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jueves, 7 de junio de 2012

Momentos anti-crisis


¿Os habéis sentado en un prado a ver a una mariposa abrir sus alas?


¿se os ha subido una libélula recien metamorfoseada a un dedo unos minutos antes de dar su primer vuelo?


¿habéis visitado un dormidero de estorninos cuando casi un millón de pájaros llegaban a pasar la noche?


¿habéis mirado a los ojos de un zorro mientras él miraba a los vuestros?


¿os habéis levantado al amanecer a ver las gotas de rocío antes de que el sol las evaporara?


¿os habéis quedado boquiabiertos al ver a un salmón moverse dentro del huevo?


¿habéis visto a las nubes pintarse de colores sobre la nieve?

Después de varios meses escuchando malas noticias, quedan aun muchas cosas que no nos podrán quitar y que están ahí para que sólo tengamos que abrir los ojos y verlas.

Como dice un amigo mio, últimamente estoy muy misticu.

lunes, 14 de mayo de 2012

¿No me digas que llueve en Asturies?


Los que vivimos en Asturies sabemos que la lluvia es parte de nosotros, y que cuando llevamos mucho tiempo fuera y cruzamos el tunel del Negrón desde León, tenemos pocas dudas de que al otro lado nos espera la niebla y el orbayu. Debemos ser un poco masoquistas, porque nos gusta, y si lleva un mes sin llover nos sentimos raros, como si nos faltara algo, aunque luego nos quejemos si lleva muchos días seguidos cayendo agua.

El caso es que no pude resistirme a poner esta imagen sacada de la página web de El Tiempo y que corresponde con el mapa meteorológico de hace una hora. Allí arriba, como la aldea de los irreductibles galos, una nube con una gotita de agua señala con precisión donde está Asturies, rodeada de soles al este, al oeste y al sur. Y al asomarme a la ventana veo que no mienten. Resumiendo, que Asturies no es verde por casualidad.

jueves, 19 de abril de 2012

Bailando bajo la lluvia

Lleva tanto tiempo lloviendo que no me acuerdo del último día en el que no cayó ni una gota, fue antes de semana santa, pero como os decía ni me acuerdo. Después de pasar un mes de marzo sin precipitaciones, el mes de abril lo está compensando y todo parece indicar que seguirá así durante unos cuantos días mas.

Pero la lluvia no parece afectarnos de la misma manera a todos, a unos les deprime y a otros les alegra. Aquí os dejo un video grabado desde la cocina de la casa de mis tíos en Cadavéu (Asturies), donde una pareja de Mochuelos (Athene noctua) parece que no se lo pasan nada mal bajo una intensa tormenta. La musiquilla es una licencia que me permití en este caso, pero es que parece compuesta para estos dos bailarines (el anuncio lo podéis quitar pinchando en la crucecita)



Apetece salir a la calle y empezar a saltar en los charcos.

martes, 10 de abril de 2012

Mi puerta de Tannhaüser


"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhaüser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir". 

Así se despedía Roy Batty de este mundo, dejándonos una de las escenas más impactantes de la historia del cine.

No puedo negar que desde que que vi Blade Runner por primera vez siempre me me intrigaron esos rayos C que se veían cerca de la puerta de Tannhaüser. Incluso llegué a buscar en libros y luego por internet cualquier referencia sobre ellos o sobre la dichosa puerta, pero lo cierto es que no encontré nada, porque la puerta de Tannhaüser no es ningún lugar cósmico lejano, no es ninguna conjunción estelar, ni ningún agujero de gusano que nos permita viajar en el tiempo. La puerta de Tannhaüser es un lugar imaginario, más exactamente se encuentra en la imaginación de Rutger Hauer, al que se le ocurrió el monólogo la noche antes del rodaje, cuando probablemente estuviera pensando en un lugar fantástico de belleza efímera, un lugar que muy poca gente hubiera podido llegar a ver.

Pero la realidad es que no hace falta salir al espacio para encontrar nuestra puerta de Tannhaüser y ver rayos C brillar en la oscuridad. Sólo hay que estar en el momento justo en el lugar preciso, porque la puerta puede abrirse sólo durante unos instantes delante de nuestros ojos.


La semana pasada, aprovechando la visita de Pere Soler estuvimos visitando unas cuantas playas del occidente de Asturies. Algunas ya las conocía desde hace años, al igual que muchas de las rocas que se levantan en el pedrero, pero nada es igual cuando oscurece y se empieza a poner el sol. Los colores cambian, se alargan las sombras, las nubes grises se vuelven azules y a veces, cuando menos te lo esperas, se abre un hueco entre las nubes y los últimos rayos del sol lo inundan todo. Y si estás en el punto exacto puedes incluso ver los rayos brillar en la oscuridad a través de la puerta.


Pero hay que aprovechar el momento, porque como ya os dije sólo dura unos segundos y después todo cambia y nada vuelve a ser igual. Se cerrará la puerta y ya no volveréis a ver más los rayos C, así que si encontráis el momento y tenéis la oportunidad, seguid al conejo blanco y meteros en su madriguera. ¿Quién sabe lo que habrá al otro lado".


NOTA: como siempre, haced click en las fotos para verlas con más detalle y fijaros en la primera foto, porque parece que hay alguien cruzando la puerta. Las luces anaranjadas de la última foto no son rayos C, es la horrible contaminación lumínica que desde hace años ilumina toda la rasa costera.

domingo, 22 de enero de 2012

¡Sácame esa planta de la habitación que me asfixio!


Siempre me ha llamado la atención la facilidad que tiene el ser humano para tomar como ciertos los mitos y leyendas relacionados con la biología. Incluso cuando hay pruebas irrefutables que confirman que no tienen ningún fundamento científico, es sorprendente la cantidad de gente que sigue aceptándolos "por si acaso".

Pasillo de un hospital por la noche

Una de las leyendas más extendidas es la de las plantas que consumen el oxígeno de los dormitorios durante la noche, por lo que hay que sacarlas de la habitación nada mas ponerse el sol para evitar el riesgo de fallecer de asfixia.

Hace poco tiempo me tuve que quedar en el hospital a dormir y en un momento en el que salí de la habitación, me sorprendió ver el pasillo repleto de orquídeas, ficus y ramos de flores, que si hiciéramos caso a la leyenda estarían salvando de hipoxia a los pacientes de la habitación, pero estarían condenando a una muerte agónica a las enfermeras y al resto del personal sanitario que deambulaba por allí.


¿Pero tienen fundamento todos estos temores y precauciones? La respuesta claramente es que no. Evidentemente las plantas, como todos los organismos vivos, respiran, tanto por el día como por la noche. Durante el día, las plantas consumen oxígeno y liberan CO2 como hacemos nosotros, pero además, mediante la reacción química de la fotosíntesis transforman la materia inorgánica en orgánica con ayuda de la energía solar y en ese proceso liberan oxígeno al aire, que proviene de la disociación de las moléculas de agua.


Por la noche, o sea, en ausencia de luz solar, las plantas sólo respiran, pero el balance final de los dos procesos es que las plantas producen más oxígeno del que consumen. Debemos tener en cuenta que todo el oxígeno que hay en la atmósfera procede de las plantas superiores, algas y fitoplancton que realizan la fotosíntesis. La atmósfera primitiva no contenía oxígeno, pero contenía grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y amonio (NH4+). Actualmente, la composición aproximada de la atmósfera es de 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno y el 1% restante está compuesto por anhídrido carbónico y otros gases. Y todo ese oxígeno ha sido liberado por las plantas, por lo que es evidente que liberan mas oxígeno del que consumen.


Pero volvamos a nuestra orquídea del hospital, el terrible enemigo del paciente capaz de consumir el oxígeno de la habitación donde el pobre enfermo se recupera de una operación. ¿Cuánto oxígeno consume por la noche? Aunque la tasa respiratoria de las plantas varia según la temperatura y según la especie, se estima que una planta como una orquídea tiene una tasa metabólica aproximada de 0,51 mililitros de Oxigeno por cada gramo y hora, o sea, que una planta de unos 200 gr consumirá 102 ml de O2/hora.

¿Pero eso es mucho o poco? Supongamos que una habitación de hospital estándar tiene 4 x 4 m de planta y 2,5 m de altura. El volumen de aire en esa habitación seria de 40 metros cúbicos, o sea, 40.000 litros, de los que el 21% son oxígeno, por lo que con un sencillo cálculo deducimos que en esa habitación hay 8.400 litros de oxígeno. Teniendo en cuenta que nuestra nuestra terrible y asesina orquídea consume 0,102 litros de oxígeno por hora, necesitaría 82.352 horas para consumir todo el oxígeno de la habitación, más o menos 9 años y cuatro meses, y eso si la habitación estuviera completamente sellada, lo que evidentemente no ocurre. No parece demasiado probable que nuestra orquídea pueda asfixiarnos en una noche.

Enfermera zombi. Pasó a este estado después de una noche deambulando por un pasillo del hospital lleno de plantas

Por último, curiosamente todas las personas que sacan las plantas de la habitación al llegar la noche, no se plantean sacar al pasillo a su compañero de cama, que consume infinitamente más oxígeno, no hace la fotosíntesis y además ronca.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Siempre la mar


Hoy es el último día del 2011, un año muy especial para mí. El 2 de noviembre, hace casi dos meses, nació Jacobo, mi hijo y a él le quiero dedicar esta entrada y esta foto (pinchad para ampliar). Durante estos 365 días pasaron muchas cosas, algunas buenas y otras no tanto, tuve decepciones y también ilusiones, pero hay cosas que afortunadamente no cambian, que nunca defraudan, que siguen ahí año tras año. Ojalá que Jacobo pueda seguir disfrutándolas.

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
aca?

Rafael Alberti, 1924.

FELIZ 2012 A TODOS

domingo, 20 de noviembre de 2011

Érase un pájaro a una nariz pegado


Si a los políticos les creciera la nariz cuando dicen una mentira, se parecerían mucho a una aguja colipinta (Limosa limosa). De todas formas, a cinco minutos de que se cierren los colegios electorales, me sigo fiando mas de una aguja colipinta que de un político.

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados" (Groucho Marx)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Cómo se lo voy a contar a mi hijo?


Parece que últimamente es imposible abrir el periódico y no encontrarse con una noticia nefasta para el medio ambiente asturiano. Mas aun, resulta completamente imposible encontrarse con una noticia que trate sobre el medio ambiente asturiano que no sea nefasta.

Hoy aparece en la prensa regional una noticia inquietante que vuelve a dejar claro el interés de nuestros gobernantes por el medio ambiente: el Principau d'Asturies ha respaldado un proyecto que contempla la exportación de osos pardos cantábricos al Pirineo. No hay que olvidar que el oso pardo es una especie en peligro de extinción y que aunque ha experimentado cierta recuperación en los últimos años, la población oriental sigue en peligro crítico.

Los planes de recuperación de especies amenazadas que se han llevado a cabo en Asturies, tanto por el gobierno actual como por los precedentes, se han centrado básicamente en la cría en cautividad y en la reintroducción y refuerzo de poblaciones, pero han obviado la parte mas importante e imprescindible, la protección del hábitat donde habitan esas especies. Otra de las líneas maestras de la política ambiental asturiana ha sido la creación de cercados, minizoos y centros de exhibición de animales cautivos, en un afán por embotellar la naturaleza y encerrar a la fauna salvaje, y si estorba o molesta demasiado se les elimina, como se está haciendo con los lobos o los cormoranes grandes.

Ahora les ha tocado a los osos. Los hace pocos años intocables plantígrados empiezan a cruzarse en la vida de los humanos, empieza a haber daños en colmenas y frutales y parece que a algunos les empiezan a estorbar. El proyecto que ha sido respaldado por Asturies pretende enviar algunos de esos animales "sobrantes" al Pirineo, un lugar donde la población local no los quiere y donde han sido matados furtivamente varios de los ejemplares eslovenos que se han reintroducido en los últimos años.

Los osos se van a convertir en moneda de cambio, quizás los cambien por quebrantahuesos pirenaicos, después de que Aragón haya decidido no ceder mas aves para el proyecto de reintroducción en los Picos de Europa.

Hace menos de una semana he tenido un hijo, sin duda lo más bonito que me ha pasado en mi vida. Siempre había pensado en que si llegaba ese momento, cuando creciera me gustaría llevarlo de monte conmigo, que le temblaran las piernas al ver osos libres por el ocular del telescopio, que contemplara el otoño en un hayedo, que pudiera entrar en una colonia de cormoranes moñudos y sentirse como David Attemborough, que viera bailar a los estorninos al atardecer o a los salmones remontando las cascadas del Dobra.

Mucho me temo que cuando crezca sólo le podré enseñar las fotos que hice y contarle mis batallitas como si fueran un cuento de los hermanos Grimm. Y me preguntará que donde están todos esos bichos, que porqué el bosque no se vuelve rojo y amarillo en octubre y que si los salmones son esa cosa roja que hay en las bandejas del Mercadona. Y ya no sabré que decirle porque quizás yo mismo ya me habré olvidado.

Pero una cosa es segura, a todos estos políticos de pacotilla y gestores corruptos e ignorantes no se lo perdonaré nunca.

jueves, 13 de octubre de 2011

La gente en el paisaje


El Cabu Peñes es el lugar más visitado de Asturies, pero a escasos metros del bullicio y evitando la tendencia natural de nuestra especie al gregarismo, aun es posible ver escenas como esta: un brezal florido a escasos metros del acantilado mientras se pone el sol sobre la mar. Si en ese instante hubiera alguién paseando por el borde del acantilado, o aun peor, alguién dando voces, ese momento habría perdido toda su magia.

Cuando enseño a alguien las fotos de un viaje o de una excursión, me suelen comentar que no están seguros de si realmente estuve allí, o incluso me preguntan sarcásticamente si esas fotos las hice yo o si las compré en una tienda de postales el día que me fui. Lo cierto es que en la inmensa mayoría de ellas no aparece gente, ni mucho menos yo mismo.

No es la primera vez que al bajar a una playa a hacer fotos me doy la vuelta porque me encuentro con alguna persona. Pero incluso cuando consigo llegar esa misma playa, en la situación que me había imaginado, sin rastro de gente alrededor, llego a la conclusión lógica de que allí hay alguien. Y empiezo a dar rodeos, a caminar hacia atrás, o a pegar saltitos como Jack Nicholson en "Mejor imposible" para no estropear el encuadre con mis huellas en la arena.

Acabo de darme cuenta de que no soy el único que piensa que la gente sobra en el paisaje, de hecho encontré en internet un programa que sirve precisamente para "eliminar turistas" de las fotos de paisaje (virtualmente hablando). Aquí tenéis el enlace.

NOTA: como siempre, haced click en la foto si la queréis ver más grande

viernes, 9 de septiembre de 2011

La luz al final de la escalera

La luz al final del tunel by DavidAlvarez1

Esto es lo que se ve al entrar en la Fortaleza de São Filipe, en Setúbal, actualmente convertida en una pousada. Hace más de 500 años se construyó para defender la ciudad de los piratas ingleses, tras los ataques de Francis Draque en 1578. Pero no sirvió de mucho, porque en 1712 fue asaltada, esta vez por los piratas franceses, que además aprovecharon para saquear la cuidad y posteriormente quemarla.

No se exactamente porqué me apeteció colgar esta foto, quizás porque ya estoy cansado de escuchar hablar de primas de riesgo, de la bolsa, de fondos de rescate y de que inevitablemente y por mucho que nos empeñemos, finalmente nos vamos a ir al carajo. Al menos en ese momento podremos empezar a subir las escaleras.

Si ya me dice un amigo que últimamente "estoy muy misticu".

miércoles, 24 de agosto de 2011

Diez minutos


Después de un horrible día de lluvia y frío, como tantos otros que nos está dejando de este extraño verano cantábrico, se abrió una brecha en el horizonte, justo cuando el sol se iba a poner. De repente, como si fuera un truco de magia, el cielo que hasta ese momento era de un gris uniforme empezó a teñirse de color, los grises se transformaron en azules, los blancos en rojos y naranjas y la mar, como un espejo, lo reflejó todo sobre sus aguas, cambiando de aspecto continuamente como hacen los camaleones.


Pasados 10 minutos, la pequeña brecha del horizonte se cerró, la luz se fue apagando y los grises se fueron adueñando de nuevo del paisaje. Aun así había merecido esperar todo el día y bajar corriendo por el camino de la playa para disfrutar de ese momento irrepetible. Puede que dentro de unos días haya un atardecer parecido, quizás más impresionante, pero como ese seguro que no hay otro.

Si todo sale como espero, cuando leáis esta entrada estaré camino de Tarifa, volveré a intentar ver las orcas, parece que al menos no habrá viento de levante y la mar estará en calma. Un viaje de 2000 kilómetros ida y vuelta para si hay suerte verlas durante 10 minutos. ¿Una locura? quizás, ¿merece la pena? sin duda. Y si no las veo, como ya me ocurrió hace un par de semanas, al menos tendré un aliciente para intentarlo de nuevo el año que viene.

La Naturaleza siempre es imprevisible, y no se puede programar como esta entrada del blog, y eso es lo mejor, como esos 10 minutos después de un día gris y lluvioso.

Nota: como siempre, pichad las fotos para ampliarlas, en el blog no se ven nada bien.

jueves, 14 de julio de 2011

Poniendo puertas al campo


La especie humana tiene la fea costumbre de poner fronteras en su territorio, tiene la necesidad de delimitarlo, parcelarlo y cerrarlo para que todos los demás individuos (de su especie o de otra) tengan bien claro que eso es suyo. Se apropia de campos, montañas, ríos y mares y no le vale con dejar una marca temporal (como hacen otros animales), el hombre es capaz de gastar ingentes cantidades de tiempo y dinero en construir muros, cercados y empalizadas, muchos de los cuales durarán mucho mas que su propia vida. Y es capaz de matar por un metro mas o menos.


A más de 1800 metros de altitud, varios kilómetros de vallado de madera, reforzado con alambre de espino, cortan la campera  en las Ubiñas hasta las cumbres más altas. No me puedo hacer idea del tiempo que llevaría construirlo, ni de los árboles que se talaron para hacer todas esas estacas. Al final de lo que se trata es que las vacas de allí que son tuyas, no se coman la hierba de aquí que es mía.¿Y yo donde se supone que tengo que pacer?
Como decía Einstein, "sólo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy seguro de lo primero"

miércoles, 6 de julio de 2011

La libélula que me dio la mano

Hembra de Sympetrum flaveolum sobre mi dedo

Era una fría mañana de verano y el sol aun no había subido lo suficiente para calentar los alrededores de la charca, pero ella sabía que había llegado el momento. Después de casi un año en el agua, después de pasar el invierno adormecida bajo el hielo y la nieve, la primavera la había despertado. En pocas semanas el agua se llenó de comida que apareció en forma de insectos acuáticos y renacuajos.

En un par de meses cambió de traje varias veces porque se le fue quedando pequeño, pero después del último cambio sintió el impulso de salir del agua para ver el mundo que había allí arriba. Se asomó a la superficie y trepó por una ramita de la orilla, se agarró fuertemente y su traje se empezó a rasgar. Poco a poco asomó el cuerpo de la pequeña libélula, pero tardó casi una hora en liberarse completamente de sus viejas ropas y miró alrededor con sus ojos recién estrenados. Aún tenía que estirar las alas y subió un poco más, hasta la punta de una ramita para ver mejor el nuevo mundo que tenía delante. Pero dio un mal paso y se cayó al suelo.

Me la encontré sobre la hierba moviéndose torpemente, no le quedaba mucho tiempo. Si durante los siguientes minutos no era capaz de estirar sus nuevas alas todo estaría perdido. Le acerqué mi dedo y ella aceptó la invitación. Luego levanté la mano despacio y dejé que el sol la calentara. Así estuvimos los dos unos minutos, después aleteó y se levantó en aire para comenzar su nueva vida. Su primer vuelo fue corto, no más de 6 o 7 metros, pero después de un rato se fue y ya no la volví a ver. Quizás me la encuentre el próximo día que suba, a lo mejor se acuerda de mi y me vuelve a dar la mano.


Muy cerca de donde encontré a mi amiga, otra hembra de su especie, probablemente una hermana suya, había tenido menos suerte. Algo había ocurrido y sus alas y su abdomen no se habían estirado correctamente. Ya no había nada que hacer. La suerte estaba echada y a ella no le había tocado el premio.

viernes, 27 de mayo de 2011

Llueve sobre mojado


Durante este mes de mayo en Asturies ha llovido prácticamente todos los días, pero curiosamente, la cantidad de agua caída ha sido menos de la mitad que en el mismo mes del año pasado. No ha habido lluvias torrenciales ni inundaciones, pero hemos estado todo el mes bajo el orbayu y la niebla. Incluso a mi, que soporto bastante bien los días nublados, el mal tiempo de este año me está afectando mas de lo normal.


Todo está empapado y chorreando, y los pocos días en los que el tiempo me ha dejado salir al campo me he visto a mi mismo arrastrado por el suelo, mirando a través de las gotas de lluvia y de rocío. ¿Os parásteis alguna vez a pensar en la enorme cantidad de agua que es una gota de lluvia para pequeño saltamontes de menos de 1 centímetro?¿Os fijásteis alguna vez en lo que se ve a través de una gota de agua depositada sobre la antera del estambre de una flor? Pinchad en las fotos para ampliarlas.

Mañana parece que va a salir el sol

domingo, 24 de abril de 2011

Tan sólo una gota de agua


Esta semana santa vino pasada por agua y yo que me había marchado a Nuveana cargado con todos los bártulos ya pensé que me los iba a traer de vuelta sin sacarlos de la mochila. Pero uno de las mañanas en la que todo amaneció empapado por la lluvia y el rocío, me acordé de una noche que pasé con Alfredo intentando fotografiar gotas de condensación y decidí intentarlo de nuevo, pero esta vez a la luz del día.


Una gota de agua es un pequeño volumen de líquido que está delimitado por superficies que se encuentran encadenadas entre sí. La gota se forma debido a la existencia de la tensión superficial, que es el efecto físico que tiene lugar cuando la energía de atracción de las moléculas "endurece" la capa exterior y superficial del agua en reposo. Debido a que una esfera presenta la mínima área para un volumen dado, por acción de la tensión superficial, la tendencia de una pequeña porción de líquido es la que la lleva a formar una esfera.



En el caso de que la gota se deposite sobre una superficie plana se creará un menisco en el borde de contacto, cuya forma dependerá de la naturaleza del líquido.


Pero además de estas características comunes con el resto de gotas de todos los fluidos, una gota de agua también funciona como una lente, de forma que las imágenes que hay detrás de ella aparecen invertidas y con la deformación propia de su forma esférica. De esa forma, nos dará la impresión de que hay un pequeño mundo en miniatura encerrado dentro de la gota.



Algunas de las gotas que fotografié esa mañana no medían mas de 1mm de diámetro y se mantenían pegadas a los diminutos pelillos de las hojas sin caer, algunas estaban aplastadas y otras eran completamente esféricas.


Incluso las telas de araña tenían sus gotitas, y dentro de cada una de ellas, por pequeña que fuera, se escondía ese pequeño mundo en miniatura vuelto del revés.


Me parece que ya no me voy a aburrir en los días de lluvia, todo es cuestión de escala y si no nos gusta lo que vemos solo tenemos que mirar dentro de una gota de agua.

NOTA: Haced click en las fotos si las queréis ver a mayor tamaño

martes, 22 de febrero de 2011

Paisajes marcianos

Hacía media hora que había oscurecido y las luces de la ciudad cercana teñían de naranja las nubes y el paisaje. En medio de una explanada, en la cima de una pequeña montaña, se levantaba una enorme estructura de más de 30 metros de altura. Tan fuera de lugar como un barco en el desierto, se mantenía en pie sobre sus siete pares de patas como si hubiera aterrizado en silencio y nadie se hubiera dado cuenta de su presencia.


Cuatro tramos de escaleras se habían desplegado por la parte de atrás y cien empinados peldaños separaban el suelo de los pisos más elevados. Allí arriba se abrían unos grandes ventanales que rodeaban completamente el perímetro de la extraña estructura. Desde esa altura se podía controlar todo lo que ocurría alrededor, incluso a esos raros animales que se esconden durante el día y que aprovechan las horas del crepúsculo para salir a estirar la cabeza.


Ya era más de media noche, pero las nubes seguían reflejando la luz de la cercana ciudad creando un ambiente fantasmagórico que no presagiaba nada bueno. Cuando estaba a punto de marcharme, observé las luces de un coche que subía por la pista a gran velocidad. Me escondí detrás de unos arbustos y cuando llegaron a mi altura pararon el motor. Después de unos segundos interminables , se abrieron las puertas y salieron cuatro personas que sin encender ninguna linterna recorrieron el trayecto hasta la estructura como si ya lo hubieran hecho cientos de veces. Pude ver como se dirigían hacia la parte de atrás y me pareció que empezaban a subir las escaleras uno detrás de otro.

Esperé unos segundos, salí de mi escondite y me fui corriendo al coche que había aparcado unos metros mas abajo. Lo dejé caer en punto muerto y no arranqué el motor hasta que ya no veía por el retrovisor la extraña estructura. Mientras bajaba por la pista noté una especie de vibración y al mirar hacia atrás vi el cielo de un color aun más naranja que antes.

Esa noche casi no pude dormir. A la mañana siguiente, poco después de que hubiera amanecido, volví de nuevo a la explanada en la cima de la pequeña montaña. No había ni rastro de la extraña estructura, el cielo había recuperado el color gris de los últimos días y el coche que habían aparcado la noche anterior ya no estaban. 

Sólo una tolva en ruinas rompía la monotonía del paisaje, una de esas tolvas que se usaban hace años para cargar las rocas de las canteras. Nada más que eso.

NOTA: Os aconsejo que hagáis click en las fotos para ampliarlas.

jueves, 17 de febrero de 2011

Cara de mala


Hace unos días que no salgo al campo, entre el mal tiempo y las clases, llevo 15 días en los que apenas me puedo escapar ni media hora a airearme un poco. Así que en algún momento de descanso, en vez de salir, intento viajar con la imaginación y me dedico a ordenar algunas fotos que llevaban meses o incluso años perdidas en carpetas de las que ya ni me acordaba.

En una de estas carpetas me encontré con esta foto de una gaviota sombría (Larus fuscus), una de las gaviotas que son tan abundantes durante el invierno como escasas durante la reproducción, ya que sólo unas pocas parejas se seproducen en la costa gallega (muchas de ellas hibridándose con gaviotas patiamarillas) y alguna pareja que esporádicamente hace lo propio en Asturies.

Mientras miraba la foto, hecha en febrero de hace un par de años en la playa del Rinconín, en Xixón (Asturies), me llamó rápidamente la atención la expresión de la gaviota, esa comisura alargada, ese gesto altivo y agresivo que le daba su marcada ceja y que se acentuada por las plumas negras características del plumaje invernal. No hay duda de que si tuviera que decir algo diría que tiene cara de mala leche (haced click en el foto para verla mejor).

De lo que no hay duda de que tengo que salir a ventilarme.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Un gorgojo en mi cabeza

Hay veces en las que por una u otra circunstancia te tienes que quedar en casa más tiempo del que quisieras, ya sea porque estás enfermo, porque tienes que estudiar o porque tienes que trabajar delante del ordenador. Ayer mismo, mientras pasaba uno de esos días de encierro obligado, noté que algo se posaba en mi cabeza para saltar luego encima del libro que estaba leyendo. Me quedé mirando atontado al pequeño animalito de medio centímetro mientras correteaba por la página impresa, probablemente tan sorprendido como yo. Lo agarré con cuidado y lo puse en una maceta en la ventana, se asomó al borde, espero un momento y desapareció volando por el patio dejándome antes que le hiciera una foto para el libro de visitas.