Últimamente se ha hablado mucho sobre la luna llena, ya que aunque esta fase lunar se repite cada 28 días exactamente, el pasado lunes todos los telediarios y periódicos comentaban que ese día la luna se vería más grande y brillante que nunca y que habría que esperar 20 años para ver una igual. La llamaban la Superluna, un término que fue inventado por el astrólogo (no astrónomo) Richard Nolle en 1979, cuando predijo que durante esos momentos de máximo acercamiento, en la Tierra habría una sucesión de desgracias y cataclismos de enorme magnitud.
Todo ese bombardeo mediático hizo que miles de personas salieran de sus casas esa noche para ver la luna gigantesca y lo cierto es que la única explicación al asombro que experimentaron era que seguramente los últimos meses no habían levantado la cabeza para ver a nuestro satélite.
Lo cierto es que la diferencia entre esa "Superluna" y cualquier otra luna de Perigeo, que tiene lugar cada 13 meses y 18 días, que es cuando la luna pasa más cerca en su órbita alrededor de la Tierra, es prácticamente imperceptible para el ojo humano.
Al día siguiente de la superluna consulté el programa The Photographer's Ephemeris, que permite conocer con exactitud la trayectoria que seguirá la luna desde su salida hasta el momento que se oculte y comprobé que si me situaba en el lugar adecuado la podría ver pasar cerca de la catedral de Oviedo en una composición que a priori me pareció muy sugerente. Llamé a mi amigo Juan Hevia que vive justo en el lugar que había pensado y parasité su terraza durante media hora para esperar el momento.
A las 19:15h, tal como estaba previsto, la luna tendría que aparecer por el horizonte, pero unas nubes compactas parecían haberse conjurado para estropear el espectáculo. Poco a poco, el cielo empezó a teñirse de naranja y la luna asomó finalmente.
A las 19:15h, tal como estaba previsto, la luna tendría que aparecer por el horizonte, pero unas nubes compactas parecían haberse conjurado para estropear el espectáculo. Poco a poco, el cielo empezó a teñirse de naranja y la luna asomó finalmente.














