En el noroeste de la provincia de Zamora, lindando con Sanabria y con la comarca de Trás-os-Montes, en Portugal, se encuentra la sierra de la Culebra. Esta sierra ha sido declarada como LIC y ha sido incluida en la Red Natura 2000 debido a la presencia de importantes comunidades vegetales como los brezales secos europeos o los Brezales húmedos atlánticos de zonas templadas de Erica ciliaris y Erica tetralix. A pesar de esto, la vegetación de La Culebra ha sufrido un paulatino proceso deforestador y repoblador, que ha sustituido los bosques de melojos, encinas, madroños y alcornoques por pinares, que se empezaron a plantar a mediados del siglo XX, cambiando completamente el paisaje de la sierra.
Pero además de esta riqueza botánica lo que más destaca de la Sierra de la Culebra, incluso a nivel internacional, es la presencia de una de las mejores poblaciones de lobos de la Unión Europea, junto con la del suroeste de Ourense, suroeste de León y noroeste portugués.
Y la presencia de lobos fue lo que me llevó de nuevo a La Culebra el fin de semana del 20 y 21 de enero pasados, en la segunda parte de un curso organizado por la Asociación Conservacionista La Manada. La primera parte se había impartido en el Centro de Educación ambiental La Dehesa, en Riópar, donde yo había acudido como ponente para hablar de las situaciones de conflicto con la fauna salvaje. En la segunda parte del curso se trataría el lobo desde el punto de vista biológico y de la conservación, así como su relación con el hombre, y en este caso fue impartido por Javier Talegón, de la empresa Llobu: ecoturismo y medio ambiente.









