Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

lunes, 10 de marzo de 2014

Las salamandras y el fuego: mitos, leyendas y supersticiones sobre un animal inofensivo


Uno de los mitos más extendidos desde la antigüedad es el de la relación entre la salamandra y el fuego, y que incluso le da el nombre en inglés a la salamandra común (Fire salamander). Las primeras referencias a esta relación aparecen en al mitología griega. Prometeo, el Titán amigo de los mortales, subió al monte Olimpo para robar el fuego a los dioses y entregárselo a los humanos, ya que Zéus se lo había quitado como castigo a un un engaño que Prometeo le había hecho con el reparto de un buey. Pero el fuego estaba en las profundidades, y fueron las salamandras, las hadas más antiguas, anteriores incluso a los propios dioses, las que lo rescataron de allí y lo trasportaron a la superficie, al mundo conocido.

Según Aristóteles, la salamandra estaba asociada al fuego y era capaz de sofocarlo cuando caminaba sobre él, creencia que fue posteriormente recogida por Plinio el Viejo (23-79 d.C.), que aparte de las cualidades apaga fuegos de las salamandras, fue el primero que comentó sus propiedades venenosas, ya que según él, sólo con que una salamandra diera una vuelta a un árbol era capaz de envenenar su fruto y al que lo consumía.

Leonardo da Vinci (1452-1519) afirmaba que la salamandra no poseía órganos digestivos, y solamente adquiría alimento del fuego, el cual renovaba constantemente su piel escamosa. Por su parte, Paracelso (1493-1541), en su "Tratado de los ninfos, silfos, pigmeos, salamandras y otros seres" sugirió que de los cuatro reinos o elementos (tierra, aire, fuego y agua) la salamandra era el elemento del fuego.

Representación de una salamandra en el fuego (Historia de la alquimia y de los principios de la Química, 1902)

Curiosamente, la buena imagen de la salamandra, a la que siglos atrás se la había considerado nuestra aliada, al rescatar el fuego para que pudiera ser usado por nosotros, cambió radicalmente y la idea de que se trataba de un animal venenoso y perjudicial aún llega hasta nuestros días, una vez que estas creencias paganas fueran adoptadas por la Iglesia católica. Isidoro de Sevilla, que fue arzobispo de esta ciudad entre 599 y 636, influenciado por los textos de Plinio, escribió que las salamandras eran capaces "de emponzoñar y secar un árbol frutal, y envenenar los pozos de agua potable", mientras que San Agustín decía de ellas que eran el símbolo de los condenados, ya que eran capaces de sufrir las llamas del infierno sin consumirse.


La creencia de la resistencia al fuego de las salamandras aún llega a nuestros días, e incluso son frecuentes los símbolos que hacen referencia a ello en la literatura y el cine. En Fahrenheit 451, la novela de Ray Bradbury llevada al cine por François Truffaut, los bomberos se dedicaban a quemar libros, ya que el gobierno afirmaba que leer llenaba de angustia e impedía la felicidad. Pues en el escudo de este singular cuerpo de bomberos, junto a unos libros ardiendo, aparecía la figura de una salamandra.


Pero incluso en nuestra vida cotidiana utilizamos su nombre para relacionarla con el fuego, por ejemplo, las estufas de hierro inventadas por Benjamin Franklin en 1742, y que fueron el primer sistema de calefacción que no estaba integrado en la construcción, reciben el nombre genérico de salamandras, quizás porque se puede ver el fuego arder en su interior y al señor Franklin se le ocurrió que alguno de estos pobres anfibios debía arder allí dentro.

En cuanto a la mala fama de las salamandras, en Asturies y el norte de la Península ibérica no faltan los dichos populares que hacen referencia a las sacaveras, a las que se les atribuye la capacidad de matar de un sólo mordisco o de un picotazo, lo que no deja ser sorprendente para un animal que no tiene ni dientes ni pico, ni aguijón:

- "Mordedura de sacavera nun espera misa entera"
- "Si te muerde una sacavera, nun y-da tiimpu al cura a encender una vela" (concejo de Aller)
- "Esquirpión y sacavera ni la confesión esperan; sacavera y esquirpión no esperan confesión"
- "Si te pica la sacavera, prepara la pala y la batedera” (Laciana, León)
- "Si te pica la sacavera reza y compra cera". (Omaña, León)

También en Asturies, son curiosas las frases que se refieren a las sacaveras, ya que cuando se compara a una persona con una sacavera nunca es para piropearla, por ejemplo decir que una persona es como una sacavera, es lo mismo que decir que es una persona malvada y más aún si se la compara como una "sacavera rucia". También se dice que la mujer que "tien la llingua como una sacavera", es una deslenguada.

De todas formas, la imagen de la salamandra no siempre se asoció al mal. Curiosamente, en heráldica la salamandra representa al valor y al amor y también se la considera como la personificación de la constancia y el coraje en la adversidad.


Blasón medieval de la villa de Gennes, en el valle del Loira (Francia) en el que se representa una salamandra en el fuego.

Las representaciones de salamandras en escudos y blasones, siempre rodeadas de fuego, son muy frecuentes en Francia y España.

Lo que no está muy claro es de donde parte esa idea de la inmunidad de las salamandras al fuego, que evidentemente no es real, ya que una salamandra moriría en poco tiempo si se viera rodeada de llamas. Una de las posibles explicaciones era que las salamandras durante el día se escondían entre la leña y que al llegar la noche y coger esa leña para echarla al fuego, las salamandras salían entre las ramas secas ante el asombro de los que observaban la escena.

En cuanto al terrible veneno con el que las salamandras son capaces de "emponzoñar ríos y manantiales", "secar árboles" y "morder o picar" a un ser humano y matarlo en segundos, nada de esto es cierto. Las salamandras son capaces de secretar una sustancia blanquecina (la salamandrina) si se sienten amenazadas. Esa sustancia, ligeramente tóxica e inocua para el ser humano, tiene un sabor desagradable que disuade a muchos depredadores de que se la coman. Aún así, tampoco es demasiado eficaz, ya que muchos de ellos como erizos, tejones, víboras, o aves como cárabos o ratoneros, las capturan y se alimentan de ellas.

Salamandra común en una noche lluviosa entre las piedras del Monasterio de las Pelayas

Afortunadamente, muchas de esas falsas creencias ya se están perdiendo y gracias a la difusión de artículos, trabajos, o simplemente gracias al boca a boca, mucha gente está empezando a ver a las salamandras como lo que son, unos animales inofensivos, beneficiosos y además muy bonitos.

13 comentarios:

  1. Curioso y a la vez interesante el articulo de hoy, David. Ya tenía ganas de echarle un ojo, es curioso como a través de la religión se puede temer, perseguir o matar a ciertos animales por su especies o incluso su color en pleno siglo de la ciencia y en una sociedad que se presume "evolucionada"
    un saludo amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Juancho, a mi también me sigue sorprendiendo como las supersticiones y los mitos aún siguen prevaleciendo a la hora de calificar a los animales.

      Aún asi, también creo que las cosas han cambiado mucho y que la única medicina para curar la superstición es el conocimiento y la divulgación, así que todo lo que podamos hacer todos, para cambiar la imagen de muchos de estos animales "malditos" será bueno.

      un abrazo

      Eliminar
  2. Una vez más, estupendo post. ¡lo que aprendo contigo! un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Estorbín, me alegro de que te haya gustado el post. Yo también aprendo mucho cuando busco cosas para escribirlos, algunas cosas las se o me suenan, pero tengo que comprobarlas y siempre aparece algo nuevo.
      un saludo

      Eliminar
  3. Que didactica y entretenida entrada. Muy buena. Un abrazo David

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Jose, gracias, me alegro de que te haya gustado.
      un abrazo

      Eliminar
  4. Nun sé si conoces la historia de Mingoyu:
    http://enelinteriordelalocura.blogspot.com.es/2013/12/mingoyo-o-el-pueblo-desaparecido.html
    Mingoyu pertenez a Pruaza, non a Quirós. concretamente a la parroquia de Caranga. La xente de Caranga que me contó una historia parecida a la que vien nesi blog nun tenía duda ninguna: la culpa foi d'una sacavera que cayó na masa del pan.
    Tengo que dicir que, anque la historia se tien por cierta (dexando a un llau les explicaciones de la causa de les muertes) y anque Mingoyu existe como sitiu en monte, el supuestu pueblu nun figura nin en diccionariu xeográficu de Madoz (1845-1850) nin nel de Miñano (1826-1828).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Fernando,
      pues no la conocia, y es curioso como contra la información oficial, la gente prefiere pensar que fue la salamandra y su piel ponzoñosa.

      un abrazu y gracias por la historia, y si conoces alguno mas o algún dicho popular de salamandras, cuéntalo también.

      Eliminar
  5. En Málaga un paisano de ya avanzada edad, respecto a que si bebes agua de un pozo con salamandras te quedas calvo, reflexionaba "ahora que hay muchos adelantos, igual no... pero antes sí, si bebías te quedabas calvo" jajaja... lo que demuestra que la gente también tiene algo de fé en la ciencia... jaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Javier, pues yo debí beber de ese pozo sin darme cuenta, jaja.
      un abrazo

      Eliminar
  6. Me asombra lo que dices de Aristóteles, de Plinio, de S. Agustín... pero sobre todo lo de Leonardo: ¡no me lo puedo de creé!
    Por lo demás, interesantísimo, como siempre.
    Felipe P. Melero

    ResponderEliminar
  7. Mi madre me leyó esto y me reí mucho y me gustó,
    Celeste

    ResponderEliminar
  8. Hola David. Encontré este sitio por lo de las nutrias que salió en meneame. Me gustó mucho. Y referente a las sacaveras, tengo un vídeo de un afortunado encuentro con esta hermosura, en mi prao de Careñes. A tu disposición.
    Saludos.
    Juanjo Orviz.

    ResponderEliminar

Todo el mundo es libre de expresar sus opiniones, pero os agradecería que no escribieseis comentarios anónimos, al menos para tener un nombre al que dirigirse al establecer una conversación. Si no teneis una dirección de correo que permita poner el nombre al inicio, podéis firmalos al final del texto.

No admitiré insultos, el que insulte, falte al respeto a los demás o pretenda hacer de este blog una tertulia de tele5, que sepa que sus comentarios serán eliminados.

Gracias