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lunes, 20 de julio de 2015

Calma chicha y pardelas en migración

El pasado sábado me invitó mi amigo Ramón a salir en barco desde el puerto de Cuideiru. La mar apenas se movía, como en las dos últimas semanas, y solo una suave brisa nos acompañó durante el viaje. A solo un par de millas de tierra ya se veían algunas aves marinas en migración, varios paíños pasaban junto al barco y un goteo de pardelas baleares y cenicientas aparecían de vez en cuando por el este peinando la superficie del agua con la punta de sus alas.

Pardela cenicienta (Calonectris diomedea)

Cuando estábamos a siete millas de la costa, encontramos un pequeño grupo de gaviotas patiamarillas que descansaba en la superficie de la mar, flotando como corchos y dejándose llevar por la corriente. Entre ellas, varias pardelas descansaban también, ajenas a nosotros y seguramente con el estómago lleno solo se separaban de la proa del barco cuando pasábamos a su lado.

                 
Al observar más de cerca el grupo de gaviotas y pardelas cenicientas, entre ellas encontramos cuatro pardelas capirotadas (Puffinus gravis). Casi del mismo tamaño que las cenicientas, las pardelas capirotadas son una de las aves más viajeras del mundo. Todas ellas se dirigen ahora hacia el hemisferio sur, hacia el Archipiélago de Tristan da Cunha, donde se reproduce toda la población mundial de esta especie.

Pardela capirotada 

Después de unos minutos, todo el bando levantó el vuelo para posarse unos cientos de metros más lejos. Después del descanso seguirán su viaje con rumbo sur. Ya ha comenzado la migración de las aves marinas por el Cantábrico, un espectáculo increíble en la que se podrán ver cientos de miles de aves de multitud de especies pasando frente a nuestras costas, unas hacia los lugares de invernada y otras, como las pardelas capirotadas, hacia sus colonias de cría cerca de la Antártida.

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