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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Mi año de la marta

Si hay un animal que se ha convertido para mí en el animal del año, ese es la Marta (Martes martes). Un animal que hasta este año solo veía fugazmente y por desgracia, la mayoría de las veces me lo encontraba atropellado en los arcenes de la carretera. 

La marta es un mustélido de hábitos forestales, más abundante en manchas arbóreas caducifolias, aunque lo cierto es que se puede encontrar en una gran variedad de hábitats. Hasta hace no demasiado tiempo, en Asturias las martas eran abundantes en el interior, mientras que en la franja costera su lugar era ocupado por la Garduña (Martes foina), un pariente cercano de la marta y muy similar a ella. Desde hace unos años, la marta ha colonizado muchas zonas costeras y actualmente la distribución de ambas especies se solapa y en gran parte de la rasa ya es la especie dominante.

Durante los meses en los que estuvimos confinados durante este aciago 2020, tuve la suerte de tener varios encuentros con una marta, que al llegar el verano se hicieron tan habituales que era raro el día en que no aparecía por casa, incluso varias veces, volviéndose tan confiada que dejaba que me acercara a ella a menos de 3 o 4 metros sin alterarse lo más mínimo.

Todo empezó cuando a finales de marzo coloqué una cámara de fototrampeo cerca del montón de compost donde dejábamos los restos orgánicos de la casa. El primer día que la puse, poco después de oscurecer, una Garduña apareció y se pasó más de media hora revolviendo entre la hierba hasta que encontró varios restos de fruta que se comió allí mismo. A pesar de ser de noche y que las imágenes infrarrojas eran en blanco y negro, el aspecto de la cola, la forma de la mancha del pecho y el tamaño de las orejas, confirmaban que se trataba de una garduña y descartaban la confusión con una marta. 

Durante varios días, la garduña siguió visitando el montón de compost, pero siempre entre la puesta del sol y el amanecer. Hasta que un día, a principios de abril, poco después de que la garduña se hubiera marchado y cuando ya había amanecido, la marta apareció por primera vez. A partir de ese día, la marta y la garduña siguieron visitando el jardín, pero nunca coincidieron las dos juntas. 

 

Los días fueron pasando, y mientras la garduña seguía con sus hábitos nocturnos, la marta empezó a visitarnos con más frecuencia y a cualquier hora del día. Entrada la primavera y cuando muchos pájaros ya se encontraban criando, sabía que andaba por los alrededores al escuchar el reclamo de alarma de los petirrojos y los carboneros. Pero bastaba con que me acercara para que escapara corriendo sin que me diera tiempo a poder hacerle una foto decente.

Con el paso del tiempo mis encuentros con la marta fueron haciéndose más frecuentes. Ya la reconocía al verla por la forma del babero y por unos pocos pelos blancos que tenía entre las orejas. Y poco a poco se fue volviendo más confiada. Cuando me avisaban los petirrojos, salía al jardín y me sentaba a esperarla. Ya conocía el recorrido que hacía, entraba por debajo del seto, subía hasta el montón de compost, rebuscaba entre los restos del día anterior y luego seguía el mismo camino para salir de nuevo al bosque. 


Hasta que por fin, una mañana del mes de mayo, apareció delante de mí, a menos de 4 metros de donde la estaba esperando, se levantó sobre sus patas traseras y se me quedó mirando. Nos quedamos los dos quietos, sin movernos durante casi un minuto y luego, se agachó de nuevo y siguió el mismo camino que había recorrido tantas veces, haciendo alguna parada de vez en cuando para volver a mirarme.


A partir de ese día, no sabría explicar muy bien por qué, no se volvió a asustar al verme. Recuerdo haber preparado un hide para esconderme a hacerle fotos, pero nunca llegué a usarlo. Solo me sentaba, esperaba y ella se comportaba con naturalidad como si yo no estuviera allí. Probablemente se habría acostumbrado a mi presencia y de alguna manera sabía que no era peligroso. 

Pero las sorpresas no se iban a terminar. Una mañana, como siempre, volví a escuchar las llamadas de alarma de los pájaros y salí al jardín como los días anteriores. Al rato apareció corriendo en un sitio por el que no la esperaba, y poco después apareció de nuevo, y pocos segundos después otra vez. O se movía demasiado rápido o había más de una marta en el jardín. Y así fue.


La marta, que como ya me había percatado al ver las fotos, era una hembra, apareció con sus dos cachorros ya crecidos, pero que seguían siendo más pequeños que ella. Pero al contrario que "la de casa", los dos cachorros eran mucho más desconfiados y salieron despavoridos nada más verme. Fue su última visita, probablemente porque a esa edad ya estarían a punto de independizarse. 


Las martas son animales solitarios, que marcan los límites de su territorio con excrementos y otras marcas olorosas. Y como me había demostrado en varias ocasiones, sin ningún tipo de recato ni vergüenza, la hembra ya había decidido que mi casa era su territorio y como si fueran las piedrecitas con las que Pulgarcito marcaban el camino de regreso a casa, ella depositaba a diario sus excrementos a lo largo y ancho del jardín de casa.


La primavera se terminó y durante todo el verano la marta siguió apareciendo puntualmente a su cita. En más de una ocasión, mientras que quedaba embobado mirándola, llegué a pensar que le gustaba que le hiciera fotos, porque no solo no se asustaba de mí, ni del ruido del obturador de la cámara, sino que parecía posar y en más de una ocasión tuve que alejarme porque no me entraba en el encuadre.

Entre tanta visita y tanto recorrido por el jardín, prácticamente no había un rincón ni un árbol que la marta no se conociera de memoria, y como en muchos de ellos varias parejas de jilgueros, verdecillos y petirrojos habían instalado sus nidos, no tardó en ocurrir lo inevitable. Una pareja de jilgueros había construido el suyo en el peor sitio posible, a menos de 2 metros del suelo, pegado al tronco y demasiado visible. Un lujo para mí, que podía ver sus idas y venidas desde la ventana de casa, pero un terrible error para ellos, ya que era muy accesible para los depredadores, y más aún para uno que siente debilidad por los nidos y que es capaz de trepar sin esfuerzo a cualquier árbol, por alto que sea.


Durante las primeras semanas, mientras la hembra incubaba y los pollos eran aún muy pequeños, consiguieron pasar desapercibidos, a pesar de que la marta paseaba a diario bajo el nido. Pero los pollos crecieron rápido y el olor y sus reclamos solicitando alimento fueron demasiadas pistas y tentaciones para ella. Y el final de la historia os lo podéis imaginar. Una historia sin buenos ni malos, ya que la depredación es algo completamente natural en todos los ecosistemas y los errores se suelen pagar con la vida. 


Pero de todo se aprende, y después de poco más de un mes, la misma pareja de jilgueros consiguió sacar adelante una pollada de reposición. Esta vez habían construido el nuevo nido en el árbol de al lado, a más altura y en el extremo de una rama a la que la marta, por mucho que se esforzara, no podría llegar.

El verano se acabó, como se acaban todos los veranos, y con la llegada del otoño la marta volvió a retomar sus hábitos nocturnos y no la volví a ver. Pero sé que sigue visitándonos porque todas las noches revuelve el montón de compost y me sigue dejando sus recados en el camino de casa. 

PD: haced clic en las fotos para verlas mejor.

martes, 20 de agosto de 2019

Todas iguales pero cada una diferente a las demás

Ayer, 19 de agosto, se celebró el día mundial de la fotografía, y me vino a la cabeza una de mis películas favoritas, "Smoke", la película de Wayne Wang con guión de Paul Auster, con las interpretaciones magistrales de Harvey Keitel y William Hurt. En esta película hay una escena memorable en la que se resume lo que significa para mí la fotografía, pero para conocerla tendréis que ver la película.

Auggie Wren salía todas las mañanas de su estanco a la 8 de la mañana, se colocaba en la esquina de la calle 3 con la octava avenida de Nueva York  y disparaba una única fotografía. Así todos los días durante 14 años. Más de 4000 fotografías, todas iguales pero cada una diferente a las demás.


Podemos detenernos mil veces en el mismo lugar a la misma hora pero nunca será igual. La luz cambiará, las nubes que ayer estaban, hoy ya no estarán, y la imagen que veremos no nos dejará el mismo recuerdo, ni nos dejará el mismo estado de ánimo.


Las fotos que acabáis de ver son algunas de las que he hecho en los últimos años, en el mismo lugar, en varios años distintos, aproximadamente a la misma hora del día. Es mi pequeño homenaje a Auggie Wren.
Todas iguales pero cada una diferente de las demás.



"La mentira es un verdadero talento, Auggie. Para inventar una buena historia, una persona tiene que saber apretar todos los botones adecuados" (Paul Benjamin a Auggie Wren, Smoke, 1995).

NOTA: haced clic en las imágenes para verlas mejor

miércoles, 30 de mayo de 2018

Los fayeos de mayo

Cada estación tiene su encanto y aunque el otoño, cuando los árboles se cambian de traje todos los días antes de desnudarse, siempre ha sido mi estación favorita, tengo que admitir que durante unas semanas de primavera algunos de nuestros bosques están más bonitos que nunca.


Es en primavera cuando se abren las yemas de las hayas y las hojas tiernas aparecen de un color verde intenso y brillante. Y es en primavera cuando el sotobosque del hayedo, limpio y despejado, se cubre durante unos días de las flores de gran variedad de plantas herbáceas que raramente prosperan en otras formaciones boscosas.

lunes, 23 de enero de 2017

Enero en Santoña

Hay tradiciones que me gusta mantener, y una de ellas es una visita anual a Santoña con los amigos. La mayoría de los años quedamos en diciembre, pero esta vez la tuvimos que retrasar hasta ayer, ya bien entrado el mes enero.

Salimos de Oviedo temprano, con una helada considerable y una temperatura que apenas subió de los 3ºC hasta que llegamos a Santoña, que nos recibió con sol y cielo azul, aunque con frío. Poco después de llegar ya observamos desde el puerto a parte de las aves habituales de la zona. 

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Los zampullines cuellinegros, muy abundantes y confiados, se repartían por todo el estuario y era difícil mirar a algún lado sin encontrarnos alguno. La mayoría de ellos aún se encontraban en plumaje invernal, pero pudimos ver uno de ellos con la muda estival bastante avanzada. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

"El viaje de Unai" en Oviedo

El próximo martes, 8 de noviembre se proyectará en el Teatro Filarmónica de Oviedo, la película de Andoni Canela "El viaje de Unai". Será la única oportunidad que tendremos en Asturias (al menos por ahora) de ver esta película en pantalla grande, y os aseguro que merece la pena.


La película narra las aventuras de una familia que decide dar la vuelta al mundo con la excusa de fotografiar a siete animales emblemáticos y mostrar la delicada situación por la que están pasando. Lobos, elefantes, pumas, bisontes, pingüinos, cálaos y cocodrilos son los protagonistas de un viaje que los llevará a todos los continentes, y en el que Unai, el hijo de Andoni y Meritxel, narrará en primera persona todo lo que ha significado ese viaje para él y para su familia y cómo les ha cambiado la vida desde entonces.

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Estamos a setas o estamos a Rolex?

El otoño es la temporada de las setas por excelencia. Aunque pueden aparecer durante cualquier época del año, es durante estos meses cuando son más abundantes, tanto en número como en variedad de especies. Es suficiente con que llueva un poco y después haga un poco de calor para que los bosques y prados se llenen de los cuerpos fructíferos de estos hongos. Porque las setas son los cuerpos fructíferos de los hongos, sus órganos reproductores que darán lugar a las esporas con las que los hongos se propagan.

Peu de llobu joven (Lycoperdon caelatum)

Las formas, colores y tamaños de las setas es proporcional al número de hongos que las producen. Podríamos decir que no hay dos setas iguales. Las setas más conocidas por todos son las que tienen un pie y un sombrero, pero aparte de estas las hay gran cantidad de formas: redondas, achatadas, planas, filamentosas y dentro de cada una de estas con multitud de colores: rojas, blancas, verdes, azules, etc. 

jueves, 14 de abril de 2016

Al invierno no se lo come el lobo

Aunque tardó en llegar, después del diciembre más caluroso de los últimos años, el invierno finalmente picó a la puerta y parece que no quiere marcharse. Ya entrada la primavera, los últimos días ha vuelto a nevar con fuerza en las montañas y aunque no pude salir mucho a pisarla, los pocos días que fui no defraudaron.



jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz 2016

Ya quedan pocas horas para que acabe 2015, que se despide con un sabor agridulce, después de ver como unos delincuentes quemaban gran parte de nuestra Naturaleza Cantábrica, sin importarles las consecuencias y solo pensando en su propio interés.

Pero no me quiero despedir este año con ese sabor y por eso os dejo una imagen de hace tan solo un par de días, en una de las zonas más castigadas por esos incendios y muy cerca de las colonias de moñudos donde llevo trabajando desde hace más de 20 años. 


Os deseo lo mejor para el 2016.

NOTA: haced click en la foto para verla a mejor

lunes, 2 de febrero de 2015

Playas de invierno

La costa occidental de Asturies esconde rincones de gran belleza que apenas son conocidos. Pequeñas calas, en ocasiones de unas pocas decenas de metros de longitud a las que muchas veces solo se puede acceder por estrechos y peligrosos caminos en el acantilado. En invierno, la mayoría de estas playas están desiertas y solo algunos pescadores y mariscadores locales bajan de vez en cuando cuando la mar se lo permite.


Son playas de cantos rodados que las olas mueven y cambian de sitio con las mareas, playas con rocas de aristas afiladas y otras pulidas y erosionadas después de muchos años, playas ruidosas y vivas.


Afortunadamente no son playas cómodas para la mayoría de los bañistas de toalla y crema solar, a pesar de que en algunas se han construido accesos con escaleras y barandillas de muy dudoso gusto, y esto las ha salvado de la especulación urbanística y de la basura multicolor con que nuestra especie decora las playas en las que se siente más a gusto.

Y es ahora, en invierno, con cielos grises y nubes amenazadoras, con olas que rompen contra el acantilado y con el ruido de las piedras arrastradas por la resaca, cuando nos enseñan todo su encanto. 

viernes, 30 de enero de 2015

La belleza de lo ultramicroscópico

La macrofotografía es la técnica que consiste en fotografiar un determinado motivo a una distancia muy corta, usando para ello unos objetivos específicos y con la que se llega hasta una proporción de tamaño real (escala 1:1), es decir, que el tamaño del motivo que fotografiemos será el mismo en el original que en el negativo (en el caso de fotografía química). Los motivos que se fotografían con esta técnica son visibles con el ojo humano, solo que no somos capaces de advertir todos los detalles del mismo.

La fotomicrografía es una técnica fotográfica que necesita de un microscopio y se obtiene aproximaciones mucho mayores que con la macrofotografía. Si usamos un microscopio óptico se pueden alcanzar hasta 2000 aumentos y evidentemente, muchos de los motivos que fotografiaremos no se pueden ver a simple vista. Mediante el uso de microscopios electrónicos se puede alcanzar hasta 1 millón de aumentos, ya que en vez de un haz de luz visible se emplea un haz de electrones que tiene una longitud de onda muy pequeña, por lo que se obtiene una mayor resolución.


Mediante el microscopio electrónico de barrido (SEM) es posible apreciar detalles de la superficie de los objetos imposibles de ver a simple vista. Por ejemplo, en la fotografía anterior se aprecia cómo las sales de sulfato cálcico que se encuentran dentro de las rocas salen al exterior a través de los poros de las mismas. La morfología tubular de estos "chorros de sales" son consecuencia de de los microesfuerzos mecánicos generados por las transformaciones físico-químicas en presencia de agua líquida o vapor.

Aparte de la innegable belleza de estas imágenes, la fotomicrografía electrónica permite obtener una información muy valiosa, en este caso para diagnosticar las alteraciones producidas en los monumentos históricos por las condiciones ambientales. De esta forma, además de hacer un diagnóstico preciso de la "enfermedad" de la piedra se puede sugerir un tratamiento adecuado para "curarla".

NOTA: la imagen ha sido tomada por Araceli Rojo, de la empresa GEA Asesoría Geológica, Esta fotografía ha sido seleccionada en la 12ª edición del Certamen Nacional de Fotografía Científica FOTCIENCIA para formar parte de su exposición itinerante. Haced click en la foto para verla a mayor tamaño. 

miércoles, 14 de enero de 2015

Un paseo por las estrellas persiguiendo al cometa Lovejoy

Los cometas son cuerpos celestes compuestos de hielo, polvo y rocas que se originaron tras la formación del sistema solar. La mayoría de ellos se cree que proceden de la nube de Oort, y suelen tener órbitas elípticas alrededor del sol. Cuando se acercan a él, su núcleo de hielo empieza a sublimarse dando lugar a la cola o cabellera, que es su rasgo más característico. 

Aunque estadísticamente cada dos años nos visita un cometa con suficiente magnitud para ser visible a simple vista, hacía tiempo que los cometas no estaban tan de moda como en los últimos meses. El pasado 12 de noviembre, a una distancia de 500 millones de kilómetros, una cápsula espacial consiguió "aterrizar" por primera vez sobre la superficie de un cometa, lo que constituyó uno de los mayores hitos en la investigación espacial. Desde finales del año pasado, el cometa C/2014 Q2, más conocido como Lovejoy en honor del astrónomo aficionado Terry Lovejoy, que lo descubrió el 2 de diciembre de 2011, está pasado cerca de nosotros, siendo visible a simple vista si las condiciones son buenas. La característica más singular de este cometa es su color verdoso, que se debe a la presencia de cianógeno en su núcleo. Todo apuntaba a que a este cometa no le quedaba mucho tiempo de vida, ya que según los modelos astronómicos, a mediados de diciembre de 2014 se aproximaría tanto al sol que se desintegraría.

El 16 de diciembre, el cometa desapareció tras el sol, pasando a tan solo 120.000 km de distancia del mismo, pero sorprendentemente sobrevivió al encuentro y reapareció de nuevo para continuar su viaje (ved este vídeo porque es impresionante). Desde entonces, el comenta Lovejoy ha sido el protagonista de numerosas noticias y han sido muchas las personas que lo han podido ver en todo el mundo.

Trayectoria de Lovejoy durante el mes de enero de 2015

Afortunadamente, su posición relativa muy cercana a la constelación de Orión, una de las más fáciles de reconocer en las noches de invierno, hacía que no fuera demasiado complicado localizarlo, aunque siendo sincero, al principio no me resultó tan fácil. 

La pasada semana hicimos el primer intento de fotografiarlo, pero la luna estaba casi llena y visible poco después de oscurecer, por lo que solo pudimos apreciar una pequeña nube verdosa muy difusa aunque reconocible. Hace un par de días, las condiciones parecían inmejorables, la luz del cometa era muy intensa y la luna no saldría hasta unas cuantas horas después de ponerse el sol. Estaba muy cerca, "tan solo" a 70 millones de kilómetros de la Tierra y dentro de unas semanas ya no sería posible verlo.

Poco después de llegar al lugar que habíamos elegido localizamos al Lovejoy rápidamente, pero una cosa era verlo y otra hacerle una foto. Para hacer este tipo de fotografías se suele usar un equipo de seguimiento estelar (montura ecuatorial), que permite compensar el movimiento de rotación de la Tierra y evitar las trazas si la exposición es lo bastante larga para captar la suficiente luz. Como yo no dispongo de ese equipo, la única solución posible era reducir el tiempo de exposición al mínimo y aumentar la sensibilidad (ISO). 

Una toma (Canon EF 100mm Macro USM.  f2.8; 2 s, ISO 2000)

Aún así, con una sola imagen como la anterior, apenas salía un puntito verde en la posición del cometa, pero ni rastro de la cola, así que probé a hacer un apilamiento de varias fotos. De esta forma, lo que se consigue es sumar el resultado de varias tomas y de esta forma aumentar el tiempo de exposición, evitando las trazas. Como no tenía ni idea de cuantas fotos necesitaría, hice una prueba con 72 tomas de 2 segundos (f2.8; 2 s; ISO 2000), lo que equivalía a una exposición total de 2 minutos y 24 segundos. El resultado final no se puede ver hasta que no procesas todas las imágenes con un programa específico (en mi caso usé el programa gratuito Deep Sky Tracer), así que no tenía ni idea de como iba a quedar.


Pues el  resultado lo podéis ver en la imagen anterior. Se puede apreciar el núcleo de color verde y un pequeño rastro de la cola hacia la izquierda del mismo. Evidentemente no es la mejor fotografía que hay de este cometa (de hecho es bastante cutre), pero algo es algo y también me sirvió para aprender un poco sobre esta técnica que no había usado nunca. Si queréis ver algunas fotos realmente bonitas del Lovejoy podéis visitar estos enlaces de la página de José Fernández (8 de enero, 10 de enero).

La noche era perfecta para ver el cielo, o lo sería si no fuera por la luz anaranjada de todas las ciudades y pueblos que había alrededor. A pesar de todo, el cometa estaba en una posición muy elevada, lo que atenuaba la contaminación lumínica. Por otra parte, la luna aún no había aparecido y gracias a la inversión térmica, la temperatura en el alto en el que nos encontrábamos era unos cuantos grados superior a la que había en el valle, donde estaba helando.

Orión, el cazador, la constelación del invierno, se veía en todo su esplendor, destacando Betelgeuse, la supergigante roja, por su color rojizo y Rigel, la supergigante azul en el extremo opuesto, la más brillante de todas. En el centro, el cinturón de Orión, formado por las Tres Marías (Alnilak, Almilan y Mintaka). Bajo el cinturón, en la espada del cazador se veía a simple vista la nebulosa de Orión (Mesier 42) como una pequeña mancha rojiza. 


Este es uno de los objetos astronómicos más bonitos que se pueden ver a simple vista, ya que a pesar de encontrarse a una distancia de 1270 años luz de nosotros, tiene un diámetro de 24 años luz y sus colores rojizos lo hacen muy visible. Y ya que tenía la cámara montada, repetí lo que había hecho con el cometa, pero usando 32 imágenes de 2 segundos de exposición. Lo cierto es que no me esperaba el resultado y para ser una primera prueba no estuvo mal. 

Si queréis ver a Lovejoy, tenéis tiempo hasta finales de este mes, aunque irá perdiendo intensidad a medida que se aleje de nosotros. Y tened en cuenta que no volverá a pasar por aquí hasta dentro de 8000 años. De todas formas, siempre podremos encontrar una excusa para mirar al cielo cualquier noche despejada y disfrutar del firmamento, aunque no tengamos una cámara o un telescopio. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

Adiós 2014

A una velocidad constante de 60 segundos por minuto, el año 2014 está llegando a su fin. Los años son como seres vivos, que nacen, se van transformando a medida que pasa el tiempo y finalmente se mueren y sólo nos queda de ellos el recuerdo de lo que fueron. 

El 2014 que ahora termina comenzó con una sucesión de temporales en la mar que nos volvió a recordar lo minúsculos que somos frente a la naturaleza. Pero mientras tanto, seguimos mirando hacia otro lado y nos vamos alejando más de ella, encerrados en nuestras casas preferimos ver animales enjaulados que nutrias salvajes en un parque urbano.

La conservación de la naturaleza en Asturies y desgraciadamente en el resto del país, sigue en manos de incompetentes, que en vez de protegerla, cada vez se empeñan con más ahínco en destrozarla. Se siguen matando lobos, incluso dentro de los parques nacionales, donde a partir de este año los cazadores deportivos podrán sacar sus escopetas amparados por la nueva ley que regulará estos espacios protegidos, se siguen llenando los montes de eucaliptos y se siguen envenenando nuestros ríos y nuestros mares. 

Pero a pesar de todo, la naturaleza sigue resistiendo y sigue mostrándonos a diario que es mucho más fuerte de lo que pensamos. Y no tenemos que irnos muy lejos para comprobarlo. Muy cerca de nuestras casas podemos ver paisajes increíbles, montañas y playas salvajes, animales fabulosos, desde diminutas arañas saltarinas hasta enormes osos pardos, orquídeas que se disfrazan de abejas para reproducirse, lagartos con cabezas de color azul cobalto y salamandras que viven aisladas desde hace cientos de años entre las paredes de un monasterio de clausura. Si tenemos suerte puede que un atardecer miremos al horizonte y veamos el mágico rayo verde que perseguían Sam y Sib Melville en la novela de Julio Verne. 


Y no quiero despedirme sin agradeceros a todos los que seguís este blog, lo comentáis o simplemente lo visitáis de vez en cuando, vuestros ánimos y apoyos. Gracias a vosotros, Naturaleza Cantábrica ha ha recibido este año el premio 20blogs al mejor blog de Medio Ambiente. Muchas gracias a todos y en 2015 seguiremos disfrutando de nuestra naturaleza y luchando por defenderla.

NOTA: si queréis ver el vídeo en HD tenéis que hacer click sobre la palabra "vimeo" de la barra inferior.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Pánico

Tener un dormidero de estorninos al lado de casa es un lujo, sobre todo porque a menos de 10 minutos de casa y puntuales como un reloj, representan una función diaria, totalmente gratis y sin tener que pagar el 21% del iva cultural.

Ayer al mediodía, con el cielo despejado y unas pocas nubes altas, el atardecer prometía, así que me decidí a cambiar el vídeo por las fotos y a intentar fotografiar la caza del halcón, que puntual como los estorninos los espera todas las tardes en un edificio cercano para asegurarse la cena.

A las 5 de la tarde ya estaba en el sitio y aún no se veía movimiento. Parce que los días lluviosos y nublados llegan antes. mientras que cuando las condiciones son buenas aprovechan hasta los últimos rayos de sol para seguir alimentándose. Cuando el sol ya se había puesto, el cielo se empezó a teñir de rosa y fue en ese momento cuando vi a lo lejos el primer bando que se acercaba volando alto.


Detrás de donde me había colocado pude escuchar al halcón peregrino, que justo en ese momento se dirigió volando rápidamente hacia el grupo. 


El bando permanecía relativamente disperso porque seguramente los estorninos aún no se habían percatado de la presencia del halcón. Después de una primera pasada, el ave rapaz cambió de estrategia y rodeo el grupo para atacarlos por arriba.


Fue en ese momento cuando se desató el pánico entre los estorninos, y tal como se puede apreciar en la fotografía anterior, justo en la zona donde se produjo el ataque, las aves se empezaron a compactar y comenzó el baile. El halcón estuvo dando varias pasadas sin éxito en las que no consiguió atrapar a ninguno de ellos. Era cuestión de tiempo para que fijara la atención en alguno, seguramente el que volara de manera distinta o el que presa del pánico se separara del grupo quedando al descubierto.


Y como lleva ocurriendo todas las tardes desde hace un par de meses, finalmente el halcón se salió con la suya y consiguió atrapar a su presa. Una vez capturada se alejó con ella entre las garras para comerla en su posadero habitual.

Pero la cacería no había terminado, mientras el macho de halcón volaba con su víctima, la hembra, de mayor tamaño, cogió el relevo y empezó con las pasadas. A los pocos minutos capturó otro estornino, y al igual que hizo su pareja, se alejó con el para comérselo en un edificio cercano.


Por un momento volvió la calma al bando de estorninos. Las últimas luces aún teñían las nubes altas en el cielo y los estorninos, ahora más tranquilos, bajaron a los árboles para pasar la noche. No estaban todos, los halcones se habían cobrado el alquiler y mañana volverán a por mas. De todas formas, tratándose de un grupo de varios miles de individuos, la probabilidad de que alguno de ellos muriera el día siguiente seguía siendo muy baja.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

jueves, 23 de octubre de 2014

Cocodrilos de piedra


La luz del amanecer asoma por detrás del acantilado tiñendo las rocas negras de plata. Mientras las olas juegan con ellas nos enseñan su aspecto oculto, pero en unos minutos el sol lo llenará todo y los cocodrilos de piedra se sumergirán bajo el agua hasta que llegue la próxima marea.

NOTA: haced click en la foto para verla a mayor tamaño

viernes, 12 de septiembre de 2014

La gata montesa y la carrera de armamentos

Como os comentaba hace unos días, el verano está llegando a su fin, y para la mayoría de los animales la época de reproducción ya se ha terminado. Unos han tenido éxito y han logrado que sus descendientes sobrevivieran y se independizarán, otros han fracasado y tendrán que esperar a la próxima estación para intentarlo de nuevo y muchos habrán perdido para siempre la oportunidad de pasar sus genes y desaparecerán sin dejar rastro. La evolución está llena de historias de éxitos y fracasos y sólo aquellos más aptos, más fuertes o más hábiles, lograrán perdurar y traspasar sus genes a las futuras generaciones.


En un prado de las montañas cantábricas, una hembra de Gato montes (Felis silvestris) ha salido del refugio donde permaneció durante las horas más calurosas del día y ha comenzado su jornada de caza. Escondidos debajo de unos arbustos, dos cachorros ya crecidos esperan a que su madre les traiga la cena. 


Caminando sigilosamente, atenta a los ruidos que escucha bajo tierra, se va acercando a la boca de la madriguera de una rata topera (Arvicola scherman). El prado está totalmente perforado por sus galerías y cada pocos metros se abre la boca de la madriguera donde de vez en cuando el inquilino asoma la cabeza. Ese es el momento que está esperando la gata para capturarlo.


Después de unos pocos pasos se detuvo en seco y tras unos interminables segundos, dio un salto para precipitarse sobre la entrada de la topera. Introdujo una pata en el agujero e intentó atrapar a la rata. Pero esta vez no tuvo suerte, la rata se escapaó y seguramente permanecerá escondida hasta que se le pase el susto. La mayoría de los depredadores tienen que realizar varios intentos antes de conseguir atrapar una presa y los gatos monteses no son una excepción. 

La selección natural afecta de igual manera a depredadores y presas, de hecho, la interacción entre ellos es una auténtica carrera evolutiva de armamentos. Los depredadores evolucionan continuamente para desarrollar técnicas de captura más sofisticadas y efectivas. mientras que las presas, por su parte, desarrollan estrategias defensivas para evitar esos ataques. Sólo los depredadores más eficaces y las presas más esquivas sobrevivirán el tiempo suficiente para poder perpetuarse.


Después de varios intentos infructuosos la gata se tumbo a descansar. No tenía excesiva prisa y todavía había bastante luz. Aún así, no tardó en levantarse y volver a intentarlo de nuevo. En uno de esos intentos por fin consiguió atrapar a una rata y después de sacarla de la madriguera la mató de un mordisco y empezó a caminar con ella en la boca hacia donde la esperaban sus cachorros.

Cuando estaba a unos pocos metros del sauce donde se escondían, dos cachorros muy crecidos salieron a su encuentro con la cola levantada en alto. Ya tenían casi el mismo tamaño que ella y  les queda poco tiempo para disfrutar de la comida gratis. Dentro de unas pocas semanas los abandonará y tendrán que aprender a cazar por si mismos para poder sobrevivir al duro invierno que se acerca. Pero por ahora no deben preocuparse de eso, la gata dejó la presa delante de ellos y después de jugar un rato con ella comenzaron a comer. La carrera no ha hecho más que empezar y les quedan por delante muchas pruebas que superar hasta lograr el éxito de su madre. 


Antes de terminar esta entrada quisiera agradecer a Ana y a Héctor que me hayan acompañado a ver estas escenas. Hace ya varios años que conozco a Héctor, desde poco después que comenzara la carrera de biología, y todavía me sigue sorprendiendo cada vez que salgo con él de monte. Y no sólo por sus conocimientos sino sobre todo por el profundo amor que siente por la naturaleza y sobre todo por "sus" gatos monteses.

NOTA: haced click en las fotos si las queréis ver a mayor tamaño.