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miércoles, 24 de abril de 2019

Medio ambiente, elecciones y debates electorales

El ninguneo al medio ambiente en los dos debates electorales de los últimos días demuestra, una vez más, la poca importancia que se le da a un asunto que debería trascender a todas las ideologías y siglas políticas.

La contaminación, la crisis de la biodiversidad, el cambio climático, la política del agua, la sobrepesca y otros muchos temas, afectan a todos por igual, pero ni los periodistas los incluyen entre sus "bloques principales" a debatir, ni los políticos los sacan por su cuenta. Y lo que es peor, ni siquiera los ciudadanos exigen que los aspirantes a presidir el país nos expliquen pormenorizadamente cuales son sus planes para atajar, o al menos minimizar, esos problemas que ya tenemos encima de nuestras cabezas.



Al leer las propuestas en relación con el Medio Ambiente de los principales partidos políticos con presencia en el Congreso, nos damos cuenta de que en líneas generales, y salvo excepciones, son propuestas huecas (por cierto, ya incluidas en otros programas anteriores) en las que o se concreta poco o se centran en unos pocos temas de una forma muy general, en la mayoría de los casos ligando medio ambiente con competitividad y crecimiento económico. También llama la atención que algunos partidos políticos sigan confundiendo medio ambiente y bienestar animal, sin duda por un interés electoralista para atraer a unos votantes que se les escapan a otros partidos minoritarios.

Ante este desprecio hacia el Medio Ambiente por parte de los partidos mayoritarios solo cabe una explicación: el Medio Ambiente da menos votos de los que puede quitar. Es evidente que proponer medidas efectivas para atajar los problemas ambientales que nos aquejan (y que sin duda se agravaran en un futuro muy cercano) entraría en conflicto con otros sectores, como la industria, la construcción, la agricultura extensiva, etc. y nadie se atreve a saltar al barro de un debate para que su oponente le eche en cara que eso podría acarrear unos costes económicos e incluso pérdidas de empleo, aunque no fuera cierto. Todos conocen la artillería porque todos la usan, y siempre será mejor pisar sobre terreno conocido y seguir predicando para el coro de fieles sin meterse en ningún charco. Curiosamente, sería suficiente con con respetar y hacer cumplir la legislación vigente, sancionando a las empresas y particulares que se la saltan, para hacer efectivas varias de las propuestas que incluyen en sus programas electorales, pero eso podría restar votos o importantes apoyos para las siguientes citas electorales.

Pero los políticos no son los únicos culpables de que el Medio Ambiente siga siendo ninguneado, ya que ellos son el reflejo de la sociedad y si esa sociedad no exige mayoritariamente un cambio de rumbo en las políticas medioambientales, no serán ellos los que le pongan el cascabel al gato. Pero para exigir ese cambio político, lo primero que hay que hacer es informarse adecuadamente de lo que ocurre a nuestro alrededor, porque ignorando un problema, ese problema no desaparece. Y eso es algo que solo nosotros podemos hacer por nosotros mismos.

jueves, 11 de abril de 2019

El FAPAS, una historia de envidias y un culo aireado

Hace unos días, la web del FAPAS se hacía eco de la última decisión del Tribunal Superior de Justicia de Asturias respecto a los controles letales de lobo en la provincia. De esta forma, este tribunal desestimaba el recurso interpuesto por ASCEL (Asociación para la conservación y estudio del lobo ibérico), ya que consideraba que este plan de matanzas oficiales era "justificado, motivado y objetivo". Sorprende esta decisión ya que ante un recurso similar, el 13 de diciembre de 2018 Tribunal Supremo anuló definitivamente el plan de gestión del Lobo en Castilla y León, ratificando así la decisión tomada anteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de dicha comunidad.

Ante la decisión tomada por el TSJA, acorde por otra parte con decisiones anteriores de este mismo tribunal, se esperaría que una asociación como el FAPAS, que tiene como uno de sus fines estatutarios la "protección de los animales salvajes", mostrara su pesar y su temor ante una decisión que sin duda contribuirá a incrementar la presión sobre el lobo, y que dará alas a políticos de todo signo para lograr lo que muchos anhelan: el exterminio de la especie.

Sorprende por tanto que el FAPAS se congratule de la sentencia del alto tribunal y aproveche la coyuntura para criticar el trabajo desarrollado por ASCEL, usando para ello una expresión digna de una antología de los chistes de Arévalo en edición limitada para gasolineras.


Al leer la noticia completa nos percatamos de la verdadera intención del artículo, que no es otra que la de atacar a Alberto Fernández Gil, actual vicepresidente de ASCEL, al que denominan el personaje y cabeza visible de esta asociación. Una vez más, el FAPAS queda "como el culo", aprovechando su juego de palabras. La persona que ha escrito este artículo, escudándose en el anonimato, deja escapar su bilis, aderezada con una importante dosis de envidia insana, para poner en duda el trabajo de uno de los mayores expertos en conservación de grandes carnívoros y sus interacciones con el ser humano, como se puede comprobar consultando los artículos publicados en revistas de impacto y su tesis doctoral ("Comportamiento y conservación de grandes carnívoros. Osos y lobos en ambientes humanizados"), defendida en 2013.