Mostrando entradas con la etiqueta intermareal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta intermareal. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de octubre de 2014

Colores tropicales en el Cantábrico


En el Mar Cantábrico, escondidos en los charcos que deja la marea al retirarse, es posible ver organismos que pueden competir en colorido y belleza con los que nos podemos encontrar en los mares tropicales. Las actinias y anémonas son animales sésiles que pertenecen al Filum Cnidarios y que se caracterizan por poseer tentáculos urticantes con los que atrapan a sus presas. Al contrario que las medusas, que pertenecen al mismo grupo de animales, se fijan al sustrato por un pie que le permite desplazarse y a su vez adherirse a las rocas.


Los tentáculos son retráctiles, por lo que pueden recogerlos a su antojo, o cuando se quedan en seco durante las mareas vivas. La Anemona viridis es una de las especies más comunes en nuestros pedreros y pueden mostrar una enorme variabilidad de colores, desde el marrón al verde, de forma que es raro encontrar dos ejemplares iguales.


Este fin de semana tuve la suerte de compartir un par de jornadas de fotografía con dos grandísimos fotógrafos y buenos amigos, Pere Soler y Esteve Garriga. La idea era aprovechar para fotografiar la costa occidental de Asturies, pero a pesar de las buenas previsiones, la tarde del sábado y el amanecer del domingo el cielo estaba azul y sin apenas nubes, así que no pudimos sacarle todo el jugo que esperábamos.

La luna se refleja sobre un charco de marea poco después de amanecer

Pero ya que el domingo nos habíamos pegado el madrugón, cambiamos el angular por el macro y dirigimos nuestros ojos al suelo. En los charcos poco profundos, donde todavía se podía ver el reflejo de la luna menguante sobre la superficie del agua, ya se apreciaban las algas, las quisquillas y los pequeños peces que escapaban rápidamente al sentir nuestra presencia.


Sólo había que esperar a que la luz del amanecer iluminara la playa y nos dejara ver los intensos colores de las anémonas.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

viernes, 12 de abril de 2013

Los charcos de la marea

A lo largo del día, el paisaje costero cambia regularmente al ritmo de las mareas. Con la retirada del agua, los pedreros antes sumergidos quedan al descubierto y es entonces cuando en los huecos que se forman entre las rocas aparecen pequeños charcos llenos de vida.

Numerosas especies de algas, peces e invertebrados se han adaptado a las duras condiciones de vida en estos hábitats en miniatura, donde la temperatura y salinidad cambian rápidamente. Además de los residentes permanentes, algunas especies de peces, durante sus primeros meses de vida, encuentran en estas pequeñas pozas el lugar donde crecer y desarrollarse a salvo de los depredadores del mar abierto.



En este pequeño vídeo, grabado en las charcas del intermareal de las playas de Nuveana (Cuideiru, Asturies), podréis conocer a algunos de sus inquilinos y el lugar donde viven.

NOTA: haced click sobre las cuatro flechitas de la barra inferior para ver el vídeo a pantalla completa

lunes, 24 de septiembre de 2012

La desaparición de los bosques de algas

Imaginaros por un momento que en menos de 10 años desaparecieran todos los hayedos y robledales de de la cordillera cantábrica; que sin darnos cuenta, todos los árboles de gran porte se esfumaran como por arte de magia y en su lugar solo quedara un cesped ralo y quebradizo. Muy probablemente la noticia ocuparía la portada de todos los periódicos y en los telediarios, las imágenes de los montes pelados competirían con las del rescate financiero o con la última tristeza de Cristiano Ronaldo.

Playa de Porcía, año 2000. Rocas totalmente cubiertas de algas pardas (Julio Arrontes)

Playa de Porcía, año 2009. Las algas pardas han desaparecido (Julio Arrontes)

Pues esta imagen desoladora no es ciencia ficción, sino que es una realidad que está ocurriendo actualmente en todo el Cantábrico, pero no en los montes sino en los fondos marinos. Las algas pardas, como las Laminarias, que hace poco más de una década formaban densos bosques submarinos que proporcionaban cobijo y alimento a cientos de especies de animales, han desaparecido de nuestras costas. Y otras especies de algas pardas como el Fucus serratus y el Fucus vesiculosus, han seguido el mismo camino. En el Área de Ecología de la Universidad de Oviedo, varios investigadores llevan unos cuantos años trabajando sobre este tema y las conclusiones de sus estudios son contundentes.

Número de mareas por año en las que la Tª superó los 20ºC (Judith Rojo & Julio Arrontes)

¿A que se debe este declive y sobre todo, cómo se ha producido tan rápido?. La respuesta está relacionada con el aumento de las temperaturas de las aguas cantábricas como consecuencia del cambio climático. Las algas pardas son especies abundantes en latitudes septentrionales ya que la temperatura de crecimiento óptimo se encuentra entre los 15 y los 18ºC. Cuando las temperaturas superan esos límites, el crecimiento se reduce o incluso se detiene, por otra parte, la tolerancia térmica de estas algas es mucho más estricta durante el periodo en el que se fijan a las rocas, por lo que las temperaturas elevadas pueden reducir drásticamente el reclutamiento de nuevas algas y por consiguiente la regeneración de esos bosques de algas. En los últimos años, y tal como se puede observar en el gráfico anterior, el número de mareas en las que la temperatura del agua superó los 20ºC aumento drásticamente, lo que ha dado lugar a unas condiciones ambientales intolerables para este tipo de algas.

El resultado es que los bosques submarinos de kelp, como se conoce a las laminarias en inglés, han desparecido casi completamente del mar Cantábrico, y sólo permanecen algunas machas muy reducidas en algunos lugares concretos. En su lugar, otras especies de algas, más resistentes a las temperaturas elevadas están ocupando su lugar. Pero este problema no afecta sólo al Cantábrico, sino que se extiende a las costas de Francia y Gran Bretaña e incluso ha llegado a algunos lugares de Escandinavia.

Las algas pardas son un componente fundamental de los ecosistemas marinos costeros, ya que además de proporcionar refugio y alimento a numerosas especies de animales marinos, son los principales productores primarios de estos ecosistemas. La desaparición de estos bosques de algas podría significar un cambio radical en la estructura y funcionamiento de nuestro litoral, de cuyas consecuencias probablemente seamos testigos en los próximos años.

Referencias

Lamela-Silvarrey C., Fernández C., Anadón R., Arrontes J. (2012). Fucoid assemblages on the north coast of Spain: past and present (1977-2007) Botanica Marina, 55, 199-207 DOI: 10.1515/bot-2011-0081

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cosechando algas

Un tractor recoge las algas del arribazón en la orilla de la mar

Durante siglos, los pueblos costeros se han beneficiado de los regalos que traían las mareas. No solo aprovechaban los cadáveres de los animales que varaban en la costa y que les servían de alimento, también recogían troncos de árboles y otros restos arrastrados por los ríos y depositados dias o meses después en las playa. Muchas de esas prácticas siguen vigentes actualmente.

Unos de estos recursos son las algas del arribazón, que son arrancadas del fondo marino por el oleaje tras las marejadas y acaban llenando la orilla de las playas a los pocos días. Estas algas no sólo proporcionan alimento a numerosas especies de animales, sino que también son recogidas por el hombre para usarlas como abono en sus cultivos o para venderlas con destino a la industria farmacéutica y cosmética.

Casas de pescadores

En la localidad de Apulia, situada al norte de Portugal, las casas de los pescadores se sitúan al borde de largas playas de arena que se extienden durante kilómetros. A finales de verano, tras las mareas vivas, gran cantidad de algas se depositan en las orillas. Es entonces cuando los pescadores aprovechan para recogerlas, usando para ello tractores que llevan hasta la orilla para cargar los montones que previamente acumularon durante la marea baja.

NOTA: haced click en las fotos  para verlas a mayor tamaño.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Una joya en el pedrero


Con sus tentáculos urticantes de colores verdes y morados, la anémona (Anemonia sulcata) espera semicerrada a que suba la marea y la vuelva a cubrir de agua. Dos veces al día, durante la marea baja, estos invertebrados repliegan sus tentáculos y llenan sus cavidades de agua de mar, de esta forma pueden sobrevivir durante varias horas en seco, incluso bajo el fuerte sol del verano.


Cuando el agua la cubre por completo, la anémona despliega sus tentáculos como los pétalos de una flor y espera a que una presa desapercibida o una partícula de alimento arrastrada por la colonia tropiece con uno de ellos. Bastará con un pequeño roce para que el incauto pececillo o la pequeña quisquilla quede paralizarada por sus células urticantes. Después la la atraerá hacia una oquedad situada entre la corona de tentáculos y de ahí pasará a una cámara donde se producirá la digestión.

viernes, 9 de octubre de 2009

A la caza del bígaro



 

 

Los vuelvepiedras (Arenaria interpres) son unos limícolas que ya han aparecido en varias ocasiones en este blog. Esta especie es cada vez más abundante y fácil de observar en playas y pedreros, incluso en playas urbanas donde se muestran estremadamente confiados, lo que nos permite observar su comportamiento natural sin interferencias, sólo hace falta sentarse tranquilamente y a los pocos minutos los veremos aparecer buscando alimento entre las rocas.

Tal como indica su nombre común, es bastante frecuente observarlos levantando piedras para capturar pequeños crustáceos y otros invertebrados bajo ellas. En ocasiones, cuando encuentran una presa apetecible y descuidada sobre una roca se acercan lentamente para capturarla. En una de estas ocasiones  un vuelvepiedras se acercó lentamente a un bígaro (Littorina littorea) y en un par de movimientos con su pico logro sacarlo de su concha y comérselo. Muchos moluscos, cuando se sienten acosados se retraen en su concha y cierran la apertura con un opérculo que hace más difícil su captura, a no ser que lo pillen desprevenido.

miércoles, 22 de julio de 2009

El falso fósil del pedrero


Caminando entre las rocas del intermareal es relativamente frecuente encontrarse con unos dibujos con formas vegetales encima de las rocas. Aunque en un principio pueda parecer que estamos ante la imagen perfecta de una planta fosilizada, la realidad es que se trata de una "impresión fotográfica" que probablemente tenga tan sólo unos pocos días en vez de los millones de años que nos pudiera parecer.

Estas imágenes son el resultado de la degradación del alga Desmarestia aculeata (o de la Desmarestia ligulata, más rara en el Cantábrico) después de quedar expuesta a los rayos del sol en la marea baja. Estas algas tienen unas vesículas rellenas de ácido sulfúrico que cuando se calientan por el sol explotan, liberando el ácido que contienen. Este ácido matará cualquier resto animal o vegetal adherido a la roca y que se encuentre dentro del perímetro del alga. Posteriormente, al subir la marea, la mar arrastrará los restos de la Desmarestia dejando como recuerdo su imagen sobre la roca.


La presencia de ácido sulfúrico es una defensa química del alga para evitar la depredación por parte de crustaceos y equinodermos, como los erizos de mar. Las células de las Desmarestias contienen iones sulfato que al entrar en contacto con el agua de mar producen ácido sulfúrico. Ese ácido se acumula en unas vacuolas que cuando son perforadas por los fitófagos mientras se alimentan del alga, lo liberan, haciendo desistir a los hervíboros en futuros encuentros.

domingo, 28 de junio de 2009

De caza por el pedrero

Pulpo empujando a sus presas hacia las algas

Los pulpos (Octopus vulgaris) son moluscos cefalópodos comunes en los pedreros del Cantábrico. Pueden llegar a alcanzar un gran tamaño superando en algunas ocasiones los 10 kg e incluso más, aunque son más frecuentes los ejemplares pequeños.

Normalmente se desplazan lentamente por el fondo con ayuda de sus tentáculos aunque en caso de peligro expulsan un chorro de agua a presión a través de su tubo respiratorio alcanzando una velocidad mucho mayor.

Una de las características más singulares del pulpo y de otros cefalópodos es su capacidad para cambiar de color en cuestión de segundos pudiendo mimetizarse perfectamente con el sustrato. Su coloración también pueeda cambiar con su estado de ánimo o durante la reproducción.

Los pulpos son muy voraces, alimentándose principalmente de bivalvos, crustaceos y peces que una vez atrapados son devorados con ayuda de un apédice corneo en forma de pico de loro que se encuentra en su boca.


Pulpo atrapando a las quisquillas una vez acorraladas entre las algas

Este fin de semana pude observar a un pulpo durante la marea baja mientras se alimentaba de quisquillas. Después de empujarlas y acorralarlas en una mata de algas iba atrapando pequeños grupos de crustaceos con sus tentáculos y los iba comiendo. En el momento de embolsarlos cambiaba rápidamente de color, pasando del marrón del fondo a un color azulado verdoso. Probablemente este cambio de color sirva para despistar a sus presas.

Esta secuencia de caza se repitió varias veces durante casi media hora hasta que el pulpo, ya saciado, se escondió en una cueva.