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miércoles, 17 de junio de 2015

Tiburón peregrino en Asturies

Los tiburones son unos de los animales más fascinantes de nuestro planeta, entre otras cosas porque llevan nadando en los océanos desde hace mas de 450 millones de años. Actualmente se han identificado 465 especies, que han permanecido casi inalteradas desde los últimos 100 millones de años, cuando los dinosaurios reinaban en tierra firme. 

Entre todas las especies de tiburones, las más conocidas son las especies depredadoras, aquellas que ocupan la cúspide de la pirámide ecológica de nuestros mares. La mayoría de ellas son inofensivas o al menos poco peligrosas para el ser humano ya que su dieta se compone básicamente de peces. Algunas de esas especies, como la tintorera o tiburón azul (Prionace glauca), una de las especies más bonitas de esta familia, es frecuente en el Cantábrico donde hemos tenido oportunidad de grabarla hace unos años.


Pero además de tiburones depredadores, hay otras especies que se alimentan de zooplancton y en menor medida de pequeños peces. En este caso, estos tiburones capturan sus pequeñas presas por filtración, para lo que abren su boca mientras nadan, quedando el alimento atrapado mientras el agua sale por sus branquias. Entre estas especies de tiburones filtradores destacan el Tiburón ballena (Rhincodon typus), que puede alcanzar los 12 metros de longitud, lo que lo convierte en el pez más grande del mundo, y el Tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), que suele medir entre 6 y 8 metros de longitud, aunque se han registrado ejemplares aún más grandes.

Mientras que el tiburón ballena es una especie que habita en los mares tropicales con aguas cálidas, el tiburón peregrino prefiere las aguas frías del Atlántico Norte y el Pacífico con una temperatura entre los 8 y los 15ºC. El tiburón peregrino es una especie migradora y que no es raro que aparezca cerca de la costa. El gran tamaño de esta especie y su facilidad para capturarlo, al tratarse una especie muy tranquila y que pasa gran parte del tiempo en superficie, lo ha convertido en una pieza muy codiciada por los pescadores, lo que llevó a esta especie al borde de la extinción. Actualmente la legislación de muchos países lo protege, lo que no impide que aún hoy muchos ejemplares sean capturados.

La noticia del día de ayer fue la aparición de un tiburón peregrino de unos 2 metros y medio de longitud en la playa de Salinas (Castrillón). Sobre las 7 de la tarde me avisó Daniel Lopez Velasco de su presencia muy cerca de la orilla y me comentó que aparentemente estaba sano y nadaba sin problemas, aunque al principio se pensó que podría tener algún aparejo enganchado. Aproveché para avisar a Jorge Chachero para que intentara grabarlo, y el resultado es este que podéis ver aquí:


No hace falta decir que la presencia de este tiburón causó la alarma entre la gente que se encontraba en la playa en ese momento y que incluso se llegó a izar la bandera roja. Desgraciadamente, para la mayoría de las personas, la palabra tiburón sigue asociándose al terror y la muerte, aunque como ya he comentado los accidentes provocados por los tiburones son muy escasos, muchísimo menos frecuentes que los provocados por las abejas e infinitamente menores que los producidos por los animales domésticos.

En el caso del tiburón peregrino, las alarmas son aún más infundadas, ya se trata de una especie que se alimenta de plancton y que además tiene un comportamiento muy tranquilo. Solo nos queda deseararle suerte y esperar a que no muera atrapado accidentalmente en uno de los muchos aparejos que rodean nuestras costas.

lunes, 8 de octubre de 2012

Tiburones en el Cantábrico

Tintorera grabada en el Cañón de Llastres, a unas 7 millas de costa

Los tiburones son probablemente unos de los animales marinos con peor prensa, aunque realmente la gran mayoría son completamente inofensivos para el ser humano. Lo cierto es que los tiburones tienen que temer más a nuestra especie que nosotros a ellos, ya que debido a nuestras actividades, la mayoría de las especies se encuentran en peligro. En algunos países se matan millones de ejemplares sólo para cortarles las aletas que se usan para hacer sopa, y en eso, España tiene mucho que ver, ya que nuestro país exporta el 95% de las aletas de tiburón de toda la Unión Europea. Según un informe hecho público por la asociación Oceana, España encabeza la lista mundial de las exportaciones de aletas de tiburón hacia Hong Kong, con 2646 Tm de aletas (secadas + congeladas), y teniendo en cuenta el reducido peso relativo de las aletas frente al total del peso del tiburón del que proceden, las capturas de tiburones es probable que superen las 50.000 Tm.

En el Cantábrico se pueden encontrar varias especies de tiburones, aunque muchos pasan desapercibidos al habitar aguas profundas. La Tintorera (Prionace glauca), o canía como se la conoce en Asturias, es una especie de hábitos pelágicos a la que le gustan las aguas abiertas, aunque también puede acercarse a la costa a alimentarse. Los mayores ejemplares pueden alcanzar los 3 metros de longitud aunque no suele ser frecuente encontrar animales tan grandes. Se alimenta principalmente de peces y eso fue lo que atrajo a una de ellas hacia nosotros el pasado sábado, cuando salimos al cañón de Llastres a observar aves marinas.


Como en otras ocasiones, dejamos flotando en el agua un bloque de pescado congelado para atraer a las aves que durante estos días se encuentran en plena migración por nuestras aguas. Al cabo de un rato, cuando nos volvimos a acercar al cebo observamos unas salpicaduras que indicaban que "algo", y no precisamente un ave marina, estaba dando buena cuenta de nuestro aperitivo. No tardamos en ver las aletas que delataban al comensal. Sin pensárselo dos veces, mi amigo Manolo se lanzó al agua y agarrando con una mano la cámara GoPro (que cada día me sorprende más por la calidad de imágenes que graba), se fue acercando hacia donde se encontraba. Tal como se puede ver en el vídeo que os cuelgo a continuación, la curiosidad era mutua, ya que la tintorera, de aproximadamente metro y medio de longitud, se acercó tanto que Manolo tuvo que darle un golpe en el morro para alejarla.



El comportamiento de aproximación de los escualos es algo frecuente, ya que antes de atacar a una posible presa deben asegurarse de que es comestible y que no representa un peligro. En este caso, es evidente que parecía más interesada en el pescado que en la carne de buceador.

Después de ver estas imágenes y de disfrutar de la impresionante belleza de esta tintorera, resulta aun más incomprensible que unas criaturas que llevan nadando por los océanos desde hace más de 350 millones de años estén al borde de la extinción por culpa de la codicia y la estupidez del ser humano.

NOTA: el vídeo está grabado en alta definición, así que si queréis verlo a mayor calidad sólo tenéis que darle al play y luego pinchar en la rosca para subir la resolución (aunque tardará más tiempo en cargar). Para verlo a pantalla completa haced click en los corchetes de la izquierda de la barra inferior (Full screen).