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lunes, 23 de febrero de 2009

Sencillamente increible

Son las 18:30 y está empezando a oscurecer, algunos grupos dispersos de estorninos pintos (Sturnus vulgaris) vuelan entre las pomaradas y arbustos de la campiña. Algunos se posan en la hilera de chopos que se disponen a un lado de la autopista, a menos de 5 km de Uvieo. Nada parece presagiar lo que va a empezar a ocurrir en menos de diez minutos.


De repente, los pequeños bandos se transforman en bandos gigantescos de varios miles de aves que casi nublan el cielo. Parece que vienen de todas partes y que se dirigen todos al mismo lugar. Los bandos se mezclan entre ellos haciendo figuras en el aire y parece imposible que no choquen entre sí.




Durante aproximadamente media hora siguen apareciendo bandadas de estorninos, unas de menos de cien pájaros y otras de varios miles. A medida que se van posando va aumentando el volumen de sus cantos y reclamos y hay momentos en que se hace ensordecedor.

Cuando vemos estos bandos parece que se comportan de una manera desordenada y que cada grupo se va posando donde primero se le ocurre, pero si nos fijamos bien todo sigue una estrategia probablemente repetida innumerables veces. Algunos bandos se posan en los árboles que rodean al dormidero llenando las ramas como si fueran los adornos de un árbol de navidad. Mientras tanto, otros grupos se van posando en los arbustos y zarzales del dormidero. Al cabo de unos minutos, los pájaros de los árboles bajan al dormidero y se van agrupando sin que parezca que quede un sólo hueco libre.

Ya casi ha oscurecido y todavía sigue llegando algún grupo al dormidero, cada vez menos. En menos de media hora varios centenares de miles de estorninos (probablemente lleguen al millón de aves) se han concentrado en una superficie de menos de una hectarea, dando lugar a la mayor concentración de aves que se puede ver actualmente en Asturies, lo que sin lugar a dudas es uno de los más increibles espectáculos naturales a los que podemos asistir.
Si queremos verlo tendremos que darnos prisa, porque en menos de un mes abandonarán la zona para dispersarse por toda Europa y reproducirse y no volverán hasta el otoño.