viernes, 12 de septiembre de 2014

La gata montesa y la carrera de armamentos

Como os comentaba hace unos días, el verano está llegando a su fin, y para la mayoría de los animales la época de reproducción ya se ha terminado. Unos han tenido éxito y han logrado que sus descendientes sobrevivieran y se independizarán, otros han fracasado y tendrán que esperar a la próxima estación para intentarlo de nuevo y muchos habrán perdido para siempre la oportunidad de pasar sus genes y desaparecerán sin dejar rastro. La evolución está llena de historias de éxitos y fracasos y sólo aquellos más aptos, más fuertes o más hábiles, lograrán perdurar y traspasar sus genes a las futuras generaciones.


En un prado de las montañas cantábricas, una hembra de Gato montes (Felis silvestris) ha salido del refugio donde permaneció durante las horas más calurosas del día y ha comenzado su jornada de caza. Escondidos debajo de unos arbustos, dos cachorros ya crecidos esperan a que su madre les traiga la cena. 


Caminando sigilosamente, atenta a los ruidos que escucha bajo tierra, se va acercando a la boca de la madriguera de una rata topera (Arvicola scherman). El prado está totalmente perforado por sus galerías y cada pocos metros se abre la boca de la madriguera donde de vez en cuando el inquilino asoma la cabeza. Ese es el momento que está esperando la gata para capturarlo.


Después de unos pocos pasos se detuvo en seco y tras unos interminables segundos, dio un salto para precipitarse sobre la entrada de la topera. Introdujo una pata en el agujero e intentó atrapar a la rata. Pero esta vez no tuvo suerte, la rata se escapaó y seguramente permanecerá escondida hasta que se le pase el susto. La mayoría de los depredadores tienen que realizar varios intentos antes de conseguir atrapar una presa y los gatos monteses no son una excepción. 

La selección natural afecta de igual manera a depredadores y presas, de hecho, la interacción entre ellos es una auténtica carrera evolutiva de armamentos. Los depredadores evolucionan continuamente para desarrollar técnicas de captura más sofisticadas y efectivas. mientras que las presas, por su parte, desarrollan estrategias defensivas para evitar esos ataques. Sólo los depredadores más eficaces y las presas más esquivas sobrevivirán el tiempo suficiente para poder perpetuarse.


Después de varios intentos infructuosos la gata se tumbo a descansar. No tenía excesiva prisa y todavía había bastante luz. Aún así, no tardó en levantarse y volver a intentarlo de nuevo. En uno de esos intentos por fin consiguió atrapar a una rata y después de sacarla de la madriguera la mató de un mordisco y empezó a caminar con ella en la boca hacia donde la esperaban sus cachorros.

Cuando estaba a unos pocos metros del sauce donde se escondían, dos cachorros muy crecidos salieron a su encuentro con la cola levantada en alto. Ya tenían casi el mismo tamaño que ella y  les queda poco tiempo para disfrutar de la comida gratis. Dentro de unas pocas semanas los abandonará y tendrán que aprender a cazar por si mismos para poder sobrevivir al duro invierno que se acerca. Pero por ahora no deben preocuparse de eso, la gata dejó la presa delante de ellos y después de jugar un rato con ella comenzaron a comer. La carrera no ha hecho más que empezar y les quedan por delante muchas pruebas que superar hasta lograr el éxito de su madre. 


Antes de terminar esta entrada quisiera agradecer a Ana y a Héctor que me hayan acompañado a ver estas escenas. Hace ya varios años que conozco a Héctor, desde poco después que comenzara la carrera de biología, y todavía me sigue sorprendiendo cada vez que salgo con él de monte. Y no sólo por sus conocimientos sino sobre todo por el profundo amor que siente por la naturaleza y sobre todo por "sus" gatos monteses.

NOTA: haced click en las fotos si las queréis ver a mayor tamaño.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Se marcha el verano y llega la estación más bonita del año


El verano ya está dando sus últimos coletazos antes de despedirse hasta el año que viene. Personalmente, el verano en la naturaleza me resulta la estación más aburrida de todas. La mayoría de los visitantes que llegaron en primavera para pasar unos meses entre nosotros, ya se han marchado hacia el sur. Los viajeros del norte, los que se detienen sólo unos días para avituallarse antes de continuar su camino y los que se quedarán todo el invierno, aún no han llegado. Los prados dejan el verde y se vuelven amarillos, las hojas de muchos árboles se retuercen y se secan, y hasta la mar está más silenciosa y vacía que el resto de año.

Aunque oficialmente aún quedan casi dos semanas para que el verano finalice, ya se siente el otoño entre nosotros. Los bosques de las zonas más altas ya se empiezan a vestir de ocre. Con las primeras lluvias de mediados de septiembre, los ciervos abandonarán el bosque y su vida tranquila para afrontar la época más importante del año, la berrea, que llenará el monte de sonidos guturales y choques de astas. Los osos se dejarán ver mientras comen sin descanso para acumular las reservas necesarias para pasar el invierno. Las aves marinas surcarán la mar camino al sur: alcatraces, pardelas, págalos, charranes, araos, alcas y otras muchas aves, pasaran a millones frente a nuestras costas, y las playas y rías se llenarán de limícolas que buscarán entre el fango y la arena la comida necesaria para continuar su viaje.

Y el sol, que durante el verano caía verticalmente sobre nuestras cabezas dejándonos una luz dura y plana, se inclinará para ofrecernos las mejores luces que nos permitirán apreciar todos los tonos y matices de la naturaleza. El aire se limpiará, la calima del verano desaparecerá y en los días despejados podremos ver hasta los montes más lejanos, que hace tan solo unas semanas apenas éramos capaces de distinguir.

Es cierto que este verano, al menos en el norte, no ha sido demasiado caluroso y que incluso en agosto ha habido más días de "mal tiempo" que días de sol y cielos azules. Afortunadamente hemos tenido esos días, que nos han dejado atardeceres en los que las nubes se han pintado de oro y rojo para reflejarse en los charcos de la marea.

Ya llega el otoño, la estación más bonita del año y os animo a que disfrutéis de ella y a que olvidéis lo antes posible el aburrido y monótono verano. No hay mejor cura posible para la llamada depresión post-vacional, aparte de no cogerse vacaciones, que acercarse al monte o a la mar y vivir el otoño.

NOTA: haced click en la foto para verla a mayor tamaño.

jueves, 28 de agosto de 2014

Chotacabras tardíos

Los chotacabras (Fam. Caprimulgidae) son unas aves muy peculiares, tanto por su aspecto como por su comportamiento. Se trata de una familia que agrupa casi 100 especies que se distribuyen por la mayoría del Paleártico. Son de hábitos nocturnos y crepusculares y se alimentan de mariposas nocturnas y otros insectos que capturan en vuelo abriendo su boca como un aspirador. Por el día, aprovechando el colorido mimético de su plumaje, se camuflan entre la hojarasca donde pasan prácticamente desapercibidos.


Esta especie es un visitante estival, que llega entre finales de abril y mediados de mayo y permanece hasta agosto o principios de septiembre, cuando nos abandona para pasar los meses de nuestro invierno en África. En el suelo de un pinar de repoblación del occidente de Asturies, una pareja de chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus) ha puesto dos huevos que la hembra incuba pacientemente en el suelo. 


Durante su estancia entre nosotros suele realizar dos puestas y en algunos casos, como el que me comentó Pablo Miki García, que me cedió amablemente sus fotos, pueden llegar a apurar hasta el último momento antes de marcharse. La hembra deposita los huevos directamente sobre el suelo, sin construir ningún tipo de nido.


Hace tan solo un par de días localizó un pollo recién nacido, cuando muchos de sus congéneres ya se encuentran rumbo a tierras africanas. Como nos comentó Jesús Landeira, un verdadero experto en mariposas, seguramente se aprovecharán la segunda generación de Esfinges y Catocalas, que empiezan ahora a volar, para apurar su crecimiento. 

Al igual que ocurre con otros muchos animales, los chotacabras no están exentos de una buena carga de supersticiones y mitos. Su nombre común viene de la falsa creencia de que estas aves eran capaces de mamar la leche de las cabras.

NOTA: como ya he comentado, quisiera darle las gracias a Pablo Miki García por cederme las fotos. Podéis hacer click sobre ellas para verlas a mayor tamaño.

martes, 26 de agosto de 2014

La sencillez de la Velella

El pasado sábado salimos en barco desde Ribesella hasta alcanzar las 32 millas norte. Apenas soplaba una ligera  brisa del nordeste y la mar estaba completamente en calma, y a medida que nos alejábamos de la costa tan solo se veían ligeras ondulaciones en la superficie debido a las corrientes.

A pesar de que en estas fechas la migración de aves marinas ya empieza a ser notable, la situación anticiclónica de las últimas semanas parece haberlas retenido en el interior del golfo de Bizkaia y seguramente no comenzarán a moverse hasta que cambie el tiempo.

Mientras navegábamos por una mar que parecía estar completamente desierta, salvo por la aparición de algún grupo aislado de delfines comunes y unas pocas gaviotas, sobre la superficie del mar aparecieron multitud de pequeñas manchitas brillantes y azuladas que reflejaban la luz del sol. Cuando nos acercamos comprobamos que se trataba de cientos de pequeñas medusas de la especie Velella velella que se dejaban llevar a merced del viento y las corrientes marinas.


Las Velellas son hidrozoos de pequeño tamaño, que no superan los 6 cm de longitud y que al igual que ocurre con el resto de medusas, no son organismos unitarios sino que son colonias de multitud de pequeños individuos especializados, los pólipos, que se encuentran unidos a un disco cartilaginoso. En su parte superior tiene una estructura en forma de vela que atrapa el viento, gracias a la cual se desplazan sin rumbo fijo según sus caprichos.


Las Velellas, al igual que otras medusas, son carnívoras, y se alimentan del plancton que capturan gracias a unas células urticantes llamadas cnidocitos que se disponen en la parte inferior del disco. En los cnidocitos se encuentran los nematocistos, que son pequeños arpones con los que inyectan las toxinas a sus presas. Las Velellas no suponen ningún peligro para el hombre, ya que estos nematocistos no pueden atravesar la piel humana.

Debido a la falta de control sobre su medio de transporte, las Velellas pueden viajar por todos los mares y océanos del mundo, pero en muchas ocasiones lo que puede ser una ventaja para su dispersión también es un inconveniente, y los caprichos del viento pueden llevar a miles o millones de ellas hacia una muerte segura al acabar varando en las playas, sin posibilidad de regresar al agua.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

jueves, 21 de agosto de 2014

Venenos de uso legal y sus peligros para la fauna

El hombre ha usado los venenos desde hace décadas para eliminar aquellas especies que consideraba molestas o dañinas. Aunque es frecuente escuchar que su uso es algo del pasado, lo cierto es que el veneno nunca ha desaparecido del campo, aunque se trata de una práctica prohibida que acarrea importantes sanciones económicas e incluso prisión para aquellos que lo utilicen con fines delictivos.


A pesar de estas prohibiciones y del enorme daño que ocasionan a la fauna e incluso a los seres humanos, los venenos se pueden adquirir en cualquier tienda sin ningún tipo de permiso. Cualquier persona, incluso menor de edad, puede comprar raticidas, helicidas, topicidas, herbicidas o insecticidas sin problemas y además a un precio muy asequible.

También resulta curioso que la mayoría de la gente asocia el uso de venenos al furtivismo, a los cotos de caza o a la actividad ganadera, que con el fin de eliminar a los potenciales depredadores es empleado más frecuentemente de lo que imaginamos, pero lo cierto es que además de esas prácticas, los venenos son usados cotidianamente por particulares, sobre todo en el control de plagas de jardines y huertos sin que sean conscientes (o si lo son no les importa) del enorme daño que causan a otras especies.


En la foto anterior se puede ver a dos mirlos y un zorzal común que aparecieron envenenados en un jardín de Ruiloba (Cantabria) hace una semana. Poco antes de aparecer, según me comentó mi amigo Vicente Rozas, el dueño de la finca había sembrado el jardín con veneno para caracoles y babosas para evitar que se comieran sus plantas ornamentales.

El principio activo de este tipo de venenos es el metaldehído. Los caracoles y babosas, al entrar en contacto con este compuesto empiezan a segregar baba y acaban muriendo por deshidratación. El problema es que tanto el veneno, que normalmente se presenta en pequeñas cápsulas de color azul, como los caracoles envenenados, son consumidos activamente por aves como los túrdidos, o mamíferos como los erizos e incluso por animales domésticos como perros o gatos. Una vez ingerido, el veneno actúa sobre el sistema nervioso central causando violentas convulsiones que en la mayoría de los casos acaban con la muerte agónica del animal. 

El número de estas víctimas colaterales del uso legal de este tipo de venenos no ha sido cuantificado, pero se supone que miles de animales salvajes mueren todos los años por esta causa. Pero para que nos demos cuenta de su peligro, la dosis letal de metaldehido por vía oral es de 2 gramos en niños y 4 gramos en adultos.

A la vista de estos datos, resulta aún más incomprensible que estos productos se puedan vender libremente sin ningún control. Pero independientemente de esto, deberíamos ser nosotros mismos los que tomemos conciencia de sus peligros y optemos por otros métodos alternativos, y nos planteemos si merece la pena usarlos para comer unos tomates más o tener una planta de jardín más bonita. Quizás si redujéramos la obsesión por mantener el césped como un campo de golf, las babosas y caracoles tendrían suficiente hierba para comer y su impacto sobre las huertas y las plantas ornamentales sería mucho menor.

lunes, 18 de agosto de 2014

La hormiga león, un animal de ciencia ficción

Observando a algunos animales que tenemos a nuestro alrededor, no resulta complicado averiguar de dónde surge la inspiración de muchos guionistas de ciencia ficción a la hora de crear a sus personajes. Mantis religiosas, escarabajos o ciempiés y otros muchos, desconocidos para la mayoría de la gente, son recreados casi exactamente para dar vida a monstruos y extraterrestres, limitándose en muchas ocasiones a aumentarles el tamaño.


En un prado costero, descansaba sobre una hierba después de una noche de actividad un insecto de alas translúcidas ligeramente manchadas de negro. A simple vista parecía una pequeña polilla o incluso una libélula, pero lo cierto es que no se encuentra emparentada con ninguna de ellas.


Cuando nos acercamos un poco más, podemos ver sus antenas en forma de maza, su rostro afilado y sus ojos grandes y metalizados, que son una adaptación para ver de noche. Sus patas están cubiertas de pequeñas púas que les sirven para agarrar a los mosquitos y otros insectos de los que se alimentan. Se trata de un adulto de hormiga león (Orden Neuroptera, Familia Myrmeleontidae) y no son nada fáciles de ver, de hecho, este es el primer adulto que me encontré a pesar de haberlos buscado durante años.

Pero estos insectos son mucho más conocidos durante su fase larvaria que durante su fase adulta. Después del apareamiento, las hembras buscan un lugar adecuado donde depositar los huevos, normalmente un suelo arenoso o con tierra suelta desprovisto de vegetación. Cuando eclosionan los huevos, las larvas fabricarán una trampa en forma de embudo donde se esconderán y esperarán a sus presas.


Una vez construida la trampa, la larva se situará en el fondo. La larva de hormiga león es uno de los depredadores más eficaces entre todos los insectos. Está equipada con las mandíbulas más grandes en proporción a su tamaño de todo el reino animal y con ellas, además de agarrar a sus presas, les inocula una solución enzimática que digiere sus tejidos para luego succionar el líquido resultante.


En la proximidad de la trampa, un hormiguero de hormigas negras (Lasius niger) se encuentra en plena actividad. Un ejercito de pequeñas obreras abandonan su refugio cuando el sol empieza a calentar y se dispersan en todas direcciones en busca de comida. Una de ellas se ha salido de su ruta habitual y ha caído en la trampa. A pesar de sus esfuerzos por salir resbala continuamente y para poner las cosas peor, desde el fondo comienzan a torpedearla con granos de arena que hacen que pierda el equilibrio y caiga de nuevo. 

No hay escapatoria posible y después de unos segundos, dependiendo de la resistencia de la presa, la pequeña hormiga acaba en el fondo de la trampa, donde las mandíbulas del depredador la atraparan para comérsela bajo tierra. 

En este vídeo podéis ver toda la secuencia y apreciar en detalle el aspecto de la larva de la hormiga león.



Quizás ahora, cuando volváis a ver alguna de las películas de ciencia ficción más conocidas, os deis cuenta de que muchos de los terribles monstruos que aparecen en ellas se encuentran bajo nuestros pies y que el mejor guionista sigue siendo la propia naturaleza.


Seguro que Sarlacc, el monstruo que habitaba en el Pozo de Carkoon en el planeta Tatooine, era una hormiga león.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

jueves, 31 de julio de 2014

Curso de ética periodística: cómo fomentar el odio hacia los personajes

Los que hayáis seguido las últimas entregas de este curso de ética periodística, os habréis dado cuenta de que hay unos ingredientes esenciales para que una noticia pase de ser una anécdota intrascendente a ser una noticia de portada:

a) escribir un titular impactante
b) exagerar y usar las cifras según nos convenga
c) atemorizar al personal
d) utilizar ciertas expresiones y palabras: dantesco, terrible, sangre, pavor...
d) empatizar con alguno de los personajes y crear rechazo hacia otros

Todo esos ingredientes son usados rutinariamente por los periodistas, y como comenté en otras entregas del curso, en la época estival, cuando las noticias "serias" escasean y sigue existiendo la necesidad de llenar las páginas de los diarios, su uso se hace casi imprescindible.

Hoy abandonaremos momentáneamente la autentica mina que son los periódicos asturianos y nos fijaremos en una aparecida en La Voz de Galicia hoy mismo


Si desgranamos este titular, nos podemos dar cuenta de que la señora Luaña ha dejado caer toda la artillería para conseguir que su noticia se haya convertido en una de las 10 más leídas del día. 

Lo primero es empatizar con las víctimas, y para eso nada mejor que usar un diminutivo, en este caso "patitos". Seguramente la periodista y muchos de sus alarmados lectores no sientan la mínima aprensión a la hora de comerse un foie o un magret de pato, pero que una gaviota se coma un "patito" es intolerable.

Lo segundo es poner de manifiesto que ademas de comer, antes mataron cruelmente a su víctima. No es de recibo que una gaviota, un animal que normalmente es calificado de sanguinario, sucio y ruidoso, no se tome la molestia de comer de mesa y mantel y tenga la necesidad de matar antes a sus presas para comérselas, eso si, "con crueldad". 

Y por supuesto, ya que estamos, generalizamos un poco y extendemos el odio a todas las aves marinas, que desde un paíño a un albatros tenemos especies de sobra. Da lo mismo que coman plancton que calamares.

El titular ya ha conseguido su propósito, por una parte llamar la atención del lector y por otra que empaticemos con uno de los personajes y odiemos al otro. Ahora solo hace falta crear una historia de un hecho intrascendente, regarla con un poco de morbo y encontrar a un vecino de la localidad que nos describa con todo lujo de detalles el macabro suceso.

La narración del suceso

- Resumen neutro: una gaviota se come un pato

- Resumen elaborado usando expresiones literales de la periodista: Una gaviota se abalanza sobre una de las crías que sigue a mamá pata, la apresa con su pico y se la zampa.

Por supuesto, la periodista encontró a un lugareño que le explicó con precisión el macabro comportamiento de las gaviotas, "su desesperación" al no poder hacer nada por salvar la vida de los patitos y el horror de los vecinos y turistas que "fueron testigos del terrible espectáculo que presenciaron al mediodía en el Río Con". 

"Fue un desagradable espectáculo el que tuvo lugar al mediodía de ayer. Muy desagradable para los turistas, porque estaba el puente lleno y todos lo vieron"

El colofón de la noticia no puede ser más desgarrador, ya que "La frustración de los vecinos es muy grande".  Lo cierto es que me dan ganas de coger el coche y recorrer los 374 km que separan Oviedo de Villagarcía de Arousa y saltar al río a matar gaviotas y a rescatar patitos.

Como siempre, propongo un titular adecuado y pertinente para una noticia de este alcance mediático:


" _______________________________"


Y ahora, con ánimo de ayudar a la periodista en su próximo artículo, le propongo un titular más impactante y que seguramente atraerá a muchos más lectores.

Las aves del averno provocan una matanza indiscriminada entre los patitos del Río Con
"El día menos pensando se comen a un niño", afirma el reponedor de un supermercado

Por cierto, y con la única intención de ilustrar a periodistas, lectores y horrorizados vecinos y turistas de Vilagarcía de Arousa, me gustaría recordarles que las malvadas gaviotas, cuando son pequeñas son así:


Evidentemente no vamos a recurrir a la ternura ni al sentimentalismo. No vamos a hablar de estos pollitos tan bonitos y tan tiernos que acaban de nacer hace unas pocas horas y que probablemente se mueran de hambre si sus padres no consiguen traerles suficiente comida. Faltaría más.

NOTA FINAL: al día siguiente de aparecer esta noticia, La Voz de Galicia nos deleitó con la segunda parte de este acontecimiento de trascendencia planetaria, que al igual que la primera ha conseguido llenar mis ojos de lágrimas y de amor por los patitos y odio por las feroces y sanguinarias gaviotas.


En este caso, os propongo que como ejercicio de vacaciones Santillana escribáis vosotros un adecuado resumen ético-periodístico de este artículo, sin olvidaros del detalle de la fotografía del rescatador de "Afortunado". Como ayuda os dejo unas frases literales del artículo que invitan a la reflexión:

- "El patito no paró de recibir visitas toda la mañana, y algunos no entendían cómo la mamá pata se había puesto tan furiosa con Chelo cuando le cogió la cría y no hizo lo mismo con las gaviotas que días antes se comieron a sus otros siete patitos"

- "Los vecinos se dirigieron hace unas semanas al Concello avalados por 500 firmas para pedir una solución, pero se quejaban de que no se les había hecho caso"

- "«Después lo dejaremos en el río, y es de suponer que sobrevivirá». No se transformará en un cisne, pero al menos impondrá respeto"

Y unas preguntas a resolver:

- ¿Por qué mamá pata se puso furiosa cuando una señora en chanclas bajó al río a "rescatar" a su hijo?"
- ¿Qué solución proponían al Concello con la recogida de firmas para acabar con la matanza de los patitos?
- ¿Es importante ponerle un nombre de pila a un animal a la hora de tocar la fibra del personal?

martes, 29 de julio de 2014

La crisis de la vivienda en las aves

Las aves tienen costumbres muy dispares a la hora de buscar una casa para sus hijos. Hay algunas especies que construyen nidos muy elaborados mientras que otras se limitan a apilar unos pocos palos. Algunas especies no hacen ningún tipo de construcción, poniendo sus huevos directamente sobre el suelo o sobre una roca. Por último, algunas se aprovechan del trabajo de sus vecinos, como por ejemplo los cernícalos o los halcones peregrinos, que sienten una especial predilección por los nidos viejos de los córvidos.

Hembra de Halcón peregrino incubando en un nido abandonado de Cuervo

Pero las aves no sólo muestran grandes diferencias a la hora de construir su nido o de aportar material para el mismo, también se diferencian en el lugar que eligen para ubicarlo. Las hay que los colocan en lugares abiertos y expuestos mientras que otras son más discretas y prefieren ocultarlos en cavidades y orificios.

Hembra de Pico picapinos cebando a un pollo en el nido construido por la pareja

Los árboles viejos son una fuente inagotable de huecos para nidificar. Entre las grietas de su corteza o en las heridas producidas tras la caída de una rama, van quedando orificios que muchos pájaros aprovechan para nidificar. Pero desgraciadamente para ellos, cada vez quedan menos árboles viejos y muchas aves no lo tienen nada fácil para encontrar lugares adecuados para instalar su nido, por lo que muchas veces acaban nidificando en sitios sub-óptimos en los que la reproducción se ve seriamente comprometida.

Herrerillo común ocupando un nido abandonado de Avión zapador

Los páridos, por ejemplo, suelen nidificar en huecos de árboles, ya sean naturales o realizados previamente por otras especies, como los pájaros carpinteros. Pero no desdeñan agujeros en muros de piedra o incluso en taludes de tierra, como los excavados por los aviones zapadores.


Una buena manera de ayudar a muchas especies a solucionar sus problemas de vivienda es instalar cajas nido. Estas se pueden comprar en muchas tiendas, aunque suelen ser bastante caras, por lo que si queremos una solución mucho más barata, podemos construirlas nosotros mismos con unas tablas, unos clavos y unas pocas herramientas. En internet podéis encontrar infinidad de enlaces donde se explica cómo fabricarlas. Os dejo aquí este enlace del blog de mi amigo Juancho en el que como es habitual en él, nos explica con todo lujo de detalles todo el proceso.



De esta forma, con muy poco esfuerzo podréis ayudar a muchas aves a encontrar su casa soñada y echarles una mano para solucionar la crisis de la vivienda que también les afecta a ellas. Y además, por el mismo precio, podréis disfrutar en primera línea de su compañía. 

jueves, 24 de julio de 2014

El apareamiento "en diferido" de las libélulas

Macho de Orthetrun coerulescens

En la entrada anterior os mostraba a uno de los Caballitos del diablo (Zigópteros) más espectaculares que tenemos en el norte de la Península ibérica. Con su volar pausado y tranquilo, suelen frecuentar los bosques galería de los ríos y arroyos, donde capturan mosquitos y pequeños insectos voladores. Una característica de los caballitos del diablo, aparte de su forma de volar es que sus ojos se disponen a los lados de la cabeza y están separados entre si, además, cuando se posan mantienen las alas levantadas en posición vertical sobre el cuerpo.

Las libélulas (Anisópteros) están emparentadas con los caballitos del diablo, aunque tanto su morfología como su comportamiento son muy diferentes a los de sus parientes. A simple vista destacan sus ojos mucho más grandes y que ocupan la mayor parte de la cabeza, juntándose en la parte superior de la cabeza. Cuando las vemos posadas, sus alas, al contrario que en los caballitos, se mantienen en posición horizontal o ligeramente inclinadas hacia abajo.

Su manera de volar tampoco se parece en nada a la de los caballitos. Se trata de animales muy rápidos, capaces de maniobrar con rapidez en el aire, tanto para capturar sus presas como para huir de sus depredadores. Esta gran capacidad de vuelo de las libélulas les permite alejarse mucho de las masas de agua, y algunas especies pueden aparecer en lugares completamente secos, casi desérticos.


Al igual que ocurre con los caballitos del diablo, los machos de libélula son mucho más coloreados que las hembras y defienden sus territorios para atraerlas. Una vez que encuentra a una hembra interesada, la agarra con unos apéndices en forma de pinza que tiene en el extremo de su abdomen justo por detrás de los ojos. En esa posición pueden permanecer bastante tiempo, volando juntos en tandem hasta que la hembra, si está interesada, doblará su cuerpo para unir su abdomen con el órgano copulador del macho, que se encuentra al principio de su abdomen.

Curiosamente, en las libélulas y caballitos, el órgano copulador y los órganos productores de esperma se encuentran separados entre sí. El orificio genital se encuentra en el extremo del abdomen y el macho tiene que doblar su cuerpo para transportar el esperma hasta el organo copulador. Una vez allí, la hembra lo recogerá con su abdomen.

Como podéis comprobar el apareamiento de las libélulas tiene más de onanismo que de cópula, ya que la eyaculación se produce antes del apareamiento. Creo que en esto las libélulas superan a Sánchez Dragó y su capacidad de eyacular hacia adentro.

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lunes, 21 de julio de 2014

Las hadas del río


Durante los cálidos días de verano, unos pequeños animales de color azul intenso aparecen y desaparecen entre los claroscuros del bosque de ribera. Son los caballitos del diablo de la especie Calopteryx virgo. Tienen un vuelo pausado y tranquilo, muy distinto al de sus parientes las libélulas, y entre vuelo y vuelo se posan en las ramas de los árboles y que caen directamente sobre el arroyo. Su color es de un azul intenso como el de algunas aves tropicales y se exhiben para llamar la atención de las hembras, que con unas tonalidades pardas son mucho más discretas que ellos.

A pesar de su aspecto delicado, se trata de animales muy territoriales, que defienden intensamente su pequeña parcela de río ante la presencia de los machos rivales. Una buena zona es la mejor garantía para poder reproducirse con éxito. Por una parte, la combinación de luces y sombras resalta aún más el colorido de sus alas, y por otra parte, los pequeños remansos ofrecen un buen lugar para la puesta de las hembras.


Si nos acercamos un poco mas, podremos ver bajo sus ojos azul oscuro, las mandíbulas con las que comen a sus presas, normalmente pequeños mosquitos y otros insectos, y casi como una prolongación de la cabeza, el primer par de patas, provisto de pequeñas púas que le ayudarán a sujetar a sus víctimas firmemente cuando las capturan en vuelo.


Las hembras elegirán al macho más atractivo y que tenga el mejor territorio para que sea el padre de sus hijos. Una vez fecundada, y bajo la atenta mirada del macho, se sumergirá en las tranquilas aguas del remanso del río para ir depositando pequeños huevecillos en el interior de los tallos de la vegetación acuática. Allí se desarrollarán hasta su nacimiento, cuando emergerá una larva acuática que pasará aún muchos meses bajo el agua antes de que, una vez que haya alcanzado el tamaño necesario, salga del agua para metamorfosearse en un adulto tan llamativo como sus padres.

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