lunes, 30 de marzo de 2015

Veneno, quebrantahuesos y águilas reales


La necropsia realizada al último quebrantahuesos aparecido muerto en el parque de Picos de Europa no deja lugar a dudas. Independientemente de que la concentración encontrada fuera alta o baja, o que el Aldicarb haya sido el causante de la muerte, lo que está claro es que el veneno sigue presente en este espacio protegido, de hecho nunca se ha ido

El uso de venenos fue utilizado desde hace mucho tiempo como un método de control de los animales "molestos" por los habitantes de Picos y fue el veneno el causante de la desaparición de los quebrantahuesos en este lugar. A pesar de que esta lacra seguía presente, a pesar de que todos los años seguían apareciendo animales envenenados, sobre todo aves carroñeras como buitres leonados o alimoches, a pesar de que seguía resultando muy sencillo comprarlo en muchas tiendas, se decidió iniciar un proyecto para que los quebrantahuesos regresaran a estas montañas.

Recuerdo perfectamente la primera charla que escuché a los representantes de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) hablando de ese proyecto. En ella se comentó que se trataba de un proyecto a largo plazo en el que no se contemplaba la posibilidad de reintroducir animales de otras poblaciones. Se trataba de atraer a las aves dispersantes procedentes del Pirineo y favorecer su asentamiento natural usando comederos y sobre todo, y antes de nada, se haría un especial esfuerzo en reducir las causas de mortalidad que habían llevado a esa situación, tratando de erradicar el uso de venenos mediante campañas de concienciación de la población local.

Los años fueron pasando y las campañas de seguimiento confirmaron que había varios ejemplares juveniles que visitaban Picos periódicamente. Sin duda se trataba de una buena noticia, por otra parte, algo lógico para cualquier especie. El problema es que la recolonización y el probable asentamiento de una pareja reproductora no iba a ser cosa de unos pocos años, sino que con suerte llevaría una o dos décadas.

En ese momento se produjo un cambio radical en la concepción del proyecto. Se planteó por primera vez en serio la reintroducción de quebrantahuesos procedentes del Pirineo. Para ello se quitarían huevos de nidos de esta población, se incubarían y se criarían los pollos en cautividad y luego se soltarían en Picos. Estas actuaciones fueron muy criticadas, tanto por los colectivos conservacionistas como por los científicos, sobre todo por las dudas que generaba la extracción de huevos de la población pirenaica, pero también porque como ya hemos comentado, el veneno aún seguía campando a sus anchas por los Picos de Europa.

A pesar de todas estas críticas, el proyecto siguió adelante y se empezaron a soltar pollos en los Picos de Europa. Pero, ¿a que se debió este cambio de opinión? ¿Por qué lo que antes no se planteaba ahora parecía la única posibilidad para que estas aves volvieran a los Picos?

Pues la respuesta es bastante sencilla, al menos eso creo yo. Todo es una cuestión de tiempo. Sobre todo de tiempo político, no de tiempo biológico. Los quebrantahuesos, si las condiciones fueran las adecuadas, regresarían solos a los Picos de Europa. Si los juveniles de Pirineos se vieran obligados a dispersarse para buscarse la vida, cosa que ahora no necesitan porque tienen alimento de sobra en los comederos situados allí y que son abastecidos en exceso durante todo el año, y si una vez que llegaran a Picos no fueran envenenados, tarde o temprano se acabarían asentando. Puede que bastara con reducir los aportes de comida en los Pirineos, como han sugerido muchos investigadores, para aumentar esa dispersión.

Pero lo de "tarde o temprano" es algo de lo que los políticos no quieren oír ni hablar. El tiempo político se mide en legislaturas de 4 años, y en ese tiempo, si el proyecto está financiado con dinero público, habría que ver resultados para poder vender la moto en las siguientes elecciones. Lo que no se puede permitir bajo ningún concepto es que se ponga pasta y los laureles se los lleven los siguientes que lleguen, y si son de otro partido pues peor. Eso sería como adjudicar un tramo de autopista y que la cinta la corte el presidente del partido de la oposición. Por supuesto, esta concepción temporal de la política es la causa de que muchos de estos señores consideren que el dinero que se invierte en proyectos de medio ambiente, o en infraestructuras, por ejemplo, es suyo y no de todos nosotros que somos los que lo pagamos con nuestros impuestos.  


Quebrantahuesos y águilas reales
Uno de los episodios más surrealistas del proceso de reintroducción del quebrantahuesos en Picos de Europa ocurrió a finales del pasado verano. Dos de los tres ejemplares liberados fueron atacados por un águila real en las inmediaciones del lugar de la suelta. A causa de estos ataques uno de ellos murió y otro tuvo que ser recapturado y curado después de sufrir también los ataques del águila (esté ultimo fue el que recientemente apareció muerto con restos de veneno en su cuerpo).

Después de estos ataques, la FCQ publicó una nota de prensa en la que sugería que para evitar futuros ataques se utilizaran técnicas disuasorias o que se capturara al águila real y se la llevara a otro sitio. Tengo que admitir que cuando leí esa nota de prensa, que apareció publicada tanto en los diarios regionales como en varios diarios de tirada nacional, pensé que se trataba de un error. En esa nota se hablaba de capturar un ejemplar de una especie que actualmente cuenta en Asturies con unas 30 parejas reproductoras y que figura como una especie Vulnerable en el Catálogo Regional de la Fauna Vertebrada Amenazada de Asturias.

Aparte de lo asombroso de esta propuesta, del hecho de plantearse molestar e incluso capturar y trasladar a una especie sensible y escasa, dentro de un Parque Nacional, llama la atención que el "conflictivo nido" de águila real de donde procedía la pareja y el supuesto pollo agresor, fuera un nido conocido desde hace muchos años. No parece por tanto muy descabellado pensar que si se sueltan unas aves de gran envergadura en las proximidades de un nido de águila real, no sean muy bien recibidas y que esos intrusos sean atacados por los legítimos propietarios de ese territorio.

No entendemos muy bien por qué se eligió esa zona de suelta si se conocía la ubicación de ese nido histórico de águila real. Quizás fuera porque se trataba de un lugar accesible y no demasiado complicado para llegar. Quizás porque alguno de esos políticos que "ponen la pasta" quisieran estar presentes y no estuvieran dispuestos a pegarse una caminata de varias horas por un terreno escarpado y peligroso. ¿Quién sabe? Lo único que parece claro es que ese no era el mejor lugar para la suelta y por supuesto que cualquier medida que impliqué causar molestias a las águilas reales no tendría ninguna justificación. 

Esta propuesta probablemente sea una consecuencia de este tipo de estrategias de conservación que se han puesto de moda en los últimos tiempos. No se piensa en una conservación a una escala ecosistémica, no se piensa en conservar y proteger el hábitat, sino en proteger especies, subespecies e incluso individuos. Y una estrategia así no piensa en efectos colaterales, piensa en proteger a Chloe o a Gueña, piensa en proteger las piezas de un puzle y no en proteger el puzle en su conjunto.

Proteger, conservar y conseguir que las condiciones para que un ecosistema albergue a unas determinadas especies, lleva tiempo, y para colmo los resultados no suelen ser demasiado visibles, ya que se trata de cambios lentos y no muy vendibles para el público y los potenciales electores. Soltar animales, por el contrario, es algo rápido y efectivo, pueden participar concejales, consejeros, directores generales, jefes de sección, ministros, e incluso se puede llamar a los niños de un colegio para que se hagan la foto junto a ellos en el momento álgido de la suelta.

Es necesario un cambio en nuestra forma de entender la Naturaleza para poder entender mejor como conservarla y protegerla. Si no se protege el hábitat no se pueden proteger las especies que viven en él. Tampoco hay especies bandera, puede haber especies más o menos mediáticas, pero al final lo que realmente importa son las relaciones entre las distintas especies y no las especies por separado. 

martes, 24 de marzo de 2015

Recuperar las marismas de Maqua,en la ría de Avilés, es posible

Cualquiera que visite la Ría de Avilés en la actualidad difícilmente se podrá hace una idea de cómo era ese estuario hace menos de 100 años. A partir de los años 40 del siglo XX, la instalación de importantes industrias, encabezadas por Ensidesa, tuvo como consecuencia la sustitución de gran parte de la superficie ocupada por arenas y limos por muelles, carreteras y zonas industriales, sobre todo en la margen izquierda de la ría.

Ría de Avilés a mediados del S XVIII

En menos de 40 años, la mayoría de las antiguas marismas se transformaron completamente. Valga como ejemplo que durante todo el proceso de desecación del estuario avilesino la superficie de marismas y dunas pasó de 14,6 kilómetros cuadrados a tan solo 1,68.

Pero la alteración de la ría avilesina no se produjo de igual forma en las dos márgenes de la ría. Mientras que en la margen izquierda se asentaron la mayor parte de las industrias y el proceso fue muy rápido, en la margen derecha el proceso fue más lento, seguramente por las dificultades que ofrecía el terreno, y la presencia de industrias que se asentaron en esa zona fue menor.

Ensenada de Llodero y marismas de Maqua en 1938, después de construido el malecón

En esta margen derecha se encontraban las marismas de Llodero, que actualmente se conocen como marismas de Maqua, que se formaban en la desembocadura del río Vioño. Estas marismas fueron desecándose lentamente hasta desaparecer. Al contrario de lo que ocurrió en otra partes de la ría, en el lugar ocupado por estas antiguas marismas, después de 100 años de rellenos, no se ha construido nada, y el terreno sen encuentra actualmente sin ningún tipo de uso.

Después de todos estos años, se puede decir que el estuario de Avilés prácticamente ha desaparecido quedando tan solo restos de lo que en el pasado fue uno de los humedales más ricos del Cantábrico. De hecho, actualmente, solo permanecen en un estado  de conservación relativamente decente, los restos del sistema dunar de El Espartal, el Monumento Natural de la Ensenada de Llodero y la Charca de Zelúan. Y solo hace falta observar la enorme cantidad de aves que visitan estas zonas durante los picos de la migración para hacerse una idea de cómo sería este lugar hace tan solo unas pocas décadas.

Ante esta situación y con el fin de intentar recuperar al menos parte de este importante espacio, en 2011 se constituyó La Plataforma por la Recuperación de las Marismas de Maqua, iniciada por el grupo de Ornitoloxía Mavea y a la que posteriormente se unieron otras muchas asociaciones, como COA, SEO/Birdlife, ENTORNO. Fundación Global Nature, Greenpeace, y 17 grupos mas. El objetivo de esta plataforma es el de proponer a los organismos que tienen competencias en este espacio (Autoridad Portuaria, Ayuntamiento de Avilés y Demarcación de Costas de Asturias) una alternativa a este espacio degradado que sirva para devolver a la ría avilesina parte del terreno que se le robó en el pasado.

Actualmente todos los organismos implicados, salvo el ayuntamiento de Avilés, han acogido esta propuesta con ilusión y se han mostrado dispuestos a colaborar. Sorprende la actitud del ayuntamiento avilesino, ya que esta comarca es una de las más degradadas ambientalmente de toda Asturies y solo por eso debería mostrarse más que receptiva ante esta propuesta, que puede ser consultada en detalle en este documento.

En vista de la negativa del Ayuntamiento a participar en este ilusionante proyecto, esta plataforma ha iniciado una recogida de firmas para pedir a este consistorio que cambie de opinión y se muestre favorable a la restauración de este espacio. A día de hoy ya se han recogido 4500 firmas, pero se necesitan muchas mas, así que os animo a todos a que firméis para ver si logramos que cambien de opinión.

Podéis firmar accediendo a este enlace, es muy sencillo y sólo os llevará unos segundos. Y si lo divulgáis y corréis la voz entre vuestros amigos y conocidos, pues mucho mejor.

Antes de despedirme, quisiera agradecer a esta plataforma, a los grupos que la integran y a los otros muchos grupos y personas que altruistamente empeñan su tiempo en intentar conservar un medio ambiente que no es solo suyo, sino de todos nosotros.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Ya están de vuelta las aves migratorias

A finales del verano pasado, una gran cantidad de aves nos abandonaron para dirigirse al sur. Aves de todas las especies y tamaños, desde cigüeñas y grandes rapaces hasta pequeños paseriformes de tan solo unos gramos de peso, emprendieron un largo viaje de miles de kilómetros que los llevó a tierras africanas. Una vez allí encontraron el alimento necesario para sobrevivir durante nuestro invierno.


Han pasado medio año lejos de nosotros y ya es hora de realizar el viaje de vuelta. A pesar de que la primavera aún no ha comenzado oficialmente, muchos de esos viajeros ya ha regresado y no son pocas los que a estas alturas del año ya han comenzado la reproducción. Hace unos pocos días, los primeros alimoches (Neophron percnopterus) ya se dejaron ver en sus territorios de cría y pronto comenzarán a arreglar el antiguo nido donde en pocas semanas realizarán la puesta.


Otras rapaces que han pasado el invierno en África, como las águilas culebreras (Circaetus gallicus) o los milanos negros (Milvus migrans) también han empezado a llegar. No llegan todos a la vez, los primeros en aparecer son los más experimentados, aquellos que ya han realizado el viaje varias veces y conocen bien la ruta y saben cual es el mejor momento para dar el salto al estrecho de Gibraltar.


Las fronteras son un invento humano, las aves no las conocen y se desplazan por todo el mundo sin necesidad de pasaportes. Durante todo el año, millones de aves se mueven libremente siguiendo autopistas y carreteras que nosotros no vemos, pero que están grabadas en su código genético después de muchas generaciones.

Gracias a las nuevas tecnologías y sobre todo a la miniaturización de los equipos de seguimiento GPS o por satélite, ahora es posible seguir, en muchos casos a tiempo real, la migración de gran cantidad de especies. En este enlace podéis consultar las rutas migratorias de una gran cantidad de especies y de muchos individuos, cada uno de ellos equipado con uno de estos dispositivos.

Hace unos días pude ver un impresionante vídeo en el que se podían visualizar los movimientos migratorios de las cigüeñas blancas alemanas equipadas con dispositivos GPS. Se aprecia perfectamente como a pesar de criar en lugares muy próximos, se establecen dos grupos que toman rutas migratorías.

En muchas especies de aves rapaces las parejas realizan el viaje por separado y no tienen por qué coincidir en el mismo territorio de invernada. De regreso, si han tenido suerte y han sobrevivido, se reunirán en el nido para volver a reproducirse de nuevo. No es raro que uno de los dos miembros de la pareja llegue unos días antes que el otro. En este otro vídeo, de los mismos autores que el anterior de las cigüeñas, se pueden observar las trayectorias migratorias de una pareja de Halcones abejeros (Pernis apivorus), y cómo la hembra pierde el camino de vuelta en medio del desierto para retomarlo después y reencontrarse finalmente con su pareja en el territorio de cría.


Pero no sólo han llegado las rapaces, muchos pequeños paseriformes como las golondrinas (Hirundo rustica) ya se han dejado ver. Aún no hay venido todas, solo la primera avanzadilla. Y después de ellas llegarán otras muchas especies, como los vencejos, que seguramente esperarán hasta mediados o finales de abril para ocupar los tejados de las ciudades del norte.

Prado costero cubierto de margaritas hace un par de días

La primavera ya está llamando a la puerta. Muchos prados que hace tan solo unas semanas estaban nevados han cambiado el blanco de la nieve por el blanco de las flores. Y con la primavera nuevos vecinos llegarán para pasar unos meses con nosotros. Recibámoslos como se merecen.

jueves, 5 de marzo de 2015

Protección de papel higiénico


La Comisión Europea le ha vuelto a tirar de las orejas a España, una vez más, por incumplir sus compromisos a la hora de redactar los planes de gestión de casi 1000 áreas protegidas dentro de su territorio. Curiosamente no es por falta de papeles, porque a este país otras cosas le podrán faltar, pero papeles no es una de ellas. En un país donde la complejidad de un proceso judicial se mide en decenas de miles de folios, no es de extrañar que de cara a la galería nos intenten convencer de que la unidad de medida de la protección ambiental es el número de informes que declaran algunos espacios como protegidos. 


España, con el 29% de su superficie terrestre y el 8% de sus aguas territoriales con algún tipo de protección, es uno de los países que más territorio aporta a la Red Natura 2000. Eso si, esa protección es sobre el papel, porque lo cierto es que cuando se trata de llevar esa protección al mundo real, las cosas cambian. En 2012, de los casi 1500 Lugares de interés comunitario (LIC) y 600 zonas de especial protección para las aves (ZEPA) declarados en España, solo el 18% habían desarrollado los instrumentos de gestión correspondientes. Y todo esto cuando el plazo para presentarlos había expirado el 7 de diciembre de 2010. Entre las comunidades que habían incumplido este compromiso, curiosamente se encontraban todas las "cantábricas" (Asturies, Cantabria, Galicia, Navarra y Euskadi) y Castilla-León.

Después del expediente abierto en 2012 por no haber cumplido los plazos, ahora se han puesto serios y le han abierto a España un expediente de infracción, ya que a pesar de haber prorrogado el plazo para presentar los planes de gestión hasta el diciembre pasado, a día de hoy aún no han cumplido. Esto no parece que le importe mucho a nuestros gobernantes, que se llenan la boca hablando de cumplir la legislación europea, pero solo cuando les interesa electoralmente. Prueba de ello es que España está a la cabeza de los países de la UE por el número de expedientes abiertos por infracciones ambientales y también por el incumplimiento de las sentencias del Tribunal de Justicia europeo en materia medioambiental. En esto si somos la locomotora de Europa. Tampoco se les caen los anillos cuando en plena campaña electoral, unos y otros hablan sin sonrojarse de saltarse la legislación europea proponiendo dragados y canalizaciones faraónicas en nuestros ríos.

Pero no nos engañemos, en el caso hipotético de que nos dieran una nueva prórroga y España consiguiera entregar todos los planes de gestión que demanda insistentemente la UE, lo que no está nada claro es que finalmente sirvan para algo. Como ya he dicho antes, una cosa es tener los papeles y otra muy distinta es llevarlos a la práctica. Sobrados estamos de ejemplos de incumplimientos de planes de manejo de especies y planes de gestión, para confiar en que este será un caso distinto.

No podemos olvidar que en España la máxima figura de protección es la de Parque Nacional, y que tras la nueva ley aprobada por el gobierno recientemente, prácticamente se podrá hacer cualquier cosa dentro de ellos, desde urbanizar hasta organizar cacerías y realizar matanzas de depredadores. Eso sí, para eso se redactan nuevas leyes, nuevos informes de miles de páginas y estos curiosamente si se cumplen.

¿Alguien en su sano juicio puede llegar a pensar que con estos precedentes, en los espacios declarados como LICs o ZEPAs, que contarán con unos flamantes planes de gestión, la cosa será distinta? Pues sinceramente yo creo que no. Pero no pasa nada, luego llegará la UE y nos volverá a sancionar económicamente por incumplirlos y una vez más nos tendremos que apretar el cinturón los de siempre para pagar esas sanciones, mientras los responsables seguirán organizando cacerías, esta vez dentro de los parques nacionales, para seguir repartiéndose la tajada.

lunes, 2 de marzo de 2015

¿Sirve para algo limpiar los ríos?

Como ya se preveía, después de las lluvias de las últimas semanas y tras la subida de las temperaturas que han derretido gran parte de la nieve acumulada en las cumbres, los ríos se han vuelto a desbordar. Y como siempre que ocurren estos hechos, los telediarios y los periódicos se han llenado de declaraciones en las que se exige que se limpien los cauces para evitar que estos hechos vuelvan a repetirse. Lo exigen los vecinos, lo exigen los alcaldes, lo exigen los presidentes de las comunidades autónomas, lo exige el líder de la oposición y por contagio lo exige todo el mundo. Estas exigencias han calado tan profundamente en nosotros que en los medios de comunicación afirman sin discusión que los ríos se desbordan porque están sucios.


En una cosa estoy de acuerdo con esas reclamaciones. Los ríos están llenos de mierda, más concretamente de nuestra propia mierda. Toneladas de botellas, latas, compresas, bolsas de basura, electrodomésticos y hasta coches, han convertido nuestros ríos en auténticos vertederos. Por supuesto, sería muy conveniente limpiar toda esa basura y sobre todo evitar tirar más.

Pero cuando se reclama que se limpien los ríos, no se está pidiendo que se limpie esa basura, lo que se exige es que se draguen los ríos, se tale la vegetación de ribera y se elimine la madera muerta de los cauces. Esta idea tan arraigada entre la población lo que nos confirma es el absoluto desconocimiento que tiene la mayoría de la gente de lo que es un río. Un río es un ecosistema complejo y dinámico, no es un canal ni una tubería que transporta agua. Los ríos se desbordan durante las épocas de lluvias y bajan de caudal cuando hay sequía, la madera muerta y los sedimentos arrastrados por la corriente los nutren y les dan vida. Esto siempre ha ocurrido y siempre ocurrirá.


Lo que la mayoría de gestores y políticos entienden por limpiar un río es lo que vemos en la imagen anterior, una imagen tomada por Carlos del Valle en diciembre de 2013 en el río Narcea, justo cuando las truchas y los salmones se encontraban en plena época de desove. 

Estas actuaciones, en las que se suele emplear maquinaria pesada, y que debido a la premura y la presión social tras un episodio de inundaciones, suelen hacerse sin ningún tipo de evaluación ambiental, producen un enorme impacto sobre los ecosistemas fluviales, pero lo más curioso es que además no sirven absolutamente para nada. Los sedimentos se volverán a depositar en las zonas dragadas a la siguiente riada y los restos de vegetación serán arrastrados nuevamente desde los tramos altos cuando vuelva a llover con fuerza. Pero no solo no sirven para nada, sino que a medio y largo plazo resultan contraproducentes ya que conseguirán que la velocidad del agua aumente al pasar por los tramos "limpios" y encauzados, lo que incrementará la erosión del cauce y agravará los efectos de la inundación.

Dominio público hidráulico según el MAGRAMA. La mayoría de las zonas afectadas están dentro de sus límites

Si esa limpieza no sirve para nada, ¿por qué se hace?

Hace unos días, en una entrevista a un político le preguntaban sobre el descenso de capturas de salmones asturianos y sobre el controvertido tema de las repoblaciones. En un momento de la entrevista dijo la frase clave "no podemos quedarnos con los brazos cruzados", dejando claro que algo hay que hacer, independientemente de que funcione o no. Decir que el problema es estructural, que las inundaciones son inevitables y que lo mejor es no hacer nada, salvo evitar en el futuro volver a cometer los errores del pasado, no es políticamente correcto y rápidamente sería usado por la oposición para arremeter contra ellos. Así que "limpiemos", draguemos y desbrocemos, que no se diga que no hacemos nada.

Lo de menos es que las actuaciones sirvan realmente para evitar que el problema se vuelva a repetir, eso no importa. A fin de cuentas, el efecto placebo funciona, y de esa forma, si dragando y desbrozando se consigue apaciguar a la gente y a la población ribereña, que lógicamente está preocupada e indignada al ver como el río arrasa con sus casas y propiedades año tras año, el político ya estará satisfecho y no se le podrá acusar de "quedarse con los brazos cruzados".

Por otra parte, no estaría mal preguntarse por quiénes se beneficia de estas obras faraónicas, de los millones de euros invertidos y tirados en estos dragados y desbroces a lo largo de todas las cuencas fluviales españolas. Una vez que la licitaciones de obra pública se han reducido enormemente tras la época de bonanza económica a principios del siglo XXI, cuando el dinero parecía salirnos por las orejas, estas obras, innecesarias y absurdas, seguramente llenarán de gozo y satisfacción a muchas empresas y quién sabe si a más de un político que las ha adjudicado.

Lo inundable, se inunda

Si observamos por televisión las imágenes de las últimas inundaciones, nos daremos cuenta de que la mayoría de las poblaciones que se han visto afectadas se encontraban en zonas de riesgo declaradas por las respectivas confederaciones hidrográficas como "zonas inundables". En las últimas inundaciones ocurridas en Asturies, la Confederación Hidrográfica del Norte pidió a los ayuntamientos ribereños que prohibieran construir en zonas inundables. La respuesta de los ayuntamientos implicados no se hizo esperar y a los pocos días rechazaron esas prohibiciones porque según ellos "las áreas anegadizas son la «única alternativa» para el desarrollo urbanístico de muchos municipios". En la siguiente riada, ocurrida pocos meses después, esos mismos ayuntamientos acusaban a la CHN de dejadez.

Cuando vuelvan a producirse otras inundaciones, que no dudéis que se producirán, y seguramente cada vez con más frecuencia, habría que preguntarles a estos mismos alcaldes sobre las consecuencias de ese rechazo a la prohibición de edificar en zonas anegadizas. Desgraciadamente las responsabilidades de los cargos públicos no suelen pasar de una dimisión si el caso es extremadamente grave, pero quedan impunes de responsabilidades penales. Y no debería ser así, porque sí se demuestra que una gestión negligente, absurda y con un interés puramente electoralista tiene como consecuencia una catástrofe ambiental, que incluso podría llevarse por delante la vida de muchas personas, esos individuos deberían responder ante la ley como cualquier otra persona. 

¿Pero quién limpia los ríos?

Pero vayamos al meollo del asunto, porque lo que es evidente es que los ríos seguirán desbordándose, como han hecho siempre, y la supuesta suciedad en forma de madera muerta y sedimentos se seguirá acumulando en el cauce, también como ha ocurrido siempre. En ese caso, ¿quién la limpiará? Pues la respuesta es muy sencilla, la limpieza la hacen los propios ríos, y las riadas son el mecanismo natural que tienen para limpiarse. Si realmente queremos limpiar los ríos deberíamos eliminar nuestra basura y dejar al río que haga su trabajo, y por supuesto no edificar en zonas inundables, porque como dice su propio nombre, se inundan.

Personalmente siempre me han resultado curiosas estas muestras de soberbia de nuestra especie. Decimos sin sonrojarnos que los bosques se queman porque no los limpiamos y que los ríos se desbordan porque no los dragamos. Da la impresión de que la Naturaleza no podría seguir su curso sin nuestra ayuda cuando lo cierto es que la Naturaleza se ha valido por sí misma durante millones de años antes de que apareciera el primer Homo sapiens a poner orden.

NOTA: si queréis conocer un poco más acerca de la ecología fluvial, de su estructura y funcionamiento y de este tipo de actuaciones que he comentado, os recomiendo visitar el blog Cuidando Ríos, del Dr. Alfredo Ollero, profesor de Geografía Física y científico fluvial de la Universidad de Zaragoza.

lunes, 23 de febrero de 2015

Los jardineros del bosque

Las semillas deben ser dispersadas lejos de la planta madre para asegurarse su futuro. De esta forma evitan la competencia por la luz y los nutrientes y aumentan sus posibilidades de sobrevivir. Para conseguir este objetivo se sirven de varios medios siendo los tres principales el aire, el viento y la ayuda de los animales.

En el caso de las dispersión por los animales o zoocoria, son muchas especies de plantas las que dependen casi exclusivamente de sus potenciales depredadores para dispersar sus semillas. Aunque pueda parecer una paradoja, una semilla sabrosa y apetitosa tiene más posibilidades de ser dispersada que una que no lo sea. Se trata de un claro ejemplo de mutualismo, en el que los dos miembros de esta relación salen beneficiados. De todas formas, hay otros casos, por ejemplo el de algunas plantas que producen semillas recubiertas de ganchos o espinas y se dispersan pasivamente al engancharse al pelo de algunos animales, en las que el portador no obtiene ningún beneficio.

Las plantas usan distintas estrategias para dispersarse gracias a los animales. Algunas encierran sus semillas dentro de una envoltura carnosa, de forma que cuando ese fruto apetitoso es consumido, las semillas pasan al tracto digestivo de los animales y son expulsadas con los excrementos, normalmente a gran distancia de donde fueron consumidas. De hecho, para algunas semillas es necesario este tránsito intestinal para poder germinar.

Otras semillas, por ejemplo, las bellotas de robles y encinas, no están rodeadas de un fruto carnoso y para dispersarse cuentan con la capacidad de algunos animales para almacenar los excedentes. Evidentemente, muchas semillas serán consumidas y por lo tanto nunca podrán dar lugar a una nueva planta, pero el hecho de que la producción esté concentrada en unas pocas semanas al año, hace que muchos animales que se alimentan de ellas no sean capaces de consumirlas todas en el momento y prefieran almacenar una parte para comerlas en los siguiente meses.


Si observamos a una ardilla en plena época de producción de semillas, veremos como una vez que encuentra alguna es probable que se la coma en el sitio, pero si hay muchas y ya está saciada, seguirá recogiéndolas, pero en vez de comérselas las transportará, escavará un agujero en el suelo y las enterrará. En unas pocas semanas, una sola ardilla puede enterrar varios cientos de bellotas y recordará el sitio donde enterró muchas de ellas, pero otras muchas no las recogerá nunca, ya sea porque se olvidó del lugar exacto donde estaban o porque no las necesitó.


Pero si hay una especie que se caracteriza por su capacidad de almacenar semillas, una capacidad que puede llegar al grado de obsesión, ya que se ha observado que si no las encuentra es capaz de transportar y esconder piedras con tal de "quitarse el mono" (Clayton et al., 2014), ese es el arrendajo (Garrulus glandarius) o glayu como lo llamamos en Asturies. En una sola temporada, un sólo arrendajo es capaz de almacenar entre 4000 y 5000 bellotas (Vázquez, 1997), algunas de las cuales son transportadas a más de 6 kilómetros del árbol que las produjo.

Las bellotas almacenadas durante el otoño, son consumidas durante el invierno, pero incluso son usadas para alimentar a los pollos en primavera e incluso pueden ayudar a los jóvenes a subsistir durante su primer año de vida. Pero como he comentado en el caso de las ardillas, muchas de las bellotas enterradas por los arrendajos no serán consumidas y acabarán germinando dando lugar a nuevos árboles.

En la Península Ibérica se considera que el arrendajo es el es dispersante más frecuente y efectivo de los robles, los alcornoques y las encinas, y su importancia para estas especies es tan grande que algunos autores han sugerido que el arrendajo y otras especies afines podrían ser los agentes causantes de la rápida expansión de este grupo tras la última glaciación (Johnson y Webb, 1989).

Curiosamente, esta especie, al igual que otros córvidos y otros importantes dispersores de semillas como varias especies de zorzales, no tienen ningún tipo de protección legal y muchos miles de ellos son matados todos los años por cazadores y escopeteros.

Cada vez resulta más evidente que la conservación de la naturaleza no depende tan solo de la protección de unas determinadas especies, sino de la de los ecosistemas en su conjunto. De poco servirá proteger los robledales, los acebos o los tejos, si no protegemos a aquellas especies que se encargan de dispersar sus semillas.

Referencias
- Clayton, N.S., Griffiths, D., Bennett, A.T.D. (1994). Storage of stones by jays Garrulus glandarius. Ibis, 136: 331-334.
- Johnson, W.C., Webb, T. (1989). The role of blue jays (Cyanocitta cristata L.) in the postglacial dispersal of fagaceous trees in eastern North America. Journal of Biogeography, 16: 561–571.
- Vázquez, X. (1997). El Arrendajo. Pp: 474-475. En: Purroy, F.J. (Ed.). Atlas de las Aves de España (1975-1995). Seo/BirdLife – Linx Ediciones, Barcelona.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Vestidos de gala

A pesar de que aún nos encontramos en pleno invierno, la primavera ya empieza a sentirse a nuestro alrededor, y muchos animales ya han empezado a vestirse de gala para la reproducción. En nuestros ríos y costas, los cormoranes grandes están mudando su plumaje. En su cuello, pequeñas flipolumas blancas van cubriendo poco a poco su cuello y dentro de pocas semanas su imagen será espectacular y un penacho de plumas empieza a asomar por la parte posterior del cuello.


Cuando completen la muda nos nos abandonarán para retornar a sus lugares de reproducción en el norte de Europa, aunque ya hay muchas parejas que ya se reproducen en el interior de la Península Ibérica. 


Los ejemplares nacidos el año pasado aún conservarán su plumaje marrón durante un par de años más, hasta que alcancen la madurez sexual. Aún así, muchos de ellos también partirán hacia el norte en compañía de los adultos. Y no es un viaje en balde, su estancia en las colonias de cría les servirá para recopilar información que les ayudará a elegir el mejor lugar para reproducirse en el futuro.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

martes, 17 de febrero de 2015

Petición de información: muertes accidentales de cormoranes moñudos en aparejos de pesca


La foto anterior la tomó mi amigo Gilberto hace un par de días en el Puerto de Tapia de Casariego. Me escribió para comentármelo y le pregunté si se había fijado si tenía algún aparejo enredado. No había visto nada, pero para confirmarlo se acercó de nuevo y las dudas se despejaron definitivamente.


Enredado en el cuello, un trozo de red de nylon dejaba claro cual había sido la causa de su muerte. El cormorán, un adulto en plumaje nupcial que con toda seguridad tendría el nido en una de las colonias cercanas, había muerto ahogado después de quedar atrapado en un tresmallo. No se trataba de un caso aislado, ni mucho menos. Todos los años, decenas de estas aves mueren atrapadas en aparejos de pesca, lo que está produciendo una dramática reducción de su población reproductora, que de seguir así acabará llevando a la extinción a estas poblaciones más pronto que tarde.


En la foto anterior, tomada por Juan Zaldivar en la Ría de la Villa en el verano de 2009 se puede ver a otro moñudo, esta vez un joven, que lleva enganchado un sedal. Con toda seguridad, al tratar de comer el pez prendido al anzuelo, acabó enganchado, lo que casi con total seguridad acabaría provocándole la muerte en pocos días.

Durante los últimos años he recopilado varios datos sobre capturas accidentales en aparejos de pesca, tanto de los ejemplares anillados como de ejemplares sin anillar, pero evidentemente solo representan una mínima fracción de los ejemplares que mueren anualmente por esta causa. Muchos cadáveres pasan desapercibidos, otros se hunden y otros a pesar de ser encontrados no se registran porque la información acaba perdida en un cajón o entre las páginas de un cuaderno de campo.


Debido a esto, os quería solicitar a todos aquellos que tengáis información sobre mortalidad de Cormoranes moñudos en el Cantábrico y en el Atlántico gallego que si es posible me la enviéis a esta dirección de correo: naturalezacantabrica[arroba]gmail.com

Sirven todos los datos, tanto aquellos en los que se pudo precisar la causa de muerte como en los que no se pudo confirmar. Si es posible os agradecería que en el mensaje hicierais constar los siguientes datos:
a) Lugar en que fue encontrado (lo más preciso posible, si se tienen las coordenadas mejor)
b) Fecha en que fue encontrado
c) Causa de la muerte (si se puede precisar: petroleado, enmallado, anzuelo, desconocida)
e) Estado: fresco, podrido, seco (muerto desde hace tiempo)

Todos estos datos se usarán para elaborar un documento técnico sobre la incidencia de las capturas accidentales en esta especie y para proponer una serie de medidas que intenten paliar en la medida de lo posible esta causa de mortalidad.

jueves, 12 de febrero de 2015

La Iglesiona de Vidíu, la cueva marina más espectacular de Asturies

El Cabu Vidíu, en Ouviñana, es uno de los lugares más impresionantes de la costa asturiana. Sus acantilados verticales de más de 80 metros de altura solo son superados por los del Cabu Peñes, aunque en belleza no tienen nada que envidiar a los del cabo gozoniego. 


La cara este del cabo es la más espectacular de todas y es en ella donde los acantilados formados por estratos de cuarcitas y pizarras alcanzan la mayor altura y verticalidad. En estos acantilados se asentó una de las últimas colonias de Arao común (Uria aalge) de la Península ibérica, desapareciendo como reproductor a mediados del siglo pasado. Actualmente, las gaviotas patiamarillas (Larus michaellis) y los Cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) son los únicos representantes de la avifauna marina reproductora del lugar. Al norte, separado por un pequeño canal, se encuentra el Horrión del Cabu, un islote de unos 30 metros de altura que algunos estudios apuntan a que podría tener su origen en el desprendimiento de una gran roca del mismo cabo.


La cara oeste del Cabu Vidíu es menos vertical y cae directamente sobre la playa de Peñadoria. En el extremo del cabo se edificó un faro entre 1948 y 1950, que fue el último faro construido en Asturies y uno de los últimos que se edificaron en España.

Pero aparte de la gran belleza del cabo y de las vistas desde el mismo, uno de sus mayores atractivos se esconde en sus entrañas, pasando desapercibido para la gran mayoría de la gente que visita este lugar. Justo debajo del faro se encuentra una de las mayores y más espectaculares cuevas marinas de la costa asturiana, la Iglesiona, que abre una de sus tres bocas, la de mayor tamaño, hacia el norte, por lo que solo es visible desde la mar.

Rafa Busta en la playa de la Iglesiona

Para acceder a la cueva desde tierra hay que descender por el acantilado de la cara oeste siguiendo un camino estrecho y empinado que al final tiene un desplome de un par de metros. Hace un par de días, visitamos esta cueva con un guía de excepción, Alfonso, de Cai Milio, un enamorado de la zona y gran conocedor de este increíble lugar, y con Félix, que con ayuda de unas cuerdas hicieron mucho más sencillo el descenso. Como íbamos a grabar un nuevo capítulo para el programa de la Mar, que empezará a emitirse en un par de semanas en la RTPA, tuvimos que bajar un generador por el acantilado, lo que no fue una tarea fácil, pero como podréis ver en las imágenes, el esfuerzo mereció la pena.


La entrada a la cueva se hace por una pequeña boca que queda descubierta en marea baja. Tras pasar un pequeño túnel, la cavidad se abre para dejarnos ver la impresionante cúpula circular que se alza hasta los 40 metros de altura.


Como ya he comentado, para visitar la cueva hay que acceder en marea baja y a poder ser con la mar en calma, ya que está muy expuesta y durante las marejadas, la mar atraviesa la cueva de un lado a otro por lo que puede resultar muy peligrosa.


Hacia el oeste, una de las tres entradas de la cueva se abre para dejar ver parte de la costa occidental de la costa de Cuideiru y al fondo las sierras costeras del concejo de Valdés.

Después de que Alfonso nos comentara los secretos de la Iglesiona e hiciera sonar la caracola con la que hace años los marineros alertaban a los barcos en los días de niebla, llegaba la hora de marcharse. La marea estaba subiendo y la cueva se cerraría hasta la siguiente bajamar.

Por supuesto, no hay que olvidar que siempre que se va a la mar, siempre que se baja por un acantilado, siempre que se depende de la marea para entrar o salir, hay que tener mucho cuidado y mucho respeto porque un mal paso o perder la noción del tiempo, puede acabar siendo muy peligroso. En este caso, nunca hay que bajar solo, siempre hay que bajar acompañado y a poder ser de alguien que conozca la zona. Tampoco hay que fiarse de las cuerdas y cabos que pueden llevar mucho tiempo colocados y en cualquier momento se pueden romper. No hacer caso de estos consejos puede dar lugar accidentes, y por desgracia no es algo inusual, como podéis ver en aquí.

En ESTE ENLACE podéis ver el programa que grabamos ese día, y que dedicamos a la zona de la costa de Cuideiru empezando por Nuveana visitando la Iglesiona y recorriendo otras zonas próximas.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

lunes, 9 de febrero de 2015

El uso de minicámaras para grabar el comportamiento animal

Desde hace unos años las minicámaras de vídeo se han puesto de moda, sobre todo para la grabación de deportes de aventura y acción. Se trata de cámaras de pequeño tamaño, de un precio relativamente asequible y que pueden grabar vídeos en alta definición. Además, están provistas de una carcasa estanca, lo que permite que se puedan mojar e incluso sumergir hasta una profundidad de 40 metros. 

Las GoPro son probablemente las más conocidas entre este tipo de cámaras

Estas características hacen de estas cámaras una herramienta muy útil para grabar imágenes del comportamiento de los animales, ya que apenas interfieren con ellos y estos se comportan con naturalidad. Por otra parte, muchas de estas cámaras están provistas de conexión wifi, lo que permite que podamos cambiar los parámetros de las mismas, encender o pausar la grabación a distancia o previsualizar las imágenes desde un teléfono móvil o una tablet.

Desgraciadamente, la señal de wifi se pierde debajo del agua, por lo que si queremos hacer grabaciones en este medio tendremos que grabar continuamente y al terminar la sesión no tendremos más remedio que visionar toda la grabación (que puede ser de más de dos horas) y luego seleccionar los fragmentos que nos interesen. En el vídeo que tenéis a continuación podéis ver cómo está dispuesta la cámara en un frezadero de Trucha común (Salmo trutta) y el resultado de la grabación.



Como podéis observar, las truchas se comportan con total naturalidad y no desconfían de la cámara. La única precaución que hay que tomar es la de colocar la cámara en el lugar adecuado y confiar en que los animales se coloquen delante de ella. Será necesario observar previamente desde fuera el lugar donde se está produciendo el cortejo y sobre todo el lugar donde las hembras están excavando la cama donde depositarán los huevos. Una vez localizado el sitio, y sobre todo, una vez tomadas una referencias visuales en el sustrato, colocaremos la cámara y esperaremos a que los peces regresen.

Para este tipo de grabaciones necesitaremos colocar la cámara lo más estable posible. En el caso de las truchas fijé la cámara con un soporte a un plomo de buceo de 2 kg y de esta forma, incluso con fuertes corrientes, apenas se notaron vibraciones. 

Si las condiciones son buenas, con suficiente luz y con agua transparente, la calidad de las imágenes que obtendremos no tienen nada que envidiar de las que podemos conseguir con cámaras de más prestaciones. En el siguiente vídeo podéis ver una grabación de un tiburón azul o tintorera (Prionace glauca) obtenida a 7 millas de la costa de Ribesella (Asturies) durante una salida para ver aves marinas.



Pero no nos engañemos, estas cámaras tienen varias limitaciones, sobre todo en condiciones de poca luz, aunque es cierto que las últimas versiones han mejorado bastante en este aspecto, sobre todo porque han mejorado la óptica, lo que se ha traducido en un aumento de la nitidez y la luminosidad. Por otra parte, no hay que olvidar que estas cámaras graban en modo autómático, por lo que apenas podremos modificar unos pocos parámetros: la resolución (en pixeles), los fotogramas por segundo con los que grabar y los modos de grabación del gran angular (Wide, Medium y Narrow). El modo Wide es el que ofrece una mayor calidad pero redondea la imagen (ojo de pez). Este modo será muy útil si grabamos debajo del agua debido a la refracción de la luz en este medio. 

Cuando grabamos fuera del agua el "redondeo de la imagen" se hace más patente. En el siguiente vídeo, en el que he colocado la cámara frente a una caja nido ocupada por una pareja de Carboneros comunes (Parus major) se pueden observar los distintos tipos de angular que nos permite la cámara.



Y no nos olvidemos de que si usamos la cámara fuera del agua podremos conectar el wifi para previsualizar las imágenes y grabar cuando queramos. Pero tampoco debemos olvidar que si conectamos el wifi, la duración de la batería se reducirá considerablemente.

A pesar de que estos vídeos han sido grabados con cámaras GoPro (hero 2 y hero 3), hay otras muchas marcas que ofrecen similares prestaciones y tienen precios muy parecidos. algunas por menos de 60€.