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martes, 4 de julio de 2017

El treparriscos: el especialista en trabajos verticales

Los seres vivos han evolucionado durante millones de años mediante selección natural, de forma que aquellos que han logrado ser más eficaces en un determinado ambiente han tenido un mayor éxito reproductivo y han conseguido dejar más descendientes. 

A lo largo de todos esos millones de años de evolución muchas especies han adquirido unas determinadas adaptaciones que les han permitido acceder a fuentes de alimento o aprovechar determinados ambientes que les estaban vedados a otras y de esta forma han podido disfrutar de esos recursos sin apenas competencia. Pero ser un especialista también tiene desventajas, ya que si el recurso trófico del que se alimentan o el hábitat en el que viven desaparece o se altera demasiado, la especie tiene muchas posibilidades de desaparecer con ellos.


martes, 18 de febrero de 2014

Invierno y gatos monteses en las montañas de Laciana

Ayer por la tarde me acerqué hasta los valles de Laciana a disfrutar un poco del invierno en la montaña. Después de varias semanas de mar y temporales me apetecía cambiar un poco de aires y pasar unas horas "al otro lado".

Los que vivimos en Asturies sabemos que cuando cruzamos el Negrón, es como si entráramos en otro mundo. En los cuatro kilómetros que atraviesan el macizo del mismo nombre se produce un cambio radical, no sólo en el paisaje sino también en las condiciones meteorológicas. Si venimos del sur, lo normal es que a mitad del túnel veamos los primeros carteles luminosos que nos avisan de la presencia de niebla y lluvia y al salir nos damos de golpe con empinadas laderas tapizadas de hayedos cubiertos por la niebla. Si hacemos el viaje inverso suele pasar lo contrario, la niebla y la lluvia dan paso al cielo azul y despejado y las hayas desaparecen para transformarse en montañas ralas con parches de vegetación alpina, melojos y sabinas.

Pero ayer se había invertido la situación. La temperatura al salir de Uvieo era de unos agradables 15ºC y brillaba el sol, pero al cruzar el Negrón, la temperatura descendió bruscamente hasta los 2ºC, la niebla se pegaba a las montañas y nevaba suavemente. Los días de viento sur todo se vuelve del revés.


Había quedado con Héctor Ruiz para vernos y dar una vuelta por "sus montañas". Al primer sitio que fuimos fue a la espectacular cascada de Lumajo, que debido a las fuertes lluvias del invierno bajaba a tope de agua. Esta es la mejor época para visitarla, ya que aparte de la gran cantidad de agua, con la llegada de la primavera, las hojas de los árboles tapan el chorro,lo que impide disfrutarla como ahora.



La cascada está formada por dos saltos que juntan sus aguas en un torrente caudaloso antes de desembocar en el Río Sil. Mucha de la nieve que cubría las laderas hace unos días había desaparecido debido a las intensas lluvias, pero el frío de las noches aún mantenía congelada parte de la vegetación de los alrededores.

Después de la visita a la cascada intentamos probar suerte a ver si alguno de los vecinos de la zona se dejaba ver, eran las 4 de la tarde y estas horas antes de que oscurezca son muy buenas para ver carnívoros, que aprovechando que aun no ha comenzado a helar y el suelo todavía está blando, aprovechan para buscar ratas y ratones.


Pero lo que primero encontramos fue lo que menos esperábamos. En un prado al lado de la carretera vimos el cuerpo de un animal que al principio no supimos identificar. Al acercarnos comprobamos que se trataba del cadáver de una nutria joven parcialmente depredada. El río estaba lejos y probablemente se hubiera metido en el prado encharcado en busca de anfibios cuando encontró la muerte. No tenía señales de haber sido atropellada y todo indicaba que había sido atacada y parcialmente comida por un depredador.


Había empezado a nevar con más fuerza a medida que íbamos ganando altura, y en un prado cercano vimos un corzo que se fue corriendo nada más darse cuenta de nuestra presencia. Poco más adelante, a escasos metros del coche, un zorro (Vulpes vulpes) buscaba ratas toperas (Arvicola sherman) en un prado libre de nieve, que delataban su presencia por los abundantes montones de tierra que se encontraban dispersos entre la hierba. El pelaje de invierno del zorro, denso y tupido, le protegía perfectamente del frío que no parecía molestarle en absoluto.

Pero los que conocemos a Héctor sabemos que hay una especie por la que siente una pasión especial y a la que dedica muchas de sus horas de campo. Una especie que a pesar de que tiene en esta zona de la cordillera cantábrica una de sus mejores poblaciones ibéricas, ha sido muy poco estudiada, contándose casi con los dedos de la mano los estudios realizados en la Península. Se trata del gato montes (Felis silvestris). Aunque ya había observado alguno con él en otras ocasiones, no perdía la esperanza de que hoy tuviéramos suerte y nos encontráramos con otro.


Y como si no quisiera faltar a la cita, mientras yo miraba hacia otro lado, Héctor paró el coche de repente y a su derecha ya había localizado a un macho en una zona donde él no lo había visto antes. Casi no me dio tiempo a reaccionar y busqué la cámara en el asiento de atrás mientras el gato nos miraba fijamente a escasos metros de nosotros. Al igual que el zorro, estaba en un prado buscando ratas toperas.


Después de unos minutos, el gato se levantó y se fue caminando lentamente hasta que lo perdimos de vista. Siempre es un placer ver a un animal tan esquivo como este. Después de este encuentro inesperado nos dirigimos a un prado a la orilla de un río que suele ser frecuentado como cazadero por esta especie. A las ratas toperas no les gustan los prados encharcados y prefieren aquellos que presentan una ligera pendiente que impide que el agua se acumule y anegue sus madrigueras. Y si las presas eligen estas zonas, sus depredadores también.

Al llegar al prado observamos una gran cantidad de montículos de tierra, que como me comentó Héctor, al contrario que los de los de los topos, no se disponen en líneas, sino que forman grupos arbitrarios por todo el prado. No había duda de que ese sitio era un buen cazadero, y no sólo para los gatos monteses, sino también para tejones y zorros, de los que había muchísimos rastros.

A pesar de que lo buscamos, el gato ya no estaba, solo quedaban sus excrementos frescos y sus huellas en la nieve. Seguramente ya habría cazado suficientes presas por ese día y se encontraría descansando en algún sitio cercano, probablemente observándonos a nosotros.

Ya eran las 6 de la tarde y empezaba a oscurecer. Aunque ya se nota que los días han crecido en las últimas semanas, aún estamos en pleno invierno y los días nublados la luz se va pronto y es difícil ver con claridad a partir de esa hora, así que para entrar en calor nos fuimos a tomar un chocolate caliente con frisuelos a un pueblo de Babia antes de despedirnos. No había estado nada mal, esta vez la suerte quiso que el día saliera mucho mejor de lo que esperábamos. Los que salimos al campo sabemos perfectamente que esto no es lo normal y que tratándose de especies tan esquivas como el gato montés, lo más frecuente es que te vuelvas a casa sin haberlo visto. De todas formas siempre es un gusto darse una vuelta por los valles de Babia y Laciana, y si es en buena compañía mucho mejor.

Si queréis conocer muchas más cosas sobre el gato salvaje, os recomiendo que visitéis la página del Proyecto Gato Montés, que han creado recientemente Héctor y Jorge Falagán, donde además de encontrar mucha información y disfrutar de unas fotos y unos vídeos increíbles, podéis aportar vuestros datos y observaciones para tratar de conocer un poco más a este animal tan especial.

Os recuerdo también que si queréis votar a Naturaleza Cantábrica para los Premios 20blogs, podéis hacerlo hasta el 3 de marzo siguiendo las instrucciones de este enlace.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

viernes, 28 de junio de 2013

Aves alpinas

Hembra de collalba gris

La primavera ha tocado a su fin y en las zonas de alta montaña las aves alpinas se encuentran muy atareadas cebando a sus pollos. En la montaña, la estación favorable es muy breve y pronto llegará el frío de nuevo y para entonces deberán haber acumulado suficientes reservas, unos para emigrar y otros para soportar el invierno en estas mismas cumbres.

Ayer estuvimos en los puertos de la Mesa (L.lena, Asturies) y tuvimos la suerte de ver a las tres especies de paseriformes alpinos más características de la zona.



Macho de collalba gris

Una pareja de collabas grises (Oenanthe oenanthe) ha construido su nido entre las piedras de una cabaña y  las entradas al nido son continuas. Saltamontes, orugas y escarabajos forman la mayor parte del menú y con esta abundancia de presas, en pocos días los pollos ya serán capaces de seguir a sus padres por la campera.


A más altura que el nido de las collalbas, en el nido de los gorriones alpinos (Montifringilla nivalis) también han nacido los pollos. El nido está en el suelo, escondido entre unas rocas de la ladera en una zona muy empinada. Las idas y venidas entre el nido y la zona donde buscan los insectos con los que alimentar a los pollos, eran continuas.


En las rocas próximas a la cumbre, también se dejaron ver varias parejas de Acentor alpinos (Prunella collaris) que al contrario que las collalbas y los gorriones alpinos, ya tenían pollos volantones. Lo más seguro es que hayan comenzado la reproducción antes de que se retirara la nieve de las cumbres, lo que les permitirá realizar una segunda puesta en pocas semanas.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

domingo, 12 de agosto de 2012

Velando armas


Aunque aun falta un mes para que empiece la berrea, los machos de ciervo (Cervus elaphus) ya tienen la cornamenta completamente formada y ya se han desprendido de la borra que la recubría mientras ésta se desarrollaba. Durante las siguientes semanas, los grandes machos se alimentarán abundantemente para almacenar las reservas necesarias para poder soportar la época de reproducción, ya que durante casi dos meses apenas se alimentarán, pudiendo llegar a perder hasta el 25% de su peso.


Por ahora, aun se pueden ver a los machos pastando juntos, sin que se produzcan peléas ni roces entre ellos. Pero dentro de unas semanas todo cambiará, las primeras lluvias del otoño y el acortamiento de las horas de luz disparará los niveles hormonales de los machos y entonces ya no habrá amistades entre ellos. Los machos intentarán acaparar el mayor número de hembras en sus harenes y para ello pelearán entre ellos y emitirán sus característicos bramidos para impresionarse unos a otros y marcar sus territorios.

Sólo faltan unas semanas para que empiece la berrea, uno de los espectáculos naturales que no se pueden perder.

NOTA: como siempre, haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

jueves, 9 de agosto de 2012

El pequeño cazador


Siempre es una alegría encontrarte por el monte con una comadreja (Mustela nivalis), el más pequeño de los mustélidos ibéricos. Ayer mismo, mientras daba un paseo por Somiedo en compañia de Héctor y Tino escuchamos cerca de un muro de piedra un chillido agudo. Al fijarnos pudimos ver como una comadreja que parecía haber cazado un topillo o una musaraña, daba un salto y se escondía en un agujero del muro. A los pocos minutos, se asomó curiosa entre unas piedras y se nos quedó mirando durante unos segundos para volver a esconderse. 

A pesar de su pequeño tamaño, ya que los machos más grandes no suelen superar los 25 cm ni los 250 gramos de peso, son depredadores muy voraces, capaces de cazar presas mucho más grandes que ellas, como conejos de monte, aunque sus presas más habituales son los ratones, topillos y musarañas y también pequeños pájaros. Pero su pequeño tamaño también hace que muchas veces se conviertan en presas de otros animales, sobre todo aves rapaces, tanto nocturnas como diurnas. Una de las estrategias que utiliza para defenderse de los depredadores, aparte de su agresividad, es la de segregar una sustancia con un olor muy fuerte, al igual que hacen otros mustélidos.

jueves, 19 de julio de 2012

Dando una vuelta por La Bal.louta


Ayer por la tarde subí hasta la zona de La Bal.louta (L.lena, Asturies) a pajarear un poco. Al contrario que en el centro y en la costa, que estaba nublado y frío, al pasar Mieres ya empezó a despejar y por encima de los 1600 metros hacía un día precioso y soleado (cosas de Asturies).

Cuando empecé a caminar me extrañó que viendo lo avanzado de la temporada, no encontrara pollos volantones de ninguna especie, pero si vi una gran cantidad de pájaros con ceba, por lo supuse que la mayoría de los pollos aun no habían abandonado el nido. Otros años en estas fechas los volantones de las collabas y los bisbitas ya eran muy visibles por las camperas.


Lo mejor del día fue encontrarme por casualidad a una pareja de Roqueros rojos (Monticola saxatilis) muy confiados, que parecian tener el nido cerca de donde yo estaba pasando. Esta especie siempre la vi fugazmente y no muchas veces, por lo que me hizo una ilusión especial poder disfrutar de esta pareja.


Me llamó la atención un Milano real (Milvus milvus) que volaba a media altura acosado por un cernícalo. Esta especie no se reproduce en Asturies, por lo que probablemente se tratara de un ejemplar en dispersión. En los últimos años han aumentado mucho las citas de esta especie en nuestra provincia, casi siempre en invierno.


En la colonia de Chovas piquigualdas (Pyrrhocorax garrulus) había mucho movimiento, con varias decenas de individuos entrando a cebar continuamente. En los pocos nidos visibles desde el exterior se veían pollos emplumados a los que aun les quedaban unos cuantos días para volar.

Aparte de esto, las especies comunes a estas alturas también estaban atareadas cebando en los nidos: Bisbitas alpinos (Anthus spinoletta), collabas grises (Oenanthe oenanthe) y pardillos (Carduelis cannabina). También pude ver un zorzal charlo (Turdus viscivorus) que destacaba entre los escobares con su plumaje casi blanco, y que también llevaba ceba en el pico para alimentar a sus pollos.

Entre las rapaces, además del Milano real, pude observar una pareja de Águilas culebreras (Circaetus gallicus), una pareja de alimoches (Neophron percnopterus) y un juvenil de segundo año y varios buitres leonados (Gyps fulvus).


Al contrario de lo que ha ocurrido en altitudes más bajas, donde hemos tenido una primavera y un principio de verano bastante lluvioso y frío, a excepción de unos pocos días contados, por encima de 1500 metros de altitud, las precipitaciones han sido mucho más escasas. La mayoría de las charcas donde suelo ir a trabajar con las ranas estaban secas desde hace tiempo y no había ni rastro de metamorfos de temporarias ni de calamitas. Solo algunas Ranas verdes (Pelophylax perezi) se amontonaban en los riachuelos que aun llevaban algo de agua, escondiéndose rápidamente al detectar cuaquier movimiento en la orilla.

sábado, 2 de junio de 2012

Primavera en los Picos de Europa


Continúan el calor y día tras día va desapareciendo la nieve que quedaba en las cimas más altas de los Picos de Europa. Desde el refugio viejo de Vegarredonda, un río que dentro de unas semanas se secará, recoge el agua del deshielo. Varios kilómetros abajo unirá sus aguas con las del río Dobra, que a su vez las verterá al Sella.


A medida que vamos ascendiendo va apareciendo la nieve, que aun conserva zonas de basante espesor en las partes de umbría. En las zonas de solana ya aparecen claros despejados y la superficie blanca se va reduciendo rápidamente, casi de hora en hora.


Estos neveros son aprovechados por los jóvenes rebecos para refrescarse, que se tumban y se revuelcan entre la nieve para aliviar el intenso calor del mediodía. Aun no han mudado completamente el pelaje y el pelo de invierno aun se les está cayendo a jirones.



Pero hay que estar alerta y siempre hay un adulto en las proximidades vigilando desde alguna atalaya para dar la voz de alarma si presiente algún peligro. De todas formas, en esta zona los rebecos están muy acostumbrados a la presencia de montañeros y no los consideran una amenaza, por lo que no suelen asustarse al vernos.


A casi 1900 metros de altitud, se ha empezado a fundir la nieve en Llaguseco y donde hace una semana había más de un metro de nieve se está empezando a formar una charca de unos 50 cm de profundidad en algunas zonas. El hielo se va resquebrajando y de día en día el perímetro de la charca va aumentando de tamaño.


Los machos de Ranas bermejas (Rana temporaria) llevaban casi 8 meses aletargadas bajo la nieve esperando este momento y aprovechan el más mínimo hueco en el hielo para cantar y atraer a las hembras. Solo dispondrán de unos pocos días para reproducirse, ya que en poco más de un mes, la charca se habrá secado y para entonces los renacuajos ya deben de haber completado su desarrollo y haber abandonado el agua. Y a principios de octubre caerán las primeras nevadas y todo se volverá a detener.


La primavera en los Picos de Europa transcurre a distinta velocidad según a la altitud a la que nos encontremos. Cuanto mas arriba, más rápido es todo, no sólo para las ranas, también para los pequeños paseriformes, como las collalbas grises (Oenanthe oenanthe) o los bisbitas alpinos (Anthus spinoletta), que en unos pocos meses deben sacar adelante a sus nidadas y ahora hacen sus nidos entre los claros que van quedando entre la nieve para no perder tiempo.

domingo, 13 de mayo de 2012

Deshielo primaveral


Han bastado un par de días de calor para que la nieve que aun permanecía en las cumbres de la Cordillera Cantábrica se derritiera. Este deshielo acelerado ha formado gran cantidad de torrenteras que bajan con fuera por las laderas. En el valle del Huerna, las vegas por encima de Tuiza ya se han descubierto totalmente, e incluso en muchas de las cumbres de los alrededores ya sólo quedan unas pocas manchas blancas como recuerdo de las nevadas de hace poco menos de un mes.


La mayoría de estos torrentes, que ahora fluyen caudalosos ladera abajo en medio de los prados, se secarán en unos pocos días, no quedando de ellos nada más que algunas rocas arrastradas por la fuerza del agua.


En las vegas altas, como la de Candioches, a los pies de Peña Ubiña, ya no queda ni rastro de nieve, y las camperas que hasta hace unos días estaban completamente cubiertas, se han llenado de narcisos amarillos, que brotan por todas partes.


Y en algunas vegas, la nieve acumulada en pequeñas hondonadas ha dado lugar a charcas temporales, que rápidamente se han cubierto de plantas acuáticas, como los ranúnculos acuáticos que llenan de flores blancas la lámina de agua. En tan sólo una semana el aspecto de la montaña ha cambiado completamente.

Aquí arriba todo transcurre mucho más rápido, las collalbas y bisbitas ya están haciendo los nidos y las ranas bermejas y los sapos corredores ya han puesto sus huevos en las charcas. No hay tiempo que perder porque dentro de unos pocos meses volverá a caer la nieve y todo se detendrá hasta la próxima primavera.

NOTA: como siempre, pinchad en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿Se puede atrapar en una imagen la sensación de frío?


Parece que el frío se resiste a abandonarnos y a pesar de que la nieve se niega a cuajar en zonas bajas, por encima de los 1500 metros, las montañas aparecen completamente cubiertas. Muchas veces, los momentos son tan efímeros que casi no somos capaces de apreciarlos. El paso de una nube baja o la entrada de un banco de niebla es capaz de transformar completamente el paisaje durante unos segundos.


Dentro del hayedo, un arroyo sigue corriendo pendiente abajo, mientras el agua que gotea de las ramas sobre del cauce se hiela formando carámbanos.


Y sobre las rocas de la orilla, las pequeñas gotas de agua que salpica la corriente se transforman en cristales brillantes atrapando pequeñas ramitas de musgo en su interior.

NOTA: como siempre, haced click en las fotos para ampliar

domingo, 12 de febrero de 2012

Frío


Después de varios días nublados ayer salió el sol y nos dejó imágenes como ésta, a cinco grados bajo cero en el Puertu San Lorenzo, entre los concejos de Somiedo y Teverga (pinchad para ampliar)


sábado, 1 de octubre de 2011

Sigue la berrea


Hace ya más de dos semanas que empezó la berrea de los ciervos y ahora se encuentra en pleno apogeo. A pesar de el intenso calor de estos días, con temperaturas superiores a los 30ºC y de la ausencia de lluvias, en una ladera de los montes de Somiedo se han reunido mas de 10 machos, algunos de gran tamaño, que marcan sus territorios frente a sus rivales.




Los bramidos se oyen por todo el valle, y cuando la luz va desapareciendo parecen hacerse más intensos. Algunos se escuchan entre los piornos, otros en las laderas despejadas y otros hacen lo propio desde el interior del hayedo.


Las hembras, al contrario de lo que ocurre con los machos, son menos visibles y solo encontramos alguna acompañada de un gran macho que la vigilaba de cerca evitando que otros machos se acercaran. Cuando la hembra entre en celo se aparearán varias veces para después alejarse de la zona en busca de un lugar mas tranquilo.


Dentro de un par de semanas la berrea habrá terminado en los montes cantábricos y tendremos que esperar un año hasta que se vuelvan a escuchar los inconfundibles sonidos de los venados en nuestros montes.

jueves, 10 de marzo de 2011

Nieve en el bosque


Tras la nevada de la pasada semana el claro del hayedo amaneció completamente cubierto de blanco.


No será la última nevada del invierno, pero ya va quedando menos para la primavera.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Osos en buena compañía

Hay algunos días de monte que son difíciles de olvidar y el martes pasado fue uno de esos. Hacía más de un año que Héctor Ruiz había contactado conmigo para comentarme unas cosas sobre unas ranas que había fotografiado cerca de Ubiña. Desde entonces seguimos en contacto para hablar de anfibios y de los sitios que conocíamos donde criaban los sapos parteros y los sapos corredores, pero también sobre el monte o sobre la Biología, y sobre los tumbos y trompazos que nos damos los que nos dedicamos a esto. Lo cierto es que a Héctor ya lo conocía desde hacía más tiempo por su blog, Zona Osera, unos de los mejores blogs que he visitado, con unos textos y unas fotografías que ya desearían muchos fotógrafos profesionales para ellos.

El caso es que este pasado martes quedé con él y con su padre para dar una vuelta por el monte, sin nada previsto, aunque si la suerte acompañaba quizás pudieramos  ver a uno de los gatos monteses que ellos conocen casi como si los hubieran criado en casa, los distinguen por su cara, por las marcas de sus orejas y por el color de su pelo.

Buscamos por los prados donde solían verlos pero esta vez no quisieron aparecer. Aquí no hay un guión escrito, y nada se puede asegurar cuando hablamos de animales salvajes. Los animales no fichan, por mucho que algunos burócratas y políticos se empeñen en hacernos creer mientras meten en jaulas y cercados a osos, lobos y urogallos para que los turistas sólo tengan que asomarse a la ventanilla del coche a "disfrutar de la Naturaleza".

Pero cuando íbamos a mirar unos prados cercanos paramos a un lado de la carretera donde había unos coches aparcados. Había unas cuantas personas mirando por el telescopio hacia un canchal a mas de 800 metros de distancia, y al mirar hacia allí los vimos, eran una osa y sus dos esbardos, que comían traquilamente los frutos de unos escuernacabras.

 


Héctor y su padre ya los habían visto unos días atrás en esa zona, pero lo que menos me imaginaba era que ese día los vería yo también. Puedes pasarte años pateando el monte y nunca ver un oso cantábrico, y yo que el año pasado había conseguido al fin ver a uno fugazmente durante un par de segundos, estaba en ese momento viendo a una osa y sus crías, sin rejas ni cercados.


En estos meses los osos tienen que comer abundantemente para aumentar las reservas de grasa con las que se mantendrán durante la hibernación. A los frutos de los escuernacabras les seguirán los arándanos y más tarde las avellanas. Este primer invierno los esbardos hibernarán con su madre en la misma osera, pero para el año que viene, cuando ya hayan crecido lo suficiente, se independizarán.

Durante el tiempo que esté con ellos la madre defenderá a sus hijos de los posibles depredadores, y tendrá que estar especialmente atenta a los machos de su propia especie, que pueden ser sus peores enemigos, ya que llegan a matarlos con el fin de que su madre entre en celo, en un claro ejemplo de infanticidio sexual.


A pesar de la distancia a la que estaban los osos, que hacía completamente imposible que con mi equipo pudiera sacarles una imagen decente, quiso la casualidad que en ese mismo sitio estuviera mi amigo José Antonio, que parece oler a estos animales desde cientos de kilometros de distancia, y que me dejara su teleobjetivo durante unos minutos para que pudiera hacer las fotos que veis en este post.


Después de observarlos durante media hora, y también a varios rebecos y una corza que se encontraban por los alrededores, seguimos el camino a ver si algún gato se dejaba ver, pero parecía que ese no era su día.

Ya era de noche cuando me despedí de Héctor y de Tino en lo que sin duda fue uno de esos días que no se olvidan. Da gusto salir al campo con gente así, que se conocen cada rincón, cada piedra y cada árbol, y que a pesar de todo siguen disfrutando como el primer día de todo lo que encuentran, da lo mismo que sea un oso, que una víbora o un sapillo pintojo.

viernes, 13 de agosto de 2010

Los Hoyos de Vargas

Hoyo de Vargas inferior

Tal como comentaba en la entrada anterior, los lagos y lagunas de montaña son hábitats únicos que debido a las condiciones del medio que los rodea sirven de refugio para muchas especies de fauna. En la Coordillera Cantábrica, muy cerca del límite entre las provincias de Leon, Palencia y Cantabria se encuentra un sistema de lagos glaciales de gran interés, tanto por el lugar donde se ubican como por la altitud a la que se encuentran, la mayoría por encima de los 2000 msnm.



Unos de los lagos más bonitos de esta zona son los Hoyos de Vargas, situados cerca de la localidad de Portilla de la Reina (Leon). Se trata de dos lagos situados a 2112 y 2142 msnm que tienen un perímetro de 250 y 300 metros respectivamente, y una profundidad que alcanza los 4 m en algunas partes. Para llegar a estos lagos hay que superar un desnivel de unos 600 metros desde el lugar donde acaba la pista y se deja el coche.


Los dos lagos se encuentran unidos entre sí por un pequeño arroyo que vierte las aguas del lago superior al inferior por una cascada de unos 10 metros de altura.

Lago superior

Las dos únicas especies de anfibios que encontramos en los lagos fueron el Sapo partero (Alytes obstetricans), que era abundante aunque no tanto como en el Llagu Cimeru, y la Rana bermeja (Rana temporaria) que sólo parece reproducirse en el lago inferior ya que encontramos numerosos renacuajos de este año en las orillas poco profundas y bastante juveniles del año pasado en las zonas de vegetación húmeda de los alrededores.

Bajada desde los lagos

El paisaje de esta zona es completamente distinto al de los Picos de Europa, ya que las cuarcitas y las pizarras sustituyen a la caliza característica de las cumbres de Picos, y las rocas tienen un color verdoso característico, muy patente en algunas cumbres cercanas como la del Curavacas o el Espigüete.

Grupo de cinco machos de ciervo (Cervus elaphus)

Entre los mamíferos llama la atención la práctica ausencia de rebecos, que a pesar de que disponen de un hábitat muy adecuado son muy escasos. Por el contrario abundan los ciervos (Cervus elaphus), que alcanzan cotas superiores a los 2000 metros en algunos zonas. Los machos de esta especie ya tienen la cuerna completamente formada en esta época del año ya que dentro de menos de un mes comenzarán la berrea.

Mapa en 3D de la zona de los Hoyos de Vargas

En el entorno de los lagos pude ver un grupo familiar de gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), varios grupos de chovas piquigualdas (Pirrhocorax graculus), buitres leonados (Gyps fulvus) y bisbitas alpinos (Anthus spinoletta). Una de las observaciones mas curiosas del día fue la de un grupo de unas 30 perdices pardillas (Perdix perdix) que salieron volando mientras atravesábamos una zona de escobas.