martes, 12 de julio de 2011

El dimorfismo sexual en la mariposa Apolo

Macho de Parnassius apollo

La mariposa apolo (Parnassius apollo) es una de las mariposas más llamativas que podemos encontrar en la Península Ibérica. A su gran tamaño (casi 8 cm de envergadura) hay que añadir su color blanco con los característicos lunares anaranjados o rojos y su majestuosa forma de volar, dejándose caer por las laderas de las montañas y volviendo a subir sin esfuerzo aparente. Estas mariposas necesitan de la presencia de las plantas crasas del género Sedum, ya que sus orugas se alimentan exclusivamente de ellas.


La mariposa Apolo es una especie eminentemente alpina, siendo muy raro encontrarla por debajo de los 1300 msnm, aunque pueden aparecer algunas por encima de los 700 m. Esta dependencia de las altas cumbres ha favorecido la aparición de numerosas subespecies, ya que las para estas mariposas las montañas representan islas separadas entre si por un mar inhóspito de bajas altitudes (y altas temperaturas). En Asturies podemos encontrar dos subespecies de las 24 que aparecen en la Península Ibérica: P. apollo asturiensis en la Coordillera Cantábrica y P. apollo ardanazi en los Picos de Europa. Los ejemplares que fotografié hace unos días pertenecen a la primera subespecie y como se puede apreciar, los lunares son de color anaranjado pálido y no rojos como suelen aparecer en otras subespecies.

Hembra de Parnassius apollo

Pero entre todas las mariposas de esta especie que vi (que sorprendentemente fueron muchas) me llamaron la atención un par de ejemplares más oscuros, casi grisaceos en vez de blancos y que tenían lunares naranjas en las alas anteriores. La Apolo es una especie muy polimorfa, con una gran variabilidad individual entre ejemplares de la misma colonia, como indica Hugo Mortera en su libro Mariposas de Asturias (sin duda el mejor y más completo libro sobre este grupo de insectos publicado en Asturies y que os podéis bajar en pdf en este enlace; aunque  también lo podéis encontrar en papel).

Hembra de Parnassius apollo

Lo que yo en mi ignorancia pensé que se trataba de una nueva subespecie, era en realidad una hembra de la misma subespecie que las otras, como me confirmó Pablo Fernández cuando le mandé unas fotos. ¿Pero por qué sólo había visto tan pocas hembras en comparación con la gran cantidad de machos que volaban ese día? Algunos autores habían propuesto que la proporción de sexos (sex-ratio) estaba muy sesgada a favor de los machos, y que estos eran mucho mas numerosos que las hembras, lo que sugería una mortalidad selectiva de las hembras.

Lo cierto es que los últimos estudios realizados con esta especie demuestran que esta percepción es realmente un artefacto, y que la proporción sexual es 1:1, sólo que mientras que los machos son observados casi siempre volando, las hembras pasan más tiempo posadas, por lo que realmente la diferencia en la proporción de sexos se debe realmente a una mayor detectabilidad de los machos respecto a las hembras.

Referencia
P Adamski (2004). Sex ratio of apollo butterfly Parnassius apollo (Lepidoptera: Papilionidae) facts and artifacts. European Journal of Entomology, 101 (2), 341-344

domingo, 10 de julio de 2011

El Cúmulo de La Percha y las ilusiones ópticas

Collinder 399 o el asterismo de La Percha by DavidAlvarez1


El pasado 25 de junio el día había estado completamente despejado y la luna menguante hacía presagiar que sería una buena noche para ver estrellas. Así que esperé a que oscureciera, cogí los bártulos y me metí por un camino que cruza el bosque, a ver si encontraba un sitio lo suficiéntemente alejado de las espantosas farolas naranjas que proliferan por todas partes como setas en otoño.

Busqué un lugar entre los árboles desde donde se apreciara bien la Vía Láctea y saqué unas cuantas fotos. Como me suele ocurrir, la mayoría de las fotos no quedaron bien, o demasiado oscuras o movidas, o con una composición que no me gustaba, me sigue resultando muy complicado buscar un buen encuadre cuando todo está oscuro. De todas las fotos que hice esa noche salvé esta, aunque no era ninguna maravilla, pero me gustó el efecto del árbol muerto bajo la luz de la vía láctea. Lo que no me esperaba es que en la foto hubiera algún secreto del que no me hubiera percatado, y quién mejor que Frikosal, del que ya os hablé varias veces en este blog, para abrirme los ojos.


Imagen del asterismo de la Percha tomada del Stellarium

Me comentó que en la foto que había colgado en Flickr se veía el asterismo Collinder 399, más conocido como el Cúmulo de la Percha. Si os fijáis en la primera foto, un poco hacia la izquierda y hacia arriba del árbol más alto que aparece, se ve un grupito de estrellas alineadas, pues ahí está. Pero tengo que admitir que hasta ese momento no tenía ni idea de lo que eran, yo siempre había pensado que las estrellas se agrupaban en constelaciones y que así las veíamos y reconocíamos en el firmamento. Pues como me suele ocurrir frecuentemente, estaba equivocado, así que miré por internet y en algún libro que tengo por casa y finalmente me enteré de lo que era un asterismo. También comprobé de nuevo que la vista nos engaña muchas veces y que no siempre nos debemos fiar de lo que nos enseñan nuestros ojos.



Lo primero que tendremos que saber es cómo encontrarlo. Para localizarlo buscaremos dos estrellas muy visibles y brillantes: Altair y Vega. Si trazamos una línea imaginaria entre ellas, a una tercera parte de esa línea, más próxima a Altair, allí estará el cúmulo de la Percha o Collinder 399. En la foto que he colgado en la entrada se ve Altair pero Vega quedó fuera del encuadre, así que no aparece.

Aparentemente, cuando nos fijamos en él tiene un aspecto muy parecido a algunos cúmulos verdaderos, como las Pléyades, pero realmente es una ilusión óptica. Un asterismo no es una cúmulo porque las estrellas que lo componen no se formaron a la vez ni están unidas estre sí por fuerzas gravitatorias (como ocurre en los cúmulos verdaderos). El cúmulo de La Percha, o asterismo Collinder 399 (en honor de Pier Collinder, que lo descubrió en 1931) está formado por 10 estrellas, 6 de las cuales aparecen alineadas. Todas estas estrellas se encuentran muy alejadas entre sí y no tienen ninguna relación entre ellas ni ninguna fuerza que las una. Se trata de una agrupación fortuita, de forma que las vemos juntas porque son una proyección en el firmamento y sólo coinciden en nuestra línea visual. Esto quiere decir que si pudiéramos viajar a otro lugar del firmamento, todas las estrellas de nuestro asterismo las veríamos separadas y sin ninguna relación entre ellas y no reconoceriamos ninguna formación.

NOTA: como siempre, podéis pinchar en las fotos para verlas con más detalle

viernes, 8 de julio de 2011

Superdepredador o carroñero


Hace unos días mientras muestreaba ranas en el Puerto de la Cubilla, levanté a un milano negro (Milvus migrans) que se encontraba comiendo "algo" en el suelo. Despegó rápidamente y comprobé que llevaba los restos de un ave entre las garras y aproveché para hacerle unas fotos ya que pasó muy cerca de donde yo estaba. En un principio me parecieron los restos de una rapaz, quizás de un cernícalo pero no estaba seguro.

Al llegar a casa y mirar las fotos seguía teniendo dudas, así que pregunté a los que saben mas que yo y en pocos minutos ya habían dado con la respuesta. Toño Salazar me comentó que parecían los restos de un Buho chico (Asio otus) y luego Gonzalo Gil y varias personas mas confirmaron que esas plumas que asomaban eran sin duda de esa especie. Recordé entonces que Adrián Vigil y David Pascual, ambos socios de la COA, habían visto a esa especie poco antes de llegar al puerto.


Al ampliar otra de las fotos que había hecho ese día, se despejaron las dudas definitivamente. Entre las garras del milano asomaba la pata emplumada de la rapaz nocturna. Pero ahora surgía otra pregunta, ¿habría sido el milano el que cazó al buho chico o se lo habría encontrado muerto?, ¿se habría comportado el milano como un superdepredador o como un carroñero? Nunca lo sabremos.

Nota: pinchad en las fotos para ampliarlas

miércoles, 6 de julio de 2011

La libélula que me dio la mano

Hembra de Sympetrum flaveolum sobre mi dedo

Era una fría mañana de verano y el sol aun no había subido lo suficiente para calentar los alrededores de la charca, pero ella sabía que había llegado el momento. Después de casi un año en el agua, después de pasar el invierno adormecida bajo el hielo y la nieve, la primavera la había despertado. En pocas semanas el agua se llenó de comida que apareció en forma de insectos acuáticos y renacuajos.

En un par de meses cambió de traje varias veces porque se le fue quedando pequeño, pero después del último cambio sintió el impulso de salir del agua para ver el mundo que había allí arriba. Se asomó a la superficie y trepó por una ramita de la orilla, se agarró fuertemente y su traje se empezó a rasgar. Poco a poco asomó el cuerpo de la pequeña libélula, pero tardó casi una hora en liberarse completamente de sus viejas ropas y miró alrededor con sus ojos recién estrenados. Aún tenía que estirar las alas y subió un poco más, hasta la punta de una ramita para ver mejor el nuevo mundo que tenía delante. Pero dio un mal paso y se cayó al suelo.

Me la encontré sobre la hierba moviéndose torpemente, no le quedaba mucho tiempo. Si durante los siguientes minutos no era capaz de estirar sus nuevas alas todo estaría perdido. Le acerqué mi dedo y ella aceptó la invitación. Luego levanté la mano despacio y dejé que el sol la calentara. Así estuvimos los dos unos minutos, después aleteó y se levantó en aire para comenzar su nueva vida. Su primer vuelo fue corto, no más de 6 o 7 metros, pero después de un rato se fue y ya no la volví a ver. Quizás me la encuentre el próximo día que suba, a lo mejor se acuerda de mi y me vuelve a dar la mano.


Muy cerca de donde encontré a mi amiga, otra hembra de su especie, probablemente una hermana suya, había tenido menos suerte. Algo había ocurrido y sus alas y su abdomen no se habían estirado correctamente. Ya no había nada que hacer. La suerte estaba echada y a ella no le había tocado el premio.

lunes, 4 de julio de 2011

El lagarto sin patas


Los esculibiertos (Anguis fragilis) o luciones como se les conoce en castellano, son unos reptiles muy particulares. Aunque mucha gente los confunde con serpientes, en realidad se trata de lagartos que han perdido sus patas, de las que sólo quedan unos pequeños vestigios óseos internos que no sobresalen al exterior. Otra de las características de esta especie es la presencia de párpados móviles, que también aparecen el resto de lagartos y que en las serpientes han sido sustituidos por unas escamas transparentes que recubren el ojo. Los esculibiertos tienen hábitos crepusculares y discretos y suelen esconderse durante el día bajo troncos o piedras. Cuando abandonan sus refugios se desplazan moviéndose sinuosamente entre las hierbas de los prados, enterrándose frecuentemente en el sustrato si está lo suficientemente blando.


Para un esculibiertu, la presencia de patas resultaría un estorbo y no una ventaja, ya que le dificultarían los desplazamientos entre las plantas y raicillas. Pero la evolución es muy sabia y a lo largo de millones de años, los ancestros de los esculibiertos han ido perdiendo su patas paulatinamente, ya que aquellos individuos que tenían las extremidades más pequeñas resultaban mas aptos para la vida en ese ambiente y por lo tanto su supervivencia sería mayor. Y por lo tanto, y tal como sugiere la teoría de Darwin, sus probabilidades de reproducirse y de pasar sus "genes paticortos" a las siguientes generaciones serían mayores que las de sus congéneres de patas largas.

Eslizón tridáctilo ibércio (Chalcides striatus) con sus patas vestigiales

De esta forma, los esculibiertos son una prueba viviente mas que confirma la teoría de la evolución por selección natural de Darwin. A los negadores de esta teoría y defensores de la chorrada integral que algunos llaman "Diseño inteligente" (del que ya hablaré mas adelante un dia que tenga humor) les recomendaría que se fijaran en un esculibiertu y sobre todo en otras especies similares, como el eslizón tridáctilo ibérico (Chalcides striatus) que con sus patas vestigiales y apenas funcionales son muestras inequívocas de transición evolutiva entre los lagartos "normales" y los lagartos ápodos. No sería descabellado afirmar que los ancestros de nuestro esculibierto tuvieron un aspecto muy similar a estos eslizones.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

miércoles, 29 de junio de 2011

De cárabos y hombres


Hace unos meses, mi amigo Agustín me comentó que en una cuadra que había visitado en una campaña de saneamiento de ganado, se había encontrado con un nido de lechuzas. Lo curioso del caso es que contrariamente a lo que suele suceder, la dueña de la cuadra estaba muy contenta con ellas, decía que hacía años que criaban allí y que les dejaba siempre una pila de hierba seca para que hicieran el nido.

Me acerqué con él y pude comprobar que en la pila de hierba había tres pequeños pollos de lo que parecían ser cárabos. Habían eclosionado hacía menos de una semana y al lado de ellos había un par de ratones de campo que sus padres habrían llevado la noche anterior. La dueña de la cuadra conocía perfectamente la dieta de "sus lechuzas" y sabía que todos los días mientras estaban criando en su cuadra, decenas de ratones, topillos y otros roedores ya no le comerían el maiz, ni estropearían su huerta porque ellas los mantendrían a raya.


A la semana siguiente me pasé de nuevo por la cuadra y confirmé que los pollos, como se puede ver en la foto, erán cárabos (Strix aluco) y no lechuzas. También observé que habían crecido mucho y que ya empezaban a asomarles las plumas. Ya se movían por la pila de hierba seca, llamándome la atención uno de ellos, que como suele ocurrir en muchas rapaces nocturnas, tenía casi la mitad de tamaño que sus dos hermanos, aunque parecía encontrarse perfectamente.

Sólo estuve un par de minutos y me fui rápidamente, no quería molestar a los pollos y por otra parte, no quería que los cárabos adultos me atacaran, ya que es sabido que son unos padres muy agresivos cuando están criando.

Montón de hierba apilada por la dueña de la cuadra para que criaran los cárabos

En este caso los cárabos tuvieron suerte, ya que eligieron para reproducirse la compañía de una persona inteligente. Una persona que no hacía caso a las estúpidas y ridículas historias de fantasmas y espíritus que mucha gente les atribuye a estas aves. Una persona que independientemente del respeto que siente hacia estos animales, es consciente de que las rapaces nocturnas son unos perfectos aliados a los que conviene cuidar y respetar, aunque sea por puro egoismo.

NOTA: Los pollos de cárabo suelen abandonar el nido cuando aun estan cubiertos de plumón. Se pueden posar en las ramas de árboles cercanos al nido. Es importante tener en cuenta que aunque nos parezca que están abandonados y desvalidos no lo están, y que sus padres se encuentran cerca y los siguen alimentando. Nunca los debes coger.

lunes, 27 de junio de 2011

El Fornón al atardecer



Después de un día de mucho calor, el sol se pone entre la bruma tras el Fornón, en la Playa de L'Airín (Nuveana, Asturies). Una vez que se ha escondido, el cielo empieza a cambiar de color rápidamente, y en unos minutos los rojos y naranjas dan paso a los rosas y azulados. Son las 22:30 y aun hay luz, pero ya han encendido las horribles farolas en todos los caminos del pueblo que no nos dejarán disfrutar de una noche estrellada como la de ayer.

viernes, 24 de junio de 2011

El beso de la muerte

Notonecta glauca succionando los fluidos corporales a una larva de efémeroptero

Estamos acostumbrados a ver documentales de grandes depredadores, de leones en la sabana africana cazando ñus y cebras, pero no solemos prestar atención a ese tipo de escenas cuando ocurren a nuestro alrededor, y sobre todo cuando los animales implicados no miden mas de unos pocos centímetros.

Unos de los hábitats mas salvajes y donde las relaciones entre depredadores y presas son mas intensas son las charcas temporales. A diferencia de las sabanas, las charcas son lugares donde todo transcurre a una gran velocidad, donde las comunidades animales y vegetales se desarrollan en unas pocas semanas y donde el principal objetivo de la mayoría de seres vivos es crecer y desarrollarse a la mayor velocidad posible para escapar antes de que desaparezca el agua.

En las charcas, los depredadores suelen ser insectos con grandes mandíbulas o con picos y aguijones especializados para inyectar enzimas y disolver los tejidos. Los nadadores de espalda (Notonecta glauca) son unos de esos depredadores, que cazan al acecho a otros insectos acuáticos e incluso a otros animales mucho mayores que ellos, como renacuajos o pequeños peces.


Pero si en la charca hay un depredador realmente temible, ese es el ditisco (Ditiscus sp.), y en particular su fase larvaria, con  sus enormes mandíbulas capaces de capturar casi cualquier cosa, y con una agresividad que hace que lleguen incluso a saltar fuera del agua para capturar sus presas. Las larvas de ditisco son cazadores visuales y sus seis ojos sencillos, son capacaces de detectar cualquier ligero movimiento en sus proximidades.

El cazador cazado

Ni siquiera las Notonectas están a salvo de este superdepredador. Afortunadamente para nosotros sólo mide unos 3 cm de longitud, porque sólo con verlo de cerca podemos hacernos una idea de en quién se inspiraron para crear muchos de los aliens y otros monstruos que pueblan las películas de terror.

martes, 21 de junio de 2011

Leyes, urogallos y salmones


Con este título se celebrará el próximo jueves 23 de junio, a las 18:30h, una mesa redonda en el club de prensa de La Nueva España en Uviéo. El debate estará moderado por Alfredo F. Ojanguren, de la Universidad de St. Andrews (un interesante artículo suyo publicado sobre el tema de los salmones y la respuesta del diputado regional Luis Pelaez ,fueron comentados extensamente en este blog).

Los invitados a esta mesa redonda serán el Dr. Rolando Rodriguez Muñoz, investigador de la Universidad de Exeter, el Dr. Manu Esteve, experto en reproducción de salmónidos y documentalista subacuático y Jorge Álvarez González, socio de Ramón Hermosilla y Gutiérrez de la Roza, especialista en derecho administrativo. Después de las ponencias se abrirá un debate con todos los presentes.

En este debate podremos comentar la situación de algunas especies emblemáticas de Asturies, como el urogallo (Tetrao urogallus cantabricus) o el Salmón atlántico (Salmo salar), que hace dos años tocó fondo al haberse capturado 356 peces en toda la temporada. También podremos comentar las medidas que tomó la Administración asturiana para proteger la especie (nunca una veda total que sería lo lógico en esta situación) y cómo cuando este año aumentaron las capturas, volvieron las palmadas en la espalda, las felicitaciones y los discursos sobre la pronta recuperación del salmón. Mientras los cargos políticos decían que sus medidas habían propiciado la "salmonada" de este año, los pescadores exigían que se revisaran, ya que para ellos eran demasiado restrictivias.

Evidentemente no se han enterado de nada, continúan sin comprender que las entradas de salmones en los ríos no siguen una tendencia constante, sino que sufren picos y altibajos, y que un "buen año" puede ir seguido de un año catastrófico. Tampoco comprenden que 1000 salmones pescados en un año es un número bajísimo, que habla claramente de la situación de una especie de la que hace un siglo se pescaban decenas de miles de ejemplares anualmente. Y los responsables de la Adminstración, o no se enteran o no se quieren enterar, ya que de todos es sabido que los efectos de un año sin pescar se notarían varios años después, cuando los peces nacidos esa temporada retornaran a sus ríos de origen para reproducirse.

Lo que está ocurriendo esta temporada de pesca es algo alarmante, ya en vez de dejar que la buena entrada de salmones se traduzca en un aumento de reproductores a final de año, los pescadores han salido al río a capturar cuantos mas peces mejor, demostrando una vez mas la verdadera cara de gran parte de ese colectivo. Como muestra de ese afan depredador, tan alejado de las intenciones conservacionistas que de sí mismos pregonan,  desde que el miércoles entró en vigor la obligación de soltar los salmones capturados que superen los 70cm de longitud (para favorecer la reproducción), los pescadores ya no van al río.  Y esta no es sólo una opinión personal, que muchos considerarán sesgada, sino que también es la que comparten algunos pescadores, como Juan Delibes, que además de biólogo es pescador y director del Canal Caza y Pesca Tv, y que hace un mes escribió un artículo en LNE que recomiendo que leáis.



Aquí arriba os dejo un vídeo de Manu Esteve, el último que ha grabado de una serie de increíbles reportajes en la que ha documentado la reproducción de prácticamente todas las especies de salmónidos a lo largo de todo su rango de distribución. Un precioso documento que ojalá sirviera para que nos demos cuenta que que el Salmón atlántico no es sólo un trofeo, sino una especie en peligro de extinción que entre todos tenemos la obligación de evitar que desaprezca.

Y para proteger una especie, ya sean osos, urogallos o salmones, lo primero que hay que hacer es conocerla, por eso os invito a que acudáis este jueves a la mesa redonda de LNE. La entrada es libre y todos están invitados, por supuesto el señor Pelaéz también, para que exponga sus opiniones acerca del furtivismo, y del papel de los "sesudos científicos a los que "las universidades dan cobijo" (sic), ya que todo parece indicar que él será el próximo responsable de esta materia en el nuevo gobierno asturiano.

lunes, 20 de junio de 2011

Un día azul




Ayer amaneció el día completamente despejado, hacía tanto tiempo que no veía un día así, con el cielo  azul y sin ninguna nube en el horizonte que ya ni me acordaba de como era. En el Playón de Bayas, la marea baja había dejado al descubierto las grandes rocas que como monstruos petrificados descansan sobre el arenal. Al fondo, la marejada que apenas dio tregua en los últimos meses, rompía contra la peña la Deva pintando la mar de espuma blanca.

Aprovechando el azul del mar y del cielo, os dejo el enlace a esta canción de Antonio Vega que hace días que no me quito de la cabeza. Que la disfrutéis.