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domingo, 13 de junio de 2010

El raposu

Los raposos (Vulpes vulpes) son junto a los lobos (Canis lupus) las dos únicas especies de cánidos salvajes que viven en la Península Ibérica. Normalmente tienen hábitos crepusculares y no suelen mostrarse a plena luz del día y basta con que nos vean o nos huelan para que salgan corriendo en dirección opuesta como alma que lleva el diablo. Y hacen bien, no se pueden fiar de nosotros porque al igual que ocurre con los lobos, los hemos perseguido desde siempre y considerado alimañas porque en su dieta incluyen a muchos de los animales que los humanos criamos para nuestro consumo.


Mientras que los lobos son cazadores sociales que prefieren presas de gran tamaño, los raposos son cazadores solitarios que cazan presas pequeñas. Siempre se asociaron a la astucia y la picardía, quizas por su habilidad para colarse de noche en corripas y gallineros y llevarse una gallina entre los dientes sin que nadie se diera cuenta hasta la mañana siguiente.


Lo que no podemos negar es que se trata de un animal precioso, y pocas veces nos podemos encontrar con uno cara a cara, como me ocurrió hace unas semanas en Monfragüe, y poder cruzar la mirada con él y mirarle al fondo de sus ojos mientras él miraba el fondo de los míos.




Mientras escribía estas líneas recordé una entrada de hace tiempo en el estupendo blog de Bernardo Busto. En ella contaba como un raposu había aprovechado un descuido suyo para matarle unas pitas pintas que tenía en su casa por el puro placer de verlas. Me costó encontrar esa entrada, pero al final apareció y os recomiendo que la leáis porque quizas si todos pensáramos como él las cosas serían muy distintas. Casualmente la entrada se titulaba exactamente igual que la que hace poco tiempo puse en este blog sobre la la serpiente y las golondrinas: una historia de buenos y malos, una de tantas.

3 comentarios:

  1. En Cazorla, los zorros acuden a los coches a mendigar comida y cogen la comida de la mano e incluso se suben a los coches. Pero son animales salvajes, y ya han empezado los problemas, de que el zorro te coma de la mano a intentar rascarle la cabeza hay poco, y varias personas han sido mordidas. Yo he visto niños muy pequeños ofreciéndoles comida en la mano con el beneplácito de sus padres. El día que alguno pierda un dedo se va a liar. El origen del problema al parecer está en las empresas que organizan viajes guiados en todoterreno por el parque natural, que los cebaron a caso hecho para que acudieran a los coches como espectáculo adicional para sus clientes...

    En Doñana hacen algo parecido con los jabalís, y también en Cazorla se ven grupos de jabalís (algunos berracos enormes), a la puerta de algunos hoteles comiendo desperdicios rodeados de gente haciéndoles fotos a dos metros de distancia... en otras zonas del SW me han dicho que pasa algo parecido con las ginetas (pero esto no lo he visto yo)...

    Deberíamos preguntarles a los yanquis, que se toman muy en serio que en los parques nacionales los osos no pierdan el miedo y el respeto a la gente, y que la gente no les de comida...

    Este es otro tema interesante, animales salvajes en zonas muy frecuentadas por visitantes a los que se les permite perder 'la distancia de seguridad' con las personas... la satisfacción de que un zorro silvestre coma de tu mano, frente al riesgo de problemas futuros...

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  2. Gracias David, como siempre, es un placer leerte.
    Salud

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  3. Hola a todos:

    He leído la entrada del blog de Bernardo, del que soy lector habitual. Lo soy de aquellos de los que tengo conocimiento que se hacen en Asturias.

    Opino que no debemos convertir a los animales salvajes en otra mascota más. Son salvajes. Otra cosa es que las poblaciones aumenten, el respeto hacia ellos sea algo habitual (aún falta para eso) y cada vez sea más común encontrarlos. Como pasa, por ejemplo, con los osos pardos.

    Un saludo cordial.

    Nacho.

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