viernes, 20 de noviembre de 2015

La caza y el papel de las sociedades ornitológicas

Hace unos días se desató una fuerte polémica acerca de las aficiones del vicepresidente de SEO/Birdlife (actualmente dimitido de su cargo), que en una entrevista publicada en la revista Trofeo Caza comentaba su afición a la caza y sobre todo a la caza de patos. Tal como indicaron algunos miembros de la Junta Directiva de esta asociación, ser cazador no es incompatible con ser socio de SEO, pero ¿es ético que un cazador forme parte de la junta directiva de una sociedad ornitológica? 

Si leemos el primer artículo de los estatutos de esta asociación, el primer fin de SEO/Birdlife es el siguiente:

"Conservar las aves silvestres y su hábitat en territorio español, así como, a través de BirdLife International, contribuir a la conservación de la biodiversidad mundial"

Cualquier socio o cualquier persona aficionada a la ornitología no podría estar más de acuerdo con ese primer punto. Por una sencilla razón, porque es evidente. Una sociedad ornitológica debe tener como principal misión luchar por la conservación de las aves y personalmente pienso que la conservación de las aves y su bienestar deben primar por encima de su observación o su disfrute, si este causa un perjuicio a las mismas.

Partiendo de esta premisa, ¿es compatible caza de aves y conservación? Antes de seguir es conveniente dar unos datos sobre la actividad cinegética en España, extraídos del Anuario de Estadísticas Agrarias (Garrido, 2012) y referidos tan solo a unas pocas especies incluidas en el el grupo de "caza menor"


Tal como se puede ver en la tabla (haced click sobre ella para verla mejor), la caza "legal" ha acabado en 10 años con 14,5 millones de codornices, 40 millones de perdices, 5 millones de tórtolas y 30 millones de zorzales, entre otras aves. 

Ante estos datos, no creo que haga falta dar muchas más explicaciones. La caza ha puesto al borde de la extinción a muchas de estas especies, entre ellas la Tórtola europea, elegida ave del año en 2015 por la propia SEO/Birdlife debido a su delicada situación. Seguramente el declive de la Tórtola este relacionado con los cambios en las prácticas agrícolas, pero parece evidente que en esa situación lo menos conveniente es contribuir a su declive cazándolas.

Cuando se pregunta por el posicionamiento de algunas asociaciones ornitológicas sobre el tema de la caza, la respuesta suele ser unánime. Se posicionan claramente en contra de la caza ilegal, del furtivismo o del uso de venenos. Pues claro, lógico, y no solo ellos, sino los jueces y fiscales, ya que todas esas actividades están prohibidas y por lo tanto posicionarse en contra de ellas es una perogrullada, ya que ya hay leyes que sancionan esas prácticas.

Patos cazados legalmente

El problema surge cuando hay que posicionarse sobre el tema de la caza legal. Entonces las respuestas suelen ser más tibias, más moderadas, más conciliadoras. Se habla de tradición, de caza y conservación, se dice que la caza puede ayudar a la protección de las aves porque gracias a ella se pueden mantener reservas y zonas húmedas con solo pagar un peaje, unos centenares de pajaritos muertos. 

A mi, personalmente, ese me parece un argumento torticero y falaz, porque para dar esas excusas ya se valen solas las asociaciones de cazadores, que suelen barnizar con una pátina conservacionista una actividad que sólo se puede explicar por el placer que proporciona matar un animal. O se lo podemos dejar a los políticos, que hablan de los beneficios económicos para las arcas públicas, despreciando a todos aquellos que disfrutamos de la naturaleza cambiando la escopeta por unos prismáticos. Un ecosistema y las especies que en él se encuetran deben protegerse por su valor intrínseco y eso es lo que tiene que defender una asociación conservacionista.

Actualmente la caza menor no tiene ningún sentido, salvo el de dar placer al colectivo de cazadores. Muchas de las especies de caza menor están en una situación crítica, otras muchas, como los zorzales, cazados masivamente en España, desempeñan un papel esencial en los ecosistemas como dispersores de semillas, o las anátidas, que se alimentan de algas macrófitas y ayudan a mantener el equilibrio ecológico en los humedales. 

A mi modo de ver, una asociación ornitológica debería posicionarse de forma clara y contundente en contra de la caza de aves, sin medias tintas ni excusas, porque para las excusas y para defender la actividad cinegética ya están las asociaciones de cazadores. Ya han conseguido que se aprueben leyes como la de Castilla la Mancha que antepone el derecho de los cazadores al de los demás usuarios del monte, como excursionistas, ciclistas u observadores de aves, planteando escandalosas multas por "interferir en el ejercicio de la caza". Y deben unirse para apoyar las iniciativas de otras asociaciones, como la petición de prohibición de la caza en humedales, como la que promueve la Asociación de Naturalistas Palentinos en el entorno de las lagunas de La Nava y Boada.

SEO/Birdlife es actualmente la asociación ornitológica más importante a nivel nacional, y es necesario que lo siga siendo y para eso necesita escuchar a la mayoría de sus socios (entre los que me incluyo, por ahora) que mayoritariamente están en contra de la caza. Y debe hacerlo ya.

NOTA: el señor Javier Hidalgo de Argüeso ha presentado su dimisión como vicepresidente de SEO/Birdlife hace dos días y ha sido aceptada por la Junta Directiva de esta asociación. Es un primer paso y personalmente espero que no sea el último.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El farragoso mundo de las subespecies: las salamandras cantábricas

Lsa especies son normalmente reconocidas como la unidad fundamental de la taxonomía y se han definido clásicamente como un grupo de individuos que se reproducen o pueden reproducirse entre sí y que dan lugar a descendencia fértil. Siendo un poco más precisos, una especie se podría definir como un conjunto de organismos que tienen un importante número de caracteres en común, que forman poblaciones que se pueden reproducir entre ellas y que están aisladas reproductivamente del resto, o sea, que en condiciones naturales no se reproducen con otros individuos de otras especies diferentes.


Si el concepto de especie parece bastante claro, el concepto se subespecie no lo es tanto, y de hecho en muchas ocasiones la división de una especie en distintas subespecies tiene un importante componente arbitrario, por lo que algunos críticos han afirmado que no debería emplearse con fines taxonómicos. Tradicionalmente se han definido las subespecies como grupos de individuos que tienen unos rasgos morfológicos o unas variaciones de color diferentes a los demás grupos de la misma especie. Una definición que se ha usado frecuentemente es la de Mayr (1963) que la define como "una agregación de individuos de unas determinadas poblaciones locales que difieren taxonómicamente de otras subdivisiones de la especies". 

Es evidente que esta definición no es demasiado precisa por lo que algunos investigadores han propuesto la regla del 75%, según la cual sólo se puede reconocer una subespecie como tal si al menos el 75% de la variación para un determinado carácter de los individuos de una población difiere del 99% de la variación de los individuos de otra población adyacente (Patten & Unitt, 2002). Una de las presunciones que asume la definición de subespecie es que el flujo génico entre las distintas subespecies no es lo suficientemente grande para homogenizarlas.

A pesar de todas estás críticas, algunos estudios recientes en los que se han usado varios caracteres (morfológicos, genéticos y comportamentales) han confirmado que muchas subespecies son entidades evolutivamente diferenciables. Por lo tanto, aunque la definición de subespecie pueden haber sido aplicada de una forma no demasiado estricta por muchos taxónomos, esto no invalida el concepto de subespecie como una entidad biológicamente significativa. Por lo tanto sería necesario un mayor esfuerzo para clarificar el concepto de subespecie que descartara el componente arbitrario que actualmente tiene y que pudiera servir, por ejemplo, para identificar aquellas "entidades" que necesitan una protección especial debido a su singularidad. 

El caso de las Salamandras cantábricas

La Salamandra común (Salamandra salamandra) es una especie de anfibio urodelo de distribución exclusivamente europea. En la Península ibérica se localiza en el norte, este y centro y se han descrito 10 subespecies, que se diferencian entre sí por rasgos morfológicos como la forma de la cabeza, el tamaño o por el diseño de su coloración. 

Salamandra salamandra bernardezi, Novellana (Asturias)

En la cordillera cantábrica, Euskadi y Pirineos se encuentran poblaciones con individuos de pequeño tamaño y un diseño de rayas negras sobre un fondo amarillo (aunque el diseño es muy variable), al contrario que el resto de poblaciones ibéricas en las que el diseño suele ser negro con manchas amarillas. En esta zona, las dos subespecies que se habían descrito eran la S.s. bernardezi, que aparece en el nordeste de Galicia, Asturias y oeste de Cantabria y la S.s. fastuosa, que es de mayor tamaño que bernardezi y se encuentra en Euskadi, Navarra y Pirineos occidentales. 


Hace unos años se describió una nueva subespecie de Salamandra común en Asturias, que recibió el nombre de S.s. alfredschmidti (Köhler & Steinfartz, 2006) que se localizaba en unos pocos valles de la zona centro-oriental de Asturias. Los ejemplares descritos tenían un tamaño más pequeño que las bernardezi y una coloración variable, desde amarillo hasta pardo, y aunque en algunos casos aparecía una línea negra o más oscura en el dorso, no aparecían líneas oscuras en los costados.


En los últimos años, hemos localizado varias poblaciones que tenían estas características, y en muchos de ellos vimos también ejemplares con el aspecto típico de bernardezi, en ocasiones juntos en un mismo refugio, pero a pesar de que seguramente se produjeran cruzamientos entre ellas, este patrón de coloración tan distintivo no se ha perdido y la mayoría de los ejemplares que encontramos en varias localidades tenían ese aspecto.

No hay duda de que estas salamandras tienen un aspecto muy diferente al que estamos acostumbrados en las bernardezi, pero lo que no está tan claro es que se trate de una subespecie diferente. Algunos investigadores aseguran que se trata solo de una variación de color y que las diferencias genéticas entre ambos grupos no son los suficientemente grandes para ser consideradas como subespecies distintas.


Se trate o no de una nueva subespecie de salamandra, a partir de la publicación del artículo de Köhler y Steinfartz, se ha confirmado la existencia de un mercado ilegal de estos animales con destino a los terrarios. En Alemania y en otros países como Japón, hay una gran afición a la cría en cautividad de salamandras y en particular de esta especie y hay numerosos enlaces a páginas webs en las que se compran y venden estos animales y se dan consejos de cómo mantenerlos y reproducirlos en cautividad.

Además de los problemas, ya descritos en numerosas ocasiones, relacionados con los escapes y sueltas de animales exóticos, la recolección de ejemplares de esta población, así como de otras poblaciones que tienen un área de distribución muy pequeña, podría extinguirlas en un plazo muy corto de tiempo. La conservación de poblaciones locales (sean subespecies o no) sobre todo en en aquellas especies que presentan un elevado grado de estructuración espacial, es de una importancia capital, ya que su desaparición significaría una pérdida irreparable de biodiversidad.

NOTA: haced click en las fotos para verlas mejor

Bibliografía

Köhler, G & Steinfartz, S (2006) A new subspecies of the fire salamander, Salamandra salamandra (LINNAEUS, 1758) from the Tendi valley, Asturias, Spain. Salmandra 42: 13-20.

Mayr, E. 1963. Animal species and evolution. Belknap Press, Cambridge, Massachusetts.

Patten, M. A., and P. Unitt. 2002. Diagnosability versus mean differences of sage sparrow subspecies. Auk 119:26–35.

viernes, 13 de noviembre de 2015

La catástrofe del Prestige: un día como hoy de hace 13 años

Un día como hoy, hace 13 años, el petrolero con el desafortunado nombre de Prestige sufrió un accidente frente a las costas de Fisterra, en Galicia. A partir de ese día y tras una sucesión de decisiones inverosímiles y absurdas, el barco fue remolcado sin rumbo fijo hasta que se acabó partiendo en dos y hundiéndose, provocando la peor marea negra de la historia de este país.


Trece años después, el señor de la izquierda, que por aquel entonces era vicepresidente y portavoz del gobierno, ahora es presidente y sigue saltando los charcos como entonces, y los señores de la derecha, según varios estudios científicos sufren «un incremento del riesgo de síntomas respiratorios, hiperactividad bronquial, estrés oxidativo, inflamación pulmonar, remodelado bronquial y vascular y daño cromosómico, asociados a la participación en la limpieza del fuel, uno o dos años después de la misma.

A pesar de haber pasado tantos años, los efectos del Prestige aún no han desaparecido y lo que es peor, si volviéramos a encontrarnos en la misma situación, seguramente volveríamos a sufrir otra marea negra, ya que no se ha establecido ningún protocolo de actuación ante la eventualidad de una catástrofe similar, a pesar de las promesas y discursos.

Trece años después ya casi nadie se acuerda del Prestige, pero yo no me olvido y se que mucha gente tampoco. Hace un par de años, todo seguía igual que ahora, nada había cambiado, salvo que hacía poco se había publicado la sentencia del juicio que absolvía a todas las partes salvo al capitán del barco: no había responsabilidades políticas, no había negligencias....no había vergüenza. Un día como hoy de hace un par de años escribí un artículo en este blog y lo acabo de releer ahora mismo porque sigue estando igual de vigente que ahora mismo. 


Si queréis leer el artículo que escribí hace un par de años aquí tenéis el enlace, y os sorprenderán algunos datos, os lo aseguro:



Y espero que no nos olvidemos nunca de ese fatídico 13 de noviembre de 2002 y de todo lo que ocurrió después, porque como podéis ver en la imagen de arriba, que recoge la situación del tráfico marítimo ahora mismo (13/11/2015; 10:43h), las flechitas de color amarillo y naranja son barcos mercantes, muchos de ellos petroleros como el Prestige, que en cualquier momento podrían encontrarse en la misma situación que él.

martes, 10 de noviembre de 2015

El maná de los Parques Nacionales

Hace unos días aparecía una noticia en la prensa que dejaba muy claro el papel que tienen actualmente los Parques Nacionales en España. El título de la noticia no podía ser más esclarecedor: "En busca del maná de Picos" y resume mejor que nada lo que se cocina en la trastienda de estos espacios naturales, que no olvidemos que son la máxima figura de protección de la naturaleza en nuestro país.


Al igual que los vecinos de Villar del Río esperaban los tractores que lanzaban los americanos desde los aviones, actualmente, los vecinos y alcaldes de los municipios que se integran dentro de los parques nacionales esperan como agua de mayo la lluvia de euros que les supone estar dentro de un parque nacional. Pero esos euros no van destinados la protección del medio ambiente en el que se integran. Ese dinero se usa para reparar infraestructuras y hacer otras nuevas, para el alumbrado,  para arreglar cuadras y casas, o para limpiar ríos, cuando todos sabemos el concepto que se tiene normalmente de lo que es la limpieza de un río, que consiste básicamente en quitar lo único que no estorba, lo único que diferencia a un río de un canal de riego.

Los parques nacionales ya ni siquiera cumplen el objetivo por el cual han sido creados, que merece la pena recordar de vez en cuando:

"La finalidad de los parques nacionales es asegurar su conservación, y posibilitar su uso público y la mejora del conocimiento científico de sus valores naturales y culturales, así como fomentar una conciencia social conservacionista, el intercambio de conocimientos y experiencias en materia de desarrollo sostenible, la formación y cualificación de los  profesionales que trabajan en ella y su incorporación y participación en redes y programas internacionales"

Desde hace años, y sobre todo después de la transferencia de la gestión de los mismos a las comunidades autónomas (ley 5/2007 de la Red de Parques Nacionales), las prioridades quedaron claras. Pertenecer a un parque nacional significaba poder disfrutar de unas subvenciones a las que los habitantes de los municipios vecinos no podían optar, y que en algunos municipios de los Picos de Europa significaban, en propias palabras de alguno de sus alcaldes, un 40% más de subvenciones que si estaban fuera. La palabra maná se repetía continuamente, tanto entre los periodistas como entre los propios vecinos.Y como el pan que Yahveh les mandaba a los israelitas, el dinero caía del cielo para poder emplearlo en todo menos en la "conservación y la mejora del conocimiento científico de los valores naturales". Aunque en este caso, el cielo era el bolsillo de todos los contribuyentes, estuvieran o no estuvieran dentro de los parques.

Montería en Monfragüe en 2013. Foto: ECOLOGISTAS EXTREMADURA

A día de hoy, los parques nacionales se han convertido en parques ganaderos como el de Picos de Europa, en fincas para hacer monterías como en Mongragüe o en zonas de pesca comercial como en el Parque de las Islas Atlánticas de Galicia, donde tras las transferencias de gestión el alcalde de Vigo anunció que no habría restricciones para la pesca.

Y mientras sigue cayendo ese maná del cielo, que teóricamente serviría para compensar las restricciones e inconvenientes que podría acarrear vivir dentro de un espacio protegido, se aumentan las matanzas de lobos para satisfacer a los ganaderos, se reabren minas con balsas tóxicas en su entorno y se extinguen los cormoranes de Cíes en los trasmallos que cercan las islas.

Va siendo hora de plantearse en serio la figura de los Parques Nacionales, quizás habría que pensar en derogarlos en vista de que no cumplen con su función de conservación de la naturaleza. No faltarían entonces los políticos, constructores, arregladores de caminos, limpiadores de ríos y matadores de alimañas, que nos hablarían de reactivación económica y del empleo que generan los parques nacionales. Al fin y al cabo el medio ambiente solo es una excusa, una disculpa y en muchos casos una molestia.

Tampoco vendría mal, en estos tiempos en que los políticos se llenan la boca hablando del respeto a la Constitución, que se leyeran el artículo 45 de la misma, porque si es que se lo han leido, lo que es seguro es que no les conviene aplicarlo.

Título I. De los derechos y deberes fundamentales

Capítulo tercero. De los principios rectores de la política social y económica

Artículo 45

(1) Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

(2) Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

(3) Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

sábado, 31 de octubre de 2015

Hayedos de otoño


Después de casi un mes encerrado en casa trabajando delante de la pantalla del ordenador, el cuerpo me pedía salir y desconectar. Hay veces, muchas, que necesito escaparme a la mar, escuchar el ruido de las olas y oler el salitre. Pero en esta época del año, durante unas pocas semanas, cuando el bosque se viste de otoño, no hay mejor lugar para perderse que un hayedo en la montaña.


Los hayedos son bosques limpios, casi como jardines ingleses. Al contrario que los robledales, en los hayedos apenas hay sotobosque, la disposición de las hojas y las ramas de las hayas apenas deja pasar la luz y son pocas las plantas que soportan esas condiciones de umbría durante gran parte del año.


Dentro de un par de semanas, los hayedos perderán su disfraz rojo y verde y se quedarán desnudos, pero solo será por un breve tiempo, pronto la nieve los cubrirá de blanco hasta que llegue la próxima primavera y vuelvan a despertar de nuevo.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño y con mejor calidad

jueves, 22 de octubre de 2015

Documental sobre las Salamandras de Oviedo

No es la primera vez que os hablo en este blog de las salamandras de Oviedo y seguramente no será la última. La historia de estos pequeños anfibios es tan sorprendente como interesante, no sólo por su biología, sino por todo lo que las rodea. La salamandra es un animal que aún hoy en día sigue despertando recelo y animadversión en muchas personas. Los mitos y leyendas que rodean a este animal nacieron en tiempos de Aristóteles y muchos de ellos, como su relación con el fuego, su comentada capacidad de envenenar fuentes y pozos  han perdurado hasta nuestros días, pese a ser completamente falsos.

Aunque ya sabíamos de la presencia de salamandras en Oviedo desde hacía mucho tiempo, desde que en 1928 el biólogo José Bernardez recogió unos ejemplares en los taludes de la estación del vasco y los envió a Alemania para que los clasificaran, no fue hasta hace unos pocos años cuando nos pusimos a trabajar en serio con ellas. 


Tras los primeros muestreos comprobamos que lejos de ser una especie rara en un ambiente aparentemente tan inhóspito como la ciudad, las salamandras eran muy abundantes y prácticamente no había apenas jardines o parques en los que no hubiera una población de esta especie. Tras siglos de urbanización, las salamandras habían sobrevivido al crecimiento urbano. Incluso dentro de las murallas del casco antiguo, entre las paredes de la catedral y del monasterio de las Pelayas, las salamandras habían llegado hasta nuestros días y se habían adaptado perfectamente a un hábitat muy distinto al que originalmente habían ocupado.

El hecho de que estas salamandras fueran capaces de parir crías completamente metamorfoseadas, que no necesitaban pasar por una fase acuática, como ocurre en la mayoría de las poblaciones de esta especie, habían contribuido sin duda a asegurar su supervivencia en la ciudad.

Hace unos meses, tras ponernos en contacto con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo para comentarles la historia de nuestras salamandras, surgió la posibilidad de realizar un documental en el que explicáramos la historia de estos increíbles animales y su relación con la ciudad. Y finalmente la idea a llegado a buen puerto y nos han concedido un proyecto para realizarlo con la productora Documentazul S.L., así que os puedo adelantar que dentro de unos meses estará listo y en abierto para que todos los podáis ver.

El guión ya está prácticamente terminado y aprovechando que el otoño es la época de máxima actividad de las salamandras ya hemos comenzado a grabar, tanto en exteriores como en estudio. Con el fin de obtener algunas escenas en las que resultaba necesario utilizar técnicas de aproximación hemos construido un pequeño estudio simulando un pequeño trocito de su hábitat.

Jorge Chachero haciendo el trabajo duro y el resultado sobre la mesa

El primer paso fue "cortar" un parche de prado, y ponerlo sobre una mesa de jardín. Las hojas y las flores de azafrán silvestre (Crocus sp.) le daban el toque otoñal que buscábamos. Solo faltaba completar el decorado con algunas piedras y llevarlo todo al estudio, donde sería más fácil controlar la iluminación.


Después de colocar unos focos y unos pantallas translúcidas para difuminar la luz y simular un ambiente de penumbra, comenzamos la grabación. No resulta sencillo, porque al trabajar con una iluminación tan suave y con objetivos macro, es muy normal que los "actores" se salgan del plano, por lo que lo mejor es dejarlos tranquilos y esperar a que sean ellos los que se comporten naturalmente.


Armados de paciencia y después de varias horas conseguimos los primeros planos de una de las hembras con dos de sus crías recién nacidas. Como podéis comprobar, las crías son réplicas en miniatura de los adultos y completamente independientes desde el momento del nacimiento.

Pero como ya he comentado, no todas las poblaciones de salamandra común paren crías completamente metamorfoseadas. En la mayoría de su área de distribución, incluso en muchas poblaciones cercanas a Oviedo, las salamandras paren larvas que necesitan pasar por una fase acuática antes de salir a tierra firme.


Estas larvas acuáticas, al igual que ocurre con las de otros anfibios urodelos, como los tritones, tienen branquias externas con las que son capaces de respirar el oxígeno disuelto en el agua. Asimismo, como podéis comprobar en los dos fotogramas anteriores, están muy poco pigmentadas. Después de un tiempo variable, que depende del estado de desarrollo en el que hayan nacido, las branquias se reabsorberán y abandonará el agua.

En los próximos días continuaremos con la grabación de exteriores. Ya os iré contando los progresos. 

viernes, 9 de octubre de 2015

Esos incómodos investigadores

Hace unos pocos días nos enterábamos de la fulminante destitución del director de la Estación Biológica de Doñana (EBD), Juan José Negro, por parte del presidente del CSIC. El motivo de esta destitución, según el CSIC, es la "pérdida de confianza", sobre todo por parte del propio presidente del CSIC, Eduardo Lora-Tamayo y del coordinador del CSIC en Andalucía, Miguel Ferrer.

Antes de nada convendría explicar como se nombran estos cargos, porque quizás eso ayude a entender esta decisión. El director de un instituto del CSIC, como la EBD se elige democráticamente por los miembros del claustro de dicho centro. Tal como explicaba el Dr. Negro en una reciente entrevista, en unas primeras elecciones los investigadores de plantilla del centro votan al candidato y una vez que se gana esa elección, se produce una nueva votación, esta ver por parte de la Junta del Instituto, formada por el personal investigador y el no investigador. Una vez ganadas ambas elecciones y una vez que se pronuncie el Comité Científico Asesor (formado por investigadores de prestigio) se comunica la decisión al presidente del CSIC que es el que hace formalmente el nombramiento. En resumidas cuentas, el director de un centro de este tipo se elige democráticamente entre el personal del centro, básicamente investigador.

En el caso del presidente del CSIC, ese cargo es nombrado a dedo por el gobierno, o sea, que es un cargo de confianza en este caso del Partido Popular, que es el que lo ha nombrado. Asimismo, el cargo de los delegados territoriales, también es nombrado a dedo por el presidente del CSIC. Resumiendo, son cargos políticos de confianza.

Después de estas explicaciones quizás se entienda mejor que la llamada "perdida de confianza" por parte de estos dos cargos políticos es sencillamente una pérdida de confianza por parte del gobierno que los nombró a dedo.

¿Pero que pudo ocasionar esa "perdida de confianza? 
Hace unos meses se convocó un concurso promovido por la junta de Andalucía para adjudicar los derechos mineros del yacimiento de Aznalcóllar, una explotación marcada por el desastre ecológico ocurrido el 25 de abril de 1998, cuando la rotura de la balsa de residuos de la multinacional sueca Boliden liberó al río Guadiamar, principal afluente de Doñana, seis hectómetros cúbicos de lodos tóxicos. Esta catástrofe ecológica, sin precedentes en España, quedó finalmente impune, y el Tribunal superior de justicia eximió a la empresa del pago de ningún tipo de indemnización.

Hace dos años, la Junta de Andalucía anunció un concurso internacional para reabrir la explotación de Aznalcóllar, que finalmente fue adjudicado en febrero de este año a la empresa  Minorbis, filial del Grupo Magtel. Días después de esta resolución, la empresa Emerita Resources que también se había presentado al concurso, denunció ante el Juzgado de Instrucción de Sevilla la posible prevaricación, cohecho y fraude en dicha adjudicación. 

Y al juicio que siguió a esta demanda, acudió como perito Juan José Negro, que declaró que la adjudicación contenía "errores de bulto", ya que apreció graves incorrecciones que hacían inviable los planes técnicos propuestos por la empresa Minorbis. entre otras cosas porque usaban datos que se habían inventado sin nombrar la fuente y que incluso había sumas con resultados incorrectos.

Aquí cavó su tumba el Dr. Negro. Había metido las narices en un asunto muy feo y había dado su opinión como experto, que por cierto era su obligación. No parece casual que una de las personas que decían haber perdido su confianza fuera el coordinador del CSIC en Andalucía, Miguel Ferrer, que a través de la Fundación Migres es asesor ambiental de la empres Minorbis. ni que el propio Miguel Ferrer, después de ser contratado por el Puerto de Sevilla intentara sustituir a Juan José Negro al frente de la EBD.

Paso de la romería de El Rocío por el PN de Doñana (foto EFE)

Pero que Juan José Negro era una persona incómoda para el gobierno y "otras instituciones" ya había quedado patente cuando en junio del año pasado se atrevió a criticar el estado en el que quedaba el Parque Nacional de Doñana después de cada romería de El Rocío. Al igual que en el caso de la adjudicación de la mina, el director de la EBD con estas declaraciones no hacía más que realizar su trabajo, ya que este instituto es el encargado de gestionar la Reserva Biológica de Doñana, un lugar de gran importancia ecológica donde solo pueden entrar 140 personas al día siguiendo unos itinerarios marcados y vigilados. Salvo durante la romería de El Rocio, cuando vale todo. Lo único que pedía era que no se usaran vehículos a motor, que se tirara la basura en contenedores y en resumen, que la gente fuera respetuosa ya que el PN de Doñana tiene el máximo nivel de protección. 

En una carta publicada hace un par de días y escrita por Miguel Delibes (director de la EBD entre 1988 y 1996), con el título Terremoto en Doñana (os recomiendo que la leáis y no os quedéis en el titular), explica muy sutilmente lo ocurrido estos días. Frases como "Me debo al gobierno que me ha nombrado", dicha por el director del CSIC cuando Delibes era director de la EBD lo dejan muy claro. Según comenta el propio Delibes en su carta, Juan José Negro "se ha hartado de Blancanieves y ha optado por cobrarse su corazón".

No es un caso aislado
Aunque el caso de la destitución del Dr. Negro como director de la EBD haya sido el caso más sonado de los últimos años, la presión que tienen que soportar los investigadores por parte de las altas esferas no son algo nuevo. Los investigadores son personajes incómodos, sobre todo cuando salen de sus laboratorios o se descuelgan los prismáticos y aparecen en público a exponer los datos de su trabajo y a dar su opinión, sobre todo si esa opinión no es del agrado de las grandes empresas, de la linea marcada por el partido del gobierno o incluso de la Iglesia.

No son pocas las ocasiones en que los investigadores han sido tachados de alarmistas, de agoreros y hablando en plata, de rompehuevos, por altos cargos de la administración. La sucesión de chistes, alusiones a parientes y descalificaciones hacia los investigadores que apoyándose en años de trabajo alertaban a las autoridades de los efectos del cambio climático, han sido frecuentes en los últimos años. El desprecio de la Administración hacia los científicos que estudiaron los efectos del vertido del Prestige fue tan escandaloso que ni siquiera se les consultó a la hora de abrir los caladeros tras la catástrofe. Se les tachó de interesados y de afán de protagonismo por exponer unos estudios en los que se se consideraba precipitada dicha apertura por el riesgo para la salud pública.

Los informes de los especialistas sobre los controles de depredadores, sobre repoblaciones y gestión piscícola, sobre los dragados de los ríos, sobre energía o sobre conservación de especies y espacios protegidos, muchas veces encargados por la propia Administración, se amontonan sobre las mesas de los cargos políticos y ni siquiera son tomados en cuenta para tomar decisiones. Son informes incómodos porque se basan en datos científicos y lo que interesa es satisfacer a los votantes, aunque las decisiones que se tomen sean erróneas (y ellos lo saben). No han sido pocos los cargos políticos que han calificado de cazasubvenciones, de "pseudocientíficos urbanitas" o de "vivir a cobijo de las universidades" a los investigadores que cuestionaban sus decisiones.

De los científicos se espera que estén y que no molesten. Que hagan sus cositas y que den lustre a la "Marca España", a pesar de los continuos recortes en las partidas destinadas a investigación que cada vez hacen más difícil su trabajo. Y sutilmente se les recuerda que ese dinero para investigación es escaso y que hay que ser bueno y dócil para que te toque algo. 

Y esas descalificaciones y desprecio hacia los investigadores por parte de la administración, desgraciadamente han ido calando en nuestra sociedad. Los investigadores son de los pocos profesionales que tienen que justificar continuamente el sueldo que reciben por hacer su trabajo. La idea de que los investigadores son cazasubvenciones o que lucran con proyectos de investigación ha llegado a un límite tan grotesco que parece asumido que un investigador debe trabajar exclusivamente por amor al arte. Parece que hace falta recordar que el dinero que se recibe en los proyectos de investigación no va al bolsillo del investigador, sino que se destina a los gastos generados por dicho proyecto y a pagar sueldos del personal contratado para ejecutarlo. Tampoco está de mas recordar que no son pocos los investigadores que acaban financiando gran parte de los gastos de sus investigaciones con su propio dinero. Ni tampoco debe olvidarse que el dinero invertido en investigación revierte en la sociedad, normalmente multiplicado por tres.

La forma en la que se ha producido la destitución del director de la EBD nos confirma lo mucho que nos queda para ponernos a la altura de otros países de nuestro entorno, donde la investigación es considerada como una pieza imprescindible para el desarrollo social, donde los investigadores son reconocidos y consultados para la toma de decisiones. La investigación y los organismos que la dirigen no deben estar supeditados a los intereses políticos de cada momento porque si lo sigue estando solo servirá para que pierda el rigor que se le supone.

NOTA: para evitar malentendidos quiero aclarar que en este post no valoro en ningún momento la actividad investigadora del Dr. Negro ni su labor como director de la EBD, simplemente comento la forma en la que se produjo su destitución y los acontecimientos que tuvieron lugar antes de que esta se produjera. 

lunes, 5 de octubre de 2015

Berrea en el valle del Tietar

El pasado fin de semana, aprovechando que presentaba el libro en Talavera de la Reina, mi amigo Miguel Angel de la Cruz me invitó a ver la berrea desde un hide que tienen instalado desde hace años en una finca del Valle del Tietar, en las faldas de la sierra de Gredos. Yo siempre había disfrutado de este espectáculo en los montes de Asturies, donde los ciervos se escuchan más que se ven, donde aparecen furtivamente entre las escobas y helechos cuando refresca la tarde y abandonan el bosque. 


La berrea en las dehesas del centro y sur de la península ibérica no tienen nada que ver con la que estaba acostumbrado a ver en el norte. En los paisajes abiertos entre las encinas, los machos de ciervo pueden llegar a reunir harenes de varias decenas de hembras, algo insólito en las montañas del norte. La orografía de la cordillera y la menor densidad de animales no permiten estas aglomeraciones, como ocurre en las dehesas del centro y el sur.

Llegamos a la finca poco después de las cuatro de la tarde, con una temperatura muy alta para el mes de octubre que acaba de comenzar, aunque con alguna racha de viento que refrescaba el ambiente. La falta de lluvias y las altas temperaturas no eran las mejores condiciones para la berrea, pero poco después de bajarnos del coche ya escuchamos los primeros bramidos que hacían presagiar una buena tarde.


Poco después de meternos en el hide apareció el primer grupo de ciervos. Uno de los machos había reunido un grupo de unas 15 hembras y corría de un lado hacia otro intentando que no se dispersaran mientras expulsaba a otros competidores que intentaban acercarse.


De vez en cuando olfateaba a alguna de las hembras para comprobar si ya habían entrado en celo. No todas las hembras del harén entran en celo al mismo tiempo, por lo que deben ser "controladas" continuamente para poder aparearse con ellas en el momento adecuado. La duración de la berrea depende básicamente del celo de las hembras, si ellas están en buena condición y entran en celo a la vez, la berrea será corta, pero si hay alguna hembra en mala condición la berrea se alarga, y si la mayoría están mal, la berrea se retrasa.


Toda la dehesa era un continuo coro de bramidos, que eran producidos tanto por los grandes machos que monopolizaban las hembras como por los machos más jóvenes que trataban de ocupar su lugar. Este inconfundible sonido está dirigido sobre todo a otros machos, y tiene por objeto amedrentar a los rivales evitando de esa forma luchar con ellos continuamente. Algunos estudios han sugerido que la tasa de berridos por unidad de tiempo que emite un macho está relacionada con su fortaleza, por lo que puede ser una referencia para los rivales que les sirve para decidir retar o no a un oponente.


Pero cuando las fuerzas están igualadas y los bramidos son de una intensidad parecida, se producen las luchas, en las que los machos entrelazan sus cuernas y se empujan para medir sus fuerzas. La mayoría de estas peleas son incruentas y suelen terminar cuando uno de los machos, el más débil se retira del combate y se aleja.


Tras un par de semanas de berrea muchos machos se encuentran totalmente agotados y no es raro que se tumben a la sombra de las encinas para aliviarse del intenso calor. A pesar del cansancio, la tregua duró poco tiempo y el macho dominante se levantó a los pocos minutos para seguir con la frenética actividad de mantener unido al harén y perseguir a los rivales.


A medida que iba cayendo la tarde la intensidad de la berrea fue en aumento y tanto machos como hembras volvieron a salir al claro aprovechando el descenso de la temperatura. Y no solo los ciervos se dejaron ver, un grupo de jabalíes apareció entre las encinas y pasaron a pocos metros del hide donde seguíamos escondidos.


Tampoco se quiso perder la fiesta un zorro, que más lejos de nosotros se detuvo a comer algo que no logramos identificar. Poco a poco la luz fue haciéndose más tenue y aunque aún se podía ver perfectamente, ya teníamos que forzar las cámaras para captar las imágenes. Era hora de marcharse y mientras nos alejábamos en el coche, cuando ya solo se veía la luz de las estrellas, aún se seguían escuchando los bramidos de los venados. Seguramente durará un par de semanas más, hasta que las últimas hembras entren en celo y los machos, agotados tras el esfuerzo se retiren a descansar.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

jueves, 1 de octubre de 2015

Misiles, submarinos y piratas: diseños evolutivos

A lo largo de millones de años los animales han tenido que adaptarse a un ambiente cambiante y han competido entre ellos por los recursos. Esta competencia fue la responsable de que muchos animales que habían abandonado los mares y océanos para colonizar la tierra firme regresaran al agua para aprovechar unos nichos tróficos que hasta ese momento nadie ocupaba.

Al igual que un grupo de mamíferos con pezuñas y con una dieta carroñera empezó a internarse el el océano en el Eoceno superior para dar lugar a los actuales cetáceos, un grupo de aves terrestres evolucionaron desde el Mesozoico para dar lugar a las aves marinas.

Gaviota patiamarilla (Larus michaellis) en plumaje invernal

Los recientes análisis genéticos y paleontológicos parecen confirmar que todos los grupos actuales de aves marinas evolucionaron a partir de dos géneros de aspecto muy distinto: Ichtiornix y Hesperornix. Mientras que Ichtiornix guardaba un gran parecido con las actuales gaviotas, Hesperornix ya había perdido la mayoría de los huesos del ala y no tenía capacidad de volar pero era un gran buceador. 

Alcatraz atlantico adulto. Un dinosaurio volador

Casi todas las actuales aves marinas descienden de estos dos ancestros primitivos, y han seguido evolucionando desde entonces hasta nuestros días. Una gran cantidad de estos cambios, tanto morfológicos como fisiológicos han estado relacionados con la búsqueda de alimento y con la manera de conseguirlo. Todas las aves marinas son carnívoras, alimentándose sobre todo de peces, aunque muchas de ellas consumen krill o incluso medusas.

Alcatraz joven (Morus bassanus) en pleno picado

Pero la forma de capturar esos peces es muy variada. Mientras que algunas, como las gaviotas, se tienen que conformar con capturar el alimento en la superficie del agua, otras, como los alcatraces y los piqueros, se lanzan en picado desde las alturas a 100 km/h para sorprender a los peces. En el último momento pliegan las alas y entran en el agua como un misil para alcanzar varios metros de profundidad.


Otras, como los cormoranes, pescan persiguiendo a los peces bajo el agua. Para ello, primero introducen la cabeza en el agua mientras nadan hasta localizar a una posible presa. Una vez que la ven, dan un salto en la superficie y se sumergen para bucear tras ella hasta que la capturan, aunque es cierto que la muchos de esos intentos acaban en fracaso. Durante la inmersión, los cormoranes solo usan sus patas para desplazarse y su cola como timón. Las alas permanecen pegadas al cuerpo ya que no las necesitan para bucear. Esta "inutilidad" de las alas para la pesca ha hecho que una especie de esta familia, el cormorán áptero de las Galápagos (Phalacrocorax harrisi) haya acabado prescindiendo de ellas. 


Cuando un ancestro del cormorán áptero llegó al remoto archipiélago de Galápagos se encontró en un ambiente lleno de alimento en el que no había ningún depredador terrestre del que tener que huir volando. En esas condiciones y teniendo en cuenta que las alas no las necesitaba para pescar, esos apéndices resultaban solo un estorbo. A lo largo de miles de generaciones, los cormoranes que tenían alas más pequeñas resultaban más exitosos en la pesca y por lo tanto tenían un mayor éxito reproductivo. Actualmente, los comoranes de Galápagos tan solo tienen unas pequeñas alas no funcionales que seguramente acabaran perdiéndose completamente dentro de otras tantas generaciones.

Pero si hay una táctica que ha evolucionado en casi todos los grupos animales a la hora de conseguir el alimento esa es la piratería. ¿Por qué buscarte la comida si se la puedes robar al vecino? Y entre las aves marinas no podían faltar los piratas. Si en los mares tropicales son las fragatas las que roban el alimento a otras aves, en nuestros mares, son los págalos los que atemorizan y persiguen a otras aves marinas para que les entreguen sus capturas.


El págalo grande (Stercorarius skua) es el más grande y fuerte de todos los págalos, y acosa tanto a los pequeños charranes como a los grandes alcatraces. La estrategia de los págalos es perseguir a otras aves hasta que estas, agotadas y cansadas acaban soltando sus presas, tanto las que llevan en el pico como las que llevan dentro del buche. Pero además de piratas, los págalos grandes se comportan como auténticas aves de presa, pudiendo dar caza a aves más pequeñas o incluso de su mismo tamaño.

Págalo parásito (arriba) y págalo pomarino acosando a una gaviota patiamarilla (abajo)

Además de los págalos grandes, otras tres especies de págalos pueden verse en nuestros mares: el págalo parásito (Stercorarius parasíticus), el págalo pomarino (Stercorarius pomarinus) y el págalo rabero (Stercorarius longicaudus). Estas tres especies, de menor tamaño que el skua, son también mucho más ágiles y son capaces de hacer quiebros en el aire con mayor destreza que su pariente.


Pero la paciencia tiene un límite y no son pocas las ocasiones en que se cambian las tornas y los ataques de los págalos acaban volviéndose en su contra, siendo sus potenciales presas las que acaban persiguiéndolos a ellos para quitárselos de encima.


Aparte de los especialistas en piratería, otras muchas aves pueden convertirse en piratas esporádicos si el hambre les aprieta. Incluso las pardelas, como pudimos observar hace unos días a varias millas de la costa asturiana pueden acosar y perseguir a las gaviotas para conseguir un poco de pescado.

Misiles, nadadores, buceadores y piratas han sabido adaptarse al medio marino y sobrevivir hasta nuestros días, pero tal como comentaba en la entrada anterior, todos estos millones de años de evolución no han servido de nada para adaptarse a nosotros. En tan solo 60 años, las poblaciones de aves marinas en todo el mundo han caído más de un 70% y nosotros somos los responsables directos de su desaparición.