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martes, 12 de marzo de 2019

La alargada sombra de Jean-Baptiste de Lamarck

Jean-Baptiste Pierre Antoine de Monet Chevalier de Lamarck nació el 1 de agosto de 1744 en Bazantin (Francia), y por imposición de su padre estudió la carrera eclesiástica hasta los 17 años. Tras la muerte de éste retomó la tradición familiar, sirviendo 7 años en la infantería, aunque acabó abandonándola debido a sus problemas de salud. Posteriormente se trasladó a París donde estudió Medicina y Botánica, destacando a partir de entonces por sus importantes publicaciones, como la "Flora francesa", en colaboración con  Georges Louis Leclerc, donde por primera vez se usaban claves dicotómicas para clasificar las plantas y sobre todo por los siete volúmenes de su "Historia natural de los invertebrados". 

Pero aparte de esas obras y de otros muchos tratados sobre temas tan variados como la geología, la paleontología o la meteorología, Lamarck pasó a la historia tras la publicación de su obra "Filosofía zoológica" (Philosophie zoologique ou exposition des considérations relatives à l'histoire naturelle des animaux) en 1809, en la que desarrollaba su teoría sobre la evolución de la vida, expuesta por primera vez en 1800 en una conferencia en el Museo Nacional de Historia Natural de París. Según su teoría, Lamarck proponía que los animales no habían permanecido inmutables desde su creación, sino que habían ido cambiando para adaptarse a su entorno. Esta idea era revolucionaria, ya que por primera vez se afirmaba que las especies no habían sido creadas por Dios tal cual las vemos actualmente sino que habían cambiado, lo que contradecía a las teorías Fijistas que habían prevalecido hasta ese momento y que afirmaban que todas las especies habían permanecido invariables desde su creación. Según el Fijismo, los fósiles no eran más que especies que habían muerto después de cataclismos y diluvios o como mucho caprichos de la naturaleza. De todas formas, Lamarck no negaba la existencia de un Dios creador pero añadía esa posibilidad de transformación temporal para adaptarse a unas condiciones cambiantes.


Para explicar las transformaciones de los organismos a lo largo del tiempo, Lamarck propuso que los órganos que se usaban se robustecían, mientras que los que no se usaban se atrofiaban y que esto se debía a que los los caracteres o habilidades que se adquirían a lo largo de la vida de cada organismos se transmitían hereditariamente a sus descendientes, en lo que denominó "herencia de los caracteres adquiridos".