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miércoles, 18 de noviembre de 2015

El farragoso mundo de las subespecies: las salamandras cantábricas

Lsa especies son normalmente reconocidas como la unidad fundamental de la taxonomía y se han definido clásicamente como un grupo de individuos que se reproducen o pueden reproducirse entre sí y que dan lugar a descendencia fértil. Siendo un poco más precisos, una especie se podría definir como un conjunto de organismos que tienen un importante número de caracteres en común, que forman poblaciones que se pueden reproducir entre ellas y que están aisladas reproductivamente del resto, o sea, que en condiciones naturales no se reproducen con otros individuos de otras especies diferentes.


Si el concepto de especie parece bastante claro, el concepto se subespecie no lo es tanto, y de hecho en muchas ocasiones la división de una especie en distintas subespecies tiene un importante componente arbitrario, por lo que algunos críticos han afirmado que no debería emplearse con fines taxonómicos. Tradicionalmente se han definido las subespecies como grupos de individuos que tienen unos rasgos morfológicos o unas variaciones de color diferentes a los demás grupos de la misma especie. Una definición que se ha usado frecuentemente es la de Mayr (1963) que la define como "una agregación de individuos de unas determinadas poblaciones locales que difieren taxonómicamente de otras subdivisiones de la especies". 

Es evidente que esta definición no es demasiado precisa por lo que algunos investigadores han propuesto la regla del 75%, según la cual sólo se puede reconocer una subespecie como tal si al menos el 75% de la variación para un determinado carácter de los individuos de una población difiere del 99% de la variación de los individuos de otra población adyacente (Patten & Unitt, 2002). Una de las presunciones que asume la definición de subespecie es que el flujo génico entre las distintas subespecies no es lo suficientemente grande para homogenizarlas.

A pesar de todas estás críticas, algunos estudios recientes en los que se han usado varios caracteres (morfológicos, genéticos y comportamentales) han confirmado que muchas subespecies son entidades evolutivamente diferenciables. Por lo tanto, aunque la definición de subespecie pueden haber sido aplicada de una forma no demasiado estricta por muchos taxónomos, esto no invalida el concepto de subespecie como una entidad biológicamente significativa. Por lo tanto sería necesario un mayor esfuerzo para clarificar el concepto de subespecie que descartara el componente arbitrario que actualmente tiene y que pudiera servir, por ejemplo, para identificar aquellas "entidades" que necesitan una protección especial debido a su singularidad. 

El caso de las Salamandras cantábricas

La Salamandra común (Salamandra salamandra) es una especie de anfibio urodelo de distribución exclusivamente europea. En la Península ibérica se localiza en el norte, este y centro y se han descrito 10 subespecies, que se diferencian entre sí por rasgos morfológicos como la forma de la cabeza, el tamaño o por el diseño de su coloración. 

Salamandra salamandra bernardezi, Novellana (Asturias)

En la cordillera cantábrica, Euskadi y Pirineos se encuentran poblaciones con individuos de pequeño tamaño y un diseño de rayas negras sobre un fondo amarillo (aunque el diseño es muy variable), al contrario que el resto de poblaciones ibéricas en las que el diseño suele ser negro con manchas amarillas. En esta zona, las dos subespecies que se habían descrito eran la S.s. bernardezi, que aparece en el nordeste de Galicia, Asturias y oeste de Cantabria y la S.s. fastuosa, que es de mayor tamaño que bernardezi y se encuentra en Euskadi, Navarra y Pirineos occidentales. 


Hace unos años se describió una nueva subespecie de Salamandra común en Asturias, que recibió el nombre de S.s. alfredschmidti (Köhler & Steinfartz, 2006) que se localizaba en unos pocos valles de la zona centro-oriental de Asturias. Los ejemplares descritos tenían un tamaño más pequeño que las bernardezi y una coloración variable, desde amarillo hasta pardo, y aunque en algunos casos aparecía una línea negra o más oscura en el dorso, no aparecían líneas oscuras en los costados.


En los últimos años, hemos localizado varias poblaciones que tenían estas características, y en muchos de ellos vimos también ejemplares con el aspecto típico de bernardezi, en ocasiones juntos en un mismo refugio, pero a pesar de que seguramente se produjeran cruzamientos entre ellas, este patrón de coloración tan distintivo no se ha perdido y la mayoría de los ejemplares que encontramos en varias localidades tenían ese aspecto.

No hay duda de que estas salamandras tienen un aspecto muy diferente al que estamos acostumbrados en las bernardezi, pero lo que no está tan claro es que se trate de una subespecie diferente. Algunos investigadores aseguran que se trata solo de una variación de color y que las diferencias genéticas entre ambos grupos no son los suficientemente grandes para ser consideradas como subespecies distintas.


Se trate o no de una nueva subespecie de salamandra, a partir de la publicación del artículo de Köhler y Steinfartz, se ha confirmado la existencia de un mercado ilegal de estos animales con destino a los terrarios. En Alemania y en otros países como Japón, hay una gran afición a la cría en cautividad de salamandras y en particular de esta especie y hay numerosos enlaces a páginas webs en las que se compran y venden estos animales y se dan consejos de cómo mantenerlos y reproducirlos en cautividad.

Además de los problemas, ya descritos en numerosas ocasiones, relacionados con los escapes y sueltas de animales exóticos, la recolección de ejemplares de esta población, así como de otras poblaciones que tienen un área de distribución muy pequeña, podría extinguirlas en un plazo muy corto de tiempo. La conservación de poblaciones locales (sean subespecies o no) sobre todo en en aquellas especies que presentan un elevado grado de estructuración espacial, es de una importancia capital, ya que su desaparición significaría una pérdida irreparable de biodiversidad.

NOTA: haced click en las fotos para verlas mejor

Bibliografía

Köhler, G & Steinfartz, S (2006) A new subspecies of the fire salamander, Salamandra salamandra (LINNAEUS, 1758) from the Tendi valley, Asturias, Spain. Salmandra 42: 13-20.

Mayr, E. 1963. Animal species and evolution. Belknap Press, Cambridge, Massachusetts.

Patten, M. A., and P. Unitt. 2002. Diagnosability versus mean differences of sage sparrow subspecies. Auk 119:26–35.

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