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miércoles, 13 de julio de 2016

No hacen falta más leyes, solo hay que cumplir las que ya están vigentes

Hace más de 20 años que el cormorán moñudo, una de pocas especies de aves marinas que nidifican en el Cantábrico, ya estaba en una situación crítica. Con el fin de saber qué era lo que ocurría empezamos a estudiar a esta especie desde Galicia hasta Euskadi, y durante todos estos años hemos visto como su población se desplomaba, como las colonias se iban reduciendo y como todos los datos apuntaban a la misma causa: la mortalidad en aparejos de pesca.


En los últimos 3 años, el 80% de los pollos que hemos anillado en Asturias han muerto en aparejos de pesca antes de cumplir los 6 meses de edad. En Galicia la situación es similar y en Euskadi, aunque la población reproductora no está sufriendo tanto como en Galicia y Asturias (podéis descargaros un informe completo en este enlace), cada vez son más numerosos este tipo de muertes.

lunes, 2 de junio de 2014

Confirmamos el descalabro de la población nidificante de cormorán moñudo en Asturies

Hace ya varios años que denunciamos la grave situación por la que están pasando los cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) en Asturies, y en general en toda la Península ibérica. Una de las pocas especies de aves marinas reproductoras que tenemos, es probable que se extinga a corto o medio plazo si no se revierte la situación, lo que no parece que vaya a ocurrir ya que no se está adoptando ninguna medida correctora.

Ayer terminamos de censar la zona en la que estamos trabajando con esta especie desde 1998, que comprende el tramo de 13 Km situado entre la Ría del Eo y la localidad de Porcía (El Franco) y los resultados no pueden ser más explícitos.


En tan sólo 12 años, el número de parejas reproductoras ha pasado de 61 a 30 en las tres colonias que se ubican en este tramo costero (As Pantorgas, Castríos-Represas y A Forcada), que hasta ahora era el que presentaba la mayor población de esta especie en nuestro litoral. Y tal como se aprecia en la gráfica anterior, este descenso no se ha debido a un hecho puntual sino que se está produciendo año tras año de forma constante.

En muchas especies o poblaciones, es difícil diagnosticar los motivos por los que se produce una reducción tan drástica en el número de ejemplares, pero en este caso no es así, ya que conocemos perfectamente las causas y tenemos la información precisa que avala este descenso. 

Joven de cormorán muerto en un trasmallo. (Foto: Fernando Fonticiella)

El cormorán moñudo, al igual que otras aves marinas buceadoras, sufre una elevada mortalidad en las artes de pesca, tanto de enmalle como de anzuelo. A lo largo de los últimos años hemos confirmado la muerte de casi 40 aves anilladas en la zona de estudio, y es más que probable que esa cifra sea mucho mayor, ya que solo se encuentra un pequeño porcentaje de aves muertas y por otra parte, los pescadores son reacios a aportar esta información.


En muchas ocasiones, estas muertes se producen en la proximidad de las colonias de cría, donde los cormoranes jóvenes, recién emancipados, son los más propensos a caer en las redes por su inexperiencia. Tal como se puede observar en la imagen anterior, no es raro observar a los barcos faenando a escasos metros de los nidos, lo que según el plan de manejo de la especie no debería ocurrir.

Cuando empezamos este trabajo, atribuimos como causa principal de esta muerte en artes de pesca a las artes de enmalle, pero en los últimos años, hemos confirmado la muerte de varias aves por la ingestión de anzuelos de palangre e incluso por la de anzuelos de pesca deportiva.

Cormorán moñudo con un anzuelo en el estómago (Alvaro Oleaga-PA)

Las capturas accidentales en las líneas de palangre son la mayor causa de mortalidad de muchas aves pelágicas, como albatros o pardelas, y hay llegado a poner a muchas de ellas al borde de la extinción. En el caso de nuestros moñudos, los trasmallos y los anzuelos podrían acabar con la población cantábrica a no ser que se haga algo por remediarlo, principalmente establecer una zona de exclusión del uso de artes de pesca en las inmediaciones de las colonias de cría.

Pero desgraciadamente, el cormorán marino no es solo víctima de los palangres. Como decia Rubén Blades, "si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos". Hace unos años, un nuevo peligro puso en jaque a la población occidental de esta especie, al igual que había hecho con las boyantes poblaciones gallegas.

Pollo de cormorán moñudo depredado por los visones americanos

En marzo de 2009, confirmamos lo que veníamos sospechando tiempo atrás. Los visones americanos, que habían causado importantes mortalidades en las Islas Cíes, habían llegado a Asturies y habían entrado en las colonias de los moñudos, atacando y matando a todos los pollos de la colonia de Castríos.

Al contrario de lo que ha ocurrido en las grandes islas gallegas, donde la población de visones se ha establecido y empezado a reproducirse en ellas, en los pequeños islotes asturianos los visones entran y salen desde la costa, por lo que es más complicado de erradicar. Aún así, y a pesar de que la Consejería competente ya está informada de la presencia de estos animales exóticos, en 5 años no se ha realizado ninguna actuación para controlar el problema.

Además de estos problemas, que han sido confirmados con hechos y datos empíricos, hay otras posibles causas de este declive que aún no se han confirmado. Una podría ser la desaparición de los bosques de algas pardas en tan solo un par de décadas. Las grandes praderas de laminarias, que servían de refugio y "guardería" a gran cantidad de peces y sus alevines, han desaparecido de la mayor parte de las costas asturianas y de gran parte del Cantábrico. Aunque aún no se ha podido confirmar la relación causa-efecto entre la desaparición de las algas y el declive de los cormoranes moñudos, no parece descabellado pensar que las presas potenciales de estas aves marinas se hayan visto afectadas y por lo tanto, la disponibilidad de esas presas haya bajado.


Una vez diagnosticados los síntomas de la enfermedad, ahora sólo queda aplicar el tratamiento adecuado. Lo curioso es que tanto el diagnóstico como el tratamiento ya se conocían en el año 2001, cuando se aprobó el Decreto 32/90, de 8 de marzo y el plan de manejo del Cormorán moñudo en Asturies. La finalidad de este plan de manejo era "la eliminación de los factores de riesgo que puedan amenazar la supervivencia de las colonias" y proponía los siguientes objetivos operacionales para conseguir estos fines:

1. Establecer y aplicar medidas que permitan una eficaz protección directa de la especie eliminando o reduciendo los factores de riesgo que puedan amenazar la supervivencia de las colonias.
2. Promover la protección efectiva de las áreas del litoral con presencia de colonias de cría de Cormorán Moñudo y, en general, de toda la costa asturiana, evitando la alteración de las condiciones naturales propias del hábitat de la especie.

Asimismo, la primera actuación prevista en dicho plan para conseguir los objetivos propuestos era la siguiente:

a) Establecer zonas de protección y de uso restringido en determinadas colonias de cría en base a su importancia y vulnerabilidad, independientemente de que se encuentren dentro de espacios protegidos.
b) Controlar las actividades humanas que alteren las características ecológicas de las áreas en las que existe población nidificante de Cormorán Moñudo.

Es evidente que este plan de manejo, así como las actuaciones previstas, no se han llevado a cabo, incumpliendo las obligaciones adquiridas por el Principado de Asturias para proteger a la especie. No hay ninguna zona de protección en ninguna colonia de cría, ni siquiera en las más importantes y los factores de riesgo no sólo no se han reducido sino que han aumentado.

Han pasado 13 años desde la aprobación del plan de manejo y aunque en este decreto se afirmaba que dicho plan debería revisarse cada 5 años, esto no ha ocurrido.

¿Tiene algún sentido aprobar planes de manejo que no sólo no se cumplen, sino que ni siquiera se revisan? Evidentemente esto es una pregunta retórica, ya que un papel que solo sirve para lavar la cara de los gestores no tiene sentido. Ha llegado el momento de asumir las responsabilidades adquiridas, pero el tiempo se está agotando y si no se aplican las medidas previstas con efecto inmediato, en pocos años habrá que publicar un nuevo decreto sobre esta especie, pero desgraciadamente será el que confirme la extinción de una nueva especie como nidificante.

martes, 9 de abril de 2013

Se abre la veda para la completa destrucción del litoral


En el año 2010, el 50% de las playas españolas y el 70% de las dunas estaban degradadas, asimismo el 60% de los humedales presentes a mediados del siglo XX habían desaparecido. En ese mismo año se destruían en nuestro país 7,7 hectáreas de litoral cada día.

Este desastre medioambiental se producía entonces bajo el amparo de la Ley 22/1988 de 28 de julio, que marcaba una franja de protección de 100 metros en la que no se podía construir, aunque lo cierto era que a pesar de estas restricciones, en muchos municipios se permitía construir al aprobarse planes urbanísticos que directamente eran ilegales, tal como sentenció el Tribunal Supremo en varias ocasiones en el caso de Llanes.

Estas restricciones, a pesar de lo sencillo que podía resultar saltárselas, no gustaban a los constructores, ni por supuesto a los ayuntamientos que obtenían gran parte de sus ingresos a través de las licencias urbanísticas.

Urbanización a medio construir en Barreiros, Lugo

Pero como ya sabemos todos, la burbuja inmobiliaria finalmente explotó, y una gran parte de las promociones inmobiliarias quedaron paralizadas, llenando la costa de viviendas a medio construir y de grúas paradas. En algunas zonas, como en la mariña lucense, el paisaje es aun hoy completamente desolador.

Cuando parecía que de una vez por todas nos habíamos dado cuenta de que la construcción desmesurada era un error garrafal, y que era completamente absurdo seguir construyendo más y más casas en un país en el que el 20% de las viviendas están vacías, el presidente de la patronal bancaria opinaba todo lo contrario. Según el señor Miguel Martín, la solución a la crisis económica pasaba por construir más casas, y en una muestra de cinismo sin precedentes, cuando fue preguntado por los desahucios afirmó que "el crédito hipotecario de los bancos había ayudado a las personas".

La aparentemente absurda medida propuesta por el señor Martín no ha caído en saco roto, ya que al Gobierno le ha parecido una buena idea y para ello ha decidido cambiar la ley de costas para permitir que se pueda construir en aquellas pocas zonas donde no se había edificado. Hoy martes, 9 de abril de 2013, se ha aprobado la revisión de esta ley que reduce la franja de protección del litoral de los 100 metros anteriores a tan sólo 20. Y los antiguos especuladores urbanísticos, que ganaron miles de millones de euros en unos pocos años destrozando nuestro patrimonio natural, ya se están frotando las manos. Y muchos alcaldes y concejales ya están reservando mesa en los mejores restaurantes para firmar convenios con ellos y  repartirse la tajada.

Y al mismo tiempo que se aprueba esta ley, el Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente afirma sin sonrojarse que "el eje inspirador de esta reforma es preservar los valores ambientales del litoral". Como decía Groucho Marx "el secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido".

viernes, 8 de marzo de 2013

Especies invasoras y cambios en la ley al gusto del consumidor

Black Bass (Micropterus salmoides), una de las especies invasoras más peligrosas

Las especies exóticas invasoras son, después de la destrucción del hábitat, la amenaza más importante para la biodiversidad, ya que se estima que son las responsables de la extinción del 39% de las especies animales. Aunque la aparición de muchas de estas especies se ha producido accidentalmente o por negligencias de algunas personas, muchas de ellas han sido introducidas intencionadamente, en muchas ocasiones por la propia Administración.

Una de las causas de esas introducciones es el fomento de las actividades cinegéticas y piscícolas, que ha poblado nuestros ríos, lagos y montes de especies como los Black Bass, la trucha arcoiris, el salmón del Danubio, el Siluro, o los muflones y los arruis, por citar solo unos pocos ejemplos.

El impacto de estas especies sobre el medio ambiente ha sido devastador en muchos casos, ya que compiten por los recursos con las especies nativas. Por otra parte, pueden depredar sobre ellas, alterar el medio al incrementar la eutrofización de las aguas, son vehículos de enfermedades y provocan algunos impactos indirectos como la proliferación de depredadores generalistas.

Hace unos años, la ley no estaba demasiado clara respecto a cómo había que actuar frente a este problema ya que en muchos casos no se disponía de un catálogo actualizado de especies invasoras. Por fin, en el año 2011 se actualizó el catálogo de especies invasoras (Real Decreto 1628/2011 de 14 de noviembre) que incluía a 404 especies de plantas y animales, entre ellos a las especies que he citado anteriormente. En este Real Decreto se prohibía expresamente la suelta de dichas especies y se proponían medidas para la erradicación de las mismas de aquellos lugares en los que se habían establecido.

Como era previsible, las reacciones de las asociaciones de pescadores y cazadores no se hicieron esperar, y a los pocos días de la publicación en el BOE del Real Decreto, comenzaron sus protestas con el fin de cambiar esa ley para que se sacaran del catálogo las especies cuya captura les proporcionaba un mayor placer.

Todos sabemos lo difícil que es cambiar una ley, la cantidad de burocracia y de tiempo que se necesita para hacerlo. Todos conocemos casos de Iniciativas Legislativas Populares (ILP) que después de haber reunido un millón de firmas, ni siquiera se aprueba su trámite parlamentario.

Pero como siempre ocurre, lo importante no es a trascendencia de la ley, sino los grupos de presión que exigen su cambio, en resumidas cuentas, para unos colectivos es imposible cambiarlas, incluso reuniendo  millones de firmas, mientras que para otros es suficiente con una petición para que surta efecto.

Hace unas semanas, mientras preparaba un curso para la guardería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, me puse a investigar este tema, recopilando artículos de periódico y me sorprendió lo fácil y sencillo que resulta para algunos cambiar la ley, incluso cuando los argumentos expuestos son absurdos y la trascendencia para la inmensa mayoría de la población es mínima. Hagamos una cronología de los hechos:

- 14 de marzo de 2011: Se publica el RD 1628/2011 con el nuevo catálogo de especies invasoras

- 18 de enero de 2012 (han pasado 66 días): La Federación española de Caza y Pesca muestra su oposición al nuevo catálogo


- 20 de febrero de 2012 (han pasado 99 días): el Gobierno acuerda revisar el catálogo "para evitar conflictos sociales, económicos o territoriales injustificados"


- 14 de marzo de 2012 (han pasado 122 días): el Gobierno modifica el catálogo de especies invasoras, sacando del mismo a todas las especies propuestas por los pescadores y cazadores (black bass, lucio, siluro, muflón, etc.)


Para justificar este cambio en la ley los argumentos esgrimidos eran que se trataba de especies cuya caza o pesca era muy gratificante y porque proporcionaba importantes ingresos económicos, como el caso de la pesca del siluro en el embalse del Ebro. No importaba su impacto sobre las especies autóctonas y sobre el hábitat, eso es secundario. Y en una vuelta de tuerca que roza el absurdo, el Tribunal Supremo decidió que el Black Bass "ya no era una especie potencialmente invasora", asumiendo los argumentos de los pescadores e ignorando los argumentos científicos que la consideran una de las especies más peligrosas. Para que nos hagamos una idea, la decisión del Tribunal Supremo sería comparable a que si decidiera que el ácido sulfúrico ya no es corrosivo sino que es un hidratante corporal.

Ante este tipo de decisiones hay varias cosas que quedan claras, la primera es que no todos los ciudadanos somos iguales ante la ley ya que nuestras opiniones serán o no serán tomadas en cuenta según al colectivo al que pertenezcamos. En segundo lugar vuelve a quedar claro el absoluto desprecio hacia la ciencia y la investigación que tienen los políticos y los gestores de nuestro país. Y por último, resulta evidente que si se quiere cambiar una ley se puede hacer en menos de cuatro meses, si no se hace es porque no les apetece.

martes, 22 de enero de 2013

Obras de ingenieria e impactos ambientales

Que las obras de ingeniería causan un impacto en el medio ambiente es algo evidente desde el momento en que producen una alteración en el mismo. Ese impacto puede ser más o menos grave y también puede ser más o menos evitable. Si el impacto es muy grave y sobre todo si se produce en una zona de importancia ambiental, se debe realizar un "Estudio Preliminar de Impacto Ambiental" que será el que desde un punto de vista objetivo e independiente decida si la obra puede o no puede realizarse. En ese estudio se deberá indicar la magnitud del impacto de la obra (compatible, moderado, severo o crítico) y se deben proponer unas medidas correctoras para que dicho impacto, en el caso de que lo haya, se minimice en la medida de lo posible. Asimismo, se deberían prever las consecuencias futuras de la obra. Por supuesto, esos impactos deberían ser mínimos si el área donde se pretende realizar la obra se encuentra en una zona de especial protección.

Desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones, las evaluaciones de impacto se quedan en papel mojado, en primer lugar porque la propia constructora suele ser la que contrata al evaluador, por lo que se suele buscar a alguien que cuente lo que nosotros queremos que cuente y otras veces porque esos estudios son realizados por personas o empresas que no tienen la suficiente preparación para evaluar los impactos futuros. Y por último, una obra, por impactante que sea, siempre puede realizarse si los representantes políticos o los gestores consideran que el interés social de dicha obra supera los costes ambientales de ejecución, con lo cual si al ejecutivo de turno le interesa por cualquier motivo que esa obra se lleve a cabo, se acabará haciendo.

Y tratándose del país en el que vivimos, donde la corrupción y la picaresca son los auténticos pilares de la famosa Marca España, hay una tercera vía que se puede emplear para saltarse el impacto ambiental, que sencillamente es no hacerlo y ejecutar las obras como una ampliación de una obra anterior ya existente.


Veamos un ejemplo de hace unos años. La Ría del Eo, que comparte frontera entre Asturias y Galicia y de la que ya hablé hace unos días en este mismo blog, es un espacio que tiene las siguientes figuras de protección: Humedal RAMSAR, Lugar de Interés Comunitario (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Reserva Natural Parcial, Refugio de Caza y además se encuentra incluida en la Reserva de la Biosfera del Río Eo, Oscos y Terras de Burón y en la Red Natura 2000. Toda esta lista de nombres harían pensar a cualquiera que toda obra que se pretenda realizar en este espacio debería pasar una rigurosa evaluación de impacto ambiental que hiciera especial hincapié en la protección de la comunidad de aves invernantes de la misma, ya que estas fueron el principal motivo por el que este espacio se incluyó en todas esas listas.

Pues nada más alejado de la realidad. En 1994 el Ayuntamiento de Ribadeo construyó una escollera para albergar un puerto deportivo. Esa escollera se hizo sin contar con la obligatorio Estudio de Impacto ambiental, ya que se dijo que era sólo una ampliación del puerto. Los efectos de esta obra no se hicieron esperar, ya que cambió la dinámica de las corrientes produciéndose la acumulación de arena en ciertas zonas y la desaparición de la misma de otras. ¿Y cual fue el efecto sobre las aves invernantes? Pues sólo hay que ver el resultado de los censos de un par de especies para darse cuenta.

Censos de Focha común, Ánade rabudo y Ánade silbón en la Ría del Eo entre 1991 y 2010 (Datos: COA)

Los datos no engañan y se aprecia perfectamente como a partir del año de construcción de la escollera (1994, punto rojo), el número de invernantes de Focha común empezó a descender hasta desaparecer totalmente. Asimismo, el Ánade rabudo y el Ánade silbón, que habían sido dos de las especies que propiciaron la declaración de este espacio como LIC y ZEPA al tratarse de lugares de importancia europea para su invernada, sufrieron un acusado descenso, de forma que actualmente tan sólo llegan a una cuarta parte de los que había antes.

La relación causa-efecto en este caso parece muy clara, ya que la escollera al alterar la dinámica de corrientes del estuario provocó la desaparición de la mayor parte de las praderas de Zoostera marina, una planta acuática que constituye la principal fuente de alimento para muchos patos y otras especies de aves acuáticas.

¿Por qué no se tuvo en cuenta este evidente y previsible impacto al realizar esta obra? ¿Por qué no se ha sancionado a los responsables que permitieron ejecutar esta obra? ¿Para que sirve una evaluación de impacto ambiental que no prevé estos daños irreparables?

Ánades silbones en la Ría del Eo

Y por último, evidentemente los valores que propiciaron la inclusión de la Ría del Eo en la larga lista de figuras de protección que anteriormente comenté ya no existen. ¿Tiene sentido mantenerlas si no se cumplen? ¿Se deberían derogar las figuras de protección y eliminar las ayudas comunitarias y estatales que reciben estos espacios si se incumplen los requisitos por los que fueron creados?

Las cuantiosas ayudas económicas que reciben los espacios protegidos se deberían destinar a salvaguardar los valores ambientales que contienen, a proteger la fauna, la flora y el ecosistema en conjunto. Pero lo que realmente ocurre es que ese dinero se destina a todas las actividades imaginables salvo a estas: se hacen pistas forestales, se desbroza, se construyen y rehabilitan viviendas, se canalizan ríos, se hacen escolleras y en vez de defender la fauna, se matan animales porque molestan a algunos, como ocurre en el PN de Picos de Europa con los lobos. Que no nos engañen, esta es la verdadera Marca España.

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