A Vito Corleone le gustaba que se cumplieran sus sueños y tenía métodos muy persuasivos para que tanto él como los miembros de su familia lograran alcanzarlos. Johnny Fontane, ahijado de Don Vito, le pidió que convenciera a Jack Woltz, un afamado productor de Hollywood, para que éste le diera el papel principal de una película que estaba a punto de comenzar a rodar. Fue entonces cuando el Don envió a Hollywood a Tom Hagen, su consigliori, para que tratara con él y que le hiciera una oferta que no podría rechazar. Jack Woltz odiaba a Johnny Fontane y cuando Tom le comentó por primera vez la oferta de El Padrino, le contestó airadamente que Johnny nunca trabajaría con él por muchos italianos que vinieran a presionarle, e incluso amenazó con usar sus contactos en el FBI y la Casa Blanca si seguían acosándolo.
Por la tarde, Jack Woltz, al darse cuenta realmente de a quién representaba Tom, lo invitó a su casa y durante un paseo por la finca le presentó orgulloso a Khartoum, su precioso campeón pura sangre que había comprado por más de medio millón de dólares. A pesar de que la conversación fue más cordial que la que habían tenido anteriormente, Jack se mantuvo en sus trece y volvió a decirle a Tom que nunca contrataría a Johnny Fontane para una de sus películas. Al regresar a Nueva York y comentarle a Don Vito la respuesta del productor, Don Vito le dijo a Tom que no se preocupara, que él lo arreglaría.










