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lunes, 24 de marzo de 2014

Las nutrias son un lujo para Gijón y no un problema


Hace no demasiado tiempo, los ríos de Asturias estaban tan contaminados que la vida en ellos se había hecho prácticamente imposible. Pocas aves, peces o mamíferos eran capaces de sobrevivir en unos cauces enfermos por la multitud de residuos urbanos e industriales que se vertían en ellos. Entre estas especies estaba la nutria, que llegó a desaparecer de gran parte de nuestra geografía, motivó por el cual fue incluida en el catálogo asturiano de especies amenazadas en la categoría “de interés especial”. Este declive no solo tuvo lugar en Asturias, sino también en el resto de Europa, y conscientes de la preocupante situación a la que había llegado durante el S. XX, se le dio el máximo nivel de protección, incluyéndola en la Directiva Hábitats 92/43/CEE como especie de interés comunitario que requería una protección estricta y en el Convenio de Berna como especie estrictamente protegida.

Con el paso de los años, y aunque muchos de los problemas que afectan a nuestros cauces fluviales aún siguen estando presentes, resulta indudable que la calidad de las aguas ha mejorado. Con el cierre de los lavaderos de carbón y la instalación de filtros y depuradoras, muchas de las especies que había abandonado nuestros ríos regresaron a ellos después de décadas de ausencia. La nutria no fue una excepción, y fue recolonizando poco a poco gran parte de sus antiguos territorios, llegando incluso a la zona central donde ya poca gente se acordaba de ellas.

En el año 2012 se empezó a sospechar de la presencia de estos mustélidos en los estanques del Parque de Isabel la Católica, en pleno centro de Gijón. La aparición de rastros y excrementos parecía dejar claro que las nutrias habían regresado por la puerta grande. Siguiendo el curso del río Piles, entraron por el canal del antiguo molino y llegaron a los estanques del parque, que no son sino los restos de una antigua marisma que ocupaba todo el barrio gijonés de La Arena, y donde con total seguridad habrían vivido sus antepasados muchos años atrás. Allí se encontraron con gran cantidad de alimento en forma de carpas, anguilas y gambusias, además de cangrejos americanos.

Durante los primeros meses apenas se dejaron ver, entraban por la noche y abandonaban el parque al despuntar el alba, pero poco a poco se fueron haciendo más confiadas y sus estancias en el parque se prolongaron hasta que finalmente decidieron quedarse. Encontraron refugio en las islas y empezaron a dejarse ver a plena luz del día, al principio solo de vez en cuando y poco a poco durante largos periodos de tiempo. Esta especie desarrolla la mayor parte de su actividad por la noche, una estrategia común entre muchos animales para evitar a sus enemigos, y entre ellos al hombre, que durante años la ha perseguido y dado muerte, tanto para conseguir su piel como para vénganse de ella por haber cometido la osadía de alimentarse de los peces que muchos pescadores consideraban, y aún siguen considerando, una más de sus propiedades. La tranquilidad que encontraron aquí hizo que perdieran el miedo y que cambiaran sus costumbres. 


Pronto se corrió la voz de que había nutrias en el parque y muchas personas se acercaron a visitar a las nuevas inquilinas del mismo. Yo fui una de esas personas y aún recuerdo la sorpresa del primer día, cuando después de una hora de espera apareció una pareja y se puso a nadar y a jugar a escasos metros de mí. También las vi pescar grandes anguilas y comérselas delante de la gente sin ningún temor. En muy pocos parques urbanos del mundo se podía disfrutar de un espectáculo parecido, que nada tiene que ver con el ofrecido por dos de sus congéneres, que cautivos en una urna de cristal se comportan de manera esquizoide en el cercano acuario de la ciudad.

Pero no todo iba a ser una historia color de rosa. Coincidiendo con la llegada de las nutrias empezaron a aparecer los cadáveres de algunos patos domésticos, que alicortados para evitar que se escaparan, resultaban presas fáciles para cualquier animal con un poco de hambre. Aunque la dieta de estos mustélidos se compone básicamente de peces, también pueden comer anfibios, reptiles, mamíferos y aves en menor medida y siempre de forma ocasional. El culpable ya había sido acusado, sin ningún juicio ni posibilidad de defensa.

No tardaron en empezar a oírse las primeras quejas, primero por parte de los responsables del parque y luego por algunos de sus visitantes, que afirmaban que estaban provocando una carnicería sin precedentes y que acabarían esquilmando la fauna alada (o mejor, alicortada) del lugar. Y en una escalada de acusaciones, a los responsables del parque y visitantes se unieron algunos ornitólogos, que afirmaban que eran las responsables del descenso de aves salvajes invernantes, y sugerían que por el bien de los patos y “de las propias nutrias”, se las capturara y se las llevara a otro lugar más seguro y más lejano para evitar que murieran atropelladas en alguna de las calles aledañas. Lo cierto es que ninguna anátida salvaje ha aparecido depredada y nutrias atropelladas aparecen en numerosas ocasiones y en muchos lugares sin que se haga nada para remediarlo, por lo que estas afirmaciones resultan bastante desafortunadas.

Ante estas acusaciones quizás sea necesario recordar que tal como confirman los censos que realiza anualmente la Coordinadora Ornitolóxica d’Asturies, la caída en el número de patos invernantes en los estanques del parque es muy anterior a la presencia de nutrias en los mismos. Si en el año 2000 se llegaron a censar 348 porrones comunes y 166 porrones moñudos en este lugar, en el año 2012, cuando se empezó a sospechar de la presencia de nutrias, su número ya se había reducido a 77 y 90 aves respectivamente. Los patos habían cambiado de lugar de invernada, probablemente hacia el cercano embalse de San Andrés de los Tacones, donde quizás encontraron mejores condiciones y donde actualmente se concentran la mayoría de porrones invernantes de Asturias y donde, curiosamente, hay varios ejemplares residentes de nutria, al igual que ocurre en otras masas de agua en las que tanto anátidas invernantes como residentes comparten el espacio con ellas. Una vez más, los datos, como el algodón, no engañan.  

Y al olor de la carroña de los patos muertos acudieron rápidamente nuestros representantes políticos. Los mismos que con sus actos y decisiones nos confirman a diario su escaso interés por la conservación de la naturaleza y que apoyan por consenso las matanzas de lobos y de cormoranes grandes, ahora se encuentran preocupadísimos por la muerte de unos patos domésticos y utilizan a las nutrias como una nueva arma arrojadiza contra sus adversarios, lo que nos faltaba por oír. Todo sirve para hacer política y para intentar ganar unos cuantos votos, aunque la mayoría de los que se escandalizan por la presunta carnicería no sepan distinguir una nutria de una comadreja ni un cisne de un ánsar común.

¿Pero qué pasa con las supuestas víctimas? Tal como he comentado anteriormente, las nutrias, aunque eminentemente piscívoras, pueden comer aves puntualmente y seguramente alguno de estos patos domésticos, una vez eliminada su capacidad para el vuelo, haya sido una de sus presas. Pero no debemos olvidar que otros depredadores, como zorros, ginetas, tejones, halcones peregrinos, gavilanes o ratas, han sido observados tanto en el parque como en sus proximidades, sin olvidar la gran cantidad de perros sueltos y gatos asilvestrados que hay en la zona, por lo que la lista de posibles “sospechosos” se amplía considerablemente. Por otra parte, debemos tener en cuenta que estas aves forman parte de una colección y que a todos los efectos tienen la catalogación de animales de granja, lo que no ocurre con las nutrias, de procedencia salvaje y que como indicaba al principio están estrictamente protegidas en Asturias y cuentan con un Plan de Manejo aprobado en el año 1993 (Decreto 73/1993, de 29 de julio) que garantiza su protección.


La desconexión de los ciudadanos con la naturaleza que les rodea es cada vez mayor y no sabemos, o no queremos aceptar, que los procesos naturales incluyen a depredadores y a presas, y tratar a unos como buenos y a otros como malos es una afirmación pueril y muy alejada de la realidad. Todas las especies forman parte del mismo puzle y su presencia en este parque urbano, lejos de ser problema debería ser un motivo de orgullo para todos. Es un auténtico lujo para una ciudad como Gijón poder contar con unos vecinos como estos en su espacio verde más emblemático, ya que aparte de confirmar la recuperación del medio fluvial del concejo, se trata de una oportunidad única para poder observar a unos animales muy esquivos y difíciles de ver en condiciones normales. Si uno de los objetivos operacionales del Plan de Manejo de la especie es “incrementar el conocimiento y la sensibilidad de la sociedad asturiana hacia la problemática de la nutria y la necesidad de su conservación y la de su hábitat”, no se me ocurre una manera mejor de hacerlo que dejar a las nutrias en paz en el lugar que ellas mismas han elegido para vivir.

Este artículo que os adelanto en el blog ha sido publicado en el diario La Nueva España en la sección de Opinión.

PD: hace unos días se inició una campaña de recogidas para que el Ayuntamiento de Xixón evite las molestias a las nutrias y para que mantega a las aves exóticas de forma adecuada. Aunque como ya he comentado, cualquier tipo de molestias sobre la especie seria motivo de sanción, si queréis podéis firmar en este enlace.

jueves, 3 de octubre de 2013

¿Cuantas nutrias hay en el Parque de Xixón?


Como os comentaba en la entrada anterior, ya no es un secreto que las nutrias se han instalado definitivamente en los estanques del Parque de Isabel la Católica, en Xixón. También os comentaba que no se tenía muy claro el número de ellas que se podían ver, ya me mientras algunos decían que había una pareja, otras personas llegaron a hablar de hasta 5 ejemplares distintos.


Ayer coincidimos en el parque varios amigos y después de casi una hora esperando a que apareciera alguna de ellas, finalmente una de ellas no nos defraudó y salió a vernos. Al contrario que la pareja que había observado unos días antes, esta se encontraba en el estanque más pequeño y a simple vista se apreciaba que era mucho más pequeña que las otras. Asimismo su comportamiento era más esquivo y después de cada sesión de buceo, aprovechaba para salir a respirar cuando se encontraba al abrigo de un arbusto o de la vegetación de la isla.


Después de varios minutos buceando y escarbando en el fondo, al final encontró lo que buscaba. Había conseguido capturar una anguila, que son muy abundantes tanto en este estanque como en el más grande y se dirigió a la isla para comérsela.



Teniendo en cuenta tanto el tamaño como el comportamiento de este individuo, casi se podría asegurar que se trata de otro ejemplar diferente de los dos anteriores y no se podría descartar que fuera uno de los cachorros crecidos de la pareja, así que seguramente hay un mínimo de tres ejemplares.

Otra cosa que quisiera comentar es que independientemente de que se trate de unos animales que se han acostumbrado a la presencia humana, siguen siendo animales salvajes, que tienen sus horas de actividad y sus horas de descanso. No se trata animales domésticos que aparecen cuando nosotros queremos y hacen piruetas a nuestro antojo. Si queremos verlas hay que tener esto en cuenta, y también que es probable que no las veamos nada más llegar, o que incluso no las veamos en todo el día. Como siempre, se necesita una buena dosis de paciencia y una no menos buena dosis de suerte.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

lunes, 30 de septiembre de 2013

Nutrias en Xixón: polémica y ética periodística


Las nutrias (Lutra lutra) son unos de los habitantes más conocidos de nuestros ríos, pero a pesar de ese conocimiento no es una especie muy fácil de ver, y la mayoría de los encuentros suelen ser fugaces apariciones en las que el animal acaba zambulléndose en el río para desaparecer.

Las nutrias tienen hábitos crepusculares o nocturnos, aunque pueden verse a plena luz del día si gozan de la suficiente tranquilidad. Este tipo de comportamiento resulta lógico teniendo en cuenta que el ser humano ha sido durante siglos su mayor enemigo, ya que ha sido acusada de mermar las poblaciones de salmónidos en los ríos y ha sido perseguida por ello. Aun hoy, varios colectivos de pescadores han solicitado a la Administración que realice controles de depredadores, en los que ya no sólo exigen la aniquilación de los cormoranes grandes, ahora también piden el control de las garzas y de las nutrias.

La contaminación y alteración de los cauces fluviales unida a la persecución secular de esta especie habían llevado a la nutria a una situación crítica, pero en los últimos años, la mejora de la calidad del agua en muchos cauces ha servido para que la especie se recuperara y regresara a los ríos de los que nunca debería haber desaparecido.

Uno de los concejos del centro de Asturies en los que la nutria no estaba presente desde hacía décadas era el de Xixón, pero en los últimos años varios indicios apuntaban a que las nutrias habían regresado. De su presencia en el Parque de Isabel la Católica ya se sospechaba desde hace unos años, ya que al amanecer aparecían los rastros de su presencia. Según parece, uno o dos animales entraban por las noches al estanque por el arroyo del molino y lo abandonaban al amanecer. Esta presencia se fue haciendo cada vez más frecuente y en los últimos meses todo parece indicar que se han afincado definitivamente en la zona que ya han reclamado como su territorio. Su comportamiento ha cambiado y ahora, en vez de mostrarse tímidas y asustadizas, nadan y juegan en el agua a plena luz del día, sin importarles la presencia de la gente.

Hace unos días pude ser testigo de cómo la pareja de nutrias pescaba anguilas y jugaba en las aguas de los estanques a las tres de la tarde, como podéis comprobar en el siguiente vídeo



Poder disfrutar de esta especie en pleno centro de una ciudad comportándose naturalmente, es una oportunidad única, que dista mucho del triste espectáculo de unos animales cautivos dando vueltas repetitivamente en una urna de cristal.

Pero a pesar de la doble alegría de confirmar la recuperación de la nutria al concejo de Xixón y de poder observarlas a plena luz del día, ya han surgido las primeras quejas, ya que se las acusa de haber matado a varias decenas de patos alicortados de la colección del parque. La dieta básica de las nutrias son los peces, que son muy abundantes en los estanques, ya que grandes anguilas, carpas, kois, carpines y gambusias son habitantes habituales y numerosos en ellos. Pero es cierto que las aves también pueden entrar a formar parte de su dieta y si se trata de animales a los que se les ha eliminado la capacidad de volar no sería raro que fueran atacados y devorados.

Se ha sugerido la posibilidad de que esta pareja de nutrias (algunos hablan de hasta cinco ejemplares) sea capturada y trasladada a otro lugar, ya que por una parte se comentan los daños a la aves, tanto las domésticas como las salvajes y por otro se dice que se haría por su bien, ya que se evitaría el riesgo de que fueran atropelladas al estar en un ambiente urbano.

Mi opinión personal es que a día de hoy un traslado de estos ejemplares no tendría justificación. En cuanto al posible impacto sobre la avifauna salvaje, no deberíamos olvidar que en varios humedales asturianos de interés ornitológico, como la Furta o el Embalse de San Andrés, ya hay nutrias y tanto la invernada como la reproducción de aves acuáticas sigue siendo muy importante. En cuanto al tema de los atropellos, hay que recordar que éste sigue siendo una de las principales causas de mortalidad de esta especie en Asturies, una provincia que se encuentra completamente cubierta de asfalto en prácticamente toda su geografía. Y estos atropellos nunca han sido un motivo para que se lleve a cabo ninguna traslocación. Por último, hay que recordar que la nutria se encuentra catalogada como especie de interés especial en el CREA, ya que hasta hace unos pocos años había desaparecido de toda la zona central y era escasa en el oriente de Asturies y que cualquier actuación sobre ella debería estar muy justificada.

Yo sigo pensando que la presencia de nutrias en los estanques del Parque de Isabel la Católica es un motivo de alegría y una forma inmejorable de dar a conocer esta especie a la población. Hay que recordar que en estos estanques, además de anátidas domésticas hay una importante población de aves salvajes que invernan o se reproducen en sus aguas: martines pescadores, fochas, gallinetas, garcetas, garcillas, porrones moñudos y comunes, patos cucharas, etc. y la presencia de nutrias no hace más que aumentar el interés de este espacio.

Artículo aparecido el sábado 28 de septiembre en el diario El Comercio

Por último, quisiera dedicar unas líneas a un hecho relacionado con esta pareja de nutrias que me ha molestado especialmente. El pasado sábado, el diario El Comercio publicó en su edición digital una noticia sobre el tema en la que adjuntaban un vídeo que había sido grabado por mi unos días antes y que yo había colgado en la red. Aunque citaban mi nombre como autor del vídeo, lo cierto es que en ningún momento se pusieron en contacto conmigo ni me pidieron permiso, y por si fuera poco citaron en el texto de la noticia algunas frases que yo había escrito como información del vídeo como si me las hubieran preguntado a mi en persona. Por otra parte, en la noticia no enlazaron el vídeo a mi página personal, sino que lo descargaron de esa página y lo subieron a su servidor como si fuera de su propia cosecha. Y para rizar el rizo aderezaron la noticia y el vídeo con anuncios comerciales y de cuyos ingresos yo no veré ni un euro.


Anuncio comercial insertado al inicio del vídeo 

La utilización del material fotográfico y audiovisual privado por parte de la prensa es algo que últimamente está a la orden del día. Aparte de la falta de ética y educación que implica usar un material ajeno sin permiso, puede que sencillamente les resulta más sencillo y barato aprovecharse del trabajo de los demás que contratar a una persona para hacerlo. Pero aparte de esa falta de ética, la utilización económica de esos recursos mediante la inserción de anuncios comerciales que les producirán beneficios a coste cero, es algo indignante y que si no es directamente ilegal, bordea la legalidad.

NOTA: después de hablar con los responsables del periódico, el vídeo del artículo ha sido sustituido por un link directo a la página de VIMEO y se ha hecho referencia a los comentarios realizados en este post. Asimismo, ha sido eliminado el anuncio comercial que estaba insertado. 
Para evitar posibles problemas como el que ha ocurrido en este caso, os aconsejaría que no colguéis vídeos en YouTube y uséis otras plataformas "más serias" que permiten un mayor control de la privacidad, como VIMEO.

Los enlaces a las noticias han sido eliminados debido a la aplicación de la "tasa google"