una gota de rocío

En las noches despejadas de verano, cuando la temperatura del aire baja por debajo del punto de saturación del agua, la humedad del aire se condensa formando gotas de rocío. A medida que el sol empieza a calentar a la mañana siguiente, esas gotas se evaporan rápidamente, pero si madrugamos un poco podemos disfrutar de este espectáculo fugaz que cada día es distinto y que cambia dependiendo de la superficie sobre la que se hayan formado las gotas.


El rocío se forma normalmente cerca del suelo y uno de los lugares donde da lugar a formaciones más bonitas son las telas de araña. Los hilos de seda de las telarañas son muy resistentes y capaces de aguantar una gran cantidad de gotas, dando lugar a formaciones tan variadas que nunca hay dos iguales.


Ayer, mientras fotografiaba una de estas telarañas me entretuve buscando los insectos que después de caer en la red quedaron atrapados en las pequeñas gotas de rocío, como los mosquitos que conservados en ámbar prehistórico despertaron la imaginación de Steven Spielberg para crear su Parque Jurásico.

Una multitud de diminutas moscas y mosquitos yacían muertos en su tumba de agua, inmóviles y balanceándose a un lado y a otro movidos por el viento. Todos menos uno. Cuando enfoqué la cámara hacia uno de los muchos insectos que habían caído en la red la noche anterior observé que se movía intentando con su cabeza romper la tensión superficial de la gota de rocío. 


Después de observarlo durante un rato y tras conseguir asomar la mitad de su cuerpo por la superficie comenzó a poner huevos. Reservando sus últimas fuerzas, la hembra de mosquito trataba en un intento desesperado de cumplir con el principal objetivo de su efímera vida. Un par de minutos después, el diminuto mosquito dejó de moverse, el sol evaporó la minúscula gota de agua y esta pequeña historia se esfumó con ella.

NOTA: haced clic en las fotos para verlas a mayor tamaño

jueves, 1 de septiembre de 2016

Curso de ética periodística: La rebelión de las bestias salvajes

En los últimos meses hemos sido testigos de una inusitada proliferación de artículos en la prensa que alertaban a la población sobre los cambios en el comportamiento de las "bestias salvajes". Hasta ahora, la mayoría de estos artículos se limitaban a exponer los daños (reales o supuestos) que lobos, cormoranes y otras "alimañas" causaban a la cabaña ganadera o la fauna salvaje, en la mayoría de los casos de manera exagerada y tratando el problema desde solo un punto de vista, el del ganadero. Por norma general no se suele hacer referencia a los innumerables trabajos científicos que contradecían muchos de los argumentos que en ellos se exponían, faltando a dos de los más importantes principios del periodismo: la objetividad y el contraste de opiniones. 


Pero como suele ocurrir en estos casos, la misma noticia repetida una y mil veces deja de hacer efecto y es necesario dar una vuelta de tuerca al argumento para llamar la atención del lector, que hastiado de reses muertas pasa de página en busca de noticias más apetitosas. Y esa vuelta de tuerca ha sido la de cambiar el enfoque de la noticia: los animales ya no matan para comer, ahora matan por placer y ponen en peligro al ser humano, y no solo en el campo, también en las ciudades y pueblos.


Entre todas las noticias que han aparecido en la prensa en los últimos meses, quizás la más sabrosa de todas sea la publicada en El Correo Gallego el pasado 28 de agosto por Xurxo Fernández y que se encabezaba con el inquietante título de "El enemigo público número 1". En este artículo, el autor da rienda suelta a toda su imaginación para ponernos al jabalí como el causante de todos los males del campo gallego, y de paso también nombra al lobo, ya que éste no solo se conforma con comer reses y arrasar el campo a su paso, sino que "puede atentar contra los niños, o contra cualquier habitante de una casa".

A lo largo del artículo, el autor nos describe con una prosa florida la impunidad de la bestia, que campa a sus anchas destrozando todo sin que los vecinos puedan hacer nada para evitarlo y mientras las autoridades, seguramente coaccionadas por el propio animal, lo protegen y lo amparan. Al Capone a su lado era un principiante. El estilo literario con que el autor narra las atrocidades cometidas por este suido no dejan lugar a dudas sobre sus fuentes de inspiración: el cine de serie B. Aunque los protagonistas de estas películas suelen ser lagartos gigantes, pirañas, serpientes gigantescas o cocodrilos mutantes que salen de las cloacas para sembrar el pánico en Wall Street, los jabalíes también han tenido sus momentos de gloria y han sido los protagonistas de algunas obras maestras del género.


Entre todas ellas, quizás "Razorback. Los colmillos del infierno", del director Russell Mulcahy sea la más conocida, aunque "Pig Hunt" no se queda atrás a la hora de describir a esta bestia salvaje y letal. A continuación os copio la sinopsis de Razorback seguida de un fragmento del texto del artículo de El Correo Gallego que no deja lugar a dudas del innegable plagio.

"Una especie de cerdo salvaje aterroriza y asesina gente en una aislada ciudad del interior de Australia. La primera víctima resulta ser un niño y después, una periodista americana. Su marido, Carl, quiere averiguar la verdad pero los habitantes de la zona no se muestran muy amistosos. Sólo contará con la ayuda de un cazador y una mujer para encontrar a la bestia" (Razorback, 1984)

"Pisotea, come, destroza cualquier cosecha. Dispararle está prohibido. Entra el lobo. Puede zamparse una ternera, o atentar contra los niños, o contra cualquier habitante de una casa. Dispararle está prohibido. Las bestas bravas entran a saco. No dejan títere con cabeza. Dispararles está prohibido" (El Correo Gallego, 2016)

A medida que avanzamos en la lectura del artículo, comprobamos que las influencias cinematográficas del autor no solo se reducen al cine de serie B, sino que también ha bebido de las fuentes del western clásico, comparando a los agricultores gallegos con "colonos del Far West que montan guardia frente a las bestias bravas y el jabalí". El autor del artículo, como hizo Shane en "Raíces profundas" con la familia Starrett, se propone defender a los ganaderos gallegos de la horda de bestias que los acosan y cambiando el colt 45 por el teclado del ordenador.

Pero el jabalí sólo es uno de los animales salvajes que según el autor de este artículo está arruinando el campo gallego, también los zorros, los cuervos, y como no, el lobo, son culpables. Y a este último le dedica su más truculenta historia:

"Con el lobo no hay juegos que valgan. El lobo no hará nada, si no ve lugar u opción a que un ataque pueda ser certero y efectivo. Tiene su código. En Lugo, Ánxel Fole nos enseñó el verdadero catálogo moral del Canis Lupus. No se lanza a lo loco. Siempre aguarda. Las historias de viajeros nocturnos así lo atestiguan. No corras, dicen esos viajeros. Se te acercarán por detrás. Tu instinto te dirá que 'pies, para qué os quiero...' No. No corras. Sigue a tu paso. Se te acercarán más, y te tocarán una pierna con el hocico. El común de los mortales saldría despavorido. Error. Te perseguirán y te zamparán en un santiamén"

No sé si influido por las numerosas horas pasadas en el cineclub o por algún tipo de droga psicotrópica, el autor nos explica, citando un texto del escritor lucense Ánxel Fole (1903-1986), cómo actuar si el lobo te persigue por la noche, ya que según parece su código moral le impide matarte si caminas, pero si corres lo tienes jodido, lo que confirma que los lobos o son despiadados asesinos o son jueces de marcha atlética.

Este artículo de Xurxo Fernández en el Correo Gallego es sólo una muestra del cambio en la línea editorial de muchos periódicos. La fauna salvaje ya no solo causa pérdidas económicas sino que es capaz de causar daños personales e incluso muertes entre la población.

Ni que decir tiene que al amparo de esos artículos, nuestros políticos, que llevan de campaña electoral ininterrumpida desde hace más de un año, han tratado de sacar tajada y han puesto en funcionamiento toda su maquinaria para cosechar el mayor número de votos aún a costa de poner de manifiesto su ignorancia y su falta de escrúpulos. 


Que un periodista escriba este tipo de artículos, apelando al miedo de la gente y con el único objetivo de que su artículo sea el más leído, es bochornoso, pero que diputado regional utilice esos mismos argumentos, que use a los niños y a los ancianos para tratar de conseguir más votos para su partido debería ser motivo de dimisión inmediata. El señor Feito es diputado de la Junta del Principado de Asturias, y entre las obligaciones que implica su cargo, por el que percibe un sueldo de 3.900 euros mensuales, debería estar la de documentarse antes de hacer declaraciones en un periódico. Y cuando hablo de documentarse no me refiero a leerse las obras completas de los Hermanos Grimm, el Cuento de Caperucita Roja, Los tres cerditos o El lobo y los siete cabritillos. 

Si se hubiera documentado se habría dado cuenta de que no hay ni una sola muerte confirmada de una persona causada por un lobo salvaje en España, por lo que niños y mayores podrán seguir paseando tranquilamente por los pueblos sin temor a que un lobo les ataque (aunque podrían cruzarse con un político en campaña). De todas formas, no estaría de más que el señor Feito les avisara de que el ganado doméstico sí que puede ser peligroso, no siendo raras las muertes ocasionadas por vacas y toros, la última hace un par de días, cuando un paseante murió y otro fue herido tras el ataque de una vaca en la costa vasca. 

Pero de esto mejor no hablar. Es mejor seguir matando lobos y culpándolos a ellos y a los jabalíes de la ruina del campo. De los precios miserables a los que las empresas lácteas pagan la leche a los ganaderos y por lo que varias de ellas fueron multadas por la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia, tampoco vamos a hablar. O al menos no hablaremos mal, porque en ese caso, tanto el Principado de Asturias como el Ministerio de Agricultura se pusieron al lado de las empresas sancionadas, mostrando su preocupación por los efectos de esa sanción.

martes, 30 de agosto de 2016

La soledad de la luciérnaga: se apagan las luces mágicas del verano

Uno de los recuerdos que tengo grabados en la memoria es el de las noches de verano en Novellana cuando era un niño. Las tardes se alargaban hasta que se ponía el sol y no importaba que se hiciera de noche, porque allí en el pueblo teníamos permiso para trasnochar. Poco después de que oscureciera, los prados y los muros de alrededor de mi casa se llenaban de las lucecitas verdes de las luciérnagas. Había noches en las que llegábamos a contar más de 50 en unos pocos metros. Una de esas noches cogí una y después de posarla en la palma de mi mano me di cuenta de que en realidad esas luces mágicas tenían su origen en un pequeño escarabajo al que se le encendía el culo, o eso pensé yo entonces. 


No parecía demasiado romántico, pero en el fondo sí que lo era, ya que años más tarde leí en un libro que aquellos escarabajos que desprendían luz eran hembras que de esa forma trataban de atraer a los machos para que se aparearan con ellas. Una vez conseguido su propósito se apagaban y se marchaban a poner sus huevos. Las luciérnagas son capaces de producir luz gracias a la presencia de una molécula compleja, la luciferina, que se localiza en la parte trasera de su abdomen y que reacciona con el oxígeno gracias a la acción de la enzima luciferasa. Este proceso recibe el nombre de Bioluminiscencia.

Hace tiempo que me empecé a dar cuenta de que algo había cambiado en las noches de verano. Ya no veía luciérnagas aunque pensaba que lo que ocurría era que no me fijaba en ellas como cuando era un niño, pero que seguramente seguirían allí y me habrían pasado desapercibidas. Pero desde hace un par de años, cuando vuelvo en verano, salgo de noche a buscarlas y el resultado es siempre el mismo. Ya no hay luciérnagas en Novellana. 

Lucíernaga (Lampyris noctiluca) fotografiada con su propia luz

El lunes de la semana pasada, después de ponerse el sol vi una lucecita verde en la acera que rodea a mi casa. No había duda, no todas habían desaparecido, aunque la abundancia del pasado se había reducido a ese único y pequeño bichito que encendía su bombilla esperando a que apareciera por allí algún macho despistado.

Lo primero que hice al descubrirla fue avisar a mi hijo Jacobo para que viera con sus ojos la lucecita mágica que vi por primera vez cuando yo era un niño como él. Cuando nos acercamos, encendí un instante mi linterna y pudo descubrir al escarabajo que estaba detrás de la misteriosa luz verde. La apagué rápidamente para no molestarla y allí nos quedamos un rato a oscuras, viendo como ese puntito sobre la acera se movía como si tratara de decirnos algo. Poco después nos marchamos, pero la luz siguió encendida hasta que nos fuimos a la cama.

Hembra de luciérnaga (Lampyris noctiluca) fotografiada en las Islas Cíes en 2013

La noche siguiente me acordé de la luciérnaga y al acercarme al lugar donde la había encontrado comprobé que allí seguía con su luz encendida. Era evidente que ningún macho había pasado por allí y tenía que seguir intentándolo mientras tuviera fuerzas. Si no se apareaban con ella moriría sin poder poner sus huevos, ya que aunque su fase larvaria puede durar más de dos años, cuando se metamorfosean en adultos solo disponen de un par de días para aparearse antes de morir.

A la noche siguiente, dos días después de que la viéramos por primera vez, volví con Jacobo a buscarla y allí seguía, aunque su luz ya era mucho más tenue y nos costó encontrarla. Una hora más tarde la luz ya no estaba y al encender la linterna encontré al pequeño escarabajo muerto entre las piedrecillas de la acera.

Detalle del abdomen iluminado de una luciérnaga

Al hablar con varios amigos y conocidos me di cuenta de que no era yo solo el que tenía la impresión de que cada vez había menos luciérnagas. Aunque hay sitios en los que aún son abundantes, muchas personas me ha comentado que han dejado de verlas en lugares donde hace unos años eran muy comunes. Después de leer varios artículos sobre el tema resultaba evidente que lo que yo había percibido no era algo anecdótico, sino que realmente estos insectos ya han desaparecido de muchas partes de Europa. Los entomólogos han apuntado varios factores que podrían explicarlo, entre los que destacan el uso masivo de herbicidas y helicidas (que matan los caracoles de los que se alimentan las larvas), la desaparición de setos, el asfaltado de caminos y la eliminación de la vegetación de las cunetas. Algunos investigadores han apuntado incluso que el incremento de la iluminación artificial en las zonas rurales puede desorientar a los machos y hacer menos efectivo el reclamo luminoso de las hembras.



En el vídeo anterior podéis ver algunas imágenes que he grabado de la luciérnaga de Novellana, así como unas fotografías de otra hembra fotografiada en las Islas Cíes hace unos años y que tuvo más suerte que ésta, ya que unos minutos después de encender su luz aparecieron varios machos y uno se apareó con ella.

Apareamiento de luciérnagas en las Islas Cíes

En 1962, Rachel Carson publicó el libro "La primavera silenciosa" en el que alertaba sobre los efectos nocivos del empleo masivo de productos químicos como los pesticidas, sobre todo del DDT. En este libro, Carson analizó la cascada de acontecimientos que tuvieron lugar tras la pulverización de DDT en una localidad de EEUU con el fin de acabar con una plaga de escarabajos. Los escarabajos muertos fueron consumidos por las aves insectívoras y muchas de ellas murieron, pero no solo eso, sino que las que sobrevivieron no lograron reproducirse ya que el DDT afectó a la cáscara de los huevos, que no se endurecía lo suficiente y se rompía durante la incubación. Rachel Carson predijo que si se seguían empleando estos pesticidas, en unos años desaparecerían muchas especies de aves y la primavera perdería su banda sonora para siempre. Aunque ese libro consiguió remover muchas conciencias y que finalmente se prohibiera el uso del DDT, ese pesticida ha sido sustituido por otros productos que siguen causando efectos muy nocivos sobre la fauna y sobre nosotros mismos. Y si todo continua así, no solo la primavera será silenciosa sino que los veranos perderán parte de su magia para siempre.


NOTA: haced clic en las fotos para verlas mejor.

viernes, 12 de agosto de 2016

Cazando Perseidas

Ayer era la noche de las Perseidas, la noche en la que los pequeños fragmentos de hielo que se desprenden del cometa Swift-Tuttle al acercarse al Sol atravesarán la atmósfera de la Tierra para desintegrarse como estrellas fugaces. Durante la entrada en la atmósfera, estas partículas, que en muchos casos no son mayores que un grano de arena, pueden alcanzar temperaturas próximas a los 5000 ºC, superando los 210.000 km/h de velocidad. Al desintegrarse producen un destello de luz que es lo que recibe el nombre de estrella fugaz.  


Aunque las estrellas fugaces se pueden ver prácticamente durante todo el año, debido a que son muchos los cometas y asteroides que orbitan alrededor del sol, las Perseidas, junto a las Gemínidas, son las más conocidas y visibles debido a su número e intensidad. El nombre de Perseidas se debe a que el lugar de donde parecen proceder la mayoría de ellas cuando miramos al firmamento es un punto situado en la constelación de Perseo (lo que se denomina en astronomía, el radiante).


Todos los años, a mediados de agosto, estas estrellas fugaces se pueden ver desde muchos lugares del planeta. Lo cierto es que aunque no es un fenómeno extraordinario, para los que vivimos en Asturias si que lo es, ya que es raro el año en el que esos días concretos el cielo no esté nublado y acabemos volviendo a casa, mojados, helados y sin haber visto ni una sola estrella fugaz.

Pero en la madrugada del 11 al 12 de agosto, las previsiones meteorológicas por fin parecían indicar que esta sería una noche distinta, y además, según los datos de los astrónomos, la lluvia de estrellas de 2016 sería cinco veces más intensa que otros años. Un problema añadido era que que la luna, que se encuentra en cuarto creciente, no se ocultaría hasta las 2 de la madrugada, por lo que si queríamos verlas habría que desplazarse a un lugar con poca contaminación lumínica, equiparse con ropa de abrigo, llenar un termo de café y preparase para dormir poco.


Una vez que llegamos al lugar elegido, poco antes de que oscureciera, comprobamos que aunque estaba despejado, había bastantes nubes altas que nos hicieron temer por otro rotundo fracaso, pero afortunadamente, a medida que pasaron las horas, esas nubes desaparecieron y el cielo se mantuvo limpio y claro durante casi toda la noche.

Poco después de que se pusiera el sol ya vimos las primeras estrellas fugaces, no con demasiada frecuencia pero algunas muy llamativas y lo que comprobamos es que a pesar de que muchas procedían de la zona del radiante, otras muchas parecían por casi cualquier sitio, y como suele ocurrir en estos casos, casi siempre en el lugar donde no tenías encuadrada la cámara.

Tal como estaba previsto, a las 2 de la madrugada, cuando se ocultó la luna y la noche se oscureció casi por completo, empezó el espectáculo. Aunque para ser sinceros no confiábamos mucho en las predicciones, que aseguraban que podían verse entre 250 y 500 estrellas fugaces por hora, lo cierto es que hubo momentos realmente impresionantes, con más de 5 o 6 meteoros a la vez y aunque no las contamos, entre las 2 y la 4 de la madrugada no sería raro que se hubiera alcanzado esa cifra.

Estrella fugaz "atravesando" la Osa Mayor

Para conseguir "cazarlas" y teniendo en cuenta que nunca se sabía por donde aparecerían, la única receta es hacer muchas fotos, tener paciencia y confiar en la suerte. Para la parte más técnica de este tipo de fotografías podéis consultar los números artículos y libros que lo explicarán mejor que yo. En mi caso y teniendo en cuenta de que no tengo una cámara Full Frame y que mi objetivo tiene un diafragma mínimo de f4, la mayoría de las fotos las hice con una focal de 17mm, un ISO de 2500, 30'' de exposición y una f4. 

Estrella fugaz y a la derecha la galaxia de Andrómeda

Como había mucha noche por delante cambié varias veces el encuadre, buscando motivos reconocibles en el cielo, como galaxias o constelaciones y confié en que después de varias decenas de tomas, alguna estrella fugaz tuviera la cortesía de pasar por allí. Y finalmente hubo suerte, porque alguna si que se dejó inmortalizar antes de desaparecer para siempre.

Estrella fugaz y satélite artificial junto al cúmulo estelar de las Pléyades (Messier 45 o M45)

El mayor inconveniente al que nos tuvimos que enfrentar durante toda la sesión fue el continuo empañamiento del objetivo, que solo pudimos solucionar limpiando la lente antes y después de cada toma. 

Después de varias horas en el monte y cuando ya habían pasado las 4:30 de la madrugada y me había bebido todo el termo de café, decidí dar por concluida la sesión, aún quedaba una hora de coche hasta llegar a casa y esperar a que lo que los resultados que habíamos visto en el visor de la cámara no defraudaran cuando procesáramos las imágenes en el ordenador. Como es habitual en este tipo de fotografía, la inmensa mayoría de las fotos finalmente no tienen interés, ya sea por las dificultades de encuadrar durante la noche, por la mala elección de los parámetros o porque no aparece nada interesante, pero finalmente alguna foto quedo medianamente bien y aquí os dejo el resultado. 

NOTA: para ver las fotos a mejor calidad, haced clic sobre ellas y vedlas a pantalla completa. Espero que os gusten y desde aquí os deseo unas buenas vacaciones a los que podáis disfrutarlas, yo con esta entrada me despido de vosotros hasta finales de agosto.

Si os interesa el tema de la astrofotografía del paisaje y la fotografia nocturna, os recomiendo el libro "Astrofotografía de Paisaje" de Manel Soria y Roger Eritja. Una gozada de libro, con unas impresionantes fotografías y muchos consejos muy útiles para iniciaros en este tipo de fotografía.

miércoles, 3 de agosto de 2016

La media veda: matar para quitar el mono

El pasado 1 de agosto, Asturies se convirtió en la primera comunidad autónoma del país en abrir la media veda. Durante tres semanas, los cazadores podrá cazar el zorro (Vulpes vulpes), la paloma torcaz (Columba palumbus), la paloma bravía (Columba livia), la gaviota reidora (Larus ridibundus), la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), el estornino pinto (Sturnus vulgaris), la urraca (Pica pica), la corneja (Corvus corone) y la codorniz (Coturnix coturnix) (BOPA nº46 de 25/02/16).


Lo primero que me sorprende al ver la lista de especies que se podrán cazar durante este periodo es que muchas de ellas, como los córvidos, las gaviotas, o los estorninos, no tienen ningún interés gastronómico, ni incluso cinegético, ya que desde mi ignorancia sobre el goce y disfrute de la práctica de la caza, no creo que exista demasiado placer en masacrar unas gaviotas o unas urracas. Solo el enfermizo deseo de calmar el mono de matar después de unos meses sin desenfundar la escopeta, podrían explicar que alguien sintiera la necesidad de liarse a tiros con estas aves.

Debe ser muy frustrante tener que esperar al otoño para que comience la temporada de caza. La escopeta, limpia y reluciente, aseada y mirada de reojo desde febrero, necesita escupir unos cuantos perdigones para mantenerse en forma. 

Imagen extraída de El blog del Humor

Llama la atención que la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales justifique la caza de cornejas y urracas como controles poblacionales y que asigne esas tareas de control a los cazadores durante la media veda. De ser cierto que esas especies necesitan un control (algo que no está nada claro), ese control debería ser realizado por la guardería o por personal cualificado, atendiendo a unos criterios científicos que determinen con precisión el número de ejemplares a retirar* y los lugares concretos en los que tendrían que ser retirados*. De todas formas, la asignación de estas "tareas de control" a los cazadores tampoco es algo nuevo en el Principado de Asturias, ya que desde este año y con el consenso de todos los partidos con representación en el parlamento asturiano (PSOE, PP, IU, Ciudadanos y Foro Asturias), los cazadores podrán "colaborar" con la guardería matando lobos, aunque la especie no sea cinegética. 

Pero aparte de la caza de córvidos y gaviotas, en la media veda se permite la caza de otras especies cuya situación es mucho más delicada. Este es el caso de la Codorniz, que tiene en Asturias un estatus como reproductora mucho mas precario, con densidades extremadamente bajas en la mayoría de los lugares en los que cría (García et al, 2014). Se da el caso de que durante la media veda, esta especie, al igual que otras muchas, aún se encuentra en periodo reproductor, lo que añade aún más gravedad a la situación.

Rutas migratorias de la paloma torcaz en Europa

Pero la media veda no solo es catastrófica para las aves reproductoras. Durante el mes de agosto, muchas especies que se reproducen en el norte de Europa inician su viaje migratorio en estas fechas hacia latitudes más sureñas. Este es el caso de las torcaces, que durante su migración pasan por unos lugares muy concretos de los Pirineos. Una vez en España, una horda de cazadores les cobrará el peaje con sus vidas. 

Orgulloso cazador conservando la naturaleza

Es en estos momentos cuando estos señores, que se califican como los primeros defensores de la naturaleza, se muestran en todo su esplendor, compitiendo entre ellos para ver quién es capaz de rodear su cuerpo con la mayor cantidad de cadáveres, demostrándonos cual es el verdadero goce y disfrute de su actividad, que a la vista de las imágenes que ellos mismos cuelgan en foros y webs, es el de competir a ver quién la tiene más grande.

Halcón peregrino tiroteado durante la media veda (Foto GREFA)

Pero por si esto fuera poco, durante la media veda, miles de aves rapaces protegidas son matadas por los cazadores, ya sea porque no son capaces de recocer a la especie a la que disparan, porque aprovechan para eliminar lo que consideran alimañas o porque seguramente, tras 6 meses sin poder salir a cazar, vale cualquier cosa para calmar el mono.

Que actualmente se siga manteniendo la media veda es un anacronismo sin ninguna justificación, ni cinegética, ni conservacionista y de hecho ya ha sido declarada ilegal en algunas comunidades autónomas. Si lo que realmente se persigue es combatir la dependencia física y psíquica del síndrome de abstinencia, la mejor solución sería acudir a un especialista, que seguramente recomendará un tratamiento adecuado. 

Una vez más, el Principado de Asturias sigue demostrándonos su compromiso con la conservación del medio ambiente, un compromiso que se reduce a la impresión de folletos y carteles, un compromiso que deja aun más en evidencia el eslogan del Paraíso Natural, cada vez más desprestigiado y arrastrado por el fango. A fin de cuentas, lo importante, tal como dijo el Presidente de la Federación Asturiana de Pesca es "dejar que la gente se divierta en el río y se cree riqueza". 

Y lo que vale para el río, vale también para el monte. Y la administración calla y otorga, porque eso es lo que realmente le importa a nuestros gobernantes: Panem et circenses. El medio ambiente es solo una excusa y la mayoría de las veces, un incordio.

Referencias

García E, García-Rovés P, Vigil Morán A, Alonso Cuetos LM, Fernández Pajuelo MA, Silva González G, Pascual Stevens D & Álvarez D (2014) Atlas de las aves nidificantes de Asturies (1990-2010). Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies.  Llanera. Asturias. 629 pp

*Me he permitido la licencia de usar la palabra "retirar" como homenaje a los replicantes Nexus 6, que eran eliminados por los Blade Runners porque resultaban incómodos para la sociedad (Blade Runner, 1982). La administración asturiana emplea en estas circunstancias el término "controlar", con el mismo sentido y el mismo propósito, barnizar y asear la palabra "matar".

NOTA: si alguien se ha sentido ofendido por esta entrada, lo cierto es que no me importa en absoluto. Tiene cientos de páginas webs, foros, chats y tertulias donde dar rienda suelta a sus impulsos más primarios e incluso donde cagarse en todos mis muertos. Yo por mi parte, también ejerceré mi derecho, porque así me lo he otorgado a mi mismo, de borrar los comentarios que considere oportunos.

jueves, 21 de julio de 2016

Los niños que jugaban con las vacalorias

En las noches de verano, las vacalorias (ciervos volantes, Lucanus cervus) aparecen volando atraídas por la luz de los faroles. Después de haberse pasado hasta 5 años comiendo la madera podrida de los árboles durante su fase larvaria, su vida adulta es muy breve, tan solo un par de semanas en las que su único objetivo será aparearse para que las hembras puedan depositar sus huevos y así continuar el ciclo.


Durante esos pocos días se alimentarán de la savia de los árboles heridos y de los jugos de la fruta madura y tendrán que arreglárselas para escapar de los muchos depredadores que verán en ellos una buena provisión de proteínas.

Los machos están provistos de una impresionante cornamenta, que en realidad son sus mandíbulas modificadas, con las que lucharán con otros machos por la posesión de las hembras. En muchas ocasiones ni siquiera necesitan usarlas, ya que su sola presencia es suficiente para intimidar a los machos más pequeños. En esta especie los machos pueden medir desde 3 hasta 9 cm, y los machos más pequeños apenas tendrán posibilidades de aparearse con las hembras, que  más pequeñas y sin sus mandíbulas modificadas, solo tendrán que esperar al ganador.


Hace unos días, durante una cena al aire libre con unos amigos, apareció volando uno de estos insectos y me sorprendió la reacción de la mayoría de ellos, que después de gritar despavoridos como si hubieran visto al demonio aparecer a los postres, me juraron que mordían y picaban, poco antes de decirme en coro que los mataban nada más verlos "por si acaso". No hace falta ser muy sagaz para imaginarse las expresiones de desagrado cuando me vieron cogerlo y soltarlo detrás de un muro para ponerlo a salvo.

De poco valieron mis explicaciones, de poco sirvió decir que eran insectos inofensivos y que además eran muy beneficiosos porque hacían el trabajo sucio de reciclar la madera muerta. Y de mucho menos decirles que era una especie protegida (incluida en el Anexo III del convenio de Berna de 1979, incluida en el Anexo II de la Directiva Hábitat de la Unión Europea e incorporada como “especie de interés especial” al Catálogo Nacional de Especies Amenazadas de España).

No son pocas las veces que tengo la sensación de que nada cambia por mucho que expliques, comentes o publiques, pero afortunadamente no siempre es así. Media hora después del amago de linchamiento a la pobre vacaloria, otra llegó volando y se posó unos metros más lejos de donde estábamos, justo en la mesa donde los niños habían amontonado una enorme colección de piedras, caracoles y hierbas, afortunadamente lejos de la mirada de sus padres. Me acerqué dispuesto a volver a salvar al pobre animal, pero no fue necesario. Los niños, contrariamente a los adultos, se quedaron mirando al enorme escarabajo, lo tocaron y lo inspeccionaron por todas partes, y sorprendidos vieron como se volvía a marchar volando mientras se reían.

NOTA: haced clic en las fotos para verlas a mayor tamaño. Si queréis conocer un poco más sobre la vida de los Ciervos volantes y de sus parientes ibéricos, podéis consultar la página del GRUPO DE TRABAJO SOBRE LUCANIDAE IBÉRICOS

miércoles, 13 de julio de 2016

No hacen falta más leyes, solo hay que cumplir las que ya están vigentes

Hace más de 20 años que el cormorán moñudo, una de pocas especies de aves marinas que nidifican en el Cantábrico, ya estaba en una situación crítica. Con el fin de saber qué era lo que ocurría empezamos a estudiar a esta especie desde Galicia hasta Euskadi, y durante todos estos años hemos visto como su población se desplomaba, como las colonias se iban reduciendo y como todos los datos apuntaban a la misma causa: la mortalidad en aparejos de pesca. 

En los últimos 3 años, el 80% de los pollos que hemos anillado en Asturias han muerto en aparejos de pesca antes de cumplir los 6 meses de edad. En Galicia la situación es similar y en Euskadi, aunque la población reproductora no está sufriendo tanto como en Galicia y Asturias (podéis descargaros un informe completo en este enlace), cada vez son más numerosos este tipo de muertes.


Ayer mismo me enteraba por mi amigo Jon Hidalgo, que está trabajando con esta especie en Bizkaia, de una nueva muerte más. Se trataba de uno de los cormoranes que habían anillado como pollo el año pasado, que moría en en las fauces de un perro en el Puerto de Castro Urdiales . 

Al examinar el cadáver se observó que tenía enredado un aparejo de pesca, en este caso un aparejo de pesca deportiva. El animal, seguramente debilitado, se encontraba en una roca en el puerto, sin apenas fuerzas para poder pescar o volar, cuando un perro que estaba suelto por el paseo se lanzó a por él y acabó con su vida.


En este caso, el ataque del perro se podría haber evitado con solo cumplir la legislación municipal, que en su artículo 12 de la ordenanza sobre este tema dice literalmente que "en las vías públicas o privadas de uso común, los animales de compañía habrán de circular acompañados y conducidos mediante cadena o cordón resistente que permita su control". Seguramente ese cormorán hubiera muerto de todas formas, pero quizás también podría haber sido capturado y llevado a un centro de recuperación donde podrían haberle salvado.

Como ya hemos dicho muchas veces, no hacen falta más leyes, lo único que hace falta en la mayoría de los casos es hacer que se cumplan las que ya están vigentes. Pero no se hace, y la administración, primera responsable de velar porque se cumplan, sigue mirando hacia otro lado. Y mientras todo esto ocurre, ya nos hemos cansado de pasar datos, de explicar el problema y de proponer medidas para revertir esta situación. Pero seguimos viendo con nuestros propios ojos como otra especie camina inexorablemente hacia su extinción. Y seguimos escuchando las mismas excusas de siempre, seguimos viendo como se escurre el bulto escudándose en un problema de competencias entre Medio Ambiente y Pesca. ¿Sirve para algo un plan de manejo de la especie que no se cumple? ¿Sirve para algo una legislación pesquera que tampoco se cumple? 

Cuando ya no quede ningún moñudo en nuestras costas, cuando sigan el mismo camino que los araos que hace menos de un siglo se reproducían por miles en esas mismas rocas, cuando los acantilados se queden queden desiertos, cuando se los hayan cargado a todos, entonces a algún iluminado se le ocurrirá pedir un proyecto de reintroducción en el que se gastarán ingentes cantidades de dinero. 

Y la administración, que hasta entonces no había mostrado el menor interés, se apuntará al carro mediático. Y saldrán en la prensa cebando pollitos de cormorán moñudo, y saldrá el consejero de turno soltando pájaros a la mar equipados con todo tipo de artilugios de seguimiento para los que ahora no hay dinero. Y nos hablarán de su compromiso con la vida silvestre y la naturaleza, y organizarán concursos en los colegios para poner el nombre a los pollos, y publicarán folletos y colocarán carteles. 

Y yo me cagaré en todos ellos y me llamarán cafre y aguafiestas.

martes, 5 de julio de 2016

Proyección del documental de las salamandras de Oviedo y exposición de anfibios y reptiles

El próximo sábado, 9 de julio, a las 18:00 proyectaremos el documental "Los últimos dragones de Oviedo" en el auditorio del Museo Jurásico de Asturias (MUJA) que se encuentra entre las localidades de Colunga y Llastres. 


Tras la proyección habrá una charla-coloquio en la que os comentaré las curiosidades del rodaje y la elaboración del documental, así como algunas cosas sobre la historia de esta singular población de salamandras urbanas. La entrada a la proyección y charla es libre hasta completar aforo.

Esta actividad se incluye dentro del programa de la actividad "Anfibios y reptiles: del pasado al presente", una exposición temporal que podréis visitar en el museo y que se ha inaugurado el 1 de julio y durará hasta el 31 de agosto. 


En esta exposición, además de diversas charlas y talleres se pueden ver recreaciones en sus ambientes naturales con varios modelos a escala, así como gran cantidad de paneles informativos que ayudarán a conocer un poco más a este maravilloso grupo de animales.

martes, 28 de junio de 2016

El estrés de la ciudad acorta la vida de las aves

A primera vista, la ciudad no parece el lugar más adecuado para un ave forestal, y seguramente para ninguna otra especie, incluida la nuestra. La contaminación, el ruido, el tráfico o las luces nocturnas tienen efectos muy nocivos sobre la mayoría de los animales, pero a pesar de todo no son pocas las especies que han emigrado desde el campo a la ciudad en busca de una vida mejor.

En el caso de las aves, la ciudad ofrece a muchas de ellas lugares adecuados para nidificar, un suministro abundante y regular de alimento y muy importante, menos depredadores que en el campo, lo que teóricamente incrementaría sus tasas de supervivencia y sus posibilidades de reproducirse.

Pollo de cárabo nacido en un parque urbano de Oviedo

La lista de aves que se han mudado a las ciudades y que viven en ellas, tanto de forma permanente como durante unos meses o incluso solo durante unas horas al día es muy amplia. Desde halcones peregrinos o cárabos, hasta mirlos, urracas o carboneros comunes, muchas aves viven actualmente en nuestras ciudades y algunas, como las palomas torcaces, que hace unos años eran muy escasas en estos ambientes han visto incrementado su número y actualmente ya compiten con las habituales palomas domésticas en muchos parques y jardines.


Un grupo de investigadores de la Universidad de Lund (Suecia) investigaron los efectos de la vida en la ciudad en una especie de ave muy común tanto en los parques y jardines urbanos como en las zonas rurales de los alrededores: el carbonero común (Parus major). Esta especie es muy adecuada para este tipo de estudios, ya que aparte de ser relativamente abundante, es un inquilino habitual de las cajas nido, lo que permite acceder con facilidad a un buen número de nidadas.

Para este trabajo publicado recientemente en la revista Biology Letters (Salmón et al, 2016), los investigadores seleccionaron varias poblaciones de carboneros que se reproducían en tres parques urbanos de la ciudad de Malmö y otras que criaban en la localidad de Vomb, a 37 Km de Malmö y que era una zona rural con plantaciones de pinos con un sotobosque de arbolado de hoja caduca. En ambas zonas (rurales y urbanas) colocaron cajas nido y realizaron un experimento en el que intercambiaron la mitad de los pollos de varias nidadas del campo por pollos de la ciudad y viceversa, cuando tenían dos días de edad. De esta forma, parte de los pollos serían criados por sus padres y otros por padres adoptivos de otra población (cross-fostering). Además, como control se intercambiaron pollos entre cajas de la misma población para confirmar que los resultados eran debidos a la diferencia entre poblaciones y no al sistema de crianza por los padres adoptivos.


El objetivo del trabajo era estudiar si las aves que se habían criado en un ambiente urbano tenían una menor esperanza de vida que las que se habían criado en el campo debido al deterioro celular. Para ello midieron la longitud de los telómeros tras analizar muestras de sangre de los pollos cuando tenían dos semanas de vida. Los telómeros se encuentran en la parte final de los cromosomas y están formadas por regiones del DNA no codificantes y muy repetitivas. Se ha confirmado que la longitud de los telómeros está relacionada con el envejecimiento celular. Cuando los telómeros se reducen por debajo de una longitud mínima, las células interrumpen su ciclo celular y dejan de regenerar los tejidos, de esta forma se produce el envejecimiento de las células y como consecuencia el envejecimiento del organismo.


Longitud media de los telómeros en los pollos de carbonero criados en un ambiente rural o urbano (n = 16 parejas, 156 pollos). Los círculos representan los pollos "adoptados" y los triángulos los "no adoptados". (Salmon et al., 2016)

El resultado del trabajo confirmó que los pollos criados en la ciudad, tanto los que provenían de parejas rurales como los que procedían de parejas urbanas, tenían una longitud de los telómeros significativamente menor que aquellos que se habían criado en el campo. Por lo tanto, se confirmaba que criarse en un ambiente urbano tenía importantes efectos sobre la esperanza de vida de estas aves, siendo menor en aquellos carboneros que habían crecido en al ciudad.

Pollos de carbonero de la misma edad criados en el campo (izquierda) y en la ciudad (derecha). Foto: Pablo Salmón.

Todo apunta a que esta reducción en la esperanza de vida se debe a la suma de varios factores: el estrés, la contaminación, el ruido, la contaminación lumínica, alimentos de peor calidad, etc. De hecho, algunos trabajos ya confirmaron que la exposición a los metales pesados del aire de las ciudades, procedentes del tráfico y de las calefacciones, tenía un efecto muy significativo sobre la coloración de los carboneros, y como consecuencia sobre su éxito reproductivo (Giraudeau et al., 2015).

Aunque se han encontrado efectos parecidos en otras especies que habitan en las ciudades aún se necesitan más investigaciones para poder obtener resultados generalizables a todas, incluida la nuestra, pero no parece descabellado pensar que todos esos factores que están afectando a los carboneros nos estén afectándo también a nosotros, ya que no son pocos los trabajos que confirman los efectos negativos de los metales pesados del aire de la ciudad sobre nuestra salud.


De todas formas, en el caso del ser humano, un estudio de este tipo necesitaría incluir varios factores más aparte del lugar de origen. Por ejemplo, en un realizado en Estados Unidos comparando la esperanza de vida entre habitantes de las ciudades y de zonas rurales se obtuvo el resultado contrario al estudio de los carboneros suecos. En este caso, la esperanza de vida era menor en el campo que en la ciudad (Singh & Siapush, 2014) , y no solo eso, esas diferencias se habían incrementado en los últimos 40 años. Los investigadores lo asociaron a varios factores, entre los que destacaba sobre todos ellos el nivel socieconómico de la población, que era más bajo en el campo. Esto estaba directamente relacionado con el acceso a la sanidad, lo que hacía que en el campo las defunciones por enfermedades crónicas y lesiones fuera mayor. Por otra parte, la población joven, sana y con más recursos era más proclive a emigrar a las ciudades, mientras que aquellos con ingresos bajos, mayores y enfermos se quedaban en el campo.

Referencias

- Giraudeauet M,  Mateos-González F, Cotín J, Pagani-Nuñez E, Torné-Noguera A, Senar JC (2015) Metal exposure influences the melanin and carotenoid-based colorations in great tits. Science of the Total Environment 532: 512-516 DOI: 10.1016/j.scitotenv.2015.06.021.1
- Singh GK & Siahpush M (2014) Widening Rural–Urban Disparities in Life Expectancy, U.S., 1969–2009 (2014). American Journal of Preventive Medicine, 46(2):e19-29. doi: 10.1016/j.amepre.2013.10.017.
-Salmón P, Nilsson JF, Nord A, Bensch S & Isaksson C (2016) Urban environment shortens telomere length in nestling great tits, Parus major. Biology Letters DOI: 10.1098/rsbl.2016.0155.

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