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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Mi año de la marta

Si hay un animal que se ha convertido para mí en el animal del año, ese es la Marta (Martes martes). Un animal que hasta este año solo veía fugazmente y por desgracia, la mayoría de las veces me lo encontraba atropellado en los arcenes de la carretera. 

La marta es un mustélido de hábitos forestales, más abundante en manchas arbóreas caducifolias, aunque lo cierto es que se puede encontrar en una gran variedad de hábitats. Hasta hace no demasiado tiempo, en Asturias las martas eran abundantes en el interior, mientras que en la franja costera su lugar era ocupado por la Garduña (Martes foina), un pariente cercano de la marta y muy similar a ella. Desde hace unos años, la marta ha colonizado muchas zonas costeras y actualmente la distribución de ambas especies se solapa y en gran parte de la rasa ya es la especie dominante.

Durante los meses en los que estuvimos confinados durante este aciago 2020, tuve la suerte de tener varios encuentros con una marta, que al llegar el verano se hicieron tan habituales que era raro el día en que no aparecía por casa, incluso varias veces, volviéndose tan confiada que dejaba que me acercara a ella a menos de 3 o 4 metros sin alterarse lo más mínimo.

Todo empezó cuando a finales de marzo coloqué una cámara de fototrampeo cerca del montón de compost donde dejábamos los restos orgánicos de la casa. El primer día que la puse, poco después de oscurecer, una Garduña apareció y se pasó más de media hora revolviendo entre la hierba hasta que encontró varios restos de fruta que se comió allí mismo. A pesar de ser de noche y que las imágenes infrarrojas eran en blanco y negro, el aspecto de la cola, la forma de la mancha del pecho y el tamaño de las orejas, confirmaban que se trataba de una garduña y descartaban la confusión con una marta. 

Durante varios días, la garduña siguió visitando el montón de compost, pero siempre entre la puesta del sol y el amanecer. Hasta que un día, a principios de abril, poco después de que la garduña se hubiera marchado y cuando ya había amanecido, la marta apareció por primera vez. A partir de ese día, la marta y la garduña siguieron visitando el jardín, pero nunca coincidieron las dos juntas. 

 

Los días fueron pasando, y mientras la garduña seguía con sus hábitos nocturnos, la marta empezó a visitarnos con más frecuencia y a cualquier hora del día. Entrada la primavera y cuando muchos pájaros ya se encontraban criando, sabía que andaba por los alrededores al escuchar el reclamo de alarma de los petirrojos y los carboneros. Pero bastaba con que me acercara para que escapara corriendo sin que me diera tiempo a poder hacerle una foto decente.

Con el paso del tiempo mis encuentros con la marta fueron haciéndose más frecuentes. Ya la reconocía al verla por la forma del babero y por unos pocos pelos blancos que tenía entre las orejas. Y poco a poco se fue volviendo más confiada. Cuando me avisaban los petirrojos, salía al jardín y me sentaba a esperarla. Ya conocía el recorrido que hacía, entraba por debajo del seto, subía hasta el montón de compost, rebuscaba entre los restos del día anterior y luego seguía el mismo camino para salir de nuevo al bosque. 


Hasta que por fin, una mañana del mes de mayo, apareció delante de mí, a menos de 4 metros de donde la estaba esperando, se levantó sobre sus patas traseras y se me quedó mirando. Nos quedamos los dos quietos, sin movernos durante casi un minuto y luego, se agachó de nuevo y siguió el mismo camino que había recorrido tantas veces, haciendo alguna parada de vez en cuando para volver a mirarme.


A partir de ese día, no sabría explicar muy bien por qué, no se volvió a asustar al verme. Recuerdo haber preparado un hide para esconderme a hacerle fotos, pero nunca llegué a usarlo. Solo me sentaba, esperaba y ella se comportaba con naturalidad como si yo no estuviera allí. Probablemente se habría acostumbrado a mi presencia y de alguna manera sabía que no era peligroso. 

Pero las sorpresas no se iban a terminar. Una mañana, como siempre, volví a escuchar las llamadas de alarma de los pájaros y salí al jardín como los días anteriores. Al rato apareció corriendo en un sitio por el que no la esperaba, y poco después apareció de nuevo, y pocos segundos después otra vez. O se movía demasiado rápido o había más de una marta en el jardín. Y así fue.


La marta, que como ya me había percatado al ver las fotos, era una hembra, apareció con sus dos cachorros ya crecidos, pero que seguían siendo más pequeños que ella. Pero al contrario que "la de casa", los dos cachorros eran mucho más desconfiados y salieron despavoridos nada más verme. Fue su última visita, probablemente porque a esa edad ya estarían a punto de independizarse. 


Las martas son animales solitarios, que marcan los límites de su territorio con excrementos y otras marcas olorosas. Y como me había demostrado en varias ocasiones, sin ningún tipo de recato ni vergüenza, la hembra ya había decidido que mi casa era su territorio y como si fueran las piedrecitas con las que Pulgarcito marcaban el camino de regreso a casa, ella depositaba a diario sus excrementos a lo largo y ancho del jardín de casa.


La primavera se terminó y durante todo el verano la marta siguió apareciendo puntualmente a su cita. En más de una ocasión, mientras que quedaba embobado mirándola, llegué a pensar que le gustaba que le hiciera fotos, porque no solo no se asustaba de mí, ni del ruido del obturador de la cámara, sino que parecía posar y en más de una ocasión tuve que alejarme porque no me entraba en el encuadre.

Entre tanta visita y tanto recorrido por el jardín, prácticamente no había un rincón ni un árbol que la marta no se conociera de memoria, y como en muchos de ellos varias parejas de jilgueros, verdecillos y petirrojos habían instalado sus nidos, no tardó en ocurrir lo inevitable. Una pareja de jilgueros había construido el suyo en el peor sitio posible, a menos de 2 metros del suelo, pegado al tronco y demasiado visible. Un lujo para mí, que podía ver sus idas y venidas desde la ventana de casa, pero un terrible error para ellos, ya que era muy accesible para los depredadores, y más aún para uno que siente debilidad por los nidos y que es capaz de trepar sin esfuerzo a cualquier árbol, por alto que sea.


Durante las primeras semanas, mientras la hembra incubaba y los pollos eran aún muy pequeños, consiguieron pasar desapercibidos, a pesar de que la marta paseaba a diario bajo el nido. Pero los pollos crecieron rápido y el olor y sus reclamos solicitando alimento fueron demasiadas pistas y tentaciones para ella. Y el final de la historia os lo podéis imaginar. Una historia sin buenos ni malos, ya que la depredación es algo completamente natural en todos los ecosistemas y los errores se suelen pagar con la vida. 


Pero de todo se aprende, y después de poco más de un mes, la misma pareja de jilgueros consiguió sacar adelante una pollada de reposición. Esta vez habían construido el nuevo nido en el árbol de al lado, a más altura y en el extremo de una rama a la que la marta, por mucho que se esforzara, no podría llegar.

El verano se acabó, como se acaban todos los veranos, y con la llegada del otoño la marta volvió a retomar sus hábitos nocturnos y no la volví a ver. Pero sé que sigue visitándonos porque todas las noches revuelve el montón de compost y me sigue dejando sus recados en el camino de casa. 

PD: haced clic en las fotos para verlas mejor.

54 comentarios:

  1. Gracias David. Se me ha quedado pegada la sonrisa. 🥰

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    1. Me alegro de que te haya gustado, Amor.
      Un saludo

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    2. Me ha gustado a mí y a un montón de alumnos de quinto de primaria que te leen de vez en cuando. Les he dicho que si quieren te comenten sus opiniones. Son muy pequeños, pero sorprende el interés de algunos.
      Un abrazo,
      Amor

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    3. Hola Amor, pues no sabes lo que me presta. Y diles que me pregunten lo que quieran, yo encantado. Y si te apetece podemos programar una videoconferencia un día que nos venga bien y se lo cuento en directo, yo encantado.
      un abrazo

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    4. Ostrassss, pues sí. En cuanto vuelva al cole..... Que vivo en Madrid.Gracias.

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    5. Hola David, me ha encantado, tienes muchisima suerte de haberlo visto,espero que algùn dìa vuelbas a berla.

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  2. Me ha agradado mucho leer tu relato. Gracias y ojalá el 2021 sea mejor que éste que se va.

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    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado.
      Un saludo y que comp dices, ojalá el 2021 venga mejor que el que ya se fue.
      Un saludo

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  3. Una historia que me narraste día a día y hoy me sigue fascinando, como me gusta este bicho!!!
    Feliz 2021!!! Todo lo mejor amigo mío!!!

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    1. Me alegro de que te haya gustado, amigo! Espero que el 2021 venga mejor y recuperemos los encuentros que tenemos pendientes.
      Un abrazo!

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  4. Una enriquecedora historia, unas fotos fabulosas también....'Tú copropietaria' ha tenido mucha suerte en que fueras tú quien disfrutara de su confiada compañía y nosotros también, por poder disfrutar de esta genuina entrada y el relato que compartes. No tanto los jilgueros....

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    1. Gracias Javier, fue una suerte compartida, a ver que ocurre el próximo verano.
      un saludo

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  5. Muchas gracias por el magnífico relato , fue un placer leerlo. Hermosas las fotos .Feliz año.

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  6. Increible. Vaya historia. Enhorabuena. Como estas historias hay muy pocas. Un saludo.

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    1. Si que fue increíble, una experiencia muy chula que ojalá se repita este año.
      un saludo

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  7. Oooh, qué interesante.

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  8. Un relato que engancha desde el principio, por la historia en si y por tu manera de contarnos que bien lo estabas pasando. Con su valor añadido de las fotos preciosas.

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  9. Esta es una historia que me ha fascinado mucho.Espero que vayan bien los cachorros de marta.
    Espero que te lo hayas pasado genial con esta experiencia.
    Saludos

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    1. Gracias por tu comentario. Los cachorros no sé como seguirán, porque no los volví a ver, pero su madre sí que sigue viniendo.
      Saludos

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  10. Hola David, soy Mencía alumna de Amor, me ha encantado tu blog es muy curioso e interesante.
    Muchas felicidades porque te ha quedado muy bien y unas fotos geniales
    un saludo, Mencía

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    1. Hola Mencía, me alegro mucho que me haya gustado y me gusta aún más tener lectoras como tú.
      un abrazo

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  11. Hola David,soy Mónica también alumna de Amor, me encanta la naturaleza y todo lo relacionado con ella, espero que me pase algo tan fascinante como a ti. Me ha parecido curiosísimo que la marta cogiera tanta confianza en tan poco tiempo.
    Espero conocerte pronto para que nos cuentes más cosas.
    Mónica

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    1. Hola Mónica, muchas gracias por tu mensaje. Me hace mucha ilusión que os haya gustado la historia de la marta y ojalá podamos vernos pronto para que os cuente más cosas.
      un abrazo

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  12. Hola David, soy Joel y soy alumno de Amor.me ha encantado leer la historia de la marta las fotos y el video. Yo no conocía a este animal. Gracias por compartirlo en tu blog. Un abrazo

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    1. Hola Joel, gracias por escribirme. Me prestan mucho vuestros mensajes y que el blog te haya servido para conocer a un nuevo animal que seguro que a partir de ahora ya no se te olvida.
      un abrazo

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  13. Hola David,soy Maria y soy alumna de Amor. Me ha encantado tu historia sobre la marta,me gustaria que muchos niños y niñas puedan disfrutarla como he echo yo. Un saludo de mi parte y espero que nos podamos conocer lo mas pronto posible. Maria

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    1. Hola Maria, muchas gracias, me alegro mucho. A mi también me gustaría conoceros. Ojalá sea pronto.
      Un abrazo

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  14. Hola David, soy Noa alumna de Amor. Me ha encantado tu experiencia , me ha gustado mucho leerla y espero leer muchas más y conocerte pronto.
    Un saludo.

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    1. Hola Noa, me alegro mucho. Estoy hablando con Amor a ver si podemos conectarnos pronto y así me conocéis, aunque sea virtualmente.
      un abrazo

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  15. Hola David, soy Ivan, un alumno de 6 de primaria, de la clase de Miss Amor. Quería decirte que has tenido una experiencia muy chula, tienes mucha suerte, nosotros aquí en Madrid no podemos ver esas cosas. Un saludo. Ivan

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    1. Hola Iván, seguro que en los alrededores de Madrid, e incluso dentro de Madrid, tenéis más animales de los que te imaginas. A ver si nos podemos conectar un día de estos y lo comentamos.
      un abrazo

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  16. Hola David, me llamo Sofía, y también soy de 6º de primaria, me ha gustado mucho la experiencia que has tenido con este animalito, me hubiese gustado haber vivido algo así.
    Un saludo:
    Sofía

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    1. Hola Sofía, seguro que vivirás experiencias tan chulas o mejores que esta, ya verás.
      un abrazo

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  17. Hola David,soy Ismael un alumno de la clase de 5º,de Amor. Me ha encantado tu historia,me parece increíble la reacción de Marta contigo y como dos animales de la misma familia mustélidos, reaccionan de distinta manera. Gracias por compartir tu historia.

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    1. Hola Ismael, como dices es una historia muy curiosa. Los animales, como las personas, tienen distintas personalidades y no todos se comportan de la misma manera, incluso dentro de la misma especie.
      un abrazo

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  18. me ha encantado la marta y me ha gustado la relación que consigues sin poder hablar

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  19. Hola David,soy Laura de la clase de 6ºde Amor. Me parece increíble que hayas podido conocer tan bien a la Marta y que se haya podido adaptar de tal manera en la que te puedes acercar a ella.

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    1. Hola Laura, muchas veces los animales, cuando ven que no tienen peligro, se vuelven más confiados, pero de todas formas, con las martas nunca me había pasado.
      un abrazo

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  20. Hola David, soy Natalia de la clase de 6ºA de Amor. Me parece incríble el trabajo que has hecho al explorar tanto a la Marta, y todas las fotografías que están fenomenal hechas. Está muy bien hecho, enhorabuena porque eso no lo hace cualquiera.

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    1. Hola Natalia, el mérito es de la marta, que fue la que se quiso acercar. Yo solo estaba allí pero fue ella la que quiso explorar.
      un abrazo

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  21. Hola David,soy Nerea de la clase de 6 de Amor.La marta es muy interesante y es uno de mis animales favoritos.

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    1. Hola Nerea, es un animal muy bonito, es verdad. También es uno de mis favoritos :)
      un abrazo

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  22. Hola, te quería comentar que me encanta tu blog me parece fascinante. soy alumna de miss amor y me llamo sara. Me parece que tienes una vida emocionante, que te enseña sobre la maturaleza y es genial.

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    1. Hola Sara, me alegro de que te guste y de que te sirva para aprender cosas sobre la naturaleza.
      un abrazo

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  23. Hola David. Soy Elisa, hermana de Amor. Que red bonita estáis creando, enseñando a mirar y Ver LA VIDA como se merece. Necesitamos recordar esta mirada. Os aplaudo a todos y me llena de esperanza. Maravillada por la historia y agradecida por la manera de compartirla. Os seguiré, bravo!!

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    1. Hola Elisa, gracias por tu mensaje. A mi también me gustan mucho estas cosas, a ver que tal sale la videoconferencia. Yo siempre digo que la esperanza son los niños, y si con como los alumnos de tu hermana me quedo mucho más tranquilo.
      un abrazo

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  24. Hola David me ha gustado mucho este blog espero que vuelvas a ver a la Marta
    Mi nombre es Marcos de la clase de Amor.

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  25. Hola David,soy Laura,alumna de Amor,de 5°me,ha parecido muy entretenido e interesante el blog de la Marta.Ojalá pudiera tener un jardín como el tuyo y ver animales pasar,es que me encantan los animales.😄🌱

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