Embalse de San Andrés de los Tacones
En el centro de Asturias hay tres embalses que abastecen de agua a las factorías de la empresa Aceralia: San Andrés de los Tacones, La Granda y Tresona. Estos embalses han desarrollado con el paso del tiempo una densa vegetación palustre y actualmente son lugares de gran importancia para las aves acuáticas, tanto invernantes como reproductoras.
Embalse de San Andrés de los Tacones
Las lluvias que han caido insistentemente durante las últimas semanas han hecho que el nivel de agua esté al máximo por lo que muchos árboles de las orillas se encuentran semisumergidos, lo que proporciona cobijos adicionales a muchas aves.
Embalse de La Granda
Durante el invierno podremos ver fácilmente anátidas, garzas reales, cormoranes grandes y somormujos. Esporádicamente se han citado Avetoros, Avetorillos, Garzas imperiales y otras muchas especies.
Somormujo lavanco en plumaje invernal
El Somormujo lavanco (
Podiceps cristatus) presenta en estos embalses la única población reproductora de Asturies. Esta especie era escasa como invernante hace pocos años y no se conocían registros de cría hasta que en el año 2002 se reprodujo la primera pareja en el embalse de la Granda. Desde ese momento, la población no ha dejado de crecer y actualmente hay casi 40 parejas reproductoras entre los 3 embalses.
Porrón común (Aythya ferina) y Porrón moñudo (Aythya fuligula)
Los porrones (moñudo y común) son frecuentes como invernantes, siendo más abundantes en el embalse de San Andres, donde se concentran varios cientos de ejemplares entre las dos especies. Este año, se ha visto un Porrón bola (Aythya affinis) en este mismo embalse a mediados de noviembre. Esta especie es una rareza nacional y sólo se registran unos pocos ejemplares cada año.
Grupo de azulones
La anátida más abundante, al igual que ocurre en el resto de Asturies es el Azulón (Anas platyrhynchos) que presenta una importante población tanto invernante como reproductora.
Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
Los cormoranes grandes son muy abundantes desde septiembre hasta mayo. Muchos de los cormoranes que pasan el día en cercana ría de Avilés llegan a dormir al embalse de La Granda, donde encuentran en los pinos de la isla un lugar tranquilo para pasar la noche.