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martes, 18 de noviembre de 2014

¿Es un despilfarro invertir en investigación?

Hace unos días publiqué en el blog una entrada sobre lo que para mi era uno de los mayores acontecimientos científicos de este año y seguramente de los últimos años. La agencia espacial europea (ESA) había logrado culminar con éxito una misión que había comenzado hace 10 años, se había conseguido por primera vez en la historia que un robot tomara tierra en un cometa. Aparte la dificultad técnica de toda la operación, el robot Philae, una vez en la superficie del 67P/Churyumov–Gerasimenko, recogerá una ingente cantidad de información que nos podrá proporcionar datos sobre el origen del sistema solar e incluso sobre el origen del agua en la Tierra, ya que hay hipótesis que apuntan a que pudo llegar en los cometas.



Pero como suele ocurrir en muchas ocasiones, al conocer el coste de esta misión, que se ha estimado en unos 1300 millones de euros, no han sido pocas las voces que han tachado este gasto de despilfarro absurdo, ya que según esas mismas voces, todo ese dinero se podría haber gastado en solucionar los muchos problemas que acucian a la humanidad en nuestro planeta. Esto ya las he escuchado muchas veces, no solo referido a la investigación espacial, sino a todo tipo de investigación, sobre todo de aquella que es considerada muchas veces como un lujo, como algo que no aporta nada más que "conocimiento". 

Siempre me han parecido absurdas este tipo de afirmaciones, en primer lugar porque al igual que si yo ayuno hoy, lo que hubiera comido no servirá para alimentar a otra persona, la inversión en investigación, del tipo que sea, nunca puede ser considerada un despilfarro. Nadie puede dudar de que gracias a la investigación hemos logrado vencer enfermedades que hace tan sólo unos años eran incurables, o se ha logrado descubrir materiales que han conseguido que nuestra vida sea más confortable. Pero aparte de esa investigación, que podemos considerar como aplicada, la investigación pura, sin más (ni menos) pretensiones que la ampliar nuestro conocimiento, es importante en sí misma, no sólo por el hecho de que no estar dirigida específicamente a resolver un problema concreto, no significa que en el futuro los descubrimientos obtenidos no sean aplicados a un evento o eventos específicos, sino porque el mero hecho de conocer como funcionan las cosas es importante. Negar la importancia del conocimiento científico sería lo mismo que negar la importancia del arte o de la literatura para nuestro desarrollo intelectual.

Pero centrándonos en el tema del despilfarro, quizás sea conveniente dar unas cifras y algunos ejemplos para saber de que hablamos. Actualmente, el presupuesto del estado dedicado a investigación civil es de 5563 millones de euros, que supone el 1,24% de nuestro PIB, frente al 2% de media de la Unión Europea



Pero por si la inversión en investigación no fuera escasa, en un contexto de crisis económica como el actual, los responsables de gestionar el dinero público han aplicado unos recortes sin precedentes en este campo, que no sólo han sido criticados duramente por las instituciones científicas y los colectivos de investigadores, sino que también lo han sido desde la Unión Europea. Estos recortes han conseguido que la ciencia española retroceda más de una década y que muchos proyectos punteros que se encontraban en marcha hayan tenido que suspenderse por falta de financiación. Parece evidente que para los señores que gestionan nuestros impuestos, la inversión en investigación evidentemente es un lujo que no nos podemos permitir, aunque se haya dicho miles de veces que es precisamente en un contexto de crisis cuando debería aumentar el gasto en investigación.

El ejemplo del cometa

Pero por si estos recortes en investigación ya fueran poco sangrantes, lo resultan aun más si tenemos en cuenta que los presupuestos destinados a infraestructuras para el año 2015 han aumentado un 8,8% respecto a este año, sin lugar a dudas porque para el año que viene hay elecciones y ya sabemos que vende más un kilómetro de AVE que un microscopio. 


¿Pero que tiene que ver todo esto con el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko? Pues aparentemente nada, sino fuera que ayer, mientras miraba aburrido un programa de televisión, me dio por hacer unos sencillos cálculos para comparar la inversión destinada a esa misión espacial con una de las inversiones más conocidas en las infraestructuras asturianas: el túnel de la variante de Pajares que comunicará la meseta con Asturias por AVE. 

Pues con esos sencillos cálculos nos daremos cuenta de que si la obra del túnel de la variante de Pajares lleva gastados 3500 millones de euros y mide 24,6 km y la operación Rosseta que aterrizó un robot en un cometa a 520 millones de km costó 1300 millones de euros, para recorrer el 0,00000047% de esa distancia en tren se va a gastar el triple que para volar hasta Júpiter en una nave espacial.

"Cosas veredes amigo Sancho que harán fablar a las piedras"

6 comentarios:

  1. Que cosas dices, financiar la investigación, pudiendo financiar corridas de toros, la Iglesia, sus viajes para visitar a las queridas...

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  2. Muy buena la reflexión. Un malentendido muy común es pensar en ciencia básica y aplicada como disciplinas separadas. La ciencia aplicada no es más que la aplicación de ciencia básica a problemas concretos. Así que, como explicas en la entrada, lo que hoy es investigación básica mañana es ciencia aplicada, y no podemos tener la segunda sin la primera.

    Pero es que, además de lo que aportan a la astrofísica básica, en la exploración espacial también se hace investigación básica en geología, biología y medicina; y la mayor parte de la inversión se emplea de hecho en ciencia aplicada e ingeniería. En los proyectos espaciales se desarrollan tecnologías para resolver problemas concretos muy complejos, que luego tienen múltiples aplicaciones. Cosas como los paneles solares, las cámaras digitales, los scanners CAT que ahora se usan en los hospitales, las luces LED, las ruedas radiales, los termómetros infrarrojos, materiales ignífugos o ligeros (¡esos cristales de gafa que no pesan nada y no se rayan!), los taladros o aspiradores sin cable… (por no mencionar el GPS, los satélites y sistemas de análisis meteorológico o la televisión por satélite); todas esas cosas se desarrollaron inicialmente para la exploración espacial; y hay miles de ejemplos de aplicaciones que usamos todos los días con el mismo origen.

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    1. Completamente de acuerdo, Luis, pero yo voy más allá, yo creo que también es necesario invertir en investigación pura aunque no tenga una aplicación ni presente ni futura más allá de aumentar nuestro conocimiento sobre las cosas.
      Igual que no se espera un beneficio directo (en este caso me refiero a un beneficio económico que es lo que se suele interpretar en estos casos) de un paisaje, o de un cuadro que pueden disfrutar miles de personas o de muchísimas cosas mas, yo creo que aprender por el mero hecho de aprender, ya merece la pena.

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  3. svgev, "miles de ejemplos de aplicaciones" sin las que el ser humano no podría vivir, verdad? Y que por cierto no se convierten en mercancía capitalista de primera que solo puede tener el que las puede pagar, verdad? Pues nada, habrá que celebrar lo democrática, libre e igualitaria que es la tecnología.

    La crítica a cierta "investigación" científica y a la tecnociencia como progreso indiscutible y único camino de la humanidad, hay que contextualizarla adecuadamente, de lo contrario no se puede alardear de neutralidad ni de elaborar sesudas reflexiones.

    Lo que se critica no es el gasto en sí, sino el gasto en cosas inútiles, del mismo modo que se critica el gasto efectuado en cosas que solo una minoría disfruta (el AVE). La crítica a la tecnociencia lo que cuestiona es la necesidad del desarrollismo actual no el precio que tiene.


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  4. Dr. ramsés:
    ""miles de ejemplos de aplicaciones" sin las que el ser humano no podría vivir, verdad?"
    Sí. Por ejemplo los seres humanos que necesitan un CAT scanner, terapia de radiación para el cáncer con haz menos invasivo, un bypass con materiales ligeros y resistentes, sólo tiene acceso a luz o agua vía energía solar...

    "Y que por cierto no se convierten en mercancía capitalista de primera que solo puede tener el que las puede pagar, verdad?" No. Si tienes sanidad pública, por ejemplo, tienes acceso a todas las cosas de arriba, independientemente de tu nivel de ingresos. Y creo que casi todos los ejemplos de elementos de consumo que daba en el anterior post son de cosas que son de hecho más económicas, requieren menos energía para producirlas y son más duraderas. Y todas ellas son tecnologías abiertas que no se explotaron como monopolios.

    Sobre la investigación científica como "único camino para la humanidad," yo creo que las decisiones y políticas sólo pueden tomarse de dos maneras: (1) a bulto; o (2) basándose en datos objetivos y el conocimiento de como funcionan las cosas en la realidad. La ciencia simplemente es medio del que disponemos para poder entender cómo funciona el universo y los procesos físicos y biológicos (incluidas cosas como la psicología social) que nos afectan. Así que, sí, creo que sin ciencia no hay ninguna posibilidad de progreso, ni material ni de ningún otro tipo. Porque la alternativa ya te digo que es hacer las cosas a bulto y a golpe de ocurrencia. Y como decía más arriba, sin ciencia básica no hay ciencia aplicada, así que el gasto en la primera no es "inútil."

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  5. Hablando de GPS, su uso está basado ni más ni menos que en la teoría General de la Relatividad .... casi nada. Quien critica la inversión de dinero en investigación se delata el mismo como persona, y como en este país hay muchos, además de los políticos que hacen los presupuestos, nos delatamos en su conjunto. Ya lo decía Unamuno ... que investigen ellos. Es así de triste David y esto ya no tiene solución. Un abrazo

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