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viernes, 4 de abril de 2014

El hongo asesino de anfibios

Los anfibios llevan caminando sobre la faz de la Tierra desde hace 350 millones de años, mucho antes de que aparecieran los primeros dinosaurios. Desde entonces se han tenido que enfrentar y han sobrevivido con éxito a una infinidad de cambios en el medio, desde erupciones volcánicas, pasando por glaciaciones, sequías y hasta la caída de asteroides que produjeron extinciones masivas, como la ocurrida a finales del Cretácico que acabó con cerca del 50% de todos los géneros biológicos del momento, entre ellos los de los grandes dinosaurios. 

Pero probablemente es en este momento cuando se enfrentan a la mayor amenaza desde que sus antepasados abandonaron el agua para iniciar su aventura en tierra firme. Al declive generalizado como consecuencia del cambio climático y la fragmentación del hábitat, se ha unido recientemente la aparición de unas enfermedades emergentes exclusivas de los anfibios que están ocasionando fenómenos inusualmente rápidos de extinción, no solo de poblaciones concretas sino incluso de muchas especies. Y una de las más mortíferas es la producida por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, que causa la enfermedad de la Quitridiomicosis. 


Ya no hay apenas dudas de que el vector de transmisión de este hongo ha sido el Xenopus laevis, una especie de rana muy usada en investigación y que hasta avanzada la mitad del S XX aún se seguía usando en la famosa prueba de la rana para confirmar el embarazo. Este hongo no causaba ningún efecto sobre los Xenopus pero al entrar en contacto con otras especies de anfibios se hizo virulento ocasionando episodios de mortalidad masiva. Algunos autores también sugieren que podría darse el caso de que siempre estuviera presente en estas otras especies, pero que es en este momento, cuando los anfibios se encuentran especialmente inmunodeprimidos por los efectos de las actividades humanas, cuando la enfermedad se hizo patente.

La causa final de la muerte de los anfibios afectados por el quitridio aún no se conoce con total seguridad. Se sabe que cuando las zoosporas del hongo entran en contacto con la piel de los anfibios se empiezan a desarrollar esporangios y nuevas zoosporas extendiéndose por toda la superficie del animal. Estos hongos sólo afectan a la piel y nunca a los órganos internos, por lo que podrían dificultar a la respiración de los anfibios afectados ya que en los anfibios la respiración cutánea es de gran importancia.


El hecho es que en las últimas décadas, el avance de la enfermedad ha sido espectacular y si hace unos años sólo había registros en unas pocas zonas, actualmente la enfermedad se ha convertido en una pandemia a nivel mundial, habiéndose detectado su presencia en todos los continentes y amenazando de extinción a muchísimas especies de anfibios.

Pero por si esto fuera poco, el año pasado se ha descubierto un nuevo hongo del mismo género que afecta gravemente a las salamandras y que tiene el nombre de Batrachochytrium salamandrivorans (Martel et al., 2013). Este hongo ha sido el causante de la extinción de toda la población holandesa de Salamandra común, que ya se encontraba muy mermada en este país, en sólo 3 años (Spitzen-van der Sluijs, et al., 2013). La infección del hongo era capaz de causar la muerte de una salamandra tan sólo 12 días del primer contacto, produciéndose tras la rápida aparición de laceraciones cutáneas y úlceras profundas.

Todo apunta a que la aparición de esta nueva especie de hongo está ligada a la importación de alguna especie de salamandra exótica procedente de Asia, en la que al igual que en el caso del B. dendrobatidis, no manifestara la enfermedad al ser resistente a ella, pero que al entrar en contacto con las especies europeas se ha vuelto mortal.

No hay duda de que estas enfermedades podrían ocasionar la extinción masiva de muchas especies de anfibios a corto o medio plazo, por lo que cada vez es más necesario hacer hincapié en la necesidad de extremar las medidas de precaución a la hora de manipular los anfibios, no haciéndolo si no es necesario. Y por supuesto, en el caso de que se tuviera que hacer siempre habría que tomar las precauciones necesarias para desinfectar el material y evitar el contacto entre poblaciones.

Asimismo es necesario tomar conciencia de la gravedad del problema de la importación y venta de animales exóticos, cuyo origen muchas veces se desconoce. Las autoridades deberían extremar los controles en las aduanas y todo el mundo debería pensarse muy seriamente que sentido tiene comprar uno de estos animales para mantenerlo sentenciado en un terrario. Todos sabemos que muchas veces su destino final será una muerte por falta de cuidados adecuados o ser soltados en el campo, en una errónea muestra de compasión,  cuando el antes feliz propietario se aburre de ellos.


Referencias
Martel A, Spitzen-van der Sluijsb A, Blooia M, Bert W, Ducatelle R, Fisher MC, Woeltjes A, Bosman W, Chiers K, Bossuyte F & Pasmans F (2013) Batrachochytrium salamandrivorans sp. nov. causes lethal chytridiomycosis in amphibians. PNAS 110 no. 38. 15325–15329, doi: 10.1073/pnas.1307356110.

Spitzen-van der Sluijsb A, Spikmans F,  Bosman W, de Zeeuw M, van der Meij T, Goverse E, Kik M, Pasmans F & Martel A (2013) Rapid enigmatic decline drives the fire salamander (Salamandra salamandra) to the edge of extinction in the Netherlands. Amphibia-Reptilia 34 (2013): 233-239.


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