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jueves, 21 de agosto de 2014

Venenos de uso legal y sus peligros para la fauna

El hombre ha usado los venenos desde hace décadas para eliminar aquellas especies que consideraba molestas o dañinas. Aunque es frecuente escuchar que su uso es algo del pasado, lo cierto es que el veneno nunca ha desaparecido del campo, aunque se trata de una práctica prohibida que acarrea importantes sanciones económicas e incluso prisión para aquellos que lo utilicen con fines delictivos.


A pesar de estas prohibiciones y del enorme daño que ocasionan a la fauna e incluso a los seres humanos, los venenos se pueden adquirir en cualquier tienda sin ningún tipo de permiso. Cualquier persona, incluso menor de edad, puede comprar raticidas, helicidas, topicidas, herbicidas o insecticidas sin problemas y además a un precio muy asequible.

También resulta curioso que la mayoría de la gente asocia el uso de venenos al furtivismo, a los cotos de caza o a la actividad ganadera, que con el fin de eliminar a los potenciales depredadores es empleado más frecuentemente de lo que imaginamos, pero lo cierto es que además de esas prácticas, los venenos son usados cotidianamente por particulares, sobre todo en el control de plagas de jardines y huertos sin que sean conscientes (o si lo son no les importa) del enorme daño que causan a otras especies.


En la foto anterior se puede ver a dos mirlos y un zorzal común que aparecieron envenenados en un jardín de Ruiloba (Cantabria) hace una semana. Poco antes de aparecer, según me comentó mi amigo Vicente Rozas, el dueño de la finca había sembrado el jardín con veneno para caracoles y babosas para evitar que se comieran sus plantas ornamentales.

El principio activo de este tipo de venenos es el metaldehído. Los caracoles y babosas, al entrar en contacto con este compuesto empiezan a segregar baba y acaban muriendo por deshidratación. El problema es que tanto el veneno, que normalmente se presenta en pequeñas cápsulas de color azul, como los caracoles envenenados, son consumidos activamente por aves como los túrdidos, o mamíferos como los erizos e incluso por animales domésticos como perros o gatos. Una vez ingerido, el veneno actúa sobre el sistema nervioso central causando violentas convulsiones que en la mayoría de los casos acaban con la muerte agónica del animal. 

El número de estas víctimas colaterales del uso legal de este tipo de venenos no ha sido cuantificado, pero se supone que miles de animales salvajes mueren todos los años por esta causa. Pero para que nos demos cuenta de su peligro, la dosis letal de metaldehido por vía oral es de 2 gramos en niños y 4 gramos en adultos.

A la vista de estos datos, resulta aún más incomprensible que estos productos se puedan vender libremente sin ningún control. Pero independientemente de esto, deberíamos ser nosotros mismos los que tomemos conciencia de sus peligros y optemos por otros métodos alternativos, y nos planteemos si merece la pena usarlos para comer unos tomates más o tener una planta de jardín más bonita. Quizás si redujéramos la obsesión por mantener el césped como un campo de golf, las babosas y caracoles tendrían suficiente hierba para comer y su impacto sobre las huertas y las plantas ornamentales sería mucho menor.

sábado, 6 de abril de 2013

El veneno nunca se fue de Asturies


Las últimas noticias aparecidas en la prensa confirman lo que todos sospechábamos desde hace tiempo. El uso de veneno en el campo está muy lejos de ser una cosa del pasado, todo lo contrario. Lo cierto es que el uso de venenos para matar aquellas especies que resultan molestas o son consideradas dañinas, es una práctica que nunca se dejo de usar en nuestro país y que incluso ha repuntado en los últimos años. La facilidad para comprarlo en muchas tiendas, al ser muchos de ellos productos de uso insecticida o raticida, y su precio asequible hace que en el medio rural se siga empleando rutinariamente.

Hoy aparece un artículo en la prensa regional asturiana en el que se exponen los resultados de un estudio realizado en los Picos de Europa en el que se confirma la muerte por envenenamiento de 22 animales entre 1996 y 2010 en el interior del Parque Nacional y de 240 más en el entorno del mismo. Las cifras son alarmantes, pero aun lo serían mucho más si realmente conociéramos las cifras reales, ya que gran parte de los cadáveres no son detectados o como confirman algunos estudios previos realizados por la WWF, no salen a la luz y son ocultados. De hecho, según el informe realizado por esta asociación medioambiental, la situación de la lucha contra el veneno en Asturies es considerada como "muy insatisfactoria", destacando la falta de una estrategia efectiva para erradicar este problema y sobre todo la ausencia casi absoluta de sentencias ejemplarizantes.

Ayer nos despertábamos con la noticia de una nueva víctima, esta vez un alimoche recién llegado de África moría en el concejo de Onís tras presentar evidentes síntomas de envenenamiento. Las aves necrófagas, como buitres y alimoches, al alimentarse de carroña son unas de las principales víctimas de estas prácticas tercermundistas, pero pocas especies de depredadores se pueden sentir seguras ante esta amenaza. Águilas reales, zorros, lobos, osos y cualquier especie acuciada por el hambre, sobre todo durante un invierno y un comienzo de primavera especialmente duro, puede comer los cebos envenenados.

Es sabido que la práctica totalidad de los casos, los venenos son colocados en el campo por ganaderos o cazadores con la intención de eliminar a los depredadores. ¿Hasta cuando tendremos que esperar para que Asturies deje de estar en la lista negra de comunidades que no luchan contra el veneno? Hacen falta sanciones ejemplarizantes, multas económicas y retirada de permisos ganaderos y de caza a todos aquellos  que envenenen el monte. Hace falta más vigilancia y más transparencia para que todos sepamos las cifras reales de envenenamiento y para que se puedan evitar y sobre todo hace falta educación.

viernes, 27 de abril de 2012

Envenenadores en Asturies


Según un informe realizado por WWF el año pasado, la situación de la lucha contra el veneno en Asturies es "muy insatisfactoria", siendo los factores más negativos la ausencia de un plan específico de lucha contra el veneno, y sobre todo la ausencia de resoluciones ejemplarizantes, o sea, la ausencia casi absoluta de sanciones a los envenadores, que como comentaba al principio, siguen emponzoñando el monte a discreción matando buitres, alimoches, águilas reales, lobos, zorros y todo lo que se encuentre con sus cebos. Ni siquiera el Parque Nacional de Picos de Europa está libre de esta lacra, apareciendo varios buitres muertos en la colonia de Oceño hace unos pocos años.

La última víctima del veneno ha sido un águila real (Aquila chrysaetos), una especie estrictamente protegida, como el resto de aves rapaces, que apareció en muy mal estado el pasado martes en la zona de Llanes con claros síntomas de envenenamiento. Los análisis confirmaron la presencia de veneno anticolinergico, un veneno usado por algunos ganaderos para matar lobos y otros depredadores. Afortunadamente el animal pudo ser tratado a tiempo y consiguió salvar su vida y será liberada hoy mismo.

Lo cierto es que los casos de envenamiento siguen siendo habituales en Asturies, y más aun en la zona oriental, donde curiosamente se está llevando a cabo un plan de reintroducción del Quebrantahuesos, un ave que se extinguió como nidificante en Asturies precisamente por el veneno. Este proyecto ha sido criticado por varios informes de expertos, y por numerosas organizaciones conservacionistas porque no tiene sentido soltar aves si no se ha solucionado el problema que las había llevado a la extinción. Curiosamente, el Principado de Asturies sigue apoyando el proyecto, a pesar de los informes en contra y quizas por eso no sea todo lo trasparente que se le debe exigir a una administración pública la hora de dar a conocer los casos confirmados de envenenamiento, que curiosamente siempre suelen salir a la luz cuando algún particular los denuncia.

Pero no solo los envenenadores campan a sus anchas, justo hoy que se procederá a liberar el águila real envenenada, aparecía en el periódico una noticia en la que se informaba que en el mismo concejo donde se produjo ese envenenamiento aparecía un halcón peregrino tiroteado, tenía el ala muy dañada y muy probablemente nunca volverá a volar.

No hace falta decir que ni el escopetero ni el envenenador han sido identificados.

martes, 28 de septiembre de 2010

¿Donde están los quebrantahuesos liberados en los Picos de Europa?

El  8 de julio de este año, hace casi dos meses y medio, se liberaron los dos primeros quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en los Picos de Europa como parte de un proyecto de reintroducción dirigido por la FCQ. Desde entonces, y a pesar de que los dos ejemplares han sido provistos de marcas de colores de identificación a distancia y equipados con emisores GPRS que permiten conocer su posición exacta a cualquier hora del día, no hemos vuelto a saber nada de ellos. De la euforia de los políticos y los responsables del proyecto durante los meses previos a la suelta, se ha pasado a un mutismo absoluto, ni siquiera en la página web del proyecto aparece noticia alguna.

Este silencio es sospechoso, sobre todo tratándose de un proyecto apoyado desde el principio por la administración asturiana, y que incluso el presidente del Principado había tildado de "sueño hecho realidad". Todos conocemos cómo les gusta a los políticos sacar rédito electoral de cualquier cosa que hagan, y por eso me extraña que no haya aparecido ninguno de estos señores cargado de papelotes, fotos y gráficos a ilustrarnos sobre las andanzas de Leoncia y Deva, que así es como llamaron a las dos hembras liberadas. Es probable que ese sueño se haya convertido en pesadilla, y que los dos quebrantahuesos hayan muerto envenenados, como ya ha sucedido con una gran cantidad de aves y mamíferos en nuestra región.

El veneno ha vuelto a aparecer con fuerza en Asturies, y en los Picos de Europa, el lugar donde se pretende que se establezca una población viable de esta especie, ha causado y sigue causando la muerte de numerosos buitres y otras aves carroñeras. Precisamente el veneno había sido el causante de la extinción del quebrantahuesos en los Picos a mediados del siglo XX, y la actual presencia del mismo en esas montañas había sido uno de los argumentos en contra de la reintroducción. Parece evidente que antes de soltar nuevas aves se deberían eliminar los problemas que habían llevado a la especie a su desaparición.

En el caso de que realmente las dos aves soltadas hubieran muerto, sería necesario dar a conocer esos datos. Todos sabemos que la supervivencia durante el primer año de vida de todas las rapaces es muy baja, y en el caso de aves liberadas procedentes de cría en cautividad, es mucho menor. Ese es un riesgo conocido y que todos los proyectos de este tipo ya tienen en cuenta. Es imprescindible liberar varias decenas de animales durante muchos años antes de que se produzcan las primeras reproducciones en libertad. Lo que no se puede permitir es el oscurantismo y la falta de información, si las aves se han muerto es necesario que se sepa y que se sepan todos los detalles, y si aun siguen vivas no estaría mal que se dijera también.

Si las aves hubieran muerto y los responsables del proyecto lo supieran y hubieran ocultado esa información, sería la puntilla para un proyecto que fue muy criticado desde el principio, no solo por numerosas asociaciones conservacionistas, sino tambien por un comité de expertos pertenecientes al CSIC y a varias universidades españolas. Curiosamente, la Sociedad Española de Ornitologia, que había encargado ese último informe y que recomendaba la corrección del proyecto antes de ponerlo en marcha, justo antes de la suelta dio marcha atrás y ahora lo apoya e incluso el propio director de esta asociacion se muestra muy alegre con la suelta.

Mientras todo esto ocurre, hace un par de meses, coincidiendo con la suelta de Leoncia y Deva, moría en Lleida el quinto quebrantahuesos en lo que va de año, lo habían bautizado como Rover y su muerte no se hizo pública. Quizás en este caso tampoco convenía que se supiera que en la población de la que se están extrayendo los pollos con que se están repoblando los Picos, las cosas tampoco son de color de rosa, y que por culpa del veneno, los tendidos eléctricos y otras muchas causas, casi siempre ligadas al hombre, la población pirenaica sigue en peligro.

viernes, 3 de abril de 2009

El pollo del buitre


En el nido situado en un cortado calizo del valle del Trubia, cerca de Proaza, hace unos días que ha nacido el pequeño pollo de Buitre leonado (Gyps fulvus). A principios de año se produjo la puesta de un sólo huevo que fue incubado durante 55 días por sus padres, en medio de fuertes temporales de frío y nieve. Aun tendrán que pasar varios meses hasta que tenga el suficiente tamaño para valerse por si mismo. Durante este tiempo será alimentado con carroña semidigerida que sus padres regurgitaran en el nido.


La población de Buitres leonados parece estar recuperándose después de unos años de descenso. La prohibición de dejar el ganado muerto en el monte como consecuencia de la enfermedad de las vacas locas, y sobre todo el repunte del veneno en nuestros montes, que ha acabado con la vida de gran cantidad de animales salvajes, han sido muy perjudiciales.

Durante los primeros meses de vida los pollos son especialmente sensibles, y pequeñas cantidades de veneno que los adultos serían capaces de resistir, pueden acabar con su vida, como ocurrió hace unos pocos años, en la zona del Trubia donde murieron la mayoría de los pollos en los nidos.


Esperemos que la Administración Regional deje de mirar hacia otro lado con este tema y tome las medidas oportunas para sancionar como se merecen estos delincuentes, que siembran el monte de veneno sin importarles quién se lo comerá.

Desgraciadamente es muy sencillo comprar raticidas y venenos en cualquier tienda sin ningún tipo de permiso. La solución debe pasar por controlar la venta de esos productos y por la aplicación de sanciones ejemplares para aquellos que se siguen pensando que el monte es su cortijo, sin importarles en absoluto la vida de los animales y plantas que habitan en el. También debería cesar el oscurantismo de la Administración hacia el tema del veneno, que sistemáticamente se dedica a ocultar estos casos que si no fuera por los investigadores y los grupos conservacionistas que han dado la voz de alarma, seguirían pasando desapercibidos.